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Fármacos y envejecimiento

Por J. Mark Ruscin, PharmD, FCCP, BCPS, Professor and Chair, Department of Pharmacy Practice, Southern Illinois University Edwardsville School of Pharmacy ; Sunny A. Linnebur, PharmD, BCPS, BCGP, Professor of Clinical Pharmacy, University of Colorado Skaggs School of Pharmacy and Pharmaceutical Sciences

Los fármacos, la intervención médica más común, son una parte importante de la atención médica para las personas de edad avanzada. Sin medicamentos, muchas de estas personas tendrían una calidad de vida menos satisfactoria o morirían a una edad más temprana.

¿Sabías que...?

  • Hasta un 50% de las personas de edad avanzada no toman los medicamentos según las indicaciones de su médico.

  • Las personas de edad avanzada son más susceptibles a los efectos (y efectos secundarios) de muchos fármacos.

Las personas de edad avanzada consumen, por lo general, más medicamentos que las personas más jóvenes porque padecen con mayor frecuencia más de una enfermedad crónica, como hipertensión, diabetes o artritis. La mayoría de los medicamentos utilizados por las personas de edad avanzada para tratar las enfermedades crónicas se toman durante años; otros medicamentos pueden consumirse solo durante un corto periodo de tiempo para tratar trastornos como infecciones, ciertos tipos de dolor y el estreñimiento. Entre los mayores de 65 años, el 90% toma al menos 1 fármaco por semana, más del 40% toman por lo menos 5 fármacos diferentes por semana, y el 12% toma 10 o más medicamentos por semana. Las mujeres suelen consumir más medicamentos que los hombres. Las personas mayores debilitadas, o que están hospitalizadas o en una residencia de ancianos toman la mayoría de los fármacos. Los ancianos que viven en residencias necesitan una media de 7 a 8 medicamentos diferentes, de forma habitual. Las personas de edad avanzada también toman muchos medicamentos sin receta médica. Muchos fármacos de venta sin receta médica son potencialmente peligrosos para las personas mayores.

Beneficios y riesgos de los fármacos con receta médica

La mayoría de las mejoras alcanzadas en las últimas décadas en la salud y calidad de vida de las personas de edad avanzada pueden atribuirse a los beneficios aportados por los fármacos.

  • Las vacunas contribuyen a evitar muchas de las enfermedades infecciosas (como la gripe y la neumonía) que en otro tiempo causaban la muerte de muchas personas de edad avanzada.

  • A menudo los antibióticos son efectivos como tratamiento contra la neumonía y muchas otras infecciones graves.

  • Los medicamentos para controlar la hipertensión (antihipertensivos) previenen el accidente cerebrovascular y el infarto de miocardio.

  • Los medicamentos para controlar la concentración de azúcar en sangre (la insulina y otros fármacos antihiperglucemiantes) permiten a millones de personas con diabetes llevar una vida normal. Estos fármacos también reducen el riesgo de problemas oculares y renales causados por la diabetes.

  • Los fármacos capaces de controlar el dolor y otros síntomas permiten que millones de personas con artritis mantengan su actividad habitual.

Sin embargo, los fármacos pueden tener efectos no deseados (efectos secundarios). Al final de la edad madura, el riesgo de sufrir efectos secundarios relacionados con el uso de fármacos empieza a aumentar. Las personas mayores tienen más del doble de probabilidades que los jóvenes de sufrir estos efectos. Además, dichos efectos suelen ser mas graves, limitan la calidad de vida y hacen necesaria la atención médica y hospitalaria.

Las personas de edad avanzada son más propensas a los efectos secundarios de los fármacos por diferentes razones:

  • A medida que se envejece disminuye la cantidad de agua del organismo y aumenta la cantidad de tejido adiposo. Así, en las personas mayores, los medicamentos hidrosolubles (se disuelven en agua) alcanzan concentraciones más altas porque existe menos cantidad de agua para que se diluyan. Por otro lado, los fármacos liposolubles (se disuelven en grasa) tienden a acumularse debido al aumento relativo de tejido graso que favorece su almacenamiento (ver Distribución).

