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Infecciones por Staphylococcus aureus

(Infecciones por estafilococos)

Por Larry M. Bush, MD, Affiliate Professor of Clinical Biomedical Sciences;Affiliate Associate Professor of Medicine, Charles E. Schmidt College of Medicine, Florida Atlantic University;University of Miami-Miller School of Medicine

Staphylococcus aureus es la más peligrosa de todas los estafilococos, de los que existen muchos tipos.

  • Estas bacterias se contagian por contacto directo con una persona infectada, al utilizar un objeto contaminado o por inhalación de gotitas infectadas que se dispersan al estornudar o toser.

  • Las infecciones cutáneas son frecuentes, pero la bacteria puede propagarse a través del torrente sanguíneo e infectar órganos distantes.

  • Las infecciones cutáneas pueden causar ampollas, abscesos y enrojecimiento e hinchazón de la zona infectada.

  • El diagnóstico se basa en la apariencia de la piel o en la identificación de la bacteria en una muestra del material infectado.

  • El lavado minucioso de las manos ayuda a evitar la propagación de la infección.

  • Los antibióticos se eligen en función de su probable eficacia contra la cepa causante de la infección.

La bacteria Staphylococcus aureus está presente en la nariz (por lo general de forma temporal) de cerca del 30% de los adultos sanos y en la piel de cerca del 20% de estos. Los porcentajes son más altos en los pacientes que están hospitalizadas o en aquellos que trabajan en un hospital.

Las personas que tienen la bacteria pero que no presentan ningún síntoma causado por ella se denominan portadores. Las personas más propensas a ser portadores incluyen aquellas cuya piel se perfora o rompe repetidas veces, tales como:

  • Quienes padecen diabetes mellitus y tienen que inyectarse insulina regularmente

  • Quienes se inyectan drogas u otras sustancias similares

  • Personas que estén siendo tratadas con hemodiálisis o diálisis peritoneal ambulatoria crónica

  • Afectados por infecciones de piel, sida o infecciones previas del torrente sanguíneo por estafilococos

Las personas pueden trasladar las bacterias de la nariz a otras partes del cuerpo con las manos, lo que en ocasiones puede provocar la infección.

Los portadores pueden desarrollar infección si se someten a cirugía, si son tratados con hemodiálisis o diálisis peritoneal crónica ambulatoria o si tienen sida.

La bacteria se puede propagar de persona a persona por contacto directo, a través de objetos contaminados (tales como aparatos de gimnasia, teléfonos, pomos de puertas, mandos a distancia del televisor o los botones del ascensor) o, menos frecuentemente, por inhalación de gotitas infectadas dispersadas al estornudar o toser.

Tipos de infecciones por estafilococos

Las infecciones por Staphylococcus aureus varían de leves a mortales. Las bacterias tienden a infectar la piel (ver Introducción a las infecciones bacterianas de la piel), a menudo causando abscesos. Sin embargo, las bacterias pueden viajar por el torrente sanguíneo (lo que se denomina bacteriemia) e infectar prácticamente cualquier parte del organismo, especialmente válvulas cardíacas (endocarditis) y los huesos (osteomielitis). Las bacterias también tienden a acumularse en el material sanitario implantado en el organismo, como válvulas cardíacas artificiales o prótesis articulares, marcapasos y catéteres insertados en los vasos sanguíneos a través de la piel.

Algunas infecciones estafilocócicas son más probables en determinadas situaciones:

  • Endocarditis: cuando las personas se inyectan drogas, se les ha infectado un catéter en los vasos sanguíneos o se les ha instalado una válvula cardíaca artificial

  • Osteomielitis: Si Staphylococcus aureus se propaga al hueso desde una infección del torrente sanguíneo o desde una infección de tejidos blandos adyacentes, como puede ocurrir en las personas que sufren úlceras por presión profunda o úlceras en los pies debidas a la diabetes

  • Infección pulmonar (neumonía): Cuando se ha sufrido una gripe (especialmente) o una septicemia, cuando se toman corticoesteroides u otros fármacos inhibidores del sistema inmunitario (inmunosupresores), o cuando los afectados han sido hospitalizados al necesitar intubación traqueal y ventilación mecánica (ver Neumonías intrahospitalarias y neumonías asociadas con la asistencia sanitaria).

Existen muchas cepas de Staphylococcus aureus. Algunas cepas producen toxinas que pueden causar síntomas de intoxicación alimentaria por estafilococo, síndrome de choque tóxico y síndrome de piel escaldada.

