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Ronquidos

Por Karl Doghramji, MD, Jefferson Sleep Disorders Center, Thomas Jefferson University

El ronquido es un sonido ronco producido en la nariz y la garganta durante el sueño. Es bastante frecuente y se va haciendo aún más frecuente a medida que se envejece. Alrededor del 57% de los hombres y el 40% de las mujeres roncan. Sin embargo, lo que se califica como ronquido depende de la persona que lo escucha, y lo alto que una persona ronca y cuánto ronca varían de una noche a otra. Por lo tanto, el porcentaje de personas que roncan es solo una estimación.

En muy pocos casos el ronquido es silencioso, normalmente suele ser notable y a veces es lo suficientemente fuerte para ser escuchado desde otra habitación. El ronquido molesta solo a otras personas, por lo general un compañero de cama o de habitación que intenta dormir. Una persona difícilmente sabe que ronca a menos que otra persona se lo diga.

El ronquido puede tener consecuencias sociales importantes. Con frecuencia causa estrés entre la persona que ronca y el compañero de cama o los compañeros de habitación. Se han llegado a producir agresiones e incluso asesinatos a causa de los ronquidos.

Según la causa de los ronquidos pueden presentarse otros síntomas como: despertarse con frecuencia, dificultad respiratoria durante el sueño, somnolencia diurna excesiva y cefalea matinal.

Los ronquidos son consecuencia del aleteo de los tejidos blandos de la nariz y la garganta, sobre todo los del velo del paladar (la parte posterior del paladar). El hecho de que no se ronque cuando se está despierto sugiere que la causa del ronquido estriba en la relajación de los músculos durante el sueño. Se cree que dicha relajación disminuye la rigidez del tejido, haciéndolo más propenso al aleteo (de igual modo que una bandera de tela ondea más al viento que una bandera equivalente de metal). Además, la relajación del tejido probablemente ocasiona el estrechamiento de algunas zonas de las vías respiratorias altas, aumentando la tendencia al aleteo.

Causas

El ronquido primario es el que no provoca que la persona se despierte con más frecuencia de lo normal durante la noche. Durante el sueño, la cantidad de flujo de aire en los pulmones y el nivel de oxígeno en sangre son normales. Como consecuencia, no se produce somnolencia diurna excesiva.

Trastornos respiratorios del sueño

El ronquido es a menudo un síntoma de algún tipo de trastorno respiratorio del sueño. Estos trastornos pueden ir desde el síndrome de resistencia aumentada de las vías aéreas superiores al síndrome de apnea obstructiva del sueño (SAOS, ver Apnea del sueño). Estos síndromes se diferencian principalmente en el grado de obstrucción de las vías respiratorias (o vías aéreas) y en los efectos de dicha obstrucción. Estos efectos son principalmente trastornos del sueño y/o del flujo de aire.

Las personas con síndrome de apnea obstructiva del sueño (SAOS) dejan de respirar brevemente más de 5 veces cada hora durante el sueño y presentan al menos uno de los síntomas siguientes:

  • Somnolencia diurna, quedarse dormido de forma involuntaria, sueño no reparador, fatiga o insomnio

  • Despertarse con apnea inspiratoria (contención de la respiración), respiración boqueante o sensación de asfixia

  • Notificación por parte de un compañero de cama de ronquidos fuertes, interrupciones de la respiración o ambas cosas durante el sueño de la persona afectada

En presencia de síndrome de resistencia de las vías aéreas superiores se presenta somnolencia diurna excesiva u otros síntomas, pero no la totalidad de síntomas requeridos para el diagnóstico del síndrome de apnea obstructiva del sueño (SAOS).

Complicaciones

Aunque el hecho de roncar, por sí mismo, no tiene efectos adversos, las personas que tienen síndrome de apnea obstructiva del sueño (SAOS) presentan un mayor riesgo de sufrir hipertensión, derrame cerebral y trastornos cardíacos.

Factores de riesgo

Los factores de riesgo para el ronquido son:

  • Edad avanzada (más de 50 años)

  • Obesidad, especialmente cuando hay acumulación de grasa en el cuello o en el estómago

  • Consumo de alcohol u otros sedantes

  • Congestión nasal crónica

  • Mandíbula inferior pequeña o retraída

  • Menopausia

  • Sexo masculino

  • Ascendencia africana

  • Embarazo

El ronquido suele ser hereditario.

