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Introducción a la inmunización

Por William D. Surkis, MD, Clinical Associate Professor of Medicine;Director, Internal Medicine Residency Program, Jefferson Medical College;Lankenau Medical Center ; Jerome Santoro, MD, Clinical Professor of Medicine;Chief, Department of Medicine, Jefferson Medical College;Lankenau Medical Center

La inmunización permite al organismo defenderse mejor contra las enfermedades causadas por ciertas bacterias o virus. La inmunidad puede producirla el organismo de forma natural (cuando las personas están expuestas a bacterias o virus) o pueden proporcionarla los médicos mediante la vacunación. Las personas que están inmunizadas contra una enfermedad, no suelen contraerla, o bien contraerán una forma leve de esta. Sin embargo, como ninguna vacuna es 100% eficaz, algunas personas que han sido inmunizadas todavía pueden contraer la enfermedad.

En las comunidades y países en los que las vacunas se utilizan de forma generalizada, muchas enfermedades que antes eran frecuentes y/o mortales (como la poliomielitis, el sarampión y la difteria) ahora son raras o están bajo control. Solo una enfermedad, la viruela, se ha erradicado por completo mediante la vacunación. Las vacunas han sido muy eficaces en la prevención de enfermedades graves y en la mejora de la salud en todo el mundo. Sin embargo, aún no se dispone de vacunas eficaces para muchas infecciones importantes, incluida la infección por el virus del ébola, la mayoría de las enfermedades de transmisión sexual (como el VIH, la sífilis, la gonorrea y la clamidiasis) y muchas enfermedades tropicales (como la malaria).

Seguir las recomendaciones para la vacunación es muy importante para la propia salud de la persona y para la salud de su familia y de los miembros de su comunidad. Muchas de las enfermedades evitadas por las vacunas aún están presentes en Estados Unidos y siguen siendo frecuentes en otras partes del mundo. Estas enfermedades se diseminan rápidamente entre los niños no vacunados, quienes, debido a la facilidad actual para viajar, están expuestos aunque vivan en áreas donde la enfermedad no sea frecuente.

Las vacunas disponibles en la actualidad son altamente fiables y la mayoría de las personas las toleran bien. Es muy poco frecuente que provoquen efectos adversos.

Tipos de inmunización

Hay dos tipos de inmunización:

  • Inmunización activa

  • Inmunización pasiva

Inmunización activa

En la inmunización activa se utilizan vacunas para estimular los mecanismos naturales de defensa del organismo. Las vacunas son preparados que contienen uno de los factores siguientes:

  • Fragmentos no infecciosos de bacterias o virus

  • Un toxoide: una sustancia producida por una bacteria, que es habitualmente perjudicial (toxina), pero que ha sido modificada para convertirla en inocua

  • Un microorganismo completo y vivo debilitado (atenuado) para que no cause la enfermedad

El sistema inmunitario del organismo responde a una vacuna mediante la producción de sustancias (como anticuerpos y glóbulos blancos o leucocitos) que reconocen y atacan a las bacterias o virus específicos contenidos en la vacuna. Posteriormente, cuando la persona se expone a dichas bacterias o virus, el organismo, automáticamente, produce esos anticuerpos y otras sustancias para prevenir o reducir la enfermedad. El proceso de administración de una vacuna se denomina vacunación, aunque en algunos casos se usa el término genérico de inmunización.

Las vacunas que contienen microorganismos vivos pero debilitados son:

  • Bacilo de Calmette-Guérin (BCG para la tuberculosis)

  • Varicela

  • Cólera (ciertas vacunas que se administran por vía oral)

  • vacuna contra la gripe por vía nasal

  • Sarampión-paperas-rubéola

  • Poliomielitis (sólo la vacuna por vía oral)

  • Rotavirus

  • Fiebre tifoidea (sólo la vacuna por vía oral)

  • Herpes (zóster)

  • Fiebre amarilla

No todas las vacunas que contienen organismos vivos están disponibles en los Estados Unidos.

¿Sabías que...?

  • Algunas vacunas contienen una forma debilitada pero viva del virus contra el que protegen.

Inmunización pasiva

En la inmunización pasiva se administran directamente anticuerpos contra un organismo infeccioso específico. Estos anticuerpos se obtienen de diversas fuentes:

  • La sangre (suero) de animales (generalmente caballos) que han estado expuestos a un determinado organismo o toxina y han desarrollado inmunidad

  • Sangre extraída de un gran grupo de personas, en cuyo caso se denomina concentrado de inmunoglobulinas humanas combinadas

  • Personas que poseen anticuerpos contra una enfermedad en particular (es decir, personas que han sido inmunizadas o que se recuperan de la enfermedad), denominándose en este caso globulinas hiperinmunitarias, porque estas personas tienen niveles más altos de anticuerpos en sangre

  • Células productoras de anticuerpos (generalmente obtenidas de ratones) cultivadas en el laboratorio

La inmunización pasiva se usa en personas cuyo sistema inmunitario no responde de manera adecuada a la infección, o en personas que contraen una infección antes de ser vacunadas (por ejemplo, después de sufrir una mordedura de un animal afectado de rabia).

