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Distonía cervical

(Tortícolis espasmódica)

Por Hector A. Gonzalez-Usigli, MD, Professor of Neurology;Movement Disorders Clinic, HE UMAE Centro Médico Nacional de Occidente;Neurology at IMSS ; Alberto Espay, MD, Associate Professor and Clinical Research Director of the James J. and Joan A. Gardner Center for Parkinson's Disease and Movement Disorders, University of Cincinnati

La distonía cervical se caracteriza por contracciones de larga duración (crónicas) involuntarias (espasmos) o contracciones periódicas intermitentes de los músculos del cuello, haciendo que el cuello gire de diferentes maneras.

  • La causa de la distonía cervical suele ser desconocida.

  • Los médicos basan el diagnóstico en los síntomas y en los resultados de la exploración física.

  • En primer lugar se utilizan inyecciones con toxina botulínica pero si son ineficaces se pueden utilizar fármacos por vía oral.

  • La fisioterapia puede contribuir a aliviar algunos síntomas.

La distonía también se puede producir en músculos que no son los del cuello.

El cuello se puede mover de una o más de una de estas formas:

  • Rotación (llamada tortícolis)

  • Inclinación (llamada laterocolis)

  • Inclinación hacia delante (llamada anterocolis)

  • Inclinación hacia atrás (llamada retrocolis)

Una de las formas (llamada distonía cervical de inicio en el adulto) comienza en la edad adulta. Debido a que ocasiona que el cuello rote, a veces se denomina tortícolis espasmódica. Es la distonía más común que afecta sólo a una parte del cuerpo. Por lo general, la causa es desconocida, pero en algunas personas la tortícolis espasmódica está causada por una mutación genética. El estrés y los problemas emocionales pueden empeorar la tortícolis espasmódica.

La distonía cervical puede:

  • Ser congénita

  • Aparecer más tarde, a causa de varios trastornos neurológicos

  • Ser consecuencia del consumo de fármacos que bloquean la dopamina (como el haloperidol y otros fármacos antipsicóticos)

En raras ocasiones, se cree que un problema emocional también puede contribuir a su aparición.

Síntomas

Los síntomas de la distonía cervical pueden comenzar a cualquier edad, pero suelen hacerlo entre los 20 y los 60 años, y con mayor frecuencia entre los 30 y los 50.

Los síntomas suelen aparecer de forma gradual y muy pocas veces aparecen de repente.

A veces los síntomas comienzan con movimientos de la cabeza de lado a lado, como si el sujeto estuviese sacudiendo la cabeza para decir que no. Algunos músculos del cuello pueden contraerse y permanecer contraídos, o pueden contraerse de forma intermitente, torciendo el cuello. Las contracciones pueden ser dolorosas. La cabeza puede girarse hacia un lado o hacia adelante o hacia atrás. A veces, uno de los hombros se eleva.

Los síntomas varían entre leves y graves. Por lo general, los espasmos empeoran lentamente durante 1 a 5 años, a continuación, se estabilizan. En aproximadamente del 10 al 20% de las personas afectadas, los síntomas desaparecen por sí solos en un periodo de 5 años contado desde el inicio de los mismos. Los espasmos tienden a desaparecer con más frecuencia cuando son leves y comienzan a una edad temprana. Sin embargo, pueden persistir de por vida, restringiendo el movimiento y girando permanentemente la cabeza, el cuello y los hombros a una posición distorsionada.

Diagnóstico

  • Evaluación médica

El diagnóstico de la distonía cervical se basa en los síntomas y en una exploración neurológica.

Tratamiento

  • Técnicas físicas

  • Inyecciones de toxina botulínica

  • A veces, fármacos tomados por vía oral

Ciertas técnicas físicas pueden, en ciertas ocasiones, aliviar temporalmente los espasmos. La fisioterapia puede ayudar mejorando la flexibilidad. Los fisioterapeutas también pueden ayudar al paciente a identificar qué movimientos empeoran los espasmos y cuáles los alivian. La biorretroalimentación (que utiliza técnicas de relajación para controlar los procesos corporales inconscientes, tales como la frecuencia cardíaca y la tensión muscular) o los masajes pueden ayudar a algunas personas.

La persona afectada puede descubrir ciertos trucos que pueden aliviar los espasmos brevemente. Consisten en tocarse ligeramente la barbilla, las mejillas, la parte superior del rostro o la parte posterior de la cabeza. Estos trucos suelen ser más eficaces si se aplican en el mismo lado donde se produce el espasmo.

Cuando un problema emocional contribuye al espasmo, es mejor que el tratamiento esté controlado por un equipo de médicos, entre ellos un psiquiatra, un psicólogo y un neurólogo.

Fármacos o sustancias

Las inyecciones de toxina botulínica en los músculos afectados pueden reducir los espasmos dolorosos en aproximadamente el 70% de los afectados y permitir que la cabeza vuelva a una posición más normal. Sin embargo, para el alivio continuo, las inyecciones se deben repetir cada 3 a 4 meses.

Los analgésicos, administrados por vía oral, pueden disminuir el dolor, pero no controlan los espasmos. Los fármacos con efectos anticolinérgicos, como el trihexifenidilo, pueden ayudar a aliviar los espasmos, pero los efectos secundarios molestos (como confusión, somnolencia y sequedad de boca) pueden limitar su uso. También puede ser beneficiosa la administración de una benzodiazepina (un ansiolítico), en especial el clonazepam, un baclofeno (un relajante muscular) y la carbamazepina (un anticonvulsivo).

Cirugía

Existe controversia sobre el uso de la cirugía. La cirugía consiste en seccionar los nervios que se extienden a los músculos afectados, por lo que ya no pueden estimular la contracción muscular. Cuando el procedimiento lo realizan cirujanos expertos, los beneficios son mayores que las posibles complicaciones.

Si los síntomas son graves y todos los tratamientos habituales han resultado ser ineficaces, se puede realizar estimulación cerebral profunda. Para este procedimiento, se implantan quirúrgicamente unos diminutos electrodos en los ganglios basales (agrupaciones de neuronas que ayudan a suavizar los movimientos musculares). Los electrodos envían pequeñas cantidades de electricidad al área específica de los ganglios basales que causa la distonía y, de este modo, ayudan a disminuir los síntomas.