  • Cuando las personas envejecen, los riñones son menos eficaces en la excreción de fármacos a través de la orina, y la capacidad del hígado para descomponer (metabolizar) la mayoría de los fármacos también es menor (ver Metabolismo de los fármacos). Por lo tanto, los fármacos se eliminan con mayor dificultad del organismo (ver Eliminación).

  • Las personas de edad avanzada suelen consumir más medicamentos y padecer más trastornos.

  • Las personas que toman más medicamentos tienen mayor riesgo de presentar interacciones farmacológicas.

  • Los estudios para ayudar a identificar las dosis apropiadas de medicamentos en las personas mayores son todavía escasos.

  • Las personas mayores son más propensas a sufrir trastornos médicos crónicos que pueden empeorar por acción de los fármacos o que puedan afectar a cómo actúan los fármacos.

A causa de los cambios relacionados con la edad, muchos medicamentos permanecen durante más tiempo en el organismo de una persona de edad avanzada, prolongando de esta manera sus efectos y aumentando el riesgo de reacciones adversas. Por lo tanto, las personas mayores suelen necesitar consumir dosis más bajas de ciertos medicamentos, o bien menos dosis diarias. Por ejemplo, la digoxina, un medicamento que a veces se utiliza para tratar ciertos trastornos del corazón, se disuelve en agua y se elimina a través de los riñones. Debido a que la cantidad de agua en el organismo disminuye y la función de los riñones declina a medida que las personas envejecen, las concentraciones de digoxina en el organismo pueden aumentar, lo que provoca un mayor riesgo de efectos secundarios (como náuseas o arritmias). Para evitar este problema, los médicos pueden utilizar una dosis menor; en algunas ocasiones, pueden sustituirse unos fármacos por otros.

Las personas mayores son más sensibles a los efectos de muchos fármacos. Por ejemplo, las personas de edad avanzada tienden a experimentar mayor somnolencia y confusión mental cuando toman ansiolíticos o somníferos para tratar el insomnio. Algunos medicamentos que disminuyen la tensión arterial tienden a producir este efecto mucho más dramáticamente en ancianos que en las personas más jóvenes. Las disminuciones más significativas en la presión sanguínea pueden tener efectos secundarios como mareos, aturdimiento y caídas. Las personas mayores que sufren dichos efectos secundarios deben comentarlo con el médico.

Algunos medicamentos particularmente susceptibles de dar problemas en personas de edad avanzada

Medicamento

Uso

Problema

Antagonistas alfa-adrenérgicos (como doxazosina, prazosina y terazosina)

Para tratar la hipertensión arterial

Estos fármacos no deben utilizarse para tratar la hipertensión arterial.

El uso de estos fármacos aumenta el riesgo de hipotensión ortostática (descenso repentino de la presión arterial cuando una persona se pone de pie)

Agonistas alfa-adrenérgicos (como clonidina, guanabenz, guanfacina, metildopa y reserpina)

Para tratar la hipertensión arterial

Estos fármacos no deben utilizarse para tratar la hipertensión arterial a menos que otros fármacos hayan resultado ineficaces.

El uso de estos medicamentos puede causar hipotensión ortostática y un ritmo cardíaco anormalmente lento, y puede ralentizar el funcionamiento del cerebro.

La metildopa y la reserpina pueden contribuir a la depresión.

La reserpina puede contribuir a la disfunción eréctil (impotencia).

Analgésicos (algunos, como la meperidina y la pentazocina)

Alivio del dolor

La meperidina, un opiáceo, suele causar confusión y algunas veces puede provocar convulsiones. Al igual que todos los opiáceos, puede causar estreñimiento, retención de orina, somnolencia y confusión. Cuando se toma por vía oral, la meperidina no es muy eficaz.

La pentazocina puede causar confusión y alucinaciones.

Fármacos antiarrítmicos (algunos, como amiodarona, disopiramida, dofetilida, dronedarona, flecainida, ibutilida, procainamida, propafenona, quinidina y sotalol)

Tratamiento de ritmos cardíacos anómalos (arritmias)

Estos fármacos generalmente no deben utilizarse para tratar la fibrilación auricular (una alteración del ritmo cardíaco).

