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Botulismo

Por Michael Rubin, MDCM, Professor of Clinical Neurology;Attending Neurologist and Director, Neuromuscular Service and EMG Laboratory, Weill Cornell Medical College;New York Presbyterian Hospital-Cornell Medical Center

El botulismo es una intoxicación poco frecuente y potencialmente mortal, causada por las toxinas producidas por la bacteria Clostridium botulinum.

  • Las toxinas botulínicas, habitualmente consumidas en los alimentos, debilitan o paralizan los músculos.

  • El botulismo comienza con boca seca, visión doble e incapacidad de enfocar la vista, o con síntomas digestivos como diarrea, vómitos y cólicos intestinales.

  • Los médicos examinan las muestras de sangre y heces, o los tejidos de una herida, y realizan una electromiografía.

  • La preparación y el almacenamiento cuidadosos de la comida previenen el botulismo.

  • Si las personas creen que pueden tener botulismo, deben acudir al hospital de inmediato.

  • Para prevenir o hacer más lentos los efectos de la toxina se utiliza una antitoxina.

Las toxinas que producen el botulismo, que son los venenos más potentes que se conocen, afectan gravemente la función nerviosa. Las toxinas del botulismo paralizan los músculos para evitar que los nervios liberen un mensajero químico (neurotransmisor) llamado acetilcolina. La acetilcolina interacciona con los receptores de los músculos (en la unión neuromuscular, ver Introducción a los trastornos de la transmisión neuromuscular) y estimula su contracción.

En dosis muy pequeñas, una de las toxinas del botulismo se utiliza para aliviar espasmos musculares (dado que reduce la actividad muscular) y para reducir las arrugas cutáneas.

Causas

La bacteria Clostridium botulinum produce unas células reproductoras denominadas esporas. Como las semillas, las esporas permanecen en estado latente durante muchos años y son muy resistentes a la destrucción. En condiciones de humedad, en presencia de nutrientes y ausencia de oxígeno (como en el intestino y en los recipientes herméticos o en las latas), las esporas comienzan a crecer y a producir toxinas. Algunas toxinas producidas por Clostridium botulinum no son destruidas por las enzimas protectoras del intestino.

Clostridium botulinum es habitual en el medio ambiente, y el aire transporta sus esporas. Muchos casos de botulismo son resultado de la ingestión o la inhalación de pequeñas cantidades de tierra o polvo. Las esporas entran también en el organismo a través de los ojos o de una herida en la piel. No obstante, muchos de los casos se producen por la ingestión de alimentos que contienen la toxina.

Hay diferentes formas de botulismo, que tienen distintas causas.

El botulismo transmitido por alimentos se produce cuando se consumen alimentos contaminados con las toxinas. Las fuentes más frecuentes de botulismo transmitido por alimentos son las comidas caseras enlatadas, en particular las que tienen un bajo contenido ácido, como los espárragos, las judías verdes, las remolachas y el maíz. Otras son el ajo picado en aceite, el ají, los tomates, las patatas horneadas envueltas en papel de aluminio que han permanecido durante demasiado tiempo a temperatura ambiente, y el pescado enlatado o fermentado en casa. Sin embargo, cerca 10% de los brotes se producen al consumir alimentos preparados comercialmente, como verduras, pescado, frutas y condimentos (salsas). Con menos frecuencia causa botulismo el consumo de carne de res, de productos lácteos, de carne de cerdo o de pollo, y de otros alimentos.

El botulismo transmitido a través de heridas se produce cuando Clostridium botulinum contamina una herida o se introduce en el interior de otros tejidos. Dentro de la herida, la bacteria produce toxinas que son absorbidas hacia el interior del torrente sanguíneo. Este tipo de botulismo se produce al inyectar drogas con agujas que no están esterilizadas, por ejemplo heroína contaminada en el interior de un músculo o bajo la piel (inyección subcutanea).

El botulismo infantil se desarrolla en niños que ingieren alimentos que contienen esporas de las bacterias, más que por las toxinas. Las esporas crecen después en el intestino del niño, donde producen las toxinas. En la mayoría de los casos se desconoce la causa, pero en ocasiones se ha relacionado con la ingestión de miel. El botulismo infantil es más frecuente en los lactantes menores de 6 meses.

¿Sabías que...?

  • Las toxinas que causan el botulismo son los venenos más potentes conocidos.

  • En dosis muy pequeñas, una de estas toxinas se utiliza para controlar los espasmos musculares y para reducir las arrugas cutáneas.

