Extraviado
Ubicaciones

Busque información sobre temas médicos, síntomas, fármacos, procedimientos, noticias y mucho más, escrita en lenguaje cotidiano.

Intimidad y personas mayores

Por Daniel B. Kaplan, PhD, LICSW, Assistant Professor, Adelphi University School of Social Work ; Barbara J. Berkman, DSW, PhD, Helen Rehr/Ruth Fitzdale Professor Emerita, Columbia University School of Social Work

El deseo de intimidad no disminuye con la edad, y no hay edad en la que la intimidad, incluso la intimidad física, sea inapropiada. Sin embargo, los trastornos y los cambios emocionales que a menudo ocurren con el envejecimiento pueden interferir con el desarrollo y mantenimiento de una relación íntima. El envejecimiento también puede cambiar la forma de expresar la intimidad. Los estudios han demostrado que las personas que permanecen activas y se relacionan con los demás durante la vejez viven más felices y más sanas por más tiempo. Participar en actividades de voluntariado, asistir a cursos, participar en actividades de grupo y de ocio, tener pasatiempos, implicarse en algunas actividades espirituales o religiosas son distintas formas de relacionarse. Incluso las personas obligadas a quedarse en casa pueden permanecer en contacto recibiendo visitas o comunicándose por teléfono o mediante correo electrónico.

La intimidad, en particular la intimidad física, puede perderse debido a las siguientes razones:

  • Pérdida de la pareja: la pérdida o ausencia de la pareja probablemente es la barrera más frecuente a la intimidad relacionada con la edad.

  • Trastornos: diversos trastornos que se vuelven más comunes con el envejecimiento pueden interferir con la intimidad física. Los trastornos vasculares y la diabetes pueden causar disfunción eréctil. La artritis puede limitar los movimientos y hacerlos dolorosos. El dolor, la incomodidad, los fármacos y la preocupación asociada a un trastorno pueden frenar el deseo de intimidad. El deterioro cognitivo y la demencia pueden complicar las cuestiones de consentimiento y comodidad en la intimidad. Para la pareja, el estrés y las exigencias de los servicios de cuidado pueden interferir con la intimidad.

  • Uso de fármacos: las personas mayores son más propensas a tomar medicamentos (como medicamentos para tratar la presión arterial alta o que afectan la función cerebral) que pueden causar problemas que afectan a la intimidad (por ejemplo, disfunción eréctil o disminución del deseo sexual).

  • Cambios relacionados con la edad: los niveles de hormonas sexuales disminuyen y causan cambios que hacen que las relaciones sexuales sean incómodas o difíciles. Por ejemplo, el revestimiento de la vagina puede adelgazarse (atrofia) y la lubricación vaginal puede verse reducida. El deseo sexual puede disminuir.

  • Reticencia a discutir los efectos del envejecimiento: las personas mayores que desarrollan problemas que interfieren con la intimidad física, o que se sienten avergonzadas por los cambios en su cuerpo (por ejemplo, las arrugas o la flacidez de la carne) pueden ser reacias a discutir estos cambios con la pareja o el médico.

  • Discrepancia con las expectativas de la pareja: un miembro de la pareja puede desear ciertas expresiones físicas de intimidad, mientras que el otro no.

  • Falta de privacidad: las personas mayores que viven con familiares o en una residencia tienen menos oportunidades de privacidad, que son necesarias para la intimidad física.

  • Cambio a otras formas de intimidad: la pasión puede que se suavice, después de años de convivencia. Las relaciones sexuales pueden ser menos frecuentes o inexistentes. Muchas parejas, la mayoría sin prestar mucha atención a ello, evolucionan hasta preferir otras formas de intimidad (por ejemplo tocarse, hacerse masajes, besarse o utilizar expresiones verbales de afecto) que expresan la familiaridad, el cuidado o el compromiso con la pareja.

Sin embargo, muchas personas mayores también siguen teniendo una relación sexual sana. La intimidad, en particular la intimidad física, puede ayudar a prevenir la depresión y a mejorar la autoestima y la salud física. Si se tiene una nueva pareja sexual se debe practicar el sexo seguro. Cada vez hay más personas mayores que adquieren enfermedades de transmisión sexual (incluido el sida). Estas infecciones son un riesgo, independientemente de la edad.

Muchas personas mayores, especialmente aquellas que viven solas, encuentran satisfacción y compañerismo en la interacción con un animal de compañía. El cuidado de una mascota puede proporcionar un propósito y cierta conexión.