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Hemorragia intracerebral

Por Elias A. Giraldo, MD, MS, Professor of Neurology and Director, Neurology Residency Program, Department of Neurology, University of Central Florida College of Medicine

Una hemorragia intracerebral es un derrame de sangre dentro del cerebro.

  • La hemorragia intracerebral suele ser debida a una hipertensión arterial crónica.

  • El primer síntoma suele ser un dolor de cabeza intenso.

  • El diagnóstico se basa principalmente en los resultados de las pruebas de diagnóstico por la imagen.

  • El tratamiento puede incluir la reducción de los factores que pueden contribuir a la hemorragia(como la reducción de la tensión arterial si es muy alta) y, en raras ocasiones, la eliminación mediante cirugía de la sangre acumulada.

La hemorragia intracerebral representa alrededor del 10% de todos los accidentes cerebrovasculares, pero es la causante de un porcentaje mucho más alto de muertes debidas a dichos accidentes. Entre las personas de más de 60 años, la hemorragia intracerebral es más frecuente que la hemorragia subaracnoidea (hemorragia alrededor del cerebro, más que en su interior, ver Hemorragia subaracnoidea).

Estallidos y roturas: causas del accidente cerebrovascular hemorrágico (derrame cerebral o ictus hemorrágico)

Cuando los vasos sanguíneos cerebrales son débiles, anormales o soportan una presión inusual, se puede producir un accidente cerebrovascular hemorrágico (derrame cerebral o ictus hemorrágico). En este tipo de accidentes cerebrovasculares, se produce hemorragia en el interior del cerebro, como una hemorragia intracerebral. También puede haber hemorragia entre las capas interna y media del tejido que recubre el encéfalo (en el espacio subaracnoideo), dando lugar a una hemorragia subaracnoidea.

Causas

La hemorragia intracerebral se presenta con mayor frecuencia cuando la hipertensión arterial crónica debilita una pequeña arteria, causando su rotura. El consumo de cocaína o anfetaminas causa hipertensión arterial, temporal pero muy alta, y hemorragia. En algunas personas mayores, una proteína anormal llamada amiloide se acumula en las arterias del cerebro. Esta acumulación (llamada angiopatía amiloide) debilita las arterias y causa hemorragia.

Las causas menos frecuentes incluyen anomalías congénitas de los vasos sanguíneos, lesiones, tumores, inflamación de los vasos sanguíneos (vasculitis), trastornos hemorrágicos y el uso de anticoagulantes en dosis demasiado altas. Los trastornos hemorrágicos y el uso de anticoagulantes incrementan el riesgo de morir de una hemorragia intracerebral.

Síntomas

La hemorragia intracerebral comienza de manera repentina. En aproximadamente la mitad de las personas, comienza con un dolor de cabeza intenso, a menudo durante la actividad física. Sin embargo, en las personas mayores, el dolor de cabeza es a veces leve o nulo.

Se desarrollan síntomas que sugieren una disfunción cerebral y empeoran de forma constante a medida que la hemorragia se expande. Algunos síntomas, como debilidad, parálisis, pérdida de la sensibilidad y entumecimiento, suelen afectar un solo lado del cuerpo. Las personas son incapaces de hablar o están confusas. La visión queda afectada o se pierde vista. Uno o ambos ojos pueden ser incapaces de moverse en ciertas direcciones. Como consecuencia, los ojos pueden apuntar hacia direcciones distintas. Las pupilas pueden verse anormalmente dilatadas o muy pequeñas. Son frecuentes las náuseas y vómitos, las convulsiones y la pérdida de la consciencia durante algunos segundos o unos minutos.

Diagnóstico

Por lo general, el médico puede sospechar la presencia de una hemorragia intracerebral en función de los síntomas del paciente y de los resultados de la exploración física. Se realiza una tomografía computarizada (TC) o una resonancia magnética nuclear (RMN) para confirmar el diagnóstico. Ambos procedimientos ayudan al médico a diferenciar un accidente cerebrovascular hemorrágico de uno isquémico. Estos procedimientos también detectan la cantidad de tejido cerebral lesionado y si la presión ha aumentado en otras zonas del cerebro.

Los médicos a veces realizan una angiografía por TC (ver Angiografía por TC) para determinar si la hemorragia continúa expandiéndose. Si continúa expandiéndose, el pronóstico es desalentador.

Se mide el nivel de glucosa en sangre, porque, si el nivel es bajo, se pueden producir síntomas similares a los de un accidente cerebrovascular.

Pronóstico

El accidente cerebrovascular debido a una hemorragia intracerebral tiene peor pronóstico que el accidente cerebrovascular isquémico. Generalmente, la hemorragia intracerebral es extensa y catastrófica, sobre todo si la persona sufre hipertensión arterial crónica. Cerca de la mitad de las personas que padecen hemorragias extensas fallecen en unos días. Quienes sobreviven suelen recuperar, a lo largo del tiempo, la consciencia y ciertas funciones cerebrales. Sin embargo, la mayoría no recuperan todas la funciones cerebrales perdidas.

Tratamiento

El tratamiento de la hemorragia intracerebral difiere del de un accidente cerebrovascular isquémico. No se administran fármacos anticoagulantes (como heparina y warfarina), trombolíticos ni antiagregantes plaquetarios (como la aspirina) porque agravan la hemorragia. Si las personas que están tomando un anticoagulante tienen un accidente cerebrovascular hemorrágico, es necesario un tratamiento que ayude a coagular la sangre:

  • Vitamina K, por lo general administrada por vía intravenosa

  • Transfusiones de plaquetas

  • Transfusiones de sangre en la que se han eliminado los glóbulos rojos y las plaquetas (plasma fresco congelado)

  • Administración intravenosa de un producto sintético similar a las proteínas de la sangre que ayudan a la coagulación sanguínea (factores de coagulación)

  • Una solución que contiene los factores de coagulación y otras proteínas que ayudan a la coagulación de la sangre (complejo concentrado de protrombina)

La tensión arterial elevada se trata únicamente si está muy elevada. Si la tensión arterial disminuye demasiado o demasiado rápido se puede reducir el suministro de sangre a partes del cerebro que ya se han visto privadas de sangre a causa de la hemorragia. Entonces, la falta de sangre puede dar lugar a un accidente cerebrovascular isquémico en estas zonas del cerebro.

La cirugía para extraer la sangre acumulada y aliviar la presión intracraneal, aunque puede salvar la vida, se lleva a cabo en contadas ocasiones, porque la propia intervención supone un riesgo importante de daño cerebral. Además, la eliminación de la sangre acumulada puede provocar una nueva hemorragia con el consiguiente daño cerebral y la posibilidad de derivar en discapacidad grave. Sin embargo, esta intervención puede ser eficaz en caso de hemorragia en el cerebelo. En tales casos, es posible una buena recuperación.

Se administran anticonvulsivantes si se han producido convulsiones.

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