Factores de riesgo para el desarrollo de infecciones estafilocócicas

Ciertas circunstancias aumentan el riesgo de contraer una infección por estafilococos:

  • Gripe

  • Trastornos pulmonares crónicos (como el enfisema debido a la fibrosis quística)

  • Leucemia

  • Tumores

  • Un órgano trasplantado, un dispositivo médico implantado o un catéter insertado en un vaso sanguíneo durante un largo periodo de tiempo

  • Quemaduras

  • Trastornos cutáneos crónicos

  • Cirugía

  • Diabetes mellitus

  • Los fármacos, como los corticoesteroides, fármacos que inhiben el sistema inmunitario (inmunosupresores), quimioterapia contra el cáncer o drogas ilegales inyectadas

  • Radioterapia

Resistencia a los antibióticos

Muchas cepas han desarrollado resistencia a los efectos de los antibióticos; si los portadores toman antibióticos, estos matan las cepas que no son resistentes y sobreviven sobre todo las cepas resistentes. Estas bacterias pueden proliferar y, en caso de que causen infección, esta será más difícil de tratar.

Si las bacterias son o no resistentes y a qué antibióticos lo son suele depender de dónde se haya adquirido la infección: en un hospital u otro centro de asistencia sanitaria o bien fuera de tales instalaciones (en la comunidad).

Staphylococcus aureus resistente a meticilina (SARM)

Dado que los antibióticos son ampliamente utilizados en los hospitales, los miembros del personal del hospital frecuentemente portan cepas resistentes. Cuando las personas son infectadas en un centro sanitario, las bacterias suelen ser resistentes a varios tipos de antibióticos, incluyendo todos los antibióticos que se relacionan con la penicilina (antibióticos llamados beta-lactámicos). Las cepas de bacterias que son resistentes a los antibióticos beta-lactámicos se conocen como Staphylococcus aureus resistentes a meticilina (SARM).

Las cepas de SARM son frecuentes si la infección se adquiere en un centro sanitario, y cada vez son más las infecciones adquiridas en la comunidad, incluidos abscesos e infecciones cutáneas leves, cuya causa son cepas de Staphylococcus aureus resistentes a meticilina.

¿Sabías que...?

  • Las infecciones por estafilococos pueden ser difíciles de tratar debido a que muchas de las bacterias han desarrollado resistencia a los antibióticos.

Síntomas de las infecciones por estafilococos

Las infecciones cutáneas por Staphylococcus aureus incluyen las siguientes:

  • La foliculitis es la menos grave. La raíz del pelo (folículo) está infectada, causando un grano pequeño y poco doloroso en la base del pelo.

  • El impétigo consiste en ampollas poco profundas y llenas de líquido que se rompen, dejando costras de color miel. El impétigo puede picar o doler.

  • Los abscesos (forúnculos) son acúmulos de pus calientes y dolorosos justo por debajo de la piel.

  • La celulitis es una infección de la piel y del tejido que se encuentra justo debajo de ella. La celulitis se extiende y causa dolor y enrojecimiento.

  • La necrólisis epidérmica tóxica y, en el recién nacido, el síndrome de piel escaldada, son infecciones graves. Ambas provocan el desprendimiento de grandes cantidades de piel.

Todas las infecciones estafilocócicas de la piel son muy contagiosas.

Las infecciones mamarias (mastitis), que pueden incluir celulitis y abscesos, suelen aparecer entre 1 y 4 semanas después del parto. La zona alrededor del pezón está enrojecida y dolorida. Los abscesos suelen liberar una gran cantidad de bacterias en la leche de la madre, que pueden infectar al bebé lactante.

La neumonía estafilocócica suele provocar fiebre muy alta, dificultad respiratoria y tos con producción de esputos que pueden estar teñidos de sangre. Causa abscesos pulmonares, que se extienden y afectan las membranas que envuelven los pulmones (provocando pleuritis) o, a veces, provocando acumulaciones de pus (empiema). Estos problemas dificultan aun más la respiración.

La infección del flujo sanguíneo es causa frecuente de muerte en personas con quemaduras graves. Por lo general, se produce fiebre alta y persistente y, en ciertos casos, choque (shock).

La endocarditis daña con rapidez las válvulas del corazón, hasta el punto de causar una insuficiencia cardíaca (con dificultades respiratorias) y posiblemente la muerte.

La osteomielitis estafilocócica provoca escalofríos, fiebre y dolor óseo. Aparece tumefacción y enrojecimiento en la piel y en los tejidos blandos situados por encima del hueso infectado y se acumula líquido en las articulaciones cercanas a esta zona.

Diagnóstico de las infecciones por estafilococos

  • En caso de infecciones cutáneas, una evaluación médica.

  • Para otras infecciones, cultivo de sangre y líquidos corporales infectados.