La amiodarona puede aumentar el riesgo de trastornos del tiroides, trastornos pulmonares, y síndrome de QT largo (que a su vez puede contribuir al desarrollo de arritmias graves).

La disopiramida tiene efectos anticolinérgicos pronunciados.* Puede causar insuficiencia cardíaca en las personas de edad avanzada.

Antidepresivos (los más antiguos, como la amitriptilina, la clomipramina, la doxepina a dosis elevadas, la imipramina y la trimipramina)

Para tratar la depresión

Estos antidepresivos más antiguos tienen efectos anticolinérgicos pronunciados.* También provocan hipotensión ortostática y somnolencia excesiva.

Los antihistamínicos (los más antiguos) con efectos anticolinérgicos (como la bromfeniramina, la carbinoxamina, la clorfeniramina, la clemastina, la ciproheptadina, la dexbromfeniramina, la dexclorfeniramina, la difenhidramina, la doxilamina, la hidroxicina, la prometazina y la triprolidina)

Para aliviar la alergia o los síntomas del resfriado, o para ayudar a dormir

Muchos antihistamínicos, tanto los que requieren receta médica como los que no, tienen efectos anticolinérgicos pronunciados*.

Los antihistamínicos pueden causar somnolencia y confusión.

Los antihistamínicos se incluyen con frecuencia en los preparados para la tos y el resfriado.

Si se utilizan estos fármacos como pastillas para dormir, los pacientes pueden desarrollar tolerancia a sus efectos.

Fármacos antiparkinsonianos (benztropina y trihexifenidilo)

Para tratar la enfermedad de Parkinson

Se dispone de fármacos más eficaces.

Benztropina y trihexifenidilo tienen fuertes efectos anticolinérgicos.*

Fármacos antipsicóticos (como clorpromazina, haloperidol, mesoridazina, tioridazin, tiotixeno, risperidona, olanzapina, quetiapina y aripiprazol) y la metoclopramida

Tratamiento de la pérdida de contacto con la realidad (psicosis) o, con cierta controversia, para el tratamiento de los trastornos conductuales en personas con demencia

A veces, para tratar las náuseas (generalmente clorpromazina o metoclopramida solamente)

Los fármacos antipsicóticos pueden causar somnolencia, trastornos de movimiento (que se asemejan a la enfermedad de Parkinson) y tics faciales incontrolables. Algunos de estos fármacos también tienen efectos anticolinérgicos.* Algunos otros efectos secundarios son potencialmente mortales. Los fármacos antipsicóticos deben ser utilizados solamente para tratar un trastorno psicótico y es necesario que un médico siga de cerca la evolución de la persona tratada.

Si se administran a personas con demencia, los fármacos antipsicóticos aumentan el riesgo de accidente cerebrovascular y de muerte.

La metoclopramida puede causar somnolencia y trastornos del movimiento (que se asemejan a la enfermedad de Parkinson).

Los barbitúricos (por ejemplo, amobarbital, butabarbital, butalbital, mefobarbital, pentobarbital, fenobarbital y secobarbital)

Para tranquilizar, aliviar la ansiedad o ayudar a dormir

Se puede generar dependencia de estos fármacos, los medicamentos pueden llegar a ser ineficaces como somníferos, y se puede producir una sobredosis incluso con dosis bajas de estos fármacos.

Las benzodiazepinas (como alprazolam, clordiazepóxido, clordiazepóxido con amitriptilina, clidinio con clordiazepóxido, clonazepam, clorazepato, diazepam, estazolam, flurazepam, lorazepam, oxazepam, quazepam, temazepam, y triazolam)

Para tranquilizar, aliviar la ansiedad o ayudar a dormir

Estos fármacos pueden causar somnolencia y pérdida del equilibrio cuando la persona camina. El riesgo de caídas y fracturas aumenta, así como el riesgo de accidentes de tráfico.

