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Ántrax

En condiciones rigurosas, las grandes bacterias en forma de vara que causan el ántrax se transforman en esporas que se liberan al aire y pueden inhalarse. Al inhalarse, estas esporas son arrastradas hacia la tráquea, que se divide o ramifica en bronquios. Debido a su pequeño tamaño, las esporas se transportan a los bronquiolos, que son cada vez más pequeños, hasta llegar finalmente a los diminutos sacos alveolares de los pulmones.

En los espacios alveolares, las células inmunológicas denominadas macrófagos fagocitan las esporas y las atacan con enzimas. Si bien este mecanismo destruye algunas esporas, muchas otras sobreviven al ataque inmunológico. Las que sobreviven se desplazan a través del sistema linfático y se acumulan en los ganglios linfáticos del pecho.

Después de un tiempo, las esporas germinan y se transforman en las bacterias del ántrax en sí, que se replican en los ganglios linfáticos. A medida que estas bacterias se multiplican, producen toxinas dañinas que hacen que los ganglios linfáticos se hinchen y sangren. Las toxinas también se desplazan por el torrente sanguíneo rápidamente, lo que origina los terribles síntomas del ántrax.

A los pocos días de la exposición inicial, aparecen síntomas similares a los del resfrío, como fiebre, tos, dolores y malestar general. A pesar de que algunas personas experimentan una mejoría breve, rápidamente aparecen síntomas más graves. Durante este período, se desarrollan lesiones en el tejido pulmonar donde las bacterias entraron por primera vez al cuerpo, y se acumula líquido dentro de la cavidad del tórax. Esto produce sangrado e hinchazón, y restringe la respiración.

Las toxinas también llegan al cerebro y a la médula espinal, y causan sangrado dentro de la capa delgada de tejido que recubre a estas estructuras. Esto deriva en problemas respiratorios graves, hemorragias, shock y, a menudo, muerte. Sin embargo, estos terribles resultados pueden evitarse con la vacuna contra el ántrax antes de la exposición o con antibióticos como la penicilina o la ciprofloxacina inmediatamente después de contraer la enfermedad.

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