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Rehabilitación después de una lesión cerebral

Por Alex Moroz, MD, FACP, Associate Professor and Director of Residency Training and Medical Education, Department of Rehabilitation Medicine;Director of Integrative Sports Medicine, New York University School of Medicine;Rusk Rehabilitation

Si se sufre un accidente cerebrovascular o un traumatismo craneal pero no hay destrucción del tejido cerebral, el tejido puede recuperar gradualmente su función. La recuperación puede tardar desde 6 meses hasta algunos años, pero la rehabilitación puede acelerarla y conseguir que sea más completa. Los tejidos cerebrales destruidos no pueden recuperar su función, pero a veces otras partes del cerebro aprenden a gestionar algunas de las funciones de la zona destruida. La rehabilitación contribuye a este proceso de aprendizaje. La cantidad y la velocidad de la recuperación funcional no puede predecirse con certeza. Por lo tanto, la rehabilitación se inicia tan pronto como la persona afectada se halla clínicamente estable. La rehabilitación temprana también contribuye a evitar complicaciones como el acortamiento de los músculos (contractura), el debilitamiento muscular y la depresión.

Una evaluación detallada de la persona afectada en cuestión, que incluya pruebas psicológicas, ayudará al equipo de rehabilitación a identificar el tipo y la gravedad de la lesión. Después, los miembros del equipo de rehabilitación valorarán cuáles de las funciones perdidas podrán recuperarse con una terapia de rehabilitación y prepararán un programa centrado en las necesidades específicas individuales. El éxito de la rehabilitación dependerá del estado general de la persona afectada, de su grado de movilidad, su fuerza muscular, el funcionamiento del intestino y de la vejiga, su capacidad funcional antes de la lesión cerebral, su situación social, su capacidad de aprendizaje, motivación y afrontamiento y, finalmente, su disposición a participar en un programa de rehabilitación.

Si la lesión cerebral provoca debilidad o parálisis de las extremidades, los terapeutas moverán la extremidad afectada o animarán al afectado a hacerlo por sí mismo. El movimiento de la extremidad afectada contribuye a evitar o aliviar las contracturas y a mantener el grado de movilidad de las articulaciones. Generalmente hay que hacer trabajar también las extremidades que no han sido afectadas para conservar el tono muscular y la fuerza. Se espera también que el afectado consiga realizar otras actividades, como moverse en la cama, darse la vuelta y cambiar de posición y sentarse. Es importante para la salud mental y física de la persona afectada poder recuperar la habilidad para levantarse de la cama y desplazarse a un asiento o la silla de ruedas de forma segura e independiente. También pueden ser necesarios ejercicios de coordinación. Algunas veces los terapeutas restringen la extremidad que no ha sido afectada (la denominada terapia de movimiento inducido por restricción). Por ejemplo, las personas con un brazo parcialmente paralizado pueden llevar una manopla o un cabestrillo mientras ejercitan repetidamente las actividades cotidianas, por ejemplo: comer, lavarse, asearse, escribir y abrir las puertas. Esta estrategia ayuda a restablecer la conexión cerebral para usar la extremidad debilitada o paralizada.

Algunos problemas derivados de la lesión cerebral requieren ayuda terapéutica específica, por ejemplo para caminar (entrenamiento para andar o desplazarse), para mejorar la coordinación y el equilibrio, para reducir la espasticidad (contracciones musculares involuntarias) o para compensar problemas de visión o del habla. Por ejemplo, quienes tengan dificultades para caminar deben aprender a evitar las caídas. La terapia ocupacional puede contribuir a mejorar la coordinación. La termoterapia o la crioterapia pueden disminuir temporalmente la espasticidad muscular y permitir que los músculos se estiren. A las personas con ceguera unilateral se les puede enseñar a evitar los marcos de las puertas u otros obstáculos, por ejemplo, girando la cabeza hacia el lado afectado.

Un accidente cerebrovascular u otra lesión cerebral, especialmente una conmoción (ver Conmoción cerebral), puede dañar la capacidad de pensar (cognición). La persona afectada puede presentar dificultades de orientación, atención y concentración, percepción, comprensión, aprendizaje, organización del pensamiento, resolución de problemas, memoria o habla. El tipo de problemas que pueda tener dependerá del tipo de lesión. La rehabilitación cognitiva es un proceso muy lento, que debe ser diseñado a medida de la situación de cada afectado y que requiere un tratamiento individualizado. Los objetivos son el readiestramiento cerebral y el aprendizaje de distintas maneras de compensar las deficiencias en situaciones concretas. Por ejemplo, tareas como atarse los zapatos se dividen en una serie de tareas más simples y se trabaja cada una por separado. El uso de indicadores verbales, visuales y táctiles (toques), como pueden ser voces, gestos y códigos de colores ayudan al afectado a aprender y recordar cómo hacer cada tarea.