La inmunización pasiva también se utiliza para evitar la enfermedad cuando la exposición es probable y la persona no tiene tiempo para completar una serie de vacunación. Por ejemplo, se puede administrar una solución que contiene gammaglobulina activa contra el virus de la varicela a una mujer embarazada que no tiene inmunidad al virus y que ha sido expuesta a este. El virus de la varicela puede causar daño al feto y complicaciones graves (como la neumonía) a la madre.

La inmunización pasiva solo proporciona una protección eficaz durante unos días o semanas, hasta que el organismo elimina los anticuerpos inyectados.

Administración de las vacunas

Las vacunas y los anticuerpos normalmente se administran por inyección en un músculo (vía intramuscular) o bajo la piel (vía subcutánea). En algunas ocasiones los anticuerpos se inyectan en una vena (vía intravenosa). Un determinado tipo de vacuna contra la gripe se rocía en la nariz.

Puede administrarse más de una vacuna a la vez, ya sea en una vacuna combinada o mediante inyecciones individuales, aplicándose en este caso en diferentes partes del cuerpo (ver Uso de varias vacunas al mismo tiempo).

Algunas vacunas se administran de forma sistemática: por ejemplo, el toxoide tetánico se administra a adultos, preferiblemente cada 10 años. Algunas vacunas se administran sistemáticamente en la infancia (ver figura Vacunación en lactantes y niños).

Otras vacunas se administran principalmente a grupos específicos de personas. Por ejemplo, la vacuna contra la fiebre amarilla se da solo a personas que viajen a ciertas partes de África o América del Sur. Existen también otras vacunas que se administran después de una posible exposición a una causa específica; por ejemplo, la vacuna contra la rabia debe aplicarse a las personas mordidas por un perro.

Restricciones de vacunación y precauciones

Para muchas vacunas, la única razón para no vacunarse es:

  • Una reacción alérgica grave potencialmente mortal (como una reacción anafiláctica) a la vacuna o a alguno de sus componentes.

Algunas vacunas, incluyendo la mayoría de las vacunas contra la gripe, contienen cantidades muy pequeñas de material procedente de huevos. Muchas personas son alérgicas a los huevos, pero sólo aquellas que han sufrido reacciones alérgicas graves a los huevos deben evitar la vacuna contra la gripe. Si la persona ha presentado reacciones menos graves a los huevos (como un sarpullido), se le puede administrar la vacuna antigripal que contiene virus desactivados, pero no la que contiene virus activos.

Las vacunas que contienen virus vivos no deben utilizarse, o debe posponerse su aplicación en personas con ciertas características, como por ejemplo:

  • Personas con el sistema inmunitario debilitado a causa de algún trastorno, como el sida, o al uso de fármacos que inhiben el sistema inmunitario (inmunosupresores), como los corticoesteroides y los fármacos antineoplásicos

  • Embarazo

  • Algunos trastornos progresivos del sistema nervioso, como el síndrome de Guillain-Barré

Si la persona deja de tomar los fármacos que inhiben el sistema inmunitario o si su sistema inmunitario debilitado se recupera lo suficiente, la administración de vacunas que contienen el virus activo puede ser segura.

Vacunaciones habituales en niños

Los niños, por lo general, reciben un cierto número de vacunas de acuerdo con un calendario estándar (ver figura Vacunación en lactantes y niños), en Estados Unidos se consulta el Centers for Disease Control and Prevention: Immunization Schedules. Si se pierde la administración de alguna vacuna, la mayoría se pueden administrar más tarde, de acuerdo con un calendario de puesta al día.

Protección de los niños mediante la vacunación

Enfermedad

Inicio habitual de la vacunación

Varicela

Edad: de 12 a 15 meses

Difteria

Edad: 2 meses

Infecciones por Haemophilus influenzae de tipo b (como la meningitis)

Edad: 2 meses

Hepatitis A

Edad: de 12 a 23 meses

Hepatitis B

Al nacer

Virus del papiloma humano

Edad: de 11 a 12 años

Gripe

Edad: 6 meses

Sarampión

Edad: de 12 a 15 meses

Meningitis meningocócica

Edad: de 11 a 12 años

A los 2 meses de edad para niños con alto riesgo

Parotiditis

Edad: de 12 a 15 meses

Tosferina (Pertusis)

