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Introducción al sistema nervioso periférico

Por Michael Rubin, MDCM, Professor of Clinical Neurology;Attending Neurologist and Director, Neuromuscular Service and EMG Laboratory, Weill Cornell Medical College;New York Presbyterian Hospital-Cornell Medical Center

El término sistema nervioso periférico hace referencia a las partes del sistema nervioso que están fuera del sistema nervioso central, es decir, que están fuera del encéfalo y de la médula espinal.

El sistema nervioso periférico está formado por:

  • Los nervios que conectan la cabeza, el rostro, los ojos, la nariz, los músculos y los oídos con el cerebro (pares craneales, ver Introducción a los pares craneales)

  • Los nervios que conectan la médula espinal con el resto del organismo, incluidos los 31 pares de nervios espinales

  • Más de 100 mil millones de células nerviosas que recorren todo el cuerpo

Usar el cerebro para mover un músculo

Mover un músculo por lo general implica la comunicación entre el músculo y el cerebro a través de los nervios. El impulso de mover un músculo tiene su origen en los sentidos. Por ejemplo, las terminaciones nerviosas especiales de la piel (receptores sensoriales) permiten sentir el dolor, como cuando se pisa una piedra afilada, o la temperatura, como cuando se coge una taza de café caliente. Esta información se envía al cerebro y este envía un mensaje al músculo para saber cómo responder. Este tipo de intercambio afecta a dos vías nerviosas complejas: la vía de los nervios sensoriales del cerebro y la vía nerviosa motora del músculo.

  • Si los receptores sensoriales de la piel detectan dolor o un cambio de temperatura transmiten un impulso (señal) que llega al cerebro.

  • El impulso viaja a lo largo de un nervio sensorial hasta la médula espinal.

  • Cruza la sinapsis (unión entre dos células nerviosas) entre el nervio sensorial y una neurona de la médula espinal.

  • El impulso va desde la neurona de la médula espinal hasta el lado opuesto de la médula espinal.

  • El impulso se envía fuera de la médula espinal y a través del tronco del encéfalo hacia el tálamo, que es un centro de procesamiento sensorial profundo en el cerebro.

  • El impulso cruza una sinapsis en el tálamo hacia las fibras nerviosas, que llevan el impulso de la corteza sensorial cerebral (el área que recibe e interpreta la información desde los receptores sensoriales).

  • La corteza sensorial percibe el impulso. Entonces se inicia el movimiento, lo que desencadena que la corteza motora (el área que planea, controla y ejecuta los movimientos voluntarios) genere un impulso.

  • El nervio que lleva el impulso cruza hasta el lado opuesto de la base del cerebro.

  • El impulso se envía a la médula espinal.

  • El impulso cruza la sinapsis entre las fibras nerviosas de la médula espinal y un nervio motor que se encuentra en la médula espinal.

  • El impulso se desplaza hacia el exterior de la médula espinal a lo largo del nervio motor.

  • En la unión neuromuscular, el impulso cruza desde el nervio motor hasta la placa motora terminal del músculo, donde estimula al músculo para que se mueva.

La disfunción de los nervios periféricos puede deberse a una lesión en cualquier parte del nervio:

  • Axón (la parte del nervio que envía mensajes)

  • Cuerpo de la neurona

  • Vainas de mielina (las membranas que rodean el axón y que funcionan igual que el aislante alrededor de los cables eléctricos, permitiendo que los impulsos nerviosos viajen rápidamente, ver figura Aislamiento de una fibra nerviosa)

Los trastornos de los nervios periféricos pueden afectar a un nervio (mononeuropatía, ver Mononeuropatía), a dos o más nervios periféricos en áreas separadas del cuerpo (mononeuropatía múltiple, ver Mononeuropatía múltiple), o a muchos nervios por todo el cuerpo, pero por lo general aproximadamente en las mismas zonas en ambos lados del cuerpo (polineuropatía, ver Polineuropatía).

La disfunción de los nervios periféricos también puede deberse a alteraciones en:

Si los nervios motores (que controlan el movimiento muscular) están dañados, los músculos se debilitan o se paralizan. Si los nervios sensitivos (que transportan la información sensorial, como dolor, temperatura y vibración) están dañados, se experimentan sensaciones anormales o pérdida de sensibilidad. Algunos trastornos de los nervios periféricos son progresivos y mortales.

Los trastornos de los nervios periféricos pueden ser hereditarios o adquiridos (causados por la exposición a toxinas, lesiones, infecciones o trastornos metabólicos o inflamatorios).

Algunas causas de los trastornos de los nervios periféricos

Tipo

Ejemplos

Enfermedades de las neuronas motoras

Hereditarios

Atrofia muscular espinal tipos I-IV

Enfermedades adquiridas que aparecen de forma repentina

Poliomielitis, infecciones por virus coxsackie, otros enterovirus (raro), y la infección por el virus del Nilo Occidental

Enfermedades adquiridas que son crónicas

Esclerosis lateral amiotrófica (enfermedad de Lou Gehrig), esclerosis lateral primaria, parálisis pseudobulbar progresiva, atrofia muscular progresiva, síndromes paraneoplásicos, síndrome postpolio y parálisis bulbar progresiva

Trastornos de la raíz del nervio

Hereditarios

Neurofibromas (crecimientos carnosos blandos de tejido nervioso)

Adquiridos

Una hernia de disco, infecciones, traumatismos y cáncer metastásico

Trastornos de los plexos

Adquiridos

Neuritis braquial aguda, en los recién nacidos lesiones durante el parto, diabetes mellitus, hematoma (acumulación de sangre), lesiones graves (tales como las debidas a accidentes de vehículos de motor de alta velocidad), cáncer metastásico, neurofibromatosis (raro), y los tumores nerviosos