Valoración

Para los médicos, el objetivo principal es la identificación de las personas que están en alto riesgo de padecer síndrome de apnea obstructiva del sueño (SAOS). La mayoría de las personas que roncan no tienen este síndrome. Sin embargo, la mayoría de las personas con síndrome de apnea obstructiva del sueño (SAOS) roncan.

Signos de alarma

Los síntomas siguientes son motivo de preocupación:

  • Episodios de ausencia de respiración o de asfixia durante el sueño (que puede atestiguar un compañero de cama)

  • Dolor de cabeza (cefalea) al despertar por la mañana

  • Somnolencia extrema durante el día

  • Obesidad

  • Ronquidos constantes y muy fuertes

Cuándo acudir al médico

Las personas con signos de alarma deben ver a un médico en algún momento, porque puede ser necesario que se sometan a pruebas diagnósticas. No se trata de una urgencia, de modo que se puede solicitar cita médica cuando convenga a ambas partes.

No es probable que se soliciten pruebas diagnósticas cuando no hay signos de alarma, de modo que se pueden probar las medidas generales para ayudar a reducir los ronquidos antes de llamar a un médico. Si estas medidas no tienen éxito y el ronquido es muy molesto para su compañero de cama, debe ver a su médico.

Actuación del médico

En primer lugar, el médico pregunta acerca de los ronquidos y otros síntomas y a continuación sobre la historia clínica (anamnesis). Debido a que existen varias signos importantes que solo pueden notificar otras personas que no son la propia persona afectada, el médico trata de entrevistar al compañero de cama o a los compañeros de habitación siempre que sea posible. A continuación, realiza una exploración física. A partir de los antecedentes clínicos y la exploración física el médico decide si están indicadas las pruebas diagnósticas para el síndrome de apnea obstructiva del sueño (SAOS).

Se determina la intensidad del ronquido. Por ejemplo, se puede preguntar al compañero de cama:

  • Si la persona ronca todas las noches y, si no, cuántas noches ronca

  • Si la persona ronca toda la noche y, si no, que porcentaje de la noche ronca

  • Cómo de fuerte es el ronquido

También se pide a la persona que ronca y al compañero de cama que describan:

  • Cuántas veces parece que se despierta durante la noche

  • Si la persona deja de respirar o tiene episodios de respiración boqueante o sensación de asfixia

  • Si el sueño no parece reparador o si se tienen dolores de cabeza (cefaleas) matutinos

  • Si hay somnolencia diurna y en qué grado

El médico también pregunta acerca de los trastornos que puedan estar relacionados con el síndrome de apnea obstructiva del sueño (SAOS), especialmente la hipertensión arterial, las dolencias cardíacas, el derrame cerebral, el reflujo ácido, la fibrilación auricular (una arritmia cardíaca), la depresión y la diabetes. Asimismo pregunta por la cantidad de alcohol que se toma y por la proximidad de esta ingesta a la hora de acostarse. También es importante saber si se consume algún fármaco sedante o algún relajante muscular.

Durante la exploración física, se mide la altura y el peso a fin de calcular el índice de masa corporal (IMC, ver Evaluación del estado nutricional). Cuanto más alto es dicho índice, mayor es el riesgo de sufrir síndrome de apnea obstructiva del sueño (SAOS). Puede medirse también el diámetro (grosor) del cuello. El síndrome de apnea obstructiva del sueño (SAOS) es más probable cuando el diámetro del cuello supera aproximadamente los 40 cm para las mujeres y los 43 cm para los hombres.

El médico también examina la nariz y la boca en busca de signos de obstrucción de las vías respiratorias y de factores de riesgo para los ronquidos, por ejemplo: pólipos nasales, congestión nasal crónica, paladar alto y arqueado, mandíbula inferior pequeña o retraída; también busca signos de hipertrofia en la base de la lengua, las amígdalas o la úvula (la estructura que cuelga en la parte posterior de la garganta, también denominada campanilla). Se debe medir también la presión arterial, porque el síndrome de apnea obstructiva del sueño (SAOS) es más probable cuando la presión arterial es alta.

