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Verrugas genitales (infección por el virus del papiloma humano o infección por VPH)

Por J. Allen McCutchan, MD, MSc, Professor of Medicine, Division of Infectious Diseases, School of Medicine, University of California at San Diego

Las verrugas genitales (Condylomata acuminata) son crecimientos localizados en el interior o alrededor de la vagina, del pene o del recto, causados por el virus del papiloma humano, de transmisión sexual.

  • Los diferentes tipos de virus del papiloma humano (VPH) causan diferentes infecciones, incluyendo las verrugas genitales visibles y menos visibles en el cuello uterino (cérvix), la vagina, el ano, el recto y la garganta (que aumentan el riesgo de ciertos tipos de cáncer), así como las verrugas comunes de la piel.

  • La verrugas genitales crecen rápidamente y en ocasiones producen dolor urente.

  • Las verrugas visibles se pueden identificar en función de su aspecto, mientras que para detectar las menos visibles deben explorarse el cuello uterino y el ano.

  • La vacuna previene las infecciones causadas por la mayoría de los tipos de virus del papiloma humano (VPH) que producen cáncer.

  • Por lo general, las verrugas visibles se eliminan con láser, por congelación (crioterapia) o mediante cirugía, pero a veces hay que aplicar ciertos fármacos.

Según estimaciones de la OMS en 2013, el número de mujeres infectadas por el virus del papiloma humano (VPH) en todo el mundo sobrepasaba los 290 millones. Se calcula que unos 79 millones de personas tienen una infección por el VPH y que cerca de 14 millones se contagian cada año. Alrededor del 80% de las mujeres han contraído la infección al menos una vez antes de los 50 años. La mayoría de las infecciones desaparecen en el plazo de 1 o 2 años, pero en algunos casos persisten. La infección persistente aumenta el riesgo de determinados tipos de cáncer.

Se conocen más de 100 clases de VPH. Algunos tipos producen verrugas cutáneas comunes (ver Verrugas), mientras que otros causan diferentes infecciones genitales:

  • Verrugas localizadas en los genitales externos (se ven con facilidad): estas verrugas están causadas por determinados tipos del VPH, sobre todo, los tipos 6 y 11. Estos tipos se transmiten por contacto sexual e infectan las zonas genital y anal.

  • Verrugas localizadas en los genitales internos (menos visibles): otros tipos del VPH, sobre todo los tipos 16 y 18, infectan el área genital, pero no dan lugar a verrugas visibles con facilidad. Producen verrugas planas diminutas en el cuello uterino o en el ano, que solo son visibles con un instrumento de aumento denominado colposcopio. Estas lesiones menos visibles no suelen provocar síntomas, pero los tipos del VPH que las producen aumentan el riesgo de padecer cáncer del cuello uterino, vaginal, anal o rectal y, por lo tanto, deben ser tratadas (ver Cáncer del cuello uterino).

El VPH también puede transmitirse durante el sexo oral y, posteriormente, producir infecciones en la boca, además de aumentar el riesgo de cáncer de garganta.

¿Sabías que...?

  • Algunos tipos de virus que causan verrugas genitales también pueden provocar cáncer.

Síntomas

En los hombres, las verrugas suelen aparecer en el pene, especialmente bajo el prepucio en los hombres no circuncidados, o en la uretra. En las mujeres, las verrugas genitales se producen en la vulva, en la pared vaginal, en el cuello uterino y en la piel que rodea el área vaginal. También pueden aparecer en el área que rodea el ano y el recto, sobre todo en personas que practican sexo anal. En muchos casos, las verrugas no causan ningún síntoma, pero en algunas personas producen dolor urente, prurito o malestar ocasionales.

Suelen aparecer de 1 a 6 meses después del contagio con el VPH. Al principio, consisten en crecimientos diminutos, blandos y húmedos, de color rosa o gris. Crecen con rapidez y se convierten en un bulto áspero e irregular, que, en algunos casos, crece hacia el exterior de la piel con un tallo estrecho. Su superficie rugosa les da el aspecto de una pequeña coliflor. A menudo crecen en forma de racimos.

Las verrugas crecen con más rapidez y se extienden por una zona más amplia en las mujeres embarazadas y en personas que tienen el sistema inmunitario debilitado, como es el caso de aquellos infectados por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH).

Diagnóstico

  • Para verrugas externas, una evaluación médica

  • Para las verrugas internas, colposcopia

Las verrugas genitales externas suelen diagnosticarse en función de su aspecto. Si este es extraño, sangran, se convierten en úlceras abiertas (ulceración) o persisten después del tratamiento, deben ser extirpadas quirúrgicamente y examinadas al microscopio para verificar la presencia de un posible cáncer. Debido a que la sífilis puede causar ciertos tipos de verrugas genitales, los médicos suelen hacer un análisis de sangre para detectar la sífilis.

