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Trastorno de movimiento periódico de las extremidades y síndrome de piernas inquietas

Por Karl Doghramji, MD, Jefferson Sleep Disorders Center, Thomas Jefferson University

El trastorno de movimiento periódico de las extremidades consiste en movimientos repetitivos de los brazos, las piernas o ambos durante el sueño. El síndrome de piernas inquietas implica una necesidad irresistible de moverlas y, generalmente, sensaciones anormales en piernas, brazos o ambos cuando la persona se queda sentada o se acuesta.

  • En el trastorno de movimiento periódico de las extremidades, las piernas, los brazos o ambos presentan sacudidas que interrumpen el sueño.

  • Las personas con síndrome de piernas inquietas tienen problemas para relajarse y dormir porque sienten la irresistible necesidad de mover las piernas o los brazos.

  • Los médicos diagnostican el síndrome de piernas inquietas basándose en los síntomas, pero para diagnosticar el trastorno de movimiento periódico de las extremidades es necesario hacer pruebas en una unidad del sueño.

  • Aunque estos trastornos no tienen cura, los fármacos utilizados para tratar la enfermedad de Parkinson y otros medicamentos ayudan a controlar los síntomas.

Estos trastornos son más frecuentes en personas de mediana y avanzada edad. El síndrome de piernas inquietas afecta probablemente al 1 o 2% de la población. Es particularmente frecuente entre los mayores de 50 años. La mayoría de las personas con síndrome de piernas inquietas también tienen trastorno de movimiento periódico de las extremidades, pero esto no sucede a la inversa.

Todavía se desconoce cuál es la causa de estos trastornos. Sin embargo, un tercio o más de las personas con síndrome de piernas inquietas tienen familiares con el mismo síndrome. Como factores de riesgo se incluyen el sedentarismo, el tabaquismo y la obesidad. El trastorno de movimiento periódico de piernas es frecuente entre las personas con narcolepsia y con trastorno de la conducta del sueño REM. Ambos trastornos son más probables en personas que se encuentran en alguno de estos casos:

  • Han dejado de tomar ciertos medicamentos (incluyendo benzodiazepinas como el diazepam)

  • Toman estimulantes (como la cafeína u otras sustancias o fármacos estimulantes) o ciertos antidepresivos

  • Tienen carencia de hierro

  • Tienen anemia

  • Durante el embarazo

  • Padecen un trastono renal o hepático

Síntomas

Ambos trastornos interrumpen el sueño. Como resultado, las personas afectadas se sienten cansadas y soñolientas durante el día.

En el trastorno de movimiento periódico de las extremidades, las piernas o los brazos suelen sufrir sacudidas cada 20 a 40 segundos durante el sueño. Los afectados no son conscientes de estos movimientos y de los breves despertares que les siguen. No se tiene ninguna sensación anormal en las piernas o en los brazos.

Normalmente, las personas con síndrome de piernas inquietas tienen una necesidad irresistible de mover las piernas cuando se quedan sentadas o se tumban. También tienen sensaciones desagradables, vagas pero intensas, en las piernas, a veces acompañadas de dolor. Estas sensaciones se describen como ardor, hormigueo, sensación de tirón o como si unos insectos recorrieran el interior de las piernas. Caminar, moverse o estirar las piernas proporciona alivio. Los afectados caminan de un lado para otro, mueven constantemente las piernas cuando están sentados y dan vueltas en la cama. En consecuencia, tienen dificultades para relajarse o quedarse dormidos. Durante el sueño, las piernas se mueven espontáneamente y sin control, haciendo que la persona se despierte frecuentemente. En situaciones de estrés, existe una mayor probabilidad de padecer estos síntomas. Los episodios ocurren de manera ocasional, causando pocos problemas, o varias veces a la semana, privando a las personas de sueño, lo que dificulta la concentración y el funcionamiento normal.

Diagnóstico

A menudo los médicos diagnostican el síndrome de piernas inquietas basándose en los síntomas descritos por el paciente o el compañero de cama.

Para diagnosticar el trastorno de movimiento periódico de las extremidades siempre se realiza la polisomnografía, incluyendo una electromiografía (EMG). Estas pruebas se hacen por la noche. En la polisomnografía se controlan estrechamente la actividad cerebral, la frecuencia cardíaca, la respiración, la actividad muscular y los movimientos oculares durante el sueño. Para documentar los movimientos de las extremidades, se graba en vídeo el sueño de una noche entera.

Si se diagnostica cualquiera de los trastornos del sueño, se realiza una analítica de sangre y de orina para detectar otros trastornos contribuyentes, como la anemia, la carencia de hierro y los trastornos renales y hepáticos.

Tratamiento

Se recomienda evitar la cafeína, que empeora los síntomas. También es beneficioso tomar vitaminas y suplementos de hierro.

No existe un tratamiento probado para el trastorno de movimiento periódico de las extremidades, aunque muchos de los tratamientos que se utilizan para el síndrome de piernas inquietas también ayudan. Hay una serie de tratamientos eficaces para el síndrome de piernas inquietas.

  • Medicamentos usados para tratar la enfermedad de Parkinson: El pramipexol, el ropinirol y la rotigotina (en parche) pueden ser eficaces (ver Medicamentos usados para tratar la enfermedad de Parkinson). Estos medicamentos imitan la acción de un neurotransmisor llamado dopamina, cuyo efecto es intensificar las señales nerviosas hacia los músculos. Estos medicamentos tienen relativamente pocos efectos secundarios, pero los síntomas pueden empeorar cuando desaparece su efecto o cuando se retira el medicamento. También pueden provocar náuseas e insomnio. A veces se utiliza la levodopa/carbidopa, pero en algunos casos este medicamento puede causar síntomas que aparecen a primeras horas de la mañana, son más intensos y posiblemente afectan a otras partes del organismo.

  • Benzodiazepinas: estos medicamentos (como el clonazepam) causan somnolencia, por lo que ayudan a dormir. Mejoran la calidad del sueño. Se toman en dosis bajas a la hora de acostarse. Con el tiempo, llegan a ser menos efectivos, a medida que la persona se acostumbra a sus efectos. Estos medicamentos también producen somnolencia diurna.

  • Anticonvulsivos: La gabapentina enacarbil o la carbamazepina (ver Fármacos utilizados en el tratamiento de las crisis) son eficaces en algunos casos.

  • Opiáceos: puede utilizarse algún opiáceo, como la oxicodona, pero solo como último recurso, porque tienen efectos secundarios graves, incluyendo la posibilidad de adicción.