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Defensa contra el cáncer

Por Bruce A. Chabner, MD, Harvard Medical School;Massachusetts General Hospital Cancer Center ; Elizabeth Chabner Thompson, MD, MPH, New York Group for Plastic Surgery

Incluso cuando una célula se vuelve cancerosa, el sistema inmunitario es capaz de detectar su anomalía y de destruirla antes de que se reproduzca o se disemine. Es más probable que un cáncer avance si el sistema inmunitario está alterado o deteriorado, como cuando se padece el sida, cuando se toman fármacos inmunodepresores, cuando se sufren ciertos trastornos autoinmunitarios y cuando se tiene una edad avanzada, ya que entonces el sistema inmunitario no funciona tan bien como a edades más tempranas. Sin embargo, aun si el sistema inmunitario funciona con normalidad, el cáncer puede escapar de la vigilancia protectora del sistema inmunitario.

Antígenos tumorales

El antígeno es una sustancia extraña que el sistema inmunitario detecta y marca con el fin de destruirla (ver Introducción al sistema inmunitario). Los antígenos se encuentran en la superficie de todas las células, pero, en condiciones normales, el sistema inmunitario no reacciona contra las propias células. Cuando una célula se convierte en cancerosa, aparecen nuevos antígenos, desconocidos para el sistema inmunitario, sobre la superficie de la célula. El sistema inmunitario puede considerar estos nuevos antígenos, llamados antígenos tumorales, como extraños y ser capaz de frenar el avance de estas células cancerosas o destruirlas. Este es el mecanismo por el que el organismo destruye las células anómalas, lo que puede hacer antes de que se instalen. Sin embargo, ni siquiera un sistema inmunitario plenamente funcional logra destruir todas las células cancerosas. Y, una vez que estas se reproduzcan y formen una masa tumoral (un tumor maligno), es probable que el sistema inmunitario del organismo se vea abrumado.

Se han identificado antígenos tumorales en varios tipos de cáncer, como en el melanoma maligno. Las vacunas obtenidas de antígenos tumorales se utilizan para tratar el cáncer de próstata, aunque también pueden administrarse para tratar otros tipos de cáncer estimulando el sistema inmunitario. Estas vacunas constituyen un campo de investigación de gran interés.

Ciertos antígenos tumorales se detectan mediante análisis de sangre. En ocasiones, estos antígenos se denominan marcadores tumorales. Las mediciones de estos marcadores tumorales permiten valorar la respuesta de los pacientes al tratamiento (ver Algunos marcadores tumorales*).