La colposcopia (ver Procedimientos diagnósticos : Colposcopia) permite detectar las verrugas internas, menos visibles, en el cuello uterino o en el ano. Previamente se debe aplicar en la zona en cuestión un tinte que facilite la visión de las verrugas. Se recoge una muestra de una verruga y se analiza con pruebas tales como la reacción en cadena de la polimerasa, PCR. Esta prueba crea múltiples copias de un gen, lo que permite identificar el material genético (ADN) único del VPH. Mediante esta prueba se confirma el diagnóstico del VPH y se identifica el tipo.

A las mujeres que tengan verrugas en el cuello uterino se les debe someter a una prueba de Papanicoláu (citología cervicovaginal) con el fin de descartar otras alteraciones (como el cáncer del cuello uterino, ver Cáncer del cuello uterino). Si se diagnostican verrugas genitales, es necesario efectuar una prueba de Papanicoláu (citología cervicovaginal) y una colposcopia vaginal y cervical (con un instrumento de aumento) 2 veces al año para poder detectar y tratar de inmediato cualquier anomalía.

Prevención

Existen dos vacunas contra el VPH:

  • Cuadrivalente: protege contra cuatro tipos de VPH

  • Bivalente: protege contra dos tipos de VPH

Ambos tipos se administran en forma de inyección en un músculo, normalmente en el brazo. Actualmente se dispone de una nueva vacuna que protege contra nueve tipos de VPH.

La vacuna cuadrivalente protege de los dos tipos del VPH (los tipos 6 y 11) culpables de más del 90% de las verrugas genitales. Esta vacuna también protege de los dos tipos del VPH (tipos 16 y 18) que causan alrededor del 70% de los cánceres de cuello uterino. Esta vacuna se puede utilizar tanto en niños varones como en niñas. Se recomienda administrar la vacuna del VPH a las niñas y a las mujeres de edades comprendidas entre los 9 y los 26 años, como prevención de la primoinfección. Se administran 3 dosis, preferiblemente a los 11 o a los 12 años. Es preferible que la vacuna se administre antes de que las chicas y las mujeres sean sexualmente activas, pero las que ya sean sexualmente activas también deben recibirla. A los niños varones se les administran tres dosis de la vacuna, preferentemente a la edad de 11 o 12 años. También se administra a los chicos de edades comprendidas entre 13 y 21 años que no han recibido las tres dosis de vacuna, así como a los hombres hasta 26 años de edad que tienen relaciones sexuales con hombres.

La vacuna bivalente también protege de los dos tipos 16 y 18 del VPH que causan la mayoría de los casos de cáncer del cuello uterino. Se recomienda sólo a las niñas y las mujeres con edades comprendidas entre 9 y 25 años. No se recomienda a los niños varones ni a los hombres. Se aplica en 3 dosis.

Dada la localización de las verrugas, los preservativos no protegen completamente de la infección.

Tratamiento

  • Por lo general, láser, electrocauterización, congelación o cirugía

  • En algunas ocasiones, varios tratamientos tópicos

Si el sistema inmunitario está sano, suele conseguir finalmente controlar el VPH y eliminar las verrugas y el virus, incluso sin tratamiento. La infección por el VPH desaparece después de 8 meses en la mitad de las personas y dura más de 2 años en menos de 10% de los casos. Si las personas con verrugas genitales tienen el sistema inmunitario debilitado, necesitan tratamiento y, a menudo, las verrugas reaparecen.

Ningún tratamiento para las verrugas externas es completamente satisfactorio y hay algunos que resultan incómodos y dejan cicatrices. Las verrugas en los genitales externos se pueden eliminar con láser, mediante la utilización de una corriente eléctrica (electrocauterización), por congelación (crioterapia) o mediante cirugía. Se utiliza un anestésico local o general, dependiendo del número y tamaño de las verrugas que se van a eliminar.

De forma alternativa, puede aplicarse toxina de podofilina, imiquimod, ácido tricloroacético o sinecatequinas (un ungüento preparado a partir de extractos de té verde) directamente en las verrugas. Sin embargo, esta modalidad requiere varias aplicaciones durante semanas o meses y puede producir quemaduras en la piel circundante, además de ser ineficaz con bastante frecuencia. Después del tratamiento, puede haber dolor en el área. El imiquimod en crema causa menos quemaduras que los demás medicamentos, pero también es menos eficaz. Las verrugas pueden reaparecer después de administrar un tratamiento aparentemente eficaz.

Para las verrugas de la uretra, se usa un tubo de visualización (endoscopio) con accesorios quirúrgicos, que es la forma más eficaz de eliminarlas, pero requiere anestesia general. Fármacos tales como la tiotepa introducida en la uretra o el medicamento antineoplásico 5-fluorouracilo inyectado en la verruga suelen ser eficaces. Las inyecciones de interferón-α (IFN-α) en la verruga o en un músculo son algo más eficaces, pero se deben administrar varias veces a la semana durante varias semanas y son caras.

Se debe examinar a todas las parejas sexuales para detectar verrugas genitales y otras enfermedades de transmisión sexual y administrar tratamiento, si fuese necesario. Las parejas sexuales deben someterse a exámenes periódicos para detectar una posible infección por el VPH.

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