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Las infecciones meningocócicas

Por Larry M. Bush, MD, Affiliate Professor of Clinical Biomedical Sciences;Affiliate Associate Professor of Medicine, Charles E. Schmidt College of Medicine, Florida Atlantic University;University of Miami-Miller School of Medicine

Las infecciones meningocócicas están causadas por Neisseria meningitidis (meningococo) e incluyen meningitis e infecciones del torrente sanguíneo.

  • La infección se disemina por contacto directo con secreciones nasales y de garganta.

  • Habitualmente las personas se sienten enfermas y presentan otros síntomas, a menudo graves, dependiendo de la zona infectada.

  • La identificación de bacterias en una muestra del tejido infectado confirma el diagnóstico.

  • Se deben administrar, tan pronto como sea posible, antibióticos y líquidos por vía intravenosa.

Más de 90% de las infecciones meningocócicas son

  • Meningitis: Infección de los tejidos que recubren el encéfalo y la médula espinal (meninges).

  • Septicemia: Infección del torrente sanguíneo

Las infecciones de los pulmones, las articulaciones y el corazón son menos frecuentes.

En los climas templados, la mayoría de las infecciones meningocócicas se presentan durante el invierno y la primavera. Se dan brotes locales, con mayor frecuencia en el África Subsahariana, entre Senegal y Etiopía. Esta zona se conoce como cinturón de la meningitis.

Los meningococos residen en la garganta y la nariz de algunas personas sin llegar a causar síntomas; dichas personas se conocen como portadores. Las personas suelen convertirse en portadoras después de los brotes. La infección generalmente se produce más en personas que han estado expuestas a meningococos que en personas portadoras, y se disemina por contacto directo con secreciones nasales y de garganta.

Las personas más comúnmente infectadas son

  • Niños entre 6 meses y 3 años de edad

Tales infecciones también son habituales entre:

  • Adolescentes

  • Reclutas militares

  • Estudiantes de primer año de universidad que viven en residencias de estudiantes

  • Personas con ciertos trastornos del sistema inmunitario

  • Microbiólogos que trabajan con meningococos

Los brotes representan sólo un pequeño porcentaje de los casos y tienden a ocurrir entre las personas que pasan mucho tiempo o viven en lugares cerrados y en contacto con otras personas.

Síntomas

La mayoría de las personas se sienten muy enfermas.

La meningitis puede causar fiebre, dolor de cabeza, erupción roja, rigidez en el cuello y, en los bebés, problemas de alimentación, llanto débil y sopor.

Las infecciones del torrente sanguíneo causan erupciones caracterizadas por manchas rojas o púrpuras. Una infección grave puede causar un descenso peligroso de la presión arterial (choque), tendencia a sangrar y disfunción (insuficiencia) de muchos órganos (como los riñones y el hígado).

En general, entre 10 y el 15% de las personas que reciben tratamiento mueren por infecciones meningocócicas; más de la mitad de las personas con infecciones graves del torrente sanguíneo mueren. De las personas que se recuperan, entre un 10 y un 20% presentan complicaciones graves, como pérdida permanente de la audición, discapacidad intelectual o pérdida de dedos de las manos o de los pies.

En raras ocasiones, la infección se desarrolla de forma más lenta y causa síntomas más graduales y leves.

Diagnóstico

  • Examen y cultivo de muestras de sangre u otros tejidos infectados, incluyendo líquido cefalorraquídeo obtenido por punción lumbar

El médico sospecha una infección meningocócica en las personas que presenten síntomas característicos, especialmente si los síntomas aparecen durante un brote.

Para confirmar el diagnóstico, se toman muestras de sangre u otros tejidos infectados o se hace una punción lumbar para obtener una muestra de líquido cefalorraquídeo. Las muestras se examinan al microscopio para verificar la presencia de bacterias e identificarlas, y se envían al laboratorio, donde las bacterias son cultivadas e identificadas.

A veces, los médicos realizan análisis de sangre para detectar anticuerpos contra las bacterias, pero los resultados tienen que ser confirmados mediante cultivo.

También se analizan las bacterias para determinar qué antibióticos son eficaces frente a ellas (prueba de sensibilidad).

Prevención

Existe una vacuna meningocócica disponible en Estados Unidos.

La vacunación sistemática se administra a:

  • Todos los niños de 11 a 12 años, con una dosis de refuerzo a los 16 años

La vacunación también se considera recomendable en los siguientes supuestos:

  • Personas que vivan en zonas afectadas por una epidemia (para controlar la epidemia)

  • Reclutas militares

  • Universitarios que vivan en residencias o que estén en su primer año de estudios

  • Quienes viajen a zonas donde estas infecciones sean frecuentes, tales como el África Subsahariana durante la estación seca de diciembre a junio y Arabia Saudita, a donde se desplazan miles de personas que peregrinan a la Meca

  • Personas que trabajen con meningococos en laboratorios o en la industria

  • Personas a partir de 2 meses que presenten un trastorno del sistema inmunitario, particularmente a los que les han extirpado el bazo o lo tienen dañado (como puede ocurrir en personas con anemia drepanocítica)

Después de exposición a la meningitis

Los familiares, el personal médico y quienes estén en contacto con personas afectadas por una infección meningocócica deben recibir antibióticos por vía oral (por ejemplo, varias dosis de rifampicina o una dosis de ciprofloxacino o levofloxacino) o inyectados (por ejemplo, una dosis de ceftriaxona) para evitar el desarrollo de la infección.

Durante un brote, la vacuna antimeningocócica se administra también (además de los antibióticos) a quienes estén en contacto o tengan una relación de proximidad con un afectado por una infección meningocócica.

Tratamiento

  • Antibióticos por vía intravenosa

  • Sueros por vía intravenosa

  • Posiblemente corticoesteroides

Las personas infectadas ingresan en una unidad de cuidados intensivos y reciben antibióticos y líquidos por vía intravenosa tan pronto como sea posible, antes de que el médico obtenga el resultado de los cultivos que identifiquen al organismo causante de la infección. Si se confirman los meningococos, el médico cambia los antibióticos por otros más eficaces contra las bacterias, por lo general ceftriaxona o penicilina, administrados por vía intravenosa.

Pueden administrarse corticoesteroides (como la dexametasona) tanto a niños como a adultos con meningitis. Estos fármacos ayudan a evitar el daño cerebral.

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