Aunque no se puede predecir con total exactitud, cuantos más factores de riesgo y signos de alarma presenta la persona afectada, mayor es la probabilidad de sufrir síndrome de apnea obstructiva del sueño (SAOS).

Pruebas complementarias

Cuando el médico sospecha la presencia de un síndrome de apnea obstructiva del sueño (SAOS), por lo general indica la realización de una prueba diagnóstica.

Esta prueba se denomina polisomnografía (ver Pruebas complementarias). Para su realización, la persona tiene que pasar la noche en una unidad del sueño, de modo que se pueda controlar la respiración y otras funciones. Sin embargo, como el hecho de roncar es tan frecuente y la polisomnografía es una prueba muy cara y que lleva mucho tiempo, solo se suele indicar cuando se sospecha fundadamente la presencia de síndrome de apnea obstructiva del sueño (SAOS). Así, se practica habitualmente a personas que presentan signos de alarma (en especial cuando se tiene constancia a través de testigos de la presencia de episodios de interrupción de la respiración y cuando la persona presenta varios factores de riesgo).

No se practica habitualmente cuando no se presentan signos de alarma y cuando no parecen tener otros trastornos del sueño aparte de los ronquidos. Sin embargo, sí deben programarse controles regulares para estas personas, a fin de que se pueda detectar la posible evolución de otros trastornos del sueño.

Tratamiento

Algunas de las causas de los ronquidos, como la obstrucción nasal crónica y el síndrome de apnea obstructiva del sueño (SAOS), pueden tratarse.

Para los ronquidos en sí, el tratamiento consiste en medidas generales para eliminar los factores de riesgo y métodos físicos para abrir las vías respiratorias.

Medidas generales

Existen diversas medidas generales que pueden ayudar a reducir el ronquido primario. Sin embargo, ninguna de ellas es eficaz para todo el mundo, aunque algunas personas sí se pueden beneficiar. Estas medidas son:

  • Evitar el consumo de alcohol y fármacos sedantes durante las horas previas a acostarse

  • Dormir con la cabeza elevada

  • Perder peso

  • Usar tapones para los oídos (compañero de cama)

  • Disponer de alternativas a la hora de dormir (como un dormitorio adicional)

La mejor manera de elevar la cabeza es poner bloques debajo de las dos patas superiores de la cama o bien usar una almohadilla en forma de cuña para que la parte superior del cuerpo quede inclinada. No deben usarse almohadas que sirvan para elevar solo la cabeza.

Aparatos orales

Los aparatos orales se usan solo durante el sueño. Entre estos aparatos se encuentran las férulas de avance mandibular y los dispositivos de retención de la lengua. Estos aparatos, que deben ser ajustados individualmente por un dentista especializado, pueden ayudar a mantener abiertas las vías respiratorias durante el sueño en las personas con síndrome de apnea obstructiva del sueño (SAOS) y, por tanto, a reducir los ronquidos.

Las férulas de avance mandibular son unos pequeños aparatos de plástico que se ponen dentro de la boca, como un protector bucal o un retenedor de ortodoncia. Empujan el maxilar inferior (mandíbula) y la lengua hacia delante y por lo tanto ayudan a mantener abiertas las vías respiratorias durante el sueño. Algunos de estos aparatos se puede ajustar en incrementos pequeños para garantizar los mejores resultados. Los aparatos ajustables son más eficaces que los que no lo son.

Los aparatos de retención de la lengua utilizan la succión para mantener la lengua hacia adelante. Si la lengua se desplaza hacia atrás en la cavidad bucal, puede bloquear las vías respiratorias. Estos aparatos son más incómodos y, probablemente, menos eficaces que las férulas de avance mandibular.

Los aparatos orales se pueden usar solos o con otros tratamientos para los trastornos respiratorios relacionados con el sueño, como el control de peso, la cirugía o la presión continua positiva en las vías respiratorias. Los aparatos orales pueden causar incomodidad y exceso de salivación, además de que los dientes pueden desalinearse. No obstante, la mayoría de la gente los tolera bien.

