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Rehabilitación después de una lesión de columna

Por Alex Moroz, MD, FACP, Associate Professor and Director of Residency Training and Medical Education, Department of Rehabilitation Medicine;Director of Integrative Sports Medicine, New York University School of Medicine;Rusk Rehabilitation

La recuperación de una lesión de la médula espinal dependerá de la localización (nivel) y del grado de la lesión (ver Introducción a los trastornos de la médula espinal). Cuanto más alto sea el nivel de la lesión, mayor será el deterioro físico. Una lesión a nivel del tórax o por debajo de dicha zona provoca debilidad o parálisis de las piernas (paraplejía). Una lesión a nivel del cuello provoca debilidad o parálisis de las cuatro extremidades (tetraplejía). Si el nivel de la lesión en el cuello es muy alto, es posible que se paralicen los músculos que controlan la respiración y puede ser necesario un respirador. Además, la sensibilidad también queda afectada por debajo del nivel de la lesión y suele perderse el control de la vejiga y del intestino.

Los dos aspectos de mayor importancia en el cuidado o la atención de las personas con tetraplejía o paraplejía son los siguientes:

  • Prevención de las úlceras de decúbito: Para prevenir las úlceras de decúbito, el afectado debe moverse o debe ser girado con frecuencia, para lo cual se utiliza una cama adaptada o ropa de cama especial (ver Úlceras de decúbito). Cuando la persona afectada permanece sentada en la silla de ruedas, se utiliza un cojín especial que contiene agua, aire o gel para reducir la presión en las zonas donde puede producirse la ulceración.

  • Mantener la movilidad de las articulaciones (grado de movilidad): Para mantener la movilidad y evitar la espasticidad, el afectado debe mover con frecuencia las articulaciones tanto como lo permita su grado de movilidad, ya sea por sí mismo o con ayuda de su cuidador. También son útiles la aplicación de calor, los masajes y determinados medicamentos.

También se tomarán medidas para evitar que los músculos se acorten (contracturas).

Las personas parapléjicas pueden vivir con autonomía. Los ejercicios de movilidad y de fortalecimiento de brazos y manos les permiten usar una silla de ruedas y también desplazarse de la cama a la silla de ruedas y desde esta al baño o al asiento de un automóvil. Pueden llevar a cabo muchas actividades cotidianas de forma autónoma y muchos de ellos vuelven a su trabajo. Algunas personas parapléjicas pueden conducir un automóvil con la ayuda de dispositivos adaptados.

Las sillas de ruedas motorizadas permiten a las personas tetrapléjicas desplazarse con autonomía, pero se les debe colocar en la silla de ruedas manualmente o por medios mecánicos. Algunas personas tetrapléjicas pueden mover ligeramente las manos o los dedos y, por lo tanto, controlar la silla de ruedas motorizada con un conmutador manual. Si tienen las manos y los brazos completamente paralizados, los tetrapléjicos utilizan un dispositivo especial que les permite controlar la silla de ruedas motorizada con movimientos de la barbilla o incluso con el aliento. No obstante, este método requiere mucho entrenamiento. La mayoría de las personas tetrapléjicas necesitan asistencia las 24 horas.