  • La inyección de drogas ilegales aumenta el riesgo de botulismo.

Síntomas

Botulispo transmitido por los alimentos y botulismo por heridas

Los síntomas del botulismo transmitido por alimentos aparecen de forma súbita, habitualmente entre 18 y 36 horas después de que las toxinas penetren en el organismo, aunque pueden comenzar entre 4 horas y 8 días después de la ingestión. Cuantas más toxinas se ingieren, más pronto se enferma.

Los primeros síntomas del botulismo transmitido por alimentos o por heridas suelen ser consecuencia de la pérdida de fuerza en los músculos de la cara y de la cabeza. Estos síntomas incluyen boca seca, visión borrosa o doble, párpados caídos, dificultad para enfocar objetos cercanos, dificultad para hablar, y dificultad para tragar. Debido a que se dificulta la deglución, la comida o la saliva pueden ser inhaladas (aspiradas) hacia los pulmones, causando asfixia o náuseas y aumentando el riesgo de neumonía (ver Neumonía por aspiración y Neumonitis química). Las pupilas no se contraen de forma normal cuando se exponen a la luz durante una exploración de los ojos. Sin embargo, en el botulismo transmitido por alimentos los primeros síntomas a menudo son náuseas, vómitos, cólicos abdominales y diarrea. Las personas con botulismo transmitido por heridas no presentan ningún síntoma digestivo.

El daño neurológico causado por las toxinas afecta la fuerza muscular, pero no la sensibilidad. Normalmente, después de la pérdida de fuerza de los músculos de la cara y de la cabeza, gradualmente se pierde la fuerza en los músculos de los brazos y las piernas y en los músculos implicados en la respiración. Los músculos se debilitan de forma progresiva. Los problemas respiratorios que genera son potencialmente mortales. Muchas de las personas afectadas sufren estreñimiento.

El estado mental no suele alterarse.

Botulismo del lactante

El estreñimiento es el primer síntoma en aproximadamente el 90% de los bebés con botulismo infantil. Después se paralizan los músculos, comenzando por los de la cara y los de la cabeza, y alcanzando finalmente los de los brazos, las piernas y los que participan en la respiración. Los párpados se caen, el llanto es débil, puede aumentar el babeo, los bebés son menos capaces de succionar y pierden la expresión facial. Los problemas varían desde cansancio y alimentarse con lentitud hasta sufrir una pérdida considerable del tono muscular y presentar dificultades respiratorias. Cuando los bebés pierden el tono muscular, presentan una flacidez anormal.

Diagnóstico

  • Por lo general, electromiografía

  • Cuando sea posible, pruebas para detectar toxinas en los alimentos, sangre o heces

Los médicos sospechan botulismo basándose en los síntomas. Sin embargo, otras enfermedades causan síntomas similares, por lo que se necesita información adicional.

La electromiografía (el estímulo de los músculos y el registro de su actividad eléctrica, ver Diagnóstico de las enfermedades cerebrales, medulares y nerviosas : Electromiografía y estudios de conducción nerviosa) tiene utilidad diagnóstica. En la mayoría de los casos de botulismo, esta prueba muestra una respuesta anormal del músculo tras la estimulación eléctrica.

En el botulismo transmitido por alimentos, la existencia de alimentos sospechosos proporciona una pista. Por ejemplo, cuando el botulismo se presenta en dos o más personas que consumieron los mismos alimentos preparados en el mismo lugar, el diagnóstico es claro. Cuando se detectan toxinas en la sangre, o las bacterias o sus toxinas en una muestra de heces, se confirma el diagnóstico. Las toxinas también se identifican en el alimento que se ingirió.

En el botulismo transmitido por heridas, los médicos preguntan a las personas si han sufrido un traumatismo con rotura de la piel. Se inspecciona la piel comprobando si hay marcas de punción que indiquen consumo de drogas. El diagnóstico se confirma cuando hay toxinas en la sangre de la persona afectada o cuando se detecta la bacteria en un cultivo de tejido de la herida.

La detección de las bacterias o de sus toxinas en una muestra de heces de un lactante confirma el diagnóstico de botulismo infantil.

A veces es imposible determinar si el botulismo se ha producido por una herida o por la ingestión de alimentos.

