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Hidrocefalia normotensiva

Por Juebin Huang, MD, PhD, Assistant Professor, Department of Neurology, Memory Impairment and Neurodegenerative Dementia (MIND) Center, University of Mississippi Medical Center

La hidrocefalia normotensiva provoca dificultad para caminar, incontinencia urinaria y demencia debidas al aumento del líquido que normalmente rodea al cerebro.

El líquido que rodea el cerebro y lo protege de lesiones (líquido cefalorraquídeo) se produce sin cesar en unos espacios dentro del encéfalo (ventrículos), circula dentro y alrededor del encéfalo y luego se reabsorbe. Se cree que la hidrocefalia normotensiva aparece cuando el líquido cefalorraquídeo no se reabsorbe de manera adecuada, lo que provoca su acumulación. Entonces la cantidad de líquido en los ventrículos aumenta y empuja el cerebro hacia fuera.

Síntomas

Por lo general, el principal síntoma de la hidrocefalia normotensiva es la marcha anormalmente lenta, inestable y de pasos largos. Parece que los pies estén pegados al suelo (lo que se denomina marcha magnética). También se tiene incontinencia urinaria y tendencia a caerse.

La demencia puede no aparecer hasta una fase tardía del trastorno. Con frecuencia, el primer signo de demencia es la dificultad para planear, organizar, aportar ideas o realizar las acciones de una tarea en el orden correcto (secuenciación), pensar de manera abstracta y prestar atención. La memoria suele perderse más tarde.

Diagnóstico

  • Evaluación médica

  • Pruebas de imagen cerebrales, normalmente resonancia magnética nuclear (RMN)

  • Extracción de líquido cefalorraquídeo

Los médicos pueden sospechar hidrocefalia normotensiva si la persona presenta los tres síntomas característicos.

  • Dificultad para caminar

  • Incontinencia urinaria

  • Demencia

No obstante, el diagnóstico de la hidrocefalia normotensiva no puede basarse únicamente en los síntomas, sobre todo en las personas mayores. Otras demencias pueden causar síntomas similares y, en las personas mayores, muchas condiciones pueden dificultar la marcha o pueden causar incontinencia urinaria.

Diagnóstico de demencia

Los médicos establecen el diagnóstico de demencia basándose en lo siguiente:

  • Los síntomas, que se identifican mediante preguntas al afectado y sus familiares u otros cuidadores

  • Los resultados de una exploración física, incluyendo una evaluación neurológica

  • Los resultados de una prueba sobre el estado mental

  • Los resultados de pruebas complementarias, como tomografía computarizada (TC) o resonancia magnética nuclear (RMN)

Las pruebas del estado mental, que consisten en preguntas y tareas sencillas, ayudan a los médicos a determinar si la persona afectada sufre demencia.

A veces se necesita un examen más detallado (examen neuropsicológico). Este examen cubre todas las funciones mentales principales, incluido el estado de ánimo, y su realización lleva de 1 a 3 horas. Dicho examen ayuda al médico a distinguir la demencia de otras condiciones que pueden causar síntomas similares, como la pérdida de memoria asociada a la edad, el deterioro cognitivo leve y la depresión.

La información obtenida con las fuentes anteriores suele ayudar al médico a descartar el delirio como causa de los síntomas (ver Comparación del delirio y la demencia). Esto es esencial, porque el delirio, a diferencia de la demencia, a menudo se puede revertir si se trata con prontitud. Las diferencias entre ambos trastornos son las siguientes:

  • La demencia afecta principalmente a la memoria, mientras que el delirio afecta principalmente a la capacidad de prestar atención.

  • La demencia por lo general comienza poco a poco y no tiene ningún punto de comienzo definido. El delirio comienza de repente y a menudo tiene un momento de inicio definido.

Diagnóstico de hidrocefalia normotensiva

Se realizan pruebas de imagen cerebrales, por lo general una resonancia magnética nuclear (RMN) para verificar si hay un exceso de líquido cefalorraquídeo. Encontrar un exceso de líquido cefalorraquídeo apoya el diagnóstico de hidrocefalia normotensiva, pero no lo confirma.

