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Quimioterapia

Por Bruce A. Chabner, MD, Harvard Medical School;Massachusetts General Hospital Cancer Center ; Elizabeth Chabner Thompson, MD, MPH, New York Group for Plastic Surgery

La quimioterapia conlleva el uso de fármacos para destruir las células cancerosas. Aunque lo ideal sería que los fármacos destruyeran solo las células cancerosas sin dañar las sanas, la mayoría no son tan selectivos. En cambio, los fármacos están preparados de modo que causen más daño a las células cancerosas que a las sanas, por lo general, influyendo en la capacidad de la célula para multiplicarse. El crecimiento rápido e incontrolado es una característica de las células cancerosas. Sin embargo, puesto que las células sanas también necesitan multiplicarse y que algunas lo hacen con mucha rapidez (como las de la médula ósea y las del revestimiento de la boca y de los intestinos), todos los fármacos antineoplásicos afectan a las células sanas y tienen efectos secundarios.

Aunque un solo fármaco antineoplásico sea eficaz contra algunos tipos de cáncer, a menudo se administran varios al mismo tiempo (poliquimioterapia, ver Quimioterapia combinada (poliquimioterapia)).

Una nueva estrategia para limitar los efectos secundarios y aumentar la efectividad consiste en la administración de fármacos «con diana molecular». Estos medicamentos destruyen las células cancerosas atacando vías específicas y procesos vitales para la supervivencia y para la proliferación de estas células. Por ejemplo, las células cancerosas necesitan vasos sanguíneos que aporten nutrientes y oxígeno. Algunos fármacos bloquean la formación de vasos sanguíneos de las células cancerosas o el patrón de vías de señalización que controla la multiplicación celular. El imatinib, el primero de estos fármacos, es sumamente eficaz en la leucemia mieloide (o mielógena) crónica y en ciertos tipos de cáncer del tubo digestivo. El erlotinib y el gefitinib se dirigen a los receptores situados en la superficie de las células del carcinoma pulmonar no microcítico. Se ha demostrado que los fármacos con diana molecular son eficaces al tratar diversos tipos de cáncer, entre los que se incluyen el de mama y el de riñón.

No todos los tipos de cáncer se curan tras administrar quimioterapia. El tipo de cáncer determina qué fármacos deben emplearse, en qué combinación y con qué dosis. La quimioterapia se utiliza como tratamiento único o combinado con radioterapia, con cirugía o con ambas.

Quimioterapia de dosis altas

En un intento de mejorar el efecto antitumoral de los fármacos antineoplásicos, puede aumentarse la dosis y reducirse el intervalo temporal entre los ciclos de aplicación del tratamiento (quimioterapia intensa). La quimioterapia intensa, que acorta los periodos de descanso, se utiliza de modo estándar para tratar el cáncer de mama. La quimioterapia de dosis altas se utiliza a menudo para tratar las recidivas después de un tratamiento antineoplásico con la dosis normal, sobre todo, para el mieloma, el linfoma y la leucemia. Sin embargo, la quimioterapia de dosis altas puede causar lesiones en la médula ósea que ponen en peligro la vida. Por lo tanto, este tipo de quimioterapia se suele combinar con estrategias que protegen la médula ósea. En el tratamiento de rescate de la médula ósea, antes de la quimioterapia se extraen células de la médula ósea que se vuelven a inyectar después de la quimioterapia. En algunos casos, las células madre se aíslan del torrente sanguíneo y no de la médula ósea, y se infunden de nuevo después de la quimioterapia para que la médula ósea recupere su funcionalidad.

Efectos secundarios

La quimioterapia suele causar náuseas, vómitos, inapetencia, adelgazamiento, fatiga y un número bajo de células sanguíneas, lo que conduce a anemia y a un riesgo mayor de contraer infecciones. También se suele perder el cabello y existen otros efectos secundarios que varían según el tipo de fármaco.

Náuseas y vómitos

Por lo general, estos síntomas se previenen o alivian administrando fármacos (antieméticos). Las náuseas disminuyen ingiriendo pequeñas cantidades de comida cada vez y evitando los alimentos con gran contenido de fibra, que provocan gases, o que estén muy calientes o muy fríos. En algunas regiones, se receta marihuana para aliviar las náuseas y los vómitos causados por la quimioterapia.

