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Introducción a las infecciones virales

Por Craig R. Pringle, BSc, PhD, Emeritus Professor, School of Life Sciences, University of Warwick

  • El contagio por virus puede producirse mediante ingestión o inhalación directa, tras picaduras de insectos o por contacto sexual.

  • Por lo general, las infecciones virales (o víricas) afectan la nariz, la garganta y las vías respiratorias altas.

  • Los médicos las diagnostican basándose en los síntomas, los análisis de sangre y los cultivos, o mediante el examen de los tejidos infectados.

  • Los medicamentos antivirales pueden interferir con la reproducción (replicación) de los virus o fortalecer la respuesta inmunitaria ante la infección.

Los virus son organismos infecciosos diminutos, mucho más pequeños que un hongo o una bacteria, que necesitan invadir una célula para reproducirse (replicarse). El virus se adhiere a una célula (conocida como célula huésped), penetra en ella y libera su ADN o ARN en el interior. El ADN o ARN del virus es el material genético que contiene la información necesaria para hacer copias del virus (replicación). El material genético del virus toma el control de la célula y la obliga a replicar el virus. Por lo general, la célula infectada muere, dado que el virus le impide realizar sus funciones normales. Antes de morir, sin embargo, la célula libera nuevos virus que infectarán otras células.

Los virus se clasifican como virus ADN o virus ARN, dependiendo de si utilizan ADN o ARN para replicarse, respectivamente. Los virus ARN incluyen los retrovirus, como el VIH (siglas correspondientes al virus de la inmunodeficiencia humana ver Infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH)). Los virus ARN, en particular los retrovirus, son propensos a mutar.

Algunos virus no matan las células que infectan, pero en cambio alteran sus funciones. Algunas veces la célula infectada puede perder el control de su proceso normal de división y convertirse en una célula cancerosa. Algunos virus, como los virus del herpes (ver Introducción a la infección por virus del herpes (herpesvirus)) y el VIH (ver Infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH)), dejan su material genético en la célula huésped, donde permanece inactivo durante largo tiempo (lo que se denomina infección latente). Cuando la célula sufre alguna alteración, el virus puede reanudar la replicación y causar la enfermedad.

¿Sabías que...?

  • Un virus toma el control de la célula que infecta y la obliga a producir más virus.

Normalmente, los virus infectan exclusivamente cierto tipo de células. Por ejemplo, los virus del resfriado común solo infectan células de las vías respiratorias altas. Además, la mayor parte de los virus infectan solo unas pocas especies de plantas o de animales; algunos infectan solo a seres humanos, Muchos virus infectan mayoritariamente a lactantes y niños (ver Infecciones víricas en lactantes y niños).

Los virus se propagan (transmiten) de varias formas: Algunos se ingieren, otros se inhalan y otros se propagan mediante la picadura de insectos como los mosquitos, ciertas moscas que pican o garrapatas. Algunos se propagan por vía sexual (ver Enfermedades de transmisión sexual (ETS)) o durante una transfusión de sangre contaminada.

Muchos virus que antiguamente estaban presentes solo en determinadas zonas del planeta en la actualidad se están extendiendo. Entre estos virus se encuentran el virus del chicunguña, el virus de la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo, el virus de la encefalitis japonesa, el virus de la fiebre del valle del Rift, el virus del Nilo occidental, el virus del río Ross, el virus del Zika y el virus de la encefalomielitis ovina. Estos virus se propagan en parte debido a que el cambio climático ha posibilitado que existan más áreas donde pueden vivir los mosquitos que transmiten estos virus. Además, los viajeros pueden estar infectados, y al regresar a su país pueden ser picados por un mosquito que transmite el virus a otras personas. El virus del chicunguña, que es transmitido por los mosquitos, fue identificado por primera vez en África, pero se ha extendido recientemente por el Caribe y Centroamérica, América del Sur y América del Norte. La infección por el virus del chicunguña causa de forma característica fiebre y dolor articular intenso, a menudo en las manos y los pies. Las personas infectadas también pueden sufrir dolor de cabeza (cefalea), dolor muscular, hinchazón de las articulaciones o erupción. La mayoría de las personas se recuperan al cabo de una semana.

Defensas contra los virus

El cuerpo humano tiene una serie de defensas contra los virus. Las barreras físicas, como la piel, dificultan el acceso. Las células infectadas también producen interferones, unas sustancias que confieren a las células no infectadas mayor resistencia frente a las infecciones producidas por varios virus.