Prevención

  • La cocción completa o el calentamiento de alimentos

  • Almacenamiento y manipulación adecuada de los alimentos

Las esporas de Clostridium botulinum son altamente resistentes al calor y sobreviven a la ebullición durante varias horas. Sin embargo, las toxinas son rápidamente destruidas por el calor. Los alimentos almacenados pueden causar botulismo si fueron cocinados de manera inadecuada antes de su almacenamiento. Las bacterias producen algunas toxinas a temperaturas incluso tan bajas como 3 °C, que es la temperatura habitual de los frigoríficos, por lo que la refrigeración de los alimentos no los hace completamente seguros.

Las siguientes medidas ayudan a evitar el botulismo de transmisión alimentaria:

  • Cocinar los alimentos a 80 ºC durante 30 minutos, lo que casi siempre destruye las toxinas

  • Hervir durante 10 minutos los alimentos en conserva preparados en casa para destruir las toxinas

  • Desechar los alimentos enlatados que están manchados o que tienen mal olor

  • Desechar las latas hinchadas o que gotean

  • Refrigerar los aceites mezclados con ajo o hierbas

  • Mantener calientes las patatas asadas en papel de aluminio hasta el momento de servirlas

  • No dar miel a los niños menores de 12 meses, ya que puede contener esporas de Clostridium botulinum

Si no se sabe con seguridad si una lata debe ser desechada, se puede comprobar al abrirla. Antes de realizar el primer agujero en la lata, se colocan unas gotas de agua en el lugar donde se va a perforar. Si al perforar la lata el agua sale despedida en lugar de ser absorbida, el envase está contaminado y debe ser desechado.

Cualquier alimento que pueda estar contaminado debe manipularse cuidadosamente. Incluso la ingestión, la inhalación o la absorción de cantidades mínimas de toxinas por el ojo o por una herida en la piel pueden causar una enfermedad grave. Hay que evitar el contacto con la piel en la medida de lo posible y lavarse las manos de inmediato después de manipular el alimento contaminado.

¿Sabías que...?

  • Los niños menores de 12 meses no deben ser alimentados con miel.

Si se infecta una herida, buscar rápidamente asistencia médica disminuye el riesgo de botulismo.

Los investigadores y otras personas que trabajan con las bacterias o sus toxinas están inmunizados.

Tratamiento

  • A veces carbón activado para evitar la absorción de la toxina

  • Antitoxina

  • Para los problemas de respiración, la utilización de un respirador

Las personas que puedan tener botulismo deben acudir al hospital de inmediato. Las pruebas de laboratorio se realizan para confirmar el diagnóstico, pero el tratamiento no debe retrasarse hasta conocer los resultados. Para ayudar a eliminar cualquier toxina que todavía no se ha absorbido, los médicos administran carbón activado por vía oral o a través de una sonda insertada desde la nariz o la boca hasta el estómago.

Las constantes vitales (pulso, frecuencia respiratoria, presión arterial y temperatura) se miden a menudo. Si surgen problemas respiratorios, las personas afectadas son trasladadas a una unidad de cuidados intensivos y conectadas temporalmente a un ventilador artificial. Este tratamiento ha disminuido el porcentaje de muertes por botulismo aproximadamente del 70%, a principios del siglo XX, a menos del 10% en la actualidad.

Una vez diagnosticado el botulismo, se administra lo antes posible una sustancia que bloquea la acción de las toxinas (antitoxina). Si se administra en las 72 horas posteriores a la aparición de los síntomas, tiene más probabilidades de ser eficaz. La antitoxina hace más lento o detiene el deterioro físico posterior, lo que permite que el organismo se recupere por sí mismo en un periodo de varios meses. Sin embargo, la antitoxina no contrarresta el daño ya causado. Ademas, algunas personas tienen una reacción alérgica grave (anafiláctica) a la antitoxina, que se obtiene de suero de caballo, o desarrollan la enfermedad del suero (ver Tratamiento). La antitoxina de suero de caballo no se recomienda para el botulismo infantil. En su lugar, se utilizan inmunoglobulinas contra el botulismo derivadas de sangre de personas inmunizadas contra el botulismo.

A veces es necesario alimentar al enfermo por vía intravenosa. En algunos lactantes hay que recurrir a la alimentación mediante una sonda fina de plástico (sonda nasogástrica) que se introduce por la nariz y desciende por la garganta.

Si las personas tienen heridas de botulismo, la herida se limpia a fondo y se retira el tejido muerto. Posteriormente se administran antibióticos, como penicilina o metronidazol, por vía intravenosa.

Algunas personas que se recuperan del botulismo padecen cansancio y dificultad respiratoria durante muchos años, y a veces es necesaria fisioterapia de larga duración.

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