Número bajo de células sanguíneas

La citopenia, una carencia de uno o de más tipos de células sanguíneas, es consecuencia del efecto tóxico que los fármacos antineoplásicos (quimioterápicos) tienen sobre la médula ósea (donde se producen las células sanguíneas). Por ejemplo, puede haber un número inusualmente bajo de glóbulos rojos (anemia), de glóbulos blancos (neutropenia o leucopenia) o de plaquetas (trombocitopenia).

Cuando se padece anemia, se observa palidez y se siente fatiga o debilidad. Si la anemia empeora, aparecen mareos, sed, sudoración o incluso dificultad respiratoria y dolor torácico. Si la anemia se vuelve grave, se transfunde un concentrado de glóbulos rojos (eritrocitos). También se puede administrar un factor de crecimiento de los glóbulos rojos, la eritropoyetina, pero se prefiere la transfusión porque tiene menos efectos secundarios.

Cuando se padece neutropenia, el riesgo de contraer una infección es mayor. Cuando la temperatura corporal es superior a 38 ºC en presencia de neutropenia, se considera una urgencia. En este caso, se debe evaluar la posibilidad de que haya una infección, que puede requerir antibióticos e incluso hospitalización. Casi nunca se transfunden glóbulos blancos, porque, cuando se hace, sobreviven solo unas pocas horas y producen muchos efectos secundarios. En cambio, pueden administrarse determinadas sustancias (por ejemplo, el factor estimulante de colonias de granulocitos) que estimulan la producción de glóbulos blancos.

Si se padece trombocitopenia, es probable que aparezcan hematomas y se sangre con facilidad. Si la trombocitopenia es grave, se transfunden plaquetas para que disminuya el riesgo de hemorragia.

Otros efectos secundarios frecuentes

A menudo, aparece inflamación e incluso úlceras en las membranas mucosas, como el revestimiento de la boca. Las úlceras bucales son dolorosas y dificultan la deglución. Existen diversas soluciones orales (que, por lo general, contienen un antiácido, un antihistamínico y un anestésico local) que contribuyen a aliviar el malestar. En contadas ocasiones, es necesario administrar un apoyo nutricional mediante una sonda de alimentación que se coloca directamente en el estómago o en el intestino delgado, o incluso por vía intravenosa.

La quimioterapia puede provocar inapetencia, pero los corticoesteroides aumentan el apetito y facilitan el aumento de peso. La diarrea es otro efecto secundario de algunos fármacos antineoplásicos, pero se pueden administrar antidiarreicos según sea necesario.

Daño orgánico y otros tipos de cáncer

A veces, los fármacos antineoplásicos dañan otros órganos, como los pulmones, el corazón o el hígado. Por ejemplo, las antraciclinas (como la doxorubicina), un tipo de inhibidor de la topoisomerasa, dañan el corazón cuando se administra en dosis totales altas.

Cuando se recibe quimioterapia, en particular con agentes alquilantes, se presenta un riesgo mayor de desarrollar leucemia varios años después del tratamiento. Ciertos medicamentos, sobre todo los agentes alquilantes, causan infertilidad en algunas mujeres y en la mayoría de los hombres que los reciben.

Algunos fármacos antineoplásicos (quimioterápicos)

Ejemplos

Cómo funciona el fármaco

Algunos efectos secundarios

Agentes alquilantes

Clorambucilo

Ciclofosfamida

Melfalán

Forma un enlace químico con el ADN, lo que provoca roturas en el ADN y errores en la replicación

Inhibe la médula ósea

Daña el revestimiento del estómago

Provoca alopecia

Puede disminuir la fertilidad

Inhibe el sistema inmunitario

Puede causar leucemia

Antimetabolitos

Citarabina

Fludarabina

5-fluorouracilo

Metotrexato

6-mercaptopurina

Bloquea la síntesis del ADN

Lo mismo que para los agentes alquilantes

No aumenta el riesgo de leucemia

Antimitóticos

Abraxane

Cabazitaxel

Docetaxel

Paclitaxel

Vincristina

Vinorelbina

Impide que las células cancerosas se dividan

Lo mismo que para los agentes alquilantes

También puede causar daño neurológico

No provoca leucemia

Inhibidores de la topoisomerasa

Daunorubicina

Doxorubicina

Etoposida

Idarubicina

Irinotecán

Topotecán

Evita la síntesis y la reparación del ADN bloqueando las enzimas denominadas topoisomerasas

