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Paraparesia espástica tropical/mielopatía asociada con el HTLV-1

Por Michael Rubin, MDCM, Professor of Clinical Neurology;Attending Neurologist and Director, Neuromuscular Service and EMG Laboratory, Weill Cornell Medical College;New York Presbyterian Hospital-Cornell Medical Center

La paraparesia espástica tropical/mielopatía asociada con el HTLV-1 es una enfermedad de la médula espinal de evolución lenta causada por el virus linfotrópico T humano tipo 1 (HTLV-1).

  • El virus se transmite por contacto sexual, consumo de drogas intravenosas, contacto con sangre o mediante la lactancia.

  • Las personas presentan debilidad, rigidez y espasmos musculares en las piernas, caminan con dificultad y muchas tienen incontinencia urinaria.

  • Para diagnosticar la enfermedad, los médicos preguntan acerca de la posible exposición al virus y realizan una RMN, una punción lumbar y análisis de sangre.

  • Algunos fármacos, como los corticoesteroides, pueden ayudar, y los espasmos se tratan con relajantes musculares.

El virus linfotrópico T humano tipo 1 (HTLV-1) es similar al virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), que es el que causa el sida. El HTLV-1 produce ciertas formas de leucemia y linfoma (cánceres de los glóbulos blancos).

El virus HTLV-1 se transmite a través:

  • Del contacto sexual

  • Del uso de drogas intravenosas

  • Exposición a la sangre

Puede transmitirse de la madre a su hijo lactante. Es más frecuente en las mujeres que ejercen la prostitución, los consumidores de drogas intravenosas, las personas sometidas a hemodiálisis y las personas de ciertas regiones geográficas, como la zona próxima al ecuador, el sur de Japón y zonas de América del Sur.

Un trastorno similar puede producirse por la infección con un virus similar, el virus linfotrópico T humano tipo 2 (HTLV-2).

Los virus se encuentran en los glóbulos blancos (leucocitos). Debido a que el líquido cefalorraquídeo contiene glóbulos blancos, la médula espinal puede dañarse. El daño de la médula espinal se debe más a la reacción del organismo frente al virus que al propio virus.

Síntomas

Los músculos de ambas piernas se debilitan progresivamente. Las personas no son capaces de sentir vibraciones y pierden la capacidad de sentir dónde se encuentran sus pies y los dedos de los pies (sentido de la posición). Sienten rigidez en los miembros, sus movimientos se vuelven torpes y la marcha se hace dificultosa. Son frecuentes los espasmos musculares en las piernas, así como la pérdida de control de la vejiga (incontinencia urinaria).

La enfermedad suele progresar durante varios años.

Diagnóstico

  • Evaluación del riesgo de exposición individual

  • Resonancia magnética nuclear (RMN)

  • Pruebas para detectar el virus en la sangre y en el líquido cefalorraquídeo

El diagnóstico suele basarse en los síntomas y en el riesgo de exposición al virus. Por ello, el médico debe preguntar a las personas acerca de sus contactos sexuales y del consumo de drogas intravenosas.

Se realiza una resonancia magnética nuclear (RMN) de la médula espinal.

Se obtienen muestras de sangre y de líquido cefalorraquídeo mediante punción lumbar (ver Cómo se realiza una punción lumbar) para localizar partes del virus o anticuerpos contra el virus.

Tratamiento

  • Interferón alfa, inmunoglobulina y/o corticosteroides

  • Para los espasmos, relajantes musculares

Puede ser beneficioso el tratamiento con interferón-α (interferón alfa), concentrado de inmunoglobulinas (administrado por vía intravenosa) y corticoesteroides (como la metilprednisolona, administrada por vía oral), aunque su utilidad no ha sido establecida.

Los espasmos pueden tratarse con relajantes musculares como el baclofeno o la tizanidina.