Como ayuda al diagnóstico se realiza una punción lumbar o se coloca un drenaje temporal en la médula espinal para eliminar el exceso de líquido cefalorraquídeo. Si estos procedimientos alivian los síntomas, es probable que se trate de una hidrocefalia normotensiva y el tratamiento suele ser eficaz.

Tratamiento

  • Una derivación en los ventrículos del cerebro

El tratamiento de la hidrocefalia normotensiva consiste en colocar un tubo de plástico (derivación) en los ventrículos del cerebro y conducirlo por debajo de la piel, generalmente hacia el abdomen (derivación ventriculoperitoneal). El líquido cefalorraquídeo se drenará fuera del cerebro. El efecto no se nota hasta varias horas después. Este procedimiento mejora significativamente la capacidad de caminar y de funcionar, y reduce la incontinencia. Sin embargo, la función mental mejora en menor medida, y en menos personas. Por lo tanto, es importante el diagnóstico precoz para poder aplicar el tratamiento antes de que se desarrolle la demencia.

Otros tratamientos son similares a los que se aplican en otros tipos de demencia.

Medidas de seguridad y de apoyo

La creación de un ambiente seguro y de apoyo puede ser muy beneficiosa (ver Creación de un ambiente beneficioso para las personas con demencia).

En general, el ambiente debe ser luminoso, agradable, seguro y estable, además de estar diseñado para facilitar la orientación. Es beneficioso que haya algo de estimulación, como un aparato de radio o un televisor, pero se debe evitar una estimulación excesiva.

La organización y la rutina ayudan a mantenerse orientado y aportan sensación de seguridad y estabilidad. Debe explicarse de manera clara y simple cualquier cambio en el entorno, rutina o cuidadores.

La repetición de una única rutina diaria para tareas como bañarse, comer o dormir ayuda a recordar. Una rutina regular a la hora de acostarse también ayuda a dormir mejor.

Las actividades programadas de forma regular favorecen la sensación de independencia y utilidad al concentrar la atención en tareas agradables o provechosas. Entre estas actividades se deben incluir actividades físicas y mentales. Las actividades deben dividirse en partes más pequeñas o simples a medida que empeora la demencia.

Los cuidadores deben cuidarse

Cuidar personas con demencia es una actividad estresante y exigente, y los encargados de los cuidados pueden llegar a sentirse deprimidos y agotados y descuidar a menudo la salud física y mental propia. Los cuidadores se beneficiarán de las siguientes medidas (ver Los cuidadores deben cuidarse):

  • Aprender a satisfacer eficazmente las necesidades de los afectados por demencia y qué se puede esperar de ellos: Los cuidadores pueden obtener esta información a través del personal de enfermería, los trabajadores sociales, organizaciones y en material publicado en papel o en línea.

  • Buscar ayuda cuando sea necesaria: Los cuidadores pueden consultar a los trabajadores sociales (como los del hospital de su localidad) sobre cuáles son las fuentes de ayuda adecuadas, como los programas de cuidado diurno, las visitas a domicilio de personal de enfermería, la asistencia a tiempo parcial o completo para las tareas de la casa y el ingreso en centros asistenciales. Los grupos de asesoramiento y apoyo también pueden ser beneficiosos.

  • Cuidar de sí mismos: Los cuidadores han de recordar que tienen que cuidarse a sí mismos. No deben renunciar a sus amigos, sus pasatiempos y sus actividades.

Problemas del enfermo terminal

Antes de que los afectados por demencia se vean demasiado incapacitados, hay que tomar decisiones acerca de la atención médica y de las disposiciones de tipo económico y legal. Estas decisiones se conocen como voluntades anticipadas o testamento vital. Se debe asignar a una persona legalmente autorizada para tomar las decisiones de tratamiento en nombre del afectado (apoderado para cuidados médicos). Los afectados deben comentar sus deseos sobre la atención médica que quieren recibir con el apoderado y con su médico. Es mejor hablar estos aspectos con todos los interesados antes de que sea necesario tomar las decisiones.

A medida que la demencia avanza, el tratamiento se orienta a procurar la comodidad del afectado más que a intentar prolongarle la vida.