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Espondilosis cervical

Por Michael Rubin, MDCM, Professor of Clinical Neurology;Director, Neuromuscular Service and EMG Laboratory, Weill Cornell Medical College;New York Presbyterian Hospital-Cornell Medical Center

La espondilosis cervical es una degeneración de los huesos del cuello (vértebras) y de los discos intervertebrales, lo que ejerce presión sobre la médula espinal (la comprime) en la zona del cuello.

  • La artrosis es la causa más frecuente.

  • Con frecuencia los primeros síntomas son inestabilidad, marcha espástica y dolor, y pérdida o reducción de la flexibilidad en el cuello.

  • La resonancia magnética nuclear o la tomografía computarizada confirman el diagnóstico.

  • El tratamiento incluye el uso un collarín blando para el cuello, la administración de fármacos antiinflamatorios no esteroideos y, algunas veces, cirugía.

La espondilosis cervical suele afectar a personas de mediana edad y mayores. Es la causa más frecuente de disfunción de la médula espinal en las personas mayores de 55 años.

A medida que las personas envejecen, la artrosis se vuelve más frecuente. Causa degeneración de las vértebras del cuello. Cuando el hueso de las vértebras intenta repararse por sí mismo crece demasiado, lo que produce excrecencias anormales de hueso (espolones) y estrechamiento del conducto raquídeo en el cuello. (El conducto raquídeo es la vía de paso que discurre por el centro de la columna y contiene la médula espinal.) Los discos entre las vértebras también se degeneran, disminuyendo la amortiguación que protege a la médula espinal. Como resultado, la médula espinal se comprime y ello causa disfunción (ver Compresión de la médula espinal). Debido a que el tejido está dañado, es más susceptible a las lesiones. Por ejemplo, traumatismos cervicales leves, debido a una caída o a un latigazo cervical pueden dañar seriamente la médula espinal.

Algunas personas nacen con un conducto raquídeo estrecho. En ellas, la compresión debida a la espondilosis es más grave.

A menudo, las raíces nerviosas espinales (la parte de los nervios espinales localizada cerca de la médula espinal, ver figura Organización de la columna vertebral) también se comprimen.

Síntomas

Los síntomas pueden deberse a la compresión de la médula espinal, de las raíces nerviosas espinales, o de ambos.

Si la médula espinal está comprimida, el primer signo suele ser:

  • Alteraciones del caminar

El movimiento de las piernas se hace espasmódico (espástico) y la marcha llega a ser inestable. La sensibilidad por debajo del cuello puede estar disminuida. El cuello está dolorido y se hace menos flexible. Los reflejos en las piernas por lo general se intensifican y a veces causan que los músculos se contraigan involuntariamente (lo que se denomina espasmos). Toser, estornudar y otros movimientos de cuello empeoran los síntomas. Algunas veces las manos se ven más afectadas que las piernas y los pies.

Si la compresión es grave, altera la función de la vejiga y del intestino. Si un traumatismo cervical menor daña severamente la médula espinal, pueden llegar a paralizarse de forma brusca las cuatro extremidades.

Si las raíces nerviosas espinales están comprimidas, suele doler el cuello. El dolor a menudo irradia a la cabeza, los hombros o los brazos. Los músculos de uno o ambos brazos se debilitan o atrofian, haciendo que los brazos estén débiles.

Diagnóstico

  • Resonancia magnética nuclear o tomografía computarizada

Los médicos sospechan espondilosis cervical basándose en los síntomas, en especial en las personas mayores y en las que tienen artrosis.

La resonancia magnética nuclear (RMN) o la tomografía computarizada (TC) confirman el diagnóstico. La RMN proporciona mucha más información porque muestra la médula espinal y las raíces nerviosas espinales; la TC no lo hace. Sin embargo, ambos procedimientos muestran el lugar donde el conducto raquídeo está estrechado, el grado de compresión de la médula espinal y qué raíces nerviosas están afectadas.

Tratamiento

  • Fármacos antiinflamatorios no esteroideos

  • A veces, intervención quirúrgica

  • Para los espasmos, un relajante muscular

Sin tratamiento, los síntomas de disfunción de la médula espinal debida a espondilosis cervical a veces disminuyen o se mantienen igual, pero pueden empeorar.

Inicialmente, en especial si solo están comprimidas las raíces nerviosas, proporcionan algún alivio el uso de un collarín blando y el tratamiento con fármacos antiinflamatorios no esteroideos (AINE), como el ibuprofeno. Si no es así, puede ser necesaria la cirugía.

Si la médula espinal está comprimida, suele ser necesaria la cirugía. Se realiza una incisión a través de la parte anterior del cuello (fusión cervical anterior) o de la parte posterior del cuello (laminectomía posterior). Se retira la parte afectada de la vértebra con el fin de aumentar el espacio para la médula espinal. Si hay espolones óseos se quitan, y se procede a estabilizar la columna uniendo las vértebras entre sí. Como regla general, la cirugía no revierte el daño existente en los nervios, pero evita daños adicionales. Cuanto antes se lleve a cabo la intervención quirúrgica, mejores serán sus resultados.

Debido a que la columna queda inestable después de la cirugía, las personas sometidas a la operación han de llevar un corsé rígido para mantener la cabeza quieta mientras dure la cicatrización.

Si se producen espasmos musculares, pueden aliviarse con baclofeno, un relajante muscular.