Presión continua positiva en las vías respiratorias (PCPVR)

Con la presión continua positiva en las vías respiratorias (PCPVR), la persona respira a través de una mascarilla sobre la nariz o sobre la nariz y la boca. La mascarilla está conectada a un dispositivo que suministra aire a una presión que ayuda a impedir que las vías respiratorias se estrechen o se colapsen en la inspiración (que es cuando se producen la mayor parte de ronquidos). Este procedimiento proporciona un alivio muy efectivo a las personas con síndrome de apnea obstructiva del sueño (SAOS) y ayuda a reducir los ronquidos. Sin embargo, muchas personas encuentran que los dispositivos que se utilizan en la presión continua positiva en las vías respiratorias (PCPVR) son incómodos. Las personas con síndrome de apnea obstructiva del sueño (SAOS) tienden a estar más motivadas para usar la PCPVR que aquellas cuyo único problema es el ronquido, ya que un SAOS no tratado puede ocasionar síntomas importantes e incrementar el riesgo de sufrir trastornos graves.

Cirugía

Algunas obstrucciones de las vías respiratorias que contribuyen a los ronquidos, como pólipos nasales, amígdalas hipertróficas y un tabique nasal desviado, pueden tratarse quirúrgicamente. Sin embargo, no se ha demostrado concluyentemente si estos procedimientos reducen los ronquidos y, si lo hacen, hasta qué punto.

Además, se han desarrollado una serie de procedimientos quirúrgicos que tratan de forma específica el síndrome de apnea obstructiva del sueño (SAOS), y algunos de ellos pueden ser efectivos para tratar los ronquidos. En estos procedimientos se remodelan los tejidos del paladar y/o de la úvula (campanilla) o bien se endurece el paladar mediante implantes o inyecciones. Estos procedimientos son: la uvulopalatofaringoplastia, la uvuloplastia con láser, la roncoplastia con inyección, la ablación por radiofrecuencia y los implantes palatinos.

En la uvulopalatofaringoplastia, los tejidos del paladar y de la úvula (campanilla) se remodelan quirúrgicamente; se elimina el exceso de tejido y la vía respiratoria se ensancha. Este procedimiento requiere anestesia general e ingreso hospitalario. Puede reducir los ronquidos, pero sus efectos pueden durar solo unos pocos años.

En la uvuloplastia con láser, se utiliza un dispositivo láser o microondas de alta energía para remodelar el tejido, por lo que este procedimiento es menos agresivo que la uvulopalatofaringoplastia. Sin embargo, no se ha demostrado que pueda reducir los ronquidos, si bien parece ser efectivo en algunos casos.

En la roncoplastia con inyección (una forma de escleroterapia), se inyecta en el velo del paladar una sustancia que irrita los tejidos y provoca la formación de una cicatriz fibrosa. Como resultado, el velo del paladar y la úvula (campanilla) se endurecen y son menos propensos a vibrar. No se ha estudiado suficientemente si este procedimiento puede reducir los ronquidos.

En la ablación con radiofrecuencia se utiliza una sonda que suministra calor (a partir de una corriente eléctrica) al velo del paladar. Como resultado, los tejidos se encogen y se endurecen. Puede reducir los ronquidos, pero se necesitan más estudios para valorar su efectividad.

Los Implantes palatinos de polietileno se pueden colocar en el velo del paladar para endurecerlo. Se utilizan tres implantes pequeños. No se ha demostrado si estos implantes son efectivos solo para controlar el ronquido.

Conceptos clave

  • Solo unas pocas personas que roncan tienen síndrome de apnea obstructiva del sueño (SAOS), pero la mayoría de las personas que lo tienen, roncan.

  • Los signos de alarma, como episodios de falta de respiración o de sensación de asfixia durante el sueño, somnolencia diurna y obesidad, contribuyen a identificar a las personas vulnerables a sufrir síndrome de apnea obstructiva del sueño (SAOS) y que, por tanto, necesitan someterse a una polisomnografía.

  • Las medidas generales para reducir los ronquidos son: evitar el consumo de alcohol y fármacos sedantes antes de acostarse, dormir con la cabeza elevada, perder peso y, por parte del compañero de cama, usar tapones para los oídos y disponer de un dormitorio adicional.

  • Los tratamientos específicos son: la presión continua positiva en las vías respiratorias (PCPVR), los aparatos de avance mandibular y la cirugía.