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Viruela

Por Craig R. Pringle, BSc, PhD, Emeritus Professor, School of Life Sciences, University of Warwick

La viruela es una enfermedad muy contagiosa y mortal causada por el virus del mismo nombre. Actualmente se considera que la enfermedad está erradicada.

  • No ha habido casos de viruela desde 1977.

  • La infección se contrae al respirar el aire exhalado o expulsado al toser por una persona infectada.

  • Los afectados sufren fiebre, dolor de cabeza, dolor de espalda y erupción cutánea (exantema), en ocasiones con dolor abdominal grave, y se sienten muy enfermas.

  • El diagnóstico se confirma cuando se identifica el virus en una muestra de la erupción.

  • La vacunación en los primeros días de exposición puede evitar la enfermedad o limitar su gravedad.

  • El tratamiento consiste en reponer líquidos, aliviar los síntomas, mantener la presión arterial y favorecer la respiración.

El virus de la viruela solo puede existir en los seres humanos, no en los animales.

Hay dos formas principales: La forma grave (viruela mayor) es la más frecuente y es motivo de preocupación. La otra forma es mucho menos frecuente (viruela menor) y menos grave.

Hace más de 200 años se desarrolló una vacuna contra la viruela (la primera vacuna de la historia), que demostró ser muy eficaz y se administró a la población en todo el mundo. El último caso de viruela fue notificado en 1977, y en 1980 la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró la enfermedad erradicada y recomendó dejar de administrar la vacuna. Se conservan muestras del virus en dos laboratorios de alta seguridad (uno en Estados Unidos y uno en Rusia) para el caso de que se necesite producir la vacuna.

Debido a que los efectos protectores de la vacuna desaparecen gradualmente, casi todas las personas, incluidas las previamente vacunadas, son actualmente susceptibles a la viruela (ver Vacuna contra la viruela). Esta falta de protección es un motivo de preocupación, ya que hay almacenadas muestras del virus y existe cierta inquietud sobre si grupos terroristas podrían obtener el virus y liberarlo a la población; la epidemia resultante sería devastadora.

El virus de la viruela se transmite directamente de persona a persona y se adquiere al respirar el aire contaminado con las gotitas húmedas exhaladas o expulsadas al toser por una persona infectada. El contacto con la vestimenta o la ropa de cama utilizados por una persona infectada también puede propagar la enfermedad. La viruela, por lo general, se contagia a través de un estrecho contacto directo con una persona infectada; un brote masivo en una escuela o en un lugar de trabajo sería un hecho poco común. El virus no sobrevive más de 2 días en el ambiente, o incluso menos si la temperatura y la humedad son altas.

¿Sabías que...?

  • Casi todo el mundo, incluso las personas que fueron vacunadas con anterioridad, son ahora susceptibles a la viruela.

Síntomas

Viruela grave

Los síntomas de la forma grave comienzan generalmente unos 7 a 17 días después de la infección. Las personas infectadas presentan fiebre, cefalea y dolor de espalda, y se sienten muy enfermas. Pueden tener dolor abdominal intenso y delirios. Al cabo de 2 o 3 días aparece una erupción de manchas planas de color rojo en la cara, los brazos y el interior de la boca, que se extiende poco después al tronco y las piernas. Los afectados solo pueden contagiar la enfermedad después de haber aparecido la erupción, y el riesgo de contagio es mayor durante los primeros 7 a 10 días después de su aparición. Al cabo de 1 o 2 días, las manchas se convierten en ampollas que se llenan de pus (formando pústulas), y después de 8 o 9 días se transforman en costra.

Alrededor del 30% de las personas con viruela mueren, por lo general en la segunda semana de la enfermedad. Algunos de los supervivientes conservan permanentemente grandes cicatrices, desfigurantes.

En unas pocas personas con la forma grave, los síntomas iniciales se desarrollan más rápidamente y son más intensos. Al cabo de unos días, se produce hemorragia en la piel y las membranas mucosas, y casi todas estas personas mueren en 5 o 6 días.

Viruela menos grave

En la forma menos grave, los síntomas son similares pero mucho menos graves. La erupción es mucho menos extensa y menos del 1% de las personas afectadas mueren.

Diagnóstico

  • Examen y/o cultivo de una muestra de fluido procedente de las ampollas

El médico sospecha el diagnóstico de viruela cuando una persona presenta las manchas características, en especial si hay un brote de la enfermedad.

El diagnóstico puede confirmarse mediante la identificación del virus de la viruela en una muestra obtenida de las vesículas o pústulas y examinada al microscopio o enviada al laboratorio para realizar un cultivo del virus y analizarlo.

Prevención

La prevención es la mejor respuesta a la amenaza de viruela. La prevención implica:

  • Vacunación

  • Aislamiento

La vacunación funciona mejor cuando se administra antes de la exposición. No obstante, incluso después de la exposición, la vacunación puede ayudar a prevenir la enfermedad o limitar su gravedad. La vacuna puede ser eficaz hasta 4 días después de la exposición, pero es tanto más eficaz cuanto menos tiempo haya transcurrido desde la exposición.

Si la vacunación es exitosa, se desarrolla una ampolla en el lugar de vacunación al cabo de unos 7 días como máximo. Si no aparece, la persona recibe de nuevo la vacuna. El área alrededor de la ampolla puede llegar a ser de color rojo. Muchas personas también presentan fiebre, dolores musculares y sensación de malestar general la semana después de haber sido vacunadas.

La vacunación es peligrosa para algunas personas, en especial para las que tienen el sistema inmunitario debilitado (como las personas que tienen sida o quienes toman fármacos que inhiben el sistema inmunitario). En raras ocasiones, incluso algunas personas sanas presentan reacciones adversas a la vacuna contra la viruela; las reacciones adversas son menos frecuentes en las personas vacunadas previamente que en las que nunca recibieron la vacuna. En personas sanas no vacunadas anteriormente, aparecen complicaciones producidas por la aplicación de la vacuna en 1 caso de cada 10 000; 1 de cada millón muere. Una de cada 4 millones de personas sanas vacunadas previamente mueren como consecuencia de la vacuna. Los medicamentos más nuevos, como la vacuna de inmunoglobulina y un medicamento antivírico, cidofovir, pueden ayudar a tratar las reacciones adversas y reducir el riesgo de muerte. Sin embargo, dado el riesgo existente, la vacunación solo se recomienda para personas con alto riesgo de exposición, principalmente personal militar y técnicos de laboratorio y personal sanitario que se ocupan de la vacuna y de materiales relacionados.

Las personas con síntomas sugerentes de viruela deben ser aisladas para prevenir la propagación de la enfermedad; no es necesario el aislamiento de las personas que hayan estado en contacto con la persona enferma, porque no pueden transmitir la infección a menos que enfermen y desarrollen una erupción. Sin embargo, dichas personas (contactos) se someten a seguimiento médico para aislarlos en cuanto se observe algún signo de infección.

Tratamiento

  • Medidas de apoyo

El tratamiento de la viruela es de soporte e incluye reposición de líquidos, alivio de los síntomas, asistencia respiratoria (por ejemplo, con una mascarilla facial para suministrar oxígeno) y tratamientos para mantener la presión arterial.

Los medicamentos antivíricos no se han probado en la viruela, ya que no existían cuando la enfermedad estaba presente. Sin embargo, si la viruela volviera, los médicos piensan que el cidofovir y varios medicamentos experimentales podrían ser eficaces.

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