Los efectos de algunos de estos medicamentos en las personas de edad avanzada persisten durante un tiempo prolongado (con frecuencia, varios días).

Ciertos fármacos hipnóticos (como eszopiclona, zaleplon y zolpidem)

Para ayudar a dormir

Los efectos secundarios de estos diuréticos son similares a los producidos por las benzodiazepinas. Los médicos prefieren utilizar estos fármacos sólo por períodos cortos de tiempo.

Hidrato de cloral

Para ayudar a dormir

Se desarrolla rápidamente una tolerancia al hidrato de cloral, y éste deja de actuar como una ayuda para dormir.

Este fármaco presenta un alto riesgo de sobredosis.

Digoxina

Tratamiento de la insuficiencia cardíaca o ritmos cardíacos anómalos (arritmias)

Cuando las personas envejecen, los riñones son menos capaces de excretar la digoxina. Altas dosis del medicamento pueden alcanzar más fácilmente niveles nocivos (tóxicos). Los efectos secundarios pueden incluir pérdida del apetito, náuseas y confusión.

Dipiridamol (de liberación inmediata)

Reducción del riesgo de coágulos de sangre o mejora del flujo sanguíneo

El dipiridamol suele causar hipotensión ortostática en personas de edad avanzada. También puede aumentar el riesgo de hemorragia cuando se toma con otros medicamentos que hacen menos probable que la sangre se coagule, como la aspirina (ácido acetilsalicílico) o un anticoagulante como la warfarina.

Medicamentos que reducen o interrumpen los espasmos musculares en el tracto digestivo (medicamentos antiespasmódicos, tales como alcaloides de la belladona, clidinio/clordiazepóxido, diciclomina, hiosciamina, propantelina y escopolamina)

Para aliviar el dolor y los cólicos abdominales

Estos fármacos tienen efectos anticolinérgicos pronunciados* y suelen causar efectos secundarios en las personas de edad avanzada. Su utilidad, especialmente a las dosis bajas toleradas por las personas mayores, es cuestionable.

Mesilatos de ergot e isoxsuprina

Para dilatar los vasos sanguíneos

Estos fármacos no son eficaces en personas de cualquier edad.

Estrógenos con o sin progestágenos

Alivio de los síntomas de la menopausia, como sofocos, sudores nocturnos y sequedad vaginal.

Los estrógenos aumentan el riesgo de cáncer de mama y de útero (endometrio) y pueden aumentar el riesgo de accidente cerebrovascular, infarto de miocardio y demencia en las mujeres de edad avanzada. Las cremas vaginales con estrógenos parecen ser seguras y eficaces para el tratamiento de la sequedad vaginal.

Bloqueantes de la histamina-2 (H2) como cimetidina, famotidina, nizatidina y ranitidina

Tratamiento de la acidez estomacal, indigestión o úlceras

Las dosis habituales de cimetidina pueden presentar interacciones farmacológicas y provocar efectos secundarios, en especial confusión.

En cierta medida, las dosis altas de famotidina, nizatidina y ranitidina pueden tener efectos secundarios, especialmente confusión.

Estos fármacos pueden empeorar los problemas cognitivos y de memoria en las personas con deterioro cognitivo.

La insulina dosificada según una escala móvil

Tratamiento de la diabetes

Cuando se administra de esta manera, la insulina puede causar niveles peligrosamente bajos de azúcar en sangre y no es más eficaz en el control de la diabetes que las dosis fijas de insulina con las comidas.

Laxantes (como el aceite mineral)

Para tratar el estreñimiento

Cuando el aceite mineral se toma por vía oral puede ser aspirado accidentalmente a los pulmones, pudiendo ocasionar lesiones pulmonares.

Hormonas sexuales masculinas (como la testosterona y la metiltestosterona)

Para los niveles bajos de testosterona (lo que se denomina hipogonadismo masculino)

Estas hormonas se deben utilizar sólo si los niveles de testosterona de un varón son bajos y causan síntomas significativos. El uso de estas hormonas pueden contribuir a ocasionar problemas de corazón y empeorar los trastornos de la próstata.