Cuando un virus penetra en el organismo, activa las defensas inmunitarias del cuerpo. Estas defensas comienzan con los glóbulos blancos (leucocitos), como los linfocitos y los monocitos, que aprenden a atacar y destruir el virus o las células que hayan sido infectadas (ver Glóbulos blancos o leucocitos). Si el organismo sobrevive al ataque del virus, algunos glóbulos blancos (leucocitos) recuerdan al invasor y son capaces de responder de una manera más rápida y eficaz a una posterior infección producida por el mismo virus. Esta respuesta se denomina inmunidad, La inmunidad también puede generarse al recibir una vacuna (ver Inmunización).

Tipos de infecciones virales

Las infecciones virales (víricas) más frecuentes son probablemente:

  • Infecciones respiratorias: Infecciones de la nariz, garganta, vías respiratorias altas y pulmones

Las infecciones respiratorias más habituales son las infecciones de las vías respiratorias altas, que incluyen el dolor de garganta, la sinusitis y el resfriado común.

Otras infecciones respiratorias víricas son la gripe y la neumonía.

En los niños pequeños, los virus también causan frecuentemente crup (la inflamación de las vías respiratorias altas y bajas, denominada también laringotraqueobronquitis) o de las vías respiratorias bajas (bronquiolitis, ver Bronquiolitis).

Las infecciones respiratorias suelen provocar síntomas graves con mayor frecuencia en los lactantes, las personas de edad avanzada y las que tienen algún trastorno pulmonar o cardíaco.

Otros virus infectan otras partes específicas del organismo:

  • Tubo digestivo: Las infecciones del tubo digestivo, como la gastroenteritis, están causadas habitualmente por virus, como el norovirus y el rotavirus.

  • Hígado: Estas infecciones dan lugar a hepatitis.

  • Sistema nervioso: Algunos virus, como el virus de la rabia y el virus del oeste del Nilo infectan el encéfalo, causando encefalitis. Otros infectan las capas de tejido que cubren el encéfalo y la médula espinal (meninges) y causan meningitis o polio.

  • Piel: Infecciones virales que solo afectan a la piel y pueden provocar verrugas u otras alteraciones cutáneas. Muchos virus que afectan otras partes del organismo, como el virus de la varicela, también provocan una erupción.

Algunos virus suelen afectar muchos sistemas y aparatos del organismo. Entre estos virus se encuentran los enterovirus (como el virus de Coxsackie y el ecovirus) y los citomegalovirus.

Virus y cáncer

Algunos virus alteran el ADN de sus células huésped de tal modo que se facilita el desarrollo del cáncer. Solo se conocen unos pocos virus que causen cáncer, pero puede haber otros.

Virus y cáncer: la conexión

Virus

Neoplasias

Virus de Epstein-Barr

linfoma de Burkitt

Ciertos tipos de cáncer de nariz y garganta

linfoma de Hodgkin

Linfomas linfocíticos B en personas con el sistema inmunitario debilitado (por ejemplo, con sida).

Virus de las hepatitis B y C

Cáncer de hígado

Virus herpes 8

En las personas con sida, el sarcoma de Kaposi y el linfoma no Hodgkin

Virus del papiloma humano

Cáncer de cérvix, cáncer rectal y cáncer de boca y garganta

Diagnóstico

  • Evaluación por un médico

  • En las infecciones que se propagan de modo epidémico, la presencia de otros casos similares.

  • Para algunas infecciones, análisis de sangre y cultivos

Las infecciones virales comunes (como el sarampión, la rubéola o la varicela) pueden diagnosticarse en función de los síntomas.

En las infecciones que se propagan de modo epidémico (como la gripe), la presencia de otros casos similares ayuda a los médicos a identificar una infección en particular.

Para otras infecciones pueden realizarse análisis de sangre y cultivos (que consisten en hacer crecer en el laboratorio los microorganismos obtenidos de muestras de sangre, fluidos corporales u otro material tomado de un área infectada). Los análisis de sangre incluyen pruebas de detección de anticuerpos contra los virus y de antígenos (proteínas de la superficie o del interior de los virus que estimulan las defensas del organismo). La técnica de reacción en cadena de la polimerasa (PCR, por sus siglas en inglés) puede utilizarse para hacer muchas copias del material genético del virus, lo que permite identificarlo de forma rápida y exacta. En ocasiones las pruebas se realizan rápido, por ejemplo si la infección representa una grave amenaza para la salud pública o cuando los síntomas son graves.

Puede examinarse una muestra de sangre u otros tejidos con un microscopio electrónico, que proporciona un gran aumento con una alta resolución.

