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Introducción a la rehabilitación

Por Alex Moroz, MD, Associate Professor of Rehabilitation Medicine, Vice Chair of Education, and Residency Program Director, New York University School of Medicine

Los servicios de rehabilitación están destinados a personas que han perdido la capacidad normal de funcionamiento, a menudo como consecuencia de una lesión, un accidente cerebrovascular, una infección, un tumor, una intervención quirúrgica o una enfermedad progresiva (como la artritis, ver Medidas físicas). A quienes sufren enfermedad pulmonar obstructiva crónica suele recomendárseles un programa de rehabilitación pulmonar (ver Rehabilitación respiratoria). De igual modo, necesitan rehabilitación las personas debilitadas tras un periodo prolongado de permanencia en cama (por ejemplo, debido a una lesión grave o a una intervención quirúrgica). Los objetivos más característicos de la rehabilitación son la fisioterapia, la terapia ocupacional, el tratamiento del dolor y de la inflamación y la reeducación para compensar alguna pérdida funcional. El tratamiento supone por lo general una serie de sesiones de entrenamiento individualizado durante algunas semanas.

La necesidad de rehabilitación cubre todas las edades, aunque a menudo en función de esta difieran su tipo, grado y objetivos. Las personas con deterioro crónico, frecuentemente ancianas, tienen metas diferentes y necesitan una rehabilitación menos intensiva o de más larga duración que los jóvenes aquejados de una incapacidad temporal (como la derivada de una fractura o una quemadura). Por ejemplo, una persona mayor con insuficiencia cardíaca grave que haya sufrido un accidente cerebrovascular tendrá por objetivo simplemente la recuperación de la capacidad para llevar a cabo las actividades necesarias para su cuidado personal (como alimentarse, vestirse, bañarse, desplazarse entre la cama y la silla, utilizar el inodoro y controlar la función intestinal y de la vejiga). En el caso de una persona más joven que haya sufrido una fractura, el objetivo suele ser la recuperación de todas sus funciones lo más rápidamente posible. No obstante, la edad por sí sola no es razón suficiente para modificar los objetivos o la intensidad de la rehabilitación, sino la presencia de otras limitaciones y enfermedades.

¿Sabías que...?

  • Para recuperar al máximo la forma tras una enfermedad, lesión o procedimiento quirúrgico importante, es necesario seguir el programa de rehabilitación recomendado.

  • La rehabilitación puede llevarse a cabo en la consulta del médico o en casa, así como en centros de rehabilitación.

Para iniciar un programa formal de rehabilitación, el médico debe extender un informe de referencia (similar a una prescripción) dirigido a un médico especialista en rehabilitación, un terapeuta ocupacional o un centro de rehabilitación. El informe de referencia establece los objetivos del tratamiento, una descripción del tipo de enfermedad o lesión y su fecha de inicio. Dicho informe ha de especificar también el tipo de tratamiento necesario, como entrenamiento para caminar (asistencia para la deambulación) o para las actividades propias de la vida cotidiana.

Entorno

El lugar donde se llevará a cabo la rehabilitación varía según las necesidades de cada persona. En muchos casos quienes están recuperándose de una lesión asisten regularmente a la consulta de un fisioterapeuta para ser tratados como pacientes externos. Quienes sufran una incapacidad grave requieren a veces ser atendidos en un centro hospitalario o de rehabilitación. En estos lugares, la atención está a cargo de un equipo profesional de rehabilitación. Además del médico o terapeuta, este equipo puede incluir enfermeras, psicólogos, asistentes sociales, logopedas para las patologías del habla (que tratan el habla, el lenguaje y la voz), audiólogos (que evalúan la audición) y otros profesionales de la salud, además de familiares de la persona afectada. Es preferible el tratamiento en equipo porque una pérdida funcional significativa puede derivar en otros problemas como la depresión, la apatía o la desmotivación e incluso problemas económicos.

La atención domiciliaria suele ser adecuada para las personas que no pueden desplazarse con facilidad pero que requieren una menor atención, como es el caso de quienes pueden ir de la cama a la silla o de la silla al baño. Aun así, los familiares o amigos deben estar dispuestos a participar en el proceso de rehabilitación. La rehabilitación que se presta a domicilio con la ayuda de los familiares, aunque sea altamente deseable, puede resultar una carga física y emocional para todos los implicados. En esos casos, resulta útil la participación de un fisioterapeuta o de un terapeuta ocupacional en la atención domiciliaria.

Muchos centros de mayores tienen programas de rehabilitación menos intensiva que los centros de rehabilitación. Los programas de rehabilitación de baja intensidad se adaptan mejor a las personas con menor tolerancia a la terapia, como las personas debilitadas o ancianas.

Objetivos

El equipo de rehabilitación o el terapeuta establecen los objetivos a largo y a corto plazo para cada problema. Por ejemplo, una persona con una mano lesionada puede tener una movilidad limitada y debilidad. Los objetivos a corto plazo pueden consistir en aumentar la movilidad hasta cierto grado e incrementar la fuerza hasta una determinada capacidad de prensión o agarre. Los objetivos a largo plazo pueden ser, por ejemplo, conseguir tocar el piano nuevamente. Los objetivos a corto plazo se establecen para obtener mejoras que puedan alcanzarse de inmediato. Los objetivos a largo plazo se establecen para que el afectado comprenda qué se espera de la rehabilitación y lo que se prevé que podrá conseguir en algunos meses. Se anima a las personas en rehabilitación a alcanzar cada uno de los objetivos a corto plazo y el equipo terapéutico realiza conjuntamente el seguimiento del progreso. Los objetivos pueden cambiar si el afectado no colabora o si no puede (por motivos económicos o de cualquier otra naturaleza) proseguir con el tratamiento o si progresa más lentamente o más rápidamente de lo esperado.

En muchas situaciones, los objetivos son ayudar a que la persona afectada vuelva a caminar y que sea capaz de hacer las actividades diarias habituales (como vestirse, asearse, bañarse, alimentarse, cocinar, y hacer la compra).

El resultado final de la rehabilitación depende de la motivación de la persona afectada, con independencia de lo grave que sea la discapacidad o de la habilidad del equipo de rehabilitación. Algunos afectados retrasan su recuperación para conseguir mayor atención de sus familiares y amigos.

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