Megestrol

Para aumentar el apetito y ayudar a recuperar el peso perdido

El megestrol puede causar coágulos de sangre y posiblemente aumentar el riesgo de muerte y probablemente no es muy eficaz para ayudar a que el paciente gane peso.

Relajantes musculares (como carisoprodol, clorzoxazona, ciclobenzaprina, metaxolona, metocarbamol y orfenadrina)

Para aliviar los espasmos musculares

La mayoría de los relajantes musculares tienen efectos anticolinérgicos.* También causan somnolencia y debilidad y por lo tanto aumentan el riesgo de caídas y fracturas. La utilidad de todos los relajantes musculares a las bajas dosis necesarias para evitar los efectos secundarios en personas de edad avanzada es cuestionable. Los riesgos suelen ser superiores a los beneficios.

Nifedipina (de liberación inmediata)

Para disminuir la tensión arterial

La nifedipina, si se toma en forma de cápsula de liberación inmediata, puede disminuir en exceso la tensión arterial, a veces causando síntomas similares a los de un ataque al corazón (por ejemplo, presión en el pecho y dolor torácico).

Nitrofurantoína

Para tratar las infecciones urinarias

La nitrofurantoína usada a largo plazo puede causar efectos secundarios (como lesiones pulmonares). Cuando se toma para tratar una infección de la vejiga, puede no ser eficaz si la función renal está deteriorada.

AINE (tales como aspirina, diclofenaco, diflunisal, etodolac, fenoprofeno, ibuprofeno, indometacina, ketoprofeno, meclofenamato, ácido mefenámico, meloxicam, nabumetona, naproxeno, oxaprozina, piroxicam, sulindac y tolmetina)

Inhibidores de la COX-2 (celecoxib)

Para aliviar el dolor y la inflamación

El uso prolongado de AINE puede causar úlcera péptica, o hemorragias gástricas o intestinales a menos que también se administre un fármaco para proteger el estómago. Los AINE y el celecoxib también pueden empeorar la función renal y ocasionar síntomas de insuficiencia cardíaca.

De todos los AINE, la indometacina es la que tiene mayores efectos secundarios. También puede causar confusión o mareos.

Espironolactona

Para disminuir la tensión arterial o para actuar como un diurético

En algunas personas, la espironolactona contribuye a la aparición de niveles altos de potasio en sangre.

Sulfonilureas (de acción prolongada, como clorpropamida y glibenclamida)

Para tratar la diabetes

Los efectos de la clorpropamida y la gliburida duran largo tiempo. En las personas de edad avanzada estos fármacos puede reducir los niveles de azúcar en sangre (hipoglucemia) durante muchas horas. La clorpropamida también puede causar que los riñones retengan demasiada agua, disminuyendo los niveles de sodio en la sangre.

Ticlopidina

Para ayudar a prevenir los accidentes cerebrovasculares

La ticlopidina puede causar trastornos sanguíneos graves. Están disponibles medicamentos más seguros y eficaces.

Trimethobenzamide

Para aliviar las náuseas

La trimetobenzamida puede provocar movimientos anómalos en brazos, piernas y otras partes del cuerpo. Es uno de los fármacos menos eficaces para aliviar las náuseas.

*Los efectos anticolinérgicos incluyen confusión mental, visión borrosa, estreñimiento, sequedad de boca, mareo y pérdida del equilibrio, así como dificultad para comenzar a orinar.

El dipiridamol también está disponible en una formulación con aspirina (ácido acetilsalicílico) de liberación prolongada. Este producto, que se utiliza para prevenir los accidentes cerebrovasculares en personas que ya hayan sufrido alguno, no está incluido en esta lista.

inhibidores de COX-2 = coxibs; AINE = antiinflamatorios no esteroideos.

