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Conducto arterioso persistente: defecto de cierre

Conducto arterioso persistente: defecto de cierre
Conducto arterioso persistente: defecto de cierre

El conducto arterioso es un vaso sanguíneo que conecta la arteria pulmonar y la aorta. En el feto, permite que la sangre no pase por los pulmones. El feto no respira aire y, por eso, la sangre no necesita pasar por los pulmones para ser oxigenada. Después del nacimiento, la sangre necesita ser oxigenada en los pulmones y normalmente el conducto arterioso se cierra rápidamente, generalmente en el periodo entre unos días y 2 semanas. En el conducto arterioso persistente, esta conexión no se cierra, lo que permite que algo de sangre oxigenada destinada al cuerpo retorne a los pulmones. Como resultado, los vasos sanguíneos en los pulmones se sobrecargan y el cuerpo no recibe bastante sangre oxigenada.

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