Tratamiento

  • Tratamiento de los síntomas

  • A veces, medicamentos antivirales (antivíricos)

Tratamiento de los síntomas

Muchos virus no tienen un tratamiento específico. No obstante, pueden hacerse muchas cosas para ayudar a aliviar ciertos síntomas, como por ejemplo:

  • Deshidratación: líquidos en gran cantidad, en ocasiones administrados por vía intravenosa.

  • Diarrea: a veces loperamida

  • Fiebre y dolores: paracetamol (acetaminofeno) o antiinflamatorios no esteroideos (AINE).

  • Náuseas y vómitos: una dieta exclusivamente líquida y, a veces, un fármaco antiemético (contra las náuseas), como el ondansetrón

  • Erupción (algunas): cremas calmantes o hidratantes y, a veces, un antihistamínico para el prurito

  • Rinitis: a veces descongestionantes nasales, como la fenilefrina o la fenilpropanolamina

  • Dolor de garganta: a veces, pastillas para la garganta con anestésico que contengan benzocaína o diclonina

No todas las personas que presentan síntomas necesitan tratamiento. Si los síntomas son leves, puede ser mejor esperar a que remitan por sí solos. Algunos tratamientos pueden no ser apropiados para los lactantes y los niños pequeños.

Medicamentos antivirales

Los fármacos que combaten las infecciones virales reciben el nombre de fármacos antivirales (o antivíricos). No existen medicamentos antivirales efectivos para muchas de las posibles infecciones virales existentes. Sin embargo, existen diversos fármacos para la gripe (ver Gripe : Tratamiento), muchos fármacos para la infección por uno o más virus del herpes (ver Algunos fármacos antivíricos para infecciones por virus del herpes), y muchos fármacos antivíricos de nueva generación para el tratamiento de las infecciones por el virus del VIH (ver Fármacos para la infección por VIH) y de la hepatitis C (ver Hepatitis crónica: Tratamiento).

La acción de los fármacos antivíricos consiste en:

  • Interferir en la replicación de los virus

  • Reforzar la respuesta inmunitaria frente a la infección por virus

Muchos de ellos funcionan interfiriendo en la replicación del virus. La mayoría de los empleados en el tratamiento del virus de la inmunodeficiencia humana (VIH, ver Infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) : Tratamiento) actúan de este modo. Puesto que los virus son pequeños y se replican en el interior de las células utilizando las rutas metabólicas de estas, el número de funciones metabólicas que los fármacos antivirales pueden bloquear es limitado. Por el contrario, las bacterias son microorganismos relativamente grandes, suelen reproducirse por sí mismas fuera de las células y realizan muchas funciones metabólicas contra las que pueden actuar los fármacos antibacterianos (antibióticos). Por lo tanto, los antivirales son mucho más difíciles de elaborar que los antibióticos. Además, a diferencia de los antibióticos, que suelen ser eficaces contra muchas especies diferentes de bacterias, la mayoría de los fármacos antivíricos (antivirales) son generalmente eficaces contra un único (o muy pocos) virus.

Además, los antivirales pueden ser tóxicos para las células humanas, y los virus pueden desarrollar resistencias frente a ellos.

Otros fármacos antivirales refuerzan la respuesta inmunitaria frente a la infección por virus; Dichos fármacos incluyen varios tipos de interferones, inmunoglobulinas y vacunas:

  • Los fármacos basados en interferones son réplicas de sustancias que se producen de forma natural en células del organismo y retrasan o detienen la replicación del virus.

  • Los concentrados de inmunoglobulinas son una solución esterilizada de anticuerpos (también conocidos como inmunoglobulinas) extraídos de un grupo de personas.

  • Las vacunas son sustancias que ayudan a evitar la infección mediante la estimulación de los mecanismos naturales de defensa del cuerpo (ver Inmunización).

Muchos concentrados de inmunoglobulinas y vacunas se administran antes de la exposición a un virus para evitar la infección. Algunas inmunoglobulinas y vacunas, como las de la rabia y la hepatitis B, también se utilizan después de la exposición al virus para ayudar a evitar el desarrollo de la infección o reducir su gravedad. Las inmunoglobulinas también pueden ayudar a tratar algunas infecciones.

La mayoría de los antivirales pueden administrarse por vía oral; algunos también pueden administrarse por vía intravenosa o intramuscular, y otros se aplican en forma de pomadas, cremas o gotas para los ojos, o mediante inhalación en forma de polvo.

Los antibióticos no son eficaces contra las infecciones virales, pero si una persona tiene una infección mixta por bacterias y virus suele ser necesario administrar un antibiótico.

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