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Introducción al sueño

Por Karl Doghramji, MD, Jefferson Sleep Disorders Center, Thomas Jefferson University

El sueño es algo necesario para sobrevivir y gozar de buena salud, pero todavía no se sabe por qué es necesario ni cómo nos beneficia exactamente. Las necesidades individuales de sueño son muy variables y por lo general están entre 6 y 10 horas diarias. La mayoría de las personas duermen por la noche. Sin embargo, muchas deben dormir durante el día para adaptarse a sus horarios de trabajo, lo cual ocasiona trastornos del sueño.

¿Sabías que...?

  • Nadie sabe exactamente por qué se necesita dormir.

La duración del sueño y la sensación de descanso tras despertar están influenciadas por muchos factores, entre los cuales se cuentan el grado de agitación o estrés, la edad, la dieta, el consumo de fármacos y el envejecimiento. Por ejemplo, algunos fármacos producen somnolencia y otros dificultan el sueño. Algunos componentes o aditivos alimentarios como la cafeína, los condimentos fuertes y el glutamato monosódico alteran el sueño. Las personas mayores tienden a dormirse temprano, despertar temprano y ser menos tolerantes a los cambios en los hábitos de sueño.

Ciclo del sueño

El sueño no es siempre igual. Existen dos tipos principales de sueño: el sueño con movimiento ocular rápido (REM, por sus siglas en inglés) y el sueño con movimiento ocular lento (no-REM, por sus siglas en inglés), este último distribuido en tres fases. En general, se pasa de forma cíclica por las tres fases de sueño no-REM (fases N1 a N3), seguidas habitualmente por un breve intervalo de sueño REM, cada 90 o 120 minutos, o varias veces cada noche. A lo largo de la noche, una persona se despierta brevemente (llamada fase W), pero no suele ser consciente de estar despierta.

  • Sueño no-REM: representa entre el 75 y el 80% del total del sueño en los adultos. El sueño progresa de la fase 1 (el nivel más superficial, en el que es fácil despertarse) hasta la fase 3 (el nivel más profundo, en que es difícil despertarse). En la fase 3, la presión arterial, la frecuencia cardíaca y la frecuencia respiratoria están disminuidas al máximo.

  • Sueño REM: durante esta fase, la actividad eléctrica en el cerebro es excepcionalmente alta, semejante a la del estado de vigilia. Los ojos se mueven rápidamente y los músculos están paralizados, por lo que es imposible realizar movimientos voluntarios. Sin embargo, puede haber espasmos musculares involuntarios. La frecuencia y la profundidad de la respiración aumentan.

Los sueños más vívidos se producen durante el sueño REM. El hecho de hablar durante el sueño, los terrores nocturnos y el sonambulismo suelen producirse durante la fase 3, que corresponde a sueño no-REM.

Fases del ciclo del sueño

Las personas pasan normalmente por distintas fases del sueño en intervalos que van de 90 a 120 minutos a lo largo de la noche: tres fases de sueño con movimiento ocular lento (N) y una con movimiento ocular rápido (REM). En la fase N1 (sueño superficial) se pasa relativamente poco tiempo. La mayoría del tiempo se pasa en la fase N2. El sueño profundo (fase N3) se produce principalmente durante la primera mitad de la noche. A medida que esta avanza se está más tiempo en fase REM. A lo largo de la noche se producen despertares breves (llamados fase W), pero casi siempre la persona no es consciente de ellos.

Trastornos del sueño

Los trastornos del sueño afectan a la capacidad para conciliar el sueño, dormir de forma continua o permanecer despierto, o bien tener comportamientos extraños durante el sueño, como el sonambulismo. El sueño puede verse afectado por muchos factores, entre los que se encuentran: la irregularidad en la hora de acostarse y despertarse, las actividades que se realizan antes de dormir, el estrés, la dieta, las enfermedades y el consumo de algunos fármacos.

Los síntomas más frecuentes de los trastornos del sueño son el insomnio y la somnolencia excesiva durante el día. Cuando se tiene insomnio, es difícil conciliar el sueño y mantenerse dormido, y al despertar se tiene la sensación de no haber descansado. La falta de sueño produce somnolencia, cansancio e irritabilidad durante el día. Las personas con somnolencia diurna excesiva tienden a quedarse dormidas durante las horas de vigilia. Algunos trastornos del sueño hacen que la persona no pueda evitar quedarse dormida durante el día.

Algunos trastornos del sueño comportan movimientos involuntarios de las extremidades u otros comportamientos poco frecuentes durante el sueño (como pesadillas, terrores nocturnos o sonambulismo).

Otros síntomas consisten en problemas relacionados con la memoria, la coordinación y las emociones. Se rinde menos en el colegio o en el trabajo. El riesgo de sufrir un accidente de tráfico o desarrollar un trastorno cardíaco aumenta.

Generalmente, la descripción detallada del problema, a veces con la elaboración de un diario del sueño, sugiere el diagnóstico, pero pueden ser necesarias pruebas específicas en una unidad del sueño. Entre estas pruebas se encuentra la polisomnografía (ver Pruebas complementarias).

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