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Vacuna contra la varicela

Por William D. Surkis, MD, Clinical Associate Professor of Medicine;Director, Internal Medicine Residency Program, Jefferson Medical College;Lankenau Medical Center ; Jerome Santoro, MD, Clinical Professor of Medicine;Chief, Department of Medicine, Jefferson Medical College;Lankenau Medical Center

Para obtener más información, consulte la declaración de información de la vacuna contra la varicela (Chickenpox vaccine information statement).

La vacuna contra la varicela ayuda a proteger contra esta enfermedad, una infección muy contagiosa causada por el virus varicela-zóster. Provoca una erupción pruriginosa caracterizada por pequeñas ampollas con una base roja. En algunas personas, también pueden infectarse el cerebro, los pulmones y el corazón, y causar una enfermedad grave o la muerte. El virus permanece en el cuerpo después de la curación de la enfermedad. Si se reactiva, puede causar herpes zóster años más tarde.

Administración de la vacuna contra la varicela

La vacunación contra la varicela forma parte del programa de vacunación sistemática de los niños y se administra mediante una inyección subcutánea. Se aplican 2 dosis: la primera entre los 12 y los 15 meses y la segunda entre los 4 y los 6 años de edad. También se recomienda para adolescentes y adultos que no hayan recibido la vacuna o padecido la enfermedad. La vacuna se les administra en 2 dosis, separadas en un intervalo de 4 a 12 semanas.

Dado que la vacuna contiene virus vivos, no se administra a embarazadas, personas con el sistema inmunitario debilitado ni a quienes sufran un cáncer que afecte la médula ósea o el sistema linfático.

Efectos secundarios

La vacuna contra la varicela es segura, y los efectos secundarios son leves. En cerca de 1 de cada 5 niños y 1 de cada 3 adolescentes y adultos que reciben la vacuna, el lugar de la inyección queda dolorido, hinchado y enrojecido. En muy raras ocasiones se desarrolla un sarpullido similar al de la varicela.

En niños menores de 16 años de edad, tomar aspirina (ácido acetilsalicílico) y fármacos similares (salicilatos) después de la vacunación pueden provocar un trastorno grave aunque poco frecuente denominado síndrome de Reye. Por lo tanto, estos niños no deben tomar dichos fármacos durante las 6 semanas siguientes a la vacunación.