Trastornos de los nervios periféricos

Hereditarios

Neuropatías hereditarias de inicio en el adulto, neuropatías motoras y sensoriales hereditarias (como la enfermedad de Charcot-Marie-Tooth) y neuropatías sensoriales y autonómicas hereditarias

Infecciosa

Hepatitis C, herpes zóster, infección por VIH, enfermedad de Lyme y sífilis

En los países en desarrollo, la difteria, la lepra y las infecciones parasitarias

Inflamatorios

Síndrome de Guillain-Barré y polineuropatía desmielinizante inflamatoria crónica

Isquémica (debido a la obstrucción del suministro de sangre)

Vasculitis (inflamación de los vasos sanguíneos)

Metabólico

Amiloidosis, diabetes mellitus, deficiencias de vitamina B, la desnutrición debido al exceso de consumo crónico de alcohol, y la insuficiencia renal

Relacionados con la presión (denominados síndromes de atrapamiento nervioso)

El síndromes del túnel carpiano, el del túnel cubital (parálisis o neuropatía del nervio cubital), la parálisis del nervio radial, la parálisis del nervio peroneo y el síndrome del túnel tarsiano.

Toxinas

El arsénico, el plomo y el mercurio

Trastornos de la unión neuromuscular

El botulismo en los lactantes, el síndrome de Eaton-Lambert, la miastenia gravis, y la disfunción causada por la exposición a los insecticidas o gas nervioso (tales como sarín) o tras el uso de ciertos fármacos

Trastornos musculares

Hereditarios

Distrofia muscular de Duchenne, distrofia muscular de Becker, parálisis periódica familiar, distrofia muscular de la cintura escapular, miotonía congénita (enfermedad de Thomsen), y la distrofia miotónica (enfermedad de Steinert)

Endocrino

La acromegalia (crecimiento excesivo debido a la sobreproducción de la hormona del crecimiento), síndrome de Cushing, diabetes mellitus, hipertiroidismo (tiroides hiperactivo) e hipotiroidismo (glándula tiroides poco activa)

Inflamatorios

Infecciones (generalmente víricas) y polimiositis y dermatomiositis

Metabólico

Enfermedades por depósitos de lípidos y de glucógeno y la hipopotasemia (niveles bajos de potasio)

Diagnóstico

  • Evaluación por un médico

  • Posiblemente, electromiografía y estudios de conducción nerviosa, pruebas de diagnóstico por la imagen o una biopsia

  • Ante la sospecha de una neuropatía hereditaria, las pruebas genéticas

Para diagnosticar un trastorno de los nervios periféricos, los médicos piden a la gente para describir sus síntomas, incluyendo:

  • Cuándo comenzaron los síntomas

  • Qué síntomas aparecieron primero

  • Cómo se han modificado los síntomas con el tiempo

  • Qué partes del cuerpo se ven afectados

  • Qué alivia y qué empeora los síntomas

Los médicos también preguntarán acerca de posibles causas, como si se ha sufrido una infección y otros trastornos, ya que pueden haber estado expuestos a toxinas, y si algún miembro de la familia han tenido síntomas similares. Esta información orienta al médico sobre la causa probable de los síntomas.

Un examen físico y neurológico exhaustivo (ver Exploración neurológica) puede ayudar a identificar la causa. Evalúan la sensibilidad -si el sujeto puede sentir estímulos normalmente o tiene algunas sensaciones anormales como hormigueo. También evalúan la fuerza muscular, los reflejos, los nervios craneales, y los procesos internos del cuerpo (regulados por el sistema nervioso autónomo).

Los hallazgos de la historia clínica y la exploración física pueden sugerir posibles causas y las pruebas que pueden ser necesarias.

Las pruebas pueden incluir electromiografía y estudios de conducción nerviosa (ver Diagnóstico de las enfermedades cerebrales, medulares y nerviosas : Electromiografía y estudios de conducción nerviosa), pruebas de diagnóstico por la imagen y una biopsia del músculo o del nervio. Si se sospecha una neuropatía hereditaria (ver Neuropatías hereditarias) se pueden hacer pruebas genéticas

Tratamiento

  • Tratamiento de la causa

  • Alivio de los síntomas

  • Probablemente, fisioterapia, terapia ocupacional y logopedia

Si es posible, se trata el trastorno que causa los síntomas. En caso contrario, los médicos se centran en el control de los síntomas. Los cuidados proporcionados por un equipo de diferentes tipos de profesionales de la salud (equipo multidisciplinario) pueden ayudar a los afectados a afrontar la invalidez progresiva. Puede incluir:

  • Los fisioterapeutas para ayudar a que el sujeto continúe usando sus músculos

  • Los terapeutas ocupacionales recomiendan dispositivos de asistencia para ayudar al afectado a realizar las actividades de la vida cotidiana (como por ejemplo dispositivos para ayudar a caminar)

  • Los terapeutas del habla y del lenguaje para ayudar al sujeto a comunicarse

  • Especialistas para ayudar con problemas específicos, tales como dificultad para tragar o respirar

Debido a que algunos trastornos de los nervios periféricos reducen la vida útil, el paciente, los familiares y los cuidadores deben hablar francamente con los profesionales de la salud acerca de las decisiones de atención médica en caso de que la persona se vuelve incapaz de tomar decisiones sobre el cuidado de la salud (ver Voluntades anticipadas).

Recursos en este artículo