Las infecciones estafilocócicas de la piel se suelen diagnosticar por su aspecto. Otras infecciones estafilocócicas más graves requieren muestras de sangre o líquidos infectados para realizar un cultivo de bacterias. Las analíticas establecen el diagnóstico y determinan qué antibióticos pueden eliminar los estafilococos (test de sensibilidad).

Si el médico sospecha osteomielitis, realiza radiografías, tomografía computarizada (TC), resonancia magnética nuclear (RMN), gammagrafía ósea o una combinación de ellas. Estas pruebas muestran la localización del daño y ayudan a determinar su gravedad.

Prevención de las infecciones estafilocócicas

Se contribuye a evitar la propagación de estas bacterias lavándose siempre minuciosamente las manos con agua y jabón o con gel antibacteriano desinfectante para manos.

Las bacterias son eliminadas de la nariz mediante la aplicación del antibiótico mupirocina en el interior de las fosas nasales. Sin embargo, dado que el uso excesivo de mupirocina produce resistencia, este antibiótico se utiliza solo cuando las personas son propensas a una infección. Por ejemplo, se administrará a quienes vayan a someterse a determinadas operaciones o a personas que vivan en una casa en la que exista un foco de propagación de infección de la piel.

Las personas con una infección cutánea por estafilococos no deben manipular alimentos.

En algunos centros de salud, a las personas que ingresan se les examina de forma sistemática para ver si tienen SARM. En algunos centros de salud solo se examina a aquellas personas que presentan un riesgo aumentado de sufrir una infección por SARM, como las que se van a someter a determinadas intervenciones quirúrgicas. Los exámenes sistemáticos consisten en el análisis de una muestra tomada de la nariz con un hisopo. Si se detecta SARM, se aísla a la persona para evitar la propagación de la bacteria.

Tratamiento de las infecciones por estafilococos

  • Antibióticos

  • A veces, extirpación quirúrgica del hueso infectado y material extraño

Las infecciones por Staphylococcus aureus se tratan con antibióticos. El médico trata de determinar si las bacterias son resistentes a los antibióticos y, si es así, a qué antibióticos.

La infección que se adquiere en un hospital se trata con antibióticos que son eficaces contra SARM: vancomicina, linezolida, tedizolida, quinupristina más dalfopristina, ceftarolina, telavancina o daptomicina. Si los resultados de las pruebas posteriores indican que la cepa es sensible a la meticilina y la persona no es alérgica a la penicilina, se utiliza un medicamento relacionado con la meticilina, como nafcilina. Dependiendo de la gravedad de la infección, los antibióticos pueden administrarse durante semanas.

La infección por Staphylococcus aureus resistente a meticilina (SARM) puede adquirirse fuera de un centro sanitario. Las cepas de SARM adquiridas en la comunidad suelen ser sensibles a otros antibióticos, como trimetoprima-sulfametoxazol, clindamicina, minociclina o doxiciclina, así como a antibióticos utilizados para tratar las infecciones por SARM adquiridas en el hospital.

Las infecciones leves de la piel debidas a SARM, como foliculitis, suelen tratarse con una pomada a base de bacitracina, neomicina y polimixina B (disponible sin receta) o mupirocina (disponible solo con prescripción médica). Si se necesita algo más que una pomada, se administran antibióticos efectivos contra el SARM por vía oral o intravenosa. El antibiótico utilizado depende de la gravedad de la infección y de los resultados de las pruebas de sensibilidad.

Si una infección afecta el hueso o materiales implantados en el organismo (como marcapasos, válvulas cardíacas artificiales, prótesis articulares e injertos de vasos sanguíneos), en ocasiones se añade rifampicina a la pauta antibiótica. Por lo general, los huesos infectados y el material implantado deben ser eliminados quirúrgicamente para curar la infección.

En caso de que haya abscesos, suele ser conveniente drenarlos.

Otras infecciones estafilocócicas

Staphylococcus aureus produce una enzima llamada coagulasa; otras especies de estafilococos no la producen y por lo tanto se denominan estafilococos coagulasa negativos. Estas bacterias residen habitualmente en la piel de todas las personas sanas.

Estas bacterias, aunque menos peligrosas que Staphylococcus aureus, causan infecciones graves, por lo general cuando se adquieren en un hospital. Las bacterias pueden infectar los catéteres introducidos en un vaso sanguíneo a través de la piel, o dispositivos médicos implantados (como marcapasos, válvulas cardíacas artificiales y prótesis articulares).

Estas bacterias suelen ser resistentes a muchos antibióticos. Se utiliza vancomicina, que es eficaz contra muchas bacterias resistentes, a veces asociada a rifampicina. En caso de infección, es probable que los dispositivos médicos deban ser retirados.

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