Edad: 2 meses

Infecciones neumocócicas

Edad: 2 meses

Poliomielitis

Edad: 2 meses

Rotavirus

Edad: 2 meses

Rubéola

Edad: de 12 a 15 meses

Tétanos

Edad: 2 meses

Vacunaciones habituales en adultos

A los adultos también se les aconseja recibir ciertas vacunas (véase también Centers for Disease Control and Prevention: Immunization Schedules for Adults [Centros para el control y la prevención de enfermedades: calendario de inmunización para adultos]). Los factores que influyen para que el médico considere la necesidad de vacunación en los adultos incluyen la edad de la persona, su estado de salud, las vacunaciones recibidas en la infancia, su ocupación, la localización geográfica, sus planes de viaje y otros factores.

Protección de adultos mediante las vacunas

Enfermedad*

Quién debe vacunarse

Carbunco

Personas que puedan estar expuestas al carbunco, como por ejemplo:

  • Cierto personal militar

  • Algunos trabajadores de laboratorio

Varicela

Todos los adultos que no hayan recibido la vacuna o no hayan sufrido la enfermedad

Difteria

Todos los adultos:

  • Como una vacuna combinada con el tétanos y la tosferina si nunca han recibido la combinación

  • Como una vacuna combinada de refuerzo con el tétanos cada 10 años

Infecciones por Haemophilus influenzae de tipo b (como la meningitis)

Si no fue vacunado durante la infancia, cualquier adulto sometido a un riesgo mayor de lo habitual, como en los casos siguientes:

  • Quienes carecen de bazo funcional

  • Las personas con un sistema inmunitario debilitado (como los enfermos de sida)

  • Personas que hayan recibido quimioterapia contra el cáncer

  • Personas que se hayan sometido a un trasplante de células madre

Hepatitis A

Cualquier adulto sometido a un riesgo mayor de lo habitual, como en los casos siguientes:

  • Quienes viajen a zonas donde la enfermedad es frecuente

  • Quienes se inyectan drogas u otras sustancias similares

  • Hombres que mantienen relaciones homosexuales

  • Afectados por un trastorno hepático crónico

  • Quienes reciban tratamiento con factores de coagulación de la sangre

Hepatitis B

Cualquier adulto sometido a un riesgo mayor de lo habitual, como en los casos siguientes:

  • Trabajadores en el ámbito de la salud

  • Quienes viajen a zonas donde la enfermedad es frecuente

  • Afectados por un trastorno hepático crónico

  • Las personas con insuficiencia renal, incluyendo aquellos que necesitan diálisis

  • Quienes se inyectan drogas u otras sustancias similares

  • Personas con varias parejas sexuales

  • Hombres que mantienen relaciones homosexuales

  • Las parejas sexuales y las personas con quienes conviva un portador de la hepatitis B

  • Las personas con infección por VIH

  • Los menores de 60 años con diabetes

Virus del papiloma humano

Todas las mujeres de 11 a 26 años

Todos los hombres de 11 a 21 años

Todos los varones de edades entre 22 y 26 años si no han sido vacunados previamente y mantienen relaciones sexuales con hombres o tienen la infección por VIH

Gripe

Todas las personas mayores de 6 meses

Sarampión

Todos los adultos nacidos a partir de 1957 (incluido) y que no han contraído la infección o no han recibido dos dosis de la vacuna

Profesionales de la salud si los análisis de laboratorio no detectan evidencia de inmunidad contra el sarampión

Siempre se administra como una vacuna combinada contra las paperas y la rubéola (no disponible como una sola vacuna)

Meningitis meningocócica

Personas con mayor riesgo, como en los casos siguientes:

  • Quienes carecen de bazo funcional

  • Personas con ciertos trastornos debidos a inmunodeficiencia

  • Microbiólogos que están expuestos de forma rutinaria a la bacteria

  • En Estados Unidos, adolescentes que vayan a empezar su primer curso en el instituto, si no han sido vacunados previamente.

  • Todos los estudiantes universitarios de primer año que viven en residencias y tienen 21 años o menos, si no han sido vacunados a partir de su 16º cumpleaños

  • Todos los reclutas del ejército, si no han sido previamente vacunados

  • Quienes viajen a zonas donde la enfermedad es frecuente, o residan en ellas

Parotiditis

Todos los adultos nacidos a partir de 1957 (incluido) y que no han contraído la infección o no han recibido dos dosis de la vacuna

Profesionales de la salud si los análisis de laboratorio no detectan evidencia de inmunidad contra la parotiditis (paperas)

Siempre se administra como una vacuna combinada contra el sarampión y la rubéola (no disponible como una sola vacuna)

Pertusis (tosferina)

