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Introducción al aprovechamiento óptimo de la atención sanitaria

Por Michael R. Wasserman, MD, Chief Medical Officer, Rockport Healthcare Services, Los Angeles, CA

Ya han pasado los tiempos en que las personas, para cuidar de su salud, no necesitaban más que confiar en su médico de cabecera y en la enfermera que le ayudaba. Hoy en día, para procurarse una buena atención sanitaria las personas tienen que participar activamente en el proceso. La participación activa supone muchas cosas:

  • Aprender acerca de temas relacionados con el cuidado de la salud (incluyendo cómo puede cubrirse el gasto sanitario, ver Introducción a la financiación de la atención sanitaria)

  • Acudir al profesional de la salud con regularidad

  • Comunicarse adecuadamente con los profesionales de la salud

  • Procurarse una atención preventiva adecuada (ver Introducción a la medicina preventiva)

  • Estar alerta para detectar síntomas de enfermedades o de cambios en el cuerpo (como un cambio en el color de un lunar o la detección de un bulto en las mamas o en los testículos)

  • Llevar un registro con la información médica personal

  • Creación de una directiva avanzada (ver Voluntades anticipadas), incluyendo el establecimiento de un poder notarial para la salud, y una declaración de preferencias respecto a la donación de órganos, que esté disponible en caso de emergencia

Para las personas que padecen una enfermedad determinada, la participación activa también significa el control de la propia salud. Por ejemplo, una persona con hipertensión debe medir regularmente su presión arterial, y una persona diabética debe medir regularmente su nivel de azúcar en sangre.

Una buena comunicación, es decir, compartir la información con franqueza y honestamente, con los médicos y otros profesionales de la salud es algo esencial, porque redunda en beneficio de la propia salud. Si la comunicación es buena, los médicos comprenden mejor los trastornos del paciente y este comprende mejor cómo debe tratar su enfermedad o cuidar su salud. Además, refuerza la confianza y la seguridad entre el médico y el paciente, y este es más propenso a seguir la pauta de tratamiento. La información disponible en Internet (ver Buscar información sobre enfermedades), si es fiable, puede ayudar a las personas a aprender sobre su salud y sobre la forma en como pueden mejorar su relación con su médico.