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Introducción a las infecciones parasitarias

Por Richard D. Pearson, MD, University of Virginia School of Medicine

  • Las infecciones parasitarias son más frecuentes en zonas rurales o en vías de desarrollo que en zonas desarrolladas.

  • En zonas desarrolladas, estas infecciones pueden darse en personas inmigrantes, en viajeros que vuelven a su hogar o en personas con un sistema inmunitario debilitado.

  • Los parásitos suelen penetrar en el organismo por la boca o la piel.

  • Los médicos diagnostican la infección examinando muestras de sangre, heces, orina, esputos u otros tejidos infectados, o bien enviándolas al laboratorio para su análisis.

  • A quienes viajan a zonas donde alimentos, bebidas y agua pueden estar contaminados se les recomienda cocinarlos, hervirlos, pelarlos o no consumirlos.

  • Los fármacos que eliminan parásitos están disponibles para la mayoría de las infecciones.

Un parásito es un organismo que vive sobre otro organismo o en su interior (el huésped) y lo perjudica.

Las infecciones parasitarias son frecuentes en las zonas rurales o en desarrollo de África, Asia y América Latina, y son menos habituales en áreas desarrolladas. Es posible que una persona que visite estas áreas adquiera una infección parasitaria de modo inadvertido y, a su regreso, el médico no diagnostique correctamente la infección. En áreas desarrolladas, las infecciones parasitarias pueden afectar también a los inmigrantes y a las personas con el sistema inmunitario debilitado (como las que tengan sida o tomen fármacos inhibidores del sistema inmunitario, denominados inmunosupresores). Las infecciones pueden surgir en lugares con condiciones sanitarias deficientes y prácticas no higiénicas (como ocurre en algunas instituciones mentales y centros de día).

Los parásitos suelen penetrar en el organismo por la boca o la piel; los que entran por la boca son deglutidos y pueden permanecer en el intestino o penetrar por la pared intestinal invadiendo otros órganos, y los que penetran por la piel la perforan directamente o se introducen mediante la picadura de un insecto infectado (dichos insectos se conocen como vectores, porque transmiten los organismos que causan la enfermedad). Algunos parásitos penetran por las plantas de los pies cuando el individuo camina descalzo, o por la piel al nadar o bañarse en agua contaminada con parásitos. En raras ocasiones, los parásitos se propagan a través de transfusiones sanguíneas, en órganos trasplantados, a través de punciones con una aguja usada previamente por una persona infectada o desde una mujer embarazada a su feto.

Los parásitos que infectan a personas son:

  • Los protozoos (como las amebas), que consisten en una única célula

  • Los gusanos (los helmintos, como los anquilostomas y las tenias), que son mayores, se componen de muchas células y tienen órganos internos.

Los protozoos, que se reproducen por división celular, son capaces de reproducirse en el interior de los seres humanos. Los helmintos, en cambio, producen huevos o larvas que se desarrollan en el entorno antes de ser capaces de infectar a los seres humanos. Este desarrollo en el entorno puede implicar a otro animal (un huésped intermediario). Algunos helmintos se pueden desarrollar en el intestino humano y causar una infección (llamada autoinfección). Algunos protozoos (como los que causan el paludismo) y algunos helmintos [como los que causan la ceguera del río (oncocercosis)] tienen complejos ciclos biológicos y se transmiten mediante insectos vectores.

Diagnóstico

  • Análisis de laboratorio de muestras de sangre, heces, orina o flema (esputo)

Los médicos sospechan una infección parasitaria en personas que presenten los síntomas característicos y que vivan en un área (o hayan viajado a ella) donde la sanidad sea deficiente o donde se sepa que existe dicha infección.

Se requieren analíticas de los especímenes, incluyendo pruebas específicas para identificar proteínas liberadas por el parásito (pruebas de antígeno) o material genético procedente del parásito (ADN). Se obtienen muestras de sangre, heces, orina o flema (esputo). Los médicos pueden analizar muestras de sangre para detectar la presencia de anticuerpos contra el parásito. Los anticuerpos son proteínas producidas por el sistema inmunitario para ayudar a defender al cuerpo de un ataque en concreto, incluyendo el ataque por parásitos. El médico también toma una muestra de tejido que pueda contener el parásito. Por ejemplo, puede realizarse una biopsia para obtener una muestra de tejido pulmonar o intestinal. También se toma en algunos casos una muestra de piel. Para encontrar el parásito, suelen ser necesarias varias muestras y múltiples análisis.

Si los parásitos viven en el tracto digestivo, sus huevos o quistes (una forma inactiva y resistente del parásito) pueden detectarse en la observación al microscopio de una muestra de heces, o bien pueden identificarse los parásitos al analizar las heces en busca de proteínas u otros materiales liberados por estos. No deben tomarse antibióticos, laxantes ni antiácidos hasta que la muestra de heces haya sido recogida, ya que estos fármacos reducen de forma notable el número de parásitos y hacen más difícil o imposible su detección al examinar una muestra fecal.

Prevención

A quienes viajan a zonas donde alimentos, bebidas y agua pueden estar contaminados por parásitos, pueden serles muy útiles los consejos siguientes:

  • Evitar el consumo de agua del grifo

  • "Cocinar, hervir, pelar o olvidarse"

Debido a que algunos parásitos sobreviven a la congelación, los cubitos de hielo a veces pueden transmitir la enfermedad, a menos que estén hechos con agua purificada. Los centros para la prevención y el control de enfermedades (Centers for Disease Control and Prevention, Travelers' Health page) proporcionan información acerca de las precauciones necesarias en cada zona concreta.

Tratamiento

  • Fármacos antiparasitarios

No se precisa tratamiento para algunas infecciones parasitarias. La infección puede remitir por sí sola.

Algunos fármacos (fármacos antiparasitarios) están diseñados especialmente para eliminar los parásitos. Además, ciertos antibióticos y fármacos antifúngicos (como el fluconazol) son eficaces contra algunas infecciones parasitarias.

No existe un único fármaco eficaz contra todos los parásitos. Para algunas infecciones parasitarias, ningún fármaco es eficaz.

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