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Introducción a las reacciones adversas a los fármacos

Por Joan B. Tarloff, PhD, University of the Sciences in Philadelphia

A principios del siglo XX, el científico alemán Paul Ehrlich describió un fármaco ideal como una «bala mágica». Tal fármaco estaría dirigido al lugar específico donde se localizara el trastorno y no dañaría los tejidos sanos. Si bien es cierto que muchos fármacos nuevos están orientados con mayor exactitud que sus predecesores, hasta ahora ninguno alcanza la diana buscada de una forma totalmente exclusiva.

La mayoría de los fármacos producen diversos efectos, pero en general solo uno de ellos, el efecto terapéutico, es el deseado para el tratamiento de una enfermedad. Los demás efectos pueden calificarse como no deseados, ya sean o no intrínsecamente perjudiciales. Por ejemplo, ciertos antihistamínicos causan somnolencia a la vez que controlan los síntomas de la alergia. Cuando se toma un somnífero de venta sin receta que contiene un antihistamínico, la somnolencia se considera como un efecto terapéutico. Sin embargo, cuando el antihistamínico se administra para controlar los síntomas de la alergia durante las horas diurnas, la somnolencia se considera como un efecto molesto y no deseado.

La mayoría de la gente, incluidos los profesionales de la salud, se refieren a los efectos no deseados como efectos secundarios; otro término que suele utilizarse frecuentemente es el de reacción adversa al fármaco. Sin embargo, reacción adversa al fármaco es técnicamente más apropiado para hacer alusión a los efectos no deseados, desagradables, nocivos o potencialmente perjudiciales de un fármaco.

No debe sorprender que las reacciones adversas a los fármacos sean frecuentes. La mayoría de ellas son relativamente leves y muchas desaparecen cuando se suspende el fármaco o se modifica la dosis. Algunas remiten paulatinamente cuando el cuerpo se va adaptando al fármaco. Otros efectos adversos son más graves y de mayor duración. Por ejemplo, en Estados Unidos, entre el 3 y el 7% de las hospitalizaciones tienen como causa el tratamiento de reacciones adversas a los fármacos. En un 10 a un 20% de las personas hospitalizadas se producen reacciones adversas, y entre un 10 y un 20% de estas reacciones son graves.

Las molestias digestivas (pérdida del apetito, náuseas, sensación de distensión abdominal, estreñimiento y diarrea) son reacciones adversas particularmente frecuentes, ya que la mayoría de los fármacos se administran por vía oral y pasan a través del tracto digestivo. No obstante, cualquier órgano o sistema puede resultar afectado. En las personas mayores (ver Fármacos y envejecimiento) es bastante frecuente la afectación cerebral, que a menudo da como resultado la aparición de somnolencia y confusión.

Algunas de las reacciones adversas a los medicamentos se identifican cuando un fármaco está siendo probado antes de someterlo para su aprobación a la Food and Drug Administration (FDA) de Estados Unidos o a otras agencias reguladoras. Algunas reacciones adversas a los fármacos, por lo general las que son poco habituales, no se detectan hasta que el medicamento ha estado en el mercado el tiempo suficiente y ha sido utilizado por un gran número de personas. Por lo tanto, los médicos están obligados a informar de la sospecha de reacciones adversas a las agencias reguladoras.

Algunas reacciones adversas graves a los fármacos

Reacción adversa al fármaco

Tipos de fármacos

Ejemplos

Anemia (resultado de la disminución de la producción o del aumento de la destrucción de los glóbulos rojos)

Ciertos antibióticos

Cloranfenicol

Fármacos utilizados para tratar la malaria o la tuberculosis en personas con deficiencia de la enzima G6PD

Cloroquina

Isoniazida

Primaquina

Angioedema (hinchazón de los labios, la lengua y la garganta, que causa dificultad para respirar)

Inhibidores de la ECA

Captopril

Enalapril

Lisinopril

Fracturas óseas

Inhibidores de la bomba de protones

Esomeprazol

Lansoprazol

Omeprazol

Coágulos de sangre

Fármacos anticonceptivos (todas las formas, incluyendo parches y píldoras)

Estradiol con drospirenona/etinilestradiol

Norelgestromina/etinilestradiol

Confusión y somnolencia

Sedantes, incluyendo muchos antihistamínicos

Difenhidramina

Antidepresivos (en especial en las personas mayores)

Amitriptilina

Imipramina

Disminución de la producción de glóbulos blancos (leucocitos), con un riesgo aumentado de infección

Ciertos fármacos antipsicóticos

Clozapina

Quimioterápicos

Ciclofosfamida

Mercaptopurina

Metotrexato

Vinblastina

Algunos fármacos usados para tratar trastornos de la glándula tiroidea

Propiltiouracilo

Lesión renal

AINE (uso repetido de dosis excesivas)

Ibuprofeno

Ketoprofeno

Naproxeno

Antibióticos aminoglucósidos

Gentamicina

Kanamicina

Algunos quimioterápicos

Cisplatino

Metotrexato

Antifúngicos

Anfotericina B

Algunos antibióticos

Gentamicina

Tetraciclina (obsoleto)

Lesión hepática

Algunos analgésicos

Paracetamol (acetaminofeno) (uso en dosis excesivas)

Algunos fármacos usados en el tratamiento de la tuberculosis

Isoniazida

Suplementos de hierro (en cantidades excesivas)

Antidepresivos

Duloxetina

Antibióticos

Tetraciclina

Destrucción del tejido muscular (rabdomiólisis)

Estatinas

Atorvastatina

Simvastatina

Úlceras estomacales o intestinales (con o sin sangrado)

AINE

Aspirina (ácido acetilsalicílico)

Ibuprofeno

Ketoprofeno

Naproxeno

Anticoagulantes

Heparina

Warfarina

Bisfosfonatos

Alendronato

Etidronato

Risedronato

Algunos antibióticos

Penicilinas

Quinolonas

Anticonvulsivos

Fenitoína

Ácido valproico

Taquicardia ventricular (ver Taquicardia ventricular)

Antiarrítmicos

Amiodarona

Procainamida

Sotalol

Antipsicóticos

Clorpromazina

Haloperidol

Litio

ECA = enzima convertidora de la angiotensina; G6PD = glucosa-6-fosfato-deshidrogenasa; AINE = antiinflamatorios no esteroideos.

Recursos en este artículo