Extraviado
Ubicaciones

Busque información sobre temas médicos, síntomas, fármacos, procedimientos, noticias y mucho más, escrita en lenguaje cotidiano.

Difteria

Por Larry M. Bush, MD, Affiliate Professor of Clinical Biomedical Sciences;Affiliate Associate Professor of Medicine, Charles E. Schmidt College of Medicine, Florida Atlantic University;University of Miami-Miller School of Medicine

La difteria es una infección de las vías respiratorias altas, contagiosa y a veces mortal, causada por las bacterias Corynebacterium diphtheriae.

  • La infección bacteriana que causa la difteria es muy poco frecuente en los países desarrollados.

  • Los síntomas característicos consisten en dolor de garganta, sensación de malestar y fiebre, algunas veces con inflamación de los ganglios linfáticos, y la formación de una pseudomembrana grisácea y dura en la garganta.

  • El diagnóstico se basa en los síntomas, sobre todo en el dolor de garganta y la presencia de la pseudomembrana.

  • La vacunación contribuye a evitar la infección.

  • El niño debe permanecer hospitalizado y recibir antibióticos para eliminar la infección.

Hace algunos años, la difteria era una de las causas principales de muerte infantil. Hoy en día, la difteria es poco frecuente en los países desarrollados, sobre todo debido a la vacunación generalizada. En Estados Unidos, en la actualidad se producen menos de 5 casos de difteria anuales, pero las bacterias que causan esta enfermedad todavía existen a nivel mundial y pueden causar brotes epidémicos si la vacunación no es adecuada. La difteria es frecuente en muchos países de África, América del sur, sur y sudeste de Asia, Medio Oriente, Haití y República Dominicana.

¿Sabías que...?

  • La vacunación rutinaria contra la difteria ha hecho que esta enfermedad sea muy poco frecuente en los países desarrollados.

Las bacterias de la difteria se encuentran habitualmente en las gotitas de humedad que se expulsan con la tos. Normalmente estas se multiplican en la superficie o cerca de las membranas mucosas de la boca o de la garganta, donde causan inflamación.

Algunos tipos de Corynebacterium diphtheriae liberan una toxina potente que puede causar lesiones cardíacas, renales y del sistema nervioso. Hay una forma más leve de difteria que afecta solo la piel y que ocurre principalmente en adultos. Esta forma es más frecuente en personas con una higiene escasa (como ocurre, por ejemplo, en personas sin hogar e indigentes).

Síntomas de la difteria

La enfermedad empieza al cabo de unos cuantos días (por lo general unos 5 días) después de la exposición a las bacterias. Los síntomas de la difteria evolucionan a lo largo de unos días, con dolor de garganta, dolor al tragar, voz ronca, malestar general y febrícula, (entre los 38 y los 38.9ºC). En niños, pueden aparecer también taquicardia, náuseas, vómitos, escalofríos y dolor de cabeza. Los ganglios linfáticos del cuello se inflaman. La inflamación causa hinchazón de la garganta y estrecha así la vía respiratoria, de modo que la respiración se vuelve extremadamente difícil.

De modo característico, las bacterias forman una pseudomembrana dura y grisácea (una lámina de material compuesto de glóbulos blancos muertos, bacterias y otras sustancias) cerca de las amígdalas o en otras partes de la garganta. La pseudomembrana estrecha las vías respiratorias. El paladar puede quedar paralizado. Al inhalar, los niños pueden hacer un sonido jadeante. Además, la pseudomembrana puede desprenderse de improviso, y bloquear las vías respiratorias por completo, impidiendo respirar al niño.

Si la infección es grave, la toxina producida por las bacterias de la difteria afecta en ocasiones a ciertos nervios, especialmente aquellos que inervan los músculos de la cara, la garganta, los brazos y las piernas, produciendo síntomas como dificultad para deglutir y para mover los ojos, los brazos y las piernas. Tales síntomas pueden tardar semanas en desaparecer. La toxina bacteriana también causa inflamación del músculo cardíaco (miocarditis), provocando a veces ritmos cardíacos anómalos, insuficiencia cardíaca y muerte.

Si la difteria sólo afecta la piel, produce llagas con aspecto variable. Estas llagas aparecen en brazos y piernas y se asemejan a otros trastornos de la piel, como el eczema, la psoriasis y el impétigo. En algunos casos se producen heridas abiertas que no cicatrizan. Las llagas pueden ser dolorosas, rojas y pueden supurar.

En general, aproximadamente el 3% de las personas con difteria fallecen. El riesgo de muerte se ve aumentado si:

  • La persona afectada retrasa su visita al médico.

  • La difteria afecta el corazón.

  • La difteria se desarrolla en niños menores de 15 años.

Diagnóstico de la difteria

  • Cultivo de una muestra de material infectado

  • Si los médicos sospechan que el corazón se ve afectado, electrocardiografía

Si el niño enfermo tiene dolor de garganta y se observa una pseudomembrana, el médico sospecha un diagnóstico de difteria, en particular si el paladar está paralizado y si el niño no ha sido vacunado contra esta enfermedad. El diagnóstico se confirma mediante el envío de una muestra de material de la garganta del niño a un laboratorio donde se puedan cultivar las bacterias.

Si los médicos sospechan que el corazón se ve afectado, se realiza una electrocardiografía (ECG).

Los médicos sospechan difteria cutánea cuando la persona desarrolla úlceras durante un brote de difteria respiratoria. Para confirmar el diagnóstico, el médico toma una muestra de una úlcera y la envía al laboratorio para realizar un cultivo.

Prevención de la difteria

Los niños se vacunan de forma sistemática contra la difteria (ver Vacunación en lactantes y niños). Esta vacuna suele combinarse con la vacuna contra el tétanos y la tosferina (pertussis). Una vez completado el calendario inicial de inmunización se administra una vacuna de refuerzo para la difteria (combinada con el tétanos) cada 10 años.

Si una persona está expuesta a la difteria y no ha sido completamente vacunada o bien han transcurrido 5 años desde que se le administró una vacuna de refuerzo, se le administra una vacuna de refuerzo.

Después de la exposición a la difteria

Si una persona está en contacto estrecho con otra persona que tiene difteria, se le hacen pruebas para ver si ha contraído la infección y se le administran antibióticos. Se envían muestras obtenidas de la garganta y la nariz al laboratorio para su cultivo. Si se identifican bacterias de difteria en las muestras, esta persona debe tomar antibióticos durante más tiempo.

Tratamiento de la difteria

  • Antitoxina diftérica

  • Antibióticos

El niño con síntomas de difteria es internado en una unidad de cuidados intensivos y se le inyectan anticuerpos (antitoxina) para neutralizar la toxina de la difteria. El médico también administra antibióticos, como penicilina o eritromicina, para destruir las bacterias de la difteria. Los antibióticos se suministran durante 14 días. El niño debe permanecer en aislamiento (para evitar que otras personas se expongan a las secreciones infectadas) hasta que 2 cultivos, tomados tras la suspensión del antibiótico, confirmen que las bacterias han sido eliminadas.

En la difteria cutánea, el médico limpia a fondo las llagas con agua y jabón y prescribe antibióticos durante 10 días.

Las personas que han tenido una infección grave se recuperan lentamente. Se les aconseja no reanudar las actividades cotidianas demasiado pronto. Si el corazón se ha visto afectado, incluso el esfuerzo físico normal puede ser perjudicial.

Más información

Recursos en este artículo