Muchos de los fármacos de uso común tienen efectos anticolinérgicos. Entre estos medicamentos se encuentran algunos antidepresivos (amitriptilina e imipramina), muchos antihistamínicos (como la difenhidramina, presente en somníferos sin receta médica, remedios para el resfriado y medicamentos para la alergia) y muchos fármacos antipsicóticos (como la clorpromazina y la clozapina). Las personas mayores, particularmente aquellas con deterioro de la memoria, son particularmente susceptibles a los efectos anticolinérgicos, que incluyen confusión, visión borrosa, estreñimiento, sequedad de boca y dificultad para comenzar a orinar. Algunos efectos anticolinérgicos son deseables, como la reducción del temblor (por ejemplo, en el tratamiento de la enfermedad de Parkinson) o las naúseas, aunque la mayoría no lo son.

Un fármaco puede causar efectos secundarios al interaccionar con:

  • Un trastorno, síntoma o enfermedad distinto al que se está medicando con ese fármaco (interacción fármaco-enfermedad)

  • Otro fármaco (interacción fármaco-fármaco)

  • Alimentos (interacción fármaco-alimento)

  • Una hierba medicinal (interacción fármaco-hierba medicinal, ver Algunas posibles interacciones entre hierbas medicinales y fármacos)

Dado que las personas de edad avanzada suelen padecer más enfermedades y consumen más fármacos que los jóvenes, tienen más tendencia a presentar interacciones fármaco-enfermedad y fármaco-fármaco. En muchas interacciones fármaco-enfermedad, un medicamento puede empeorar una enfermedad, síntoma o trastorno (ver Trastornos y síntomas que pueden empeorar a causa de los fármacos en personas de edad avanzada).

Trastornos y síntomas que pueden empeorar a causa de los fármacos en personas de edad avanzada

Trastorno o síntoma

Fármacos o sustancias

Nefropatía crónica

AINE (como el ibuprofeno y el naproxeno), triamtereno

Estreñimiento

Diltiazem

Fármacos con efectos anticolinérgicos*

Verapamilo

Delirio, demencia o deterioro cognitivo leve

Clorpromazina

Corticoesteroides

Los fármacos con efectos sedantes (como las benzodiazepinas, los sedantes y los somníferos) o anticolinérgicos *

Bloqueantes de la histamina (H2)

Meperidina

Tioridazina

Desmayos o hipotensión ortostática (descenso repentino de la presión arterial cuando una persona se pone de pie)

La clorpromazina, el donepezilo, la doxazosina, la galantamina, la olanzapina, el prazosin, algunos antidepresivos más antiguos (como la amitriptilina y la imipramina), la rivastigmina, la terazosina y la tioridazina

El uso de más de un fármaco antihipertensivo

Caídas

Los fármacos con efectos sedantes (como los antiepilépticos, los antipsicóticos, las benzodiazepinas, la eszopiclona, el zaleplon y el zolpidem), los antidepresivos y algunos fármacos antihipertensivos cuando se usaa en dosis altas

Insuficiencia cardíaca

Cilostazol, diltiazem, disopiramida, dronedarona, los AINE y los inhibidores de la COX-2, la pioglitazona, la rosiglitazona y el verapamilo

Insomnio

La cafeína, los descongestionantes orales (como la seudoefedrina y la fenilefrina), los estimulantes (como las anfetaminas, el metilfenidato y la pemolina) y la teofilina

Enfermedad de Parkinson

Ciertos medicamentos contra las náuseas (metoclopramida, proclorperazina, prometazina) y la mayoría de los antipsicóticos, excepto unos pocos, como la quetiapina y la clozapina

Enfermedad de úlcera péptica o sangrado gástrico

La aspirina y la mayoría de los AINE

Trastornos convulsivos

Bupropion, clorpromazina, clozapina, maprotilina, meperidina, olanzapina, tioridazina, tiotixeno y tramadol

Incontinencia urinaria

Doxazosina, estrógenos por vía oral o a través de la piel (no aplicados directamente a la vagina), prazosina y terazosina

Retención urinaria o síntomas urinarios causados por un aumento de volumen de la próstata (como el flujo lento de orina, la micción frecuente de cantidades pequeñas, y el goteo)

Fármacos con efectos anticolinérgicos*, remedios para el resfriado que contienen descongestionantes

Fármacos anticolinérgicos