Lo mismo que para los agentes alquilantes

La doxorubicina puede dañar el corazón

Derivados del platino

Carboplatino

Cisplatino

Oxaliplatina

Forma enlaces con el ADN, lo que causa roturas

Lo mismo que para los agentes alquilantes

También puede causar daño neurológico y renal y pérdida de la audición

Terapia hormonal

Tamoxifeno

Bloquea la acción de los estrógenos (en el cáncer de mama)

Puede causar cáncer de endometrio, trombos y sofocos

Inhibidores de la aromatasa

Bicalutamida

Flutamida

Leuprorelina

Bloquea la acción de los andrógenos (en el cáncer de próstata)

Puede causar disfunción eréctil (impotencia) y diarrea

Anastrozol

Exemestano

Letrozol

Bloquea la formación de estrógenos

Puede causar pérdida ósea (osteoporosis) y síntomas menopáusicos

Inhibidores de la señalización

Bosutinib

Dasatinib

Imatinib

Nilotinib

Ponatinib

Bloquea la señalización de división celular en la leucemia mieloide crónica

Puede causar resultados anómalos en las pruebas funcionales hepáticas y retención de líquidos

Gefitinib

Erlotinib

Bloquea el receptor del factor del crecimiento epidérmico

Puede causar erupción y diarrea

Anticuerpos monoclonales

Gemtuzumab ozogamicina

Contiene un anticuerpo específico que se adhiere a un receptor que se encuentra en las células leucémicas, y luego libera una dosis tóxica de su componente quimioterápico en las células leucémicas

Puede causar inhibición prolongada de las plaquetas, que aumenta el riesgo de hemorragia

Rituximab

Induce muerte celular uniéndose a los receptores de superficie celular en los tumores derivados de los linfocitos

Puede causar reacción alérgica

Trastuzumab

Bloquea los receptores del factor de crecimiento de las células del cáncer de mama

Puede causar insuficiencia cardíaca

Modifica la respuesta biológica (fármaco que activa el sistema inmunitario del cuerpo para combatir el cáncer)

Interferón-alfa

Desconocido

Puede ocasionar fiebre, escalofríos, inhibición de la médula ósea, deficiencia tiroidea y hepatitis

Fármacos diferenciadores (medicamentos que inducen la maduración de las células cancerosas y detienen su crecimiento)

Tretinoína

Induce la diferenciación y la muerte de las células leucémicas

Puede causar dificultad respiratoria aguda (distrés respiratorio agudo)

Trióxido de arsénico

Induce la diferenciación y la muerte de las células leucémicas

Causa arritmias y erupción cutánea

Fármacos antiangiogénicos (fármacos que bloquean la formación de los vasos sanguíneos)

Bevacizumab

Inhibe el factor de crecimiento endotelial vascular (FCEV)

Puede causar hipertensión arterial, pérdida de proteínas en la orina, hemorragia, trombos y perforación intestinal

Pazopanib

Sorafenib

Sunitinib

Vandetanib

Vemurafenib

Bloquea los receptores del FCEV

Puede causar hipertensión arterial y pérdida de proteínas en la orina

Síndrome de lisis tumoral

Puede aparecer síndrome de lisis tumoral después de la quimioterapia porque, al destruir las células cancerosas, estas liberan sustancias en el torrente sanguíneo. El síndrome aparece sobre todo en las leucemias agudas y en los linfomas no hodgkinianos (linfoma no Hodgkin), pero también puede ocurrir después del tratamiento de otros tipos de cáncer. Las sustancias que circulan en el torrente sanguíneo pueden dañar los riñones o el corazón. En ocasiones, este síndrome se puede prevenir administrando alopurinol antes y durante la quimioterapia. También se pueden administrar líquidos por vía intravenosa para que los riñones eliminen las sustancias con rapidez.

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