Todos los adultos (generalmente como vacuna combinada con las del tétanos y la de la difteria) si no han sido vacunados previamente

Mujeres embarazadas

Infección neumocócica (como meningitis y neumonía)

Cualquier adulto sometido a un riesgo mayor de lo habitual, como en los casos siguientes:

  • Las personas mayores de 65 años

  • Personas con una enfermedad crónica cardíaca, pulmonar (incluyendo asma y enfisema) o hepática

  • Las personas con diabetes

  • Las personas con fuga de líquido cefalorraquídeo

  • Personas con un sistema inmunitario debilitado

  • Quienes carecen de bazo funcional

  • Alcohólicos

  • Los adultos que fuman cigarrillos

  • Residentes en residencias de ancianos o centros de cuidados médicos prolongados

Poliomielitis

Adultos con mayor riesgo, como quienes viajan a regiones donde la poliomielitis es frecuente y trabajadores de laboratorio que trabajan con el virus

Rabia

Las personas que han sido mordidas por ciertos animales o que están expuestas a ellos (como los veterinarios)

Rubéola

Todos los adultos nacidos a partir de 1957 (incluido) y que no han contraído la infección o no han recibido dos dosis de la vacuna

Profesionales de la salud si los análisis de laboratorio no detectan evidencia de inmunidad contra la rubéola

Las mujeres que planean quedar embarazadas y no tienen inmunidad a la rubéola

Siempre se administra como una vacuna combinada contra el sarampión y las paperas (no disponible como una sola vacuna)

Herpes zóster

Las personas mayores de 60 años

Viruela

No se recomienda actualmente a excepción de los trabajadores de laboratorio que manipulan directamente el virus y materiales relacionados

Tétanos

Todos los adultos (dosis de refuerzo cada 10 años después de la primera serie, que suele aplicarse en la infancia en combinación con las de la difteria y la tosferina)

Tuberculosis (bacilo de Calmette-Guérin o BCG)

No se utiliza en Estados Unidos

Fiebre tifoidea

Quienes viajen a regiones donde la enfermedad es frecuente

Fiebre amarilla

Quienes viajen a ciertas partes de África y de América del Sur, donde la enfermedad es común

*En Estados Unidos existen vacunas para dichas enfermedades

VIH = virus de la inmunodeficiencia humana.

Seguridad de las vacunas

En los Estados Unidos, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, Centers for Disease Control and Prevention) controlan la seguridad de las vacunas. Los médicos deben informar de ciertos problemas que se producen después de la vacunación de rutina al CDC's Vaccine Adverse Event Reporting System [VAERS] y al Vaccine Safety Datalink [VSD] (ver Vacunas infantiles : Seguridad de las vacunas). Para obtener información adicional acerca de la seguridad de las vacunas individuales, consulte Vaccine Safety (Seguridad de las vacunas) en el sitio web de los Centros para el control y la prevención de enfermedades (CDC).

Las vacunas no suelen ocasionar problemas, aunque pueden producirse efectos secundarios leves, como dolor o enrojecimiento en el lugar de la inyección. Sin embargo, muchos padres siguen preocupados por la seguridad y los posibles efectos adversos de las vacunas infantiles. Una de las principales preocupaciones de los progenitores ha sido que ciertas vacunas que contienen timerosal (un conservante a base de mercurio), como la vacuna o vacunas contra el sarampión, las paperas y la rubéola (triple vírica), pueden aumentar el riesgo de autismo. Muchos grupos diferentes de científicos han estudiado este problema y han desmentido por completo la supuesta relación entre las vacunas y el autismo (ver Vacunas infantiles : Preocupaciones relacionadas con la vacunación en el ManualMerck y en las Preguntas Frecuentes del sitio web de los CDC FAQs About Vaccine Safety).

Sin embargo, la mayoría de los fabricantes han desarrollado vacunas sin timerosal para su uso en bebés y adultos. La información sobre las vacunas disponibles hoy en día que contienen bajos niveles de mercurio o de timerosal está disponible en la página web del Institute for Vaccine Safety de Estados Unidos.

Vacunación previa a un viaje al extranjero

Muchos países recomiendan a los ciudadanos la administración de vacunas específicas antes de viajar a zonas con enfermedades infecciosas que en el país de origen son consideradas inexistentes (ver Vacunas para viajes internacionales*,†,‡). Estas recomendaciones cambian con frecuencia en función de la aparición de distintos brotes de enfermedades.

Los Centros para el control y prevención de enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) proporcionan la información más actualizada sobre los requisitos de vacunación en su sección «Salud del Viajero» (Travelers’ Health). Además, el CDC tiene un servicio telefónico de atención ininterrumpida (1-800-232-4636 [CDC-INFO]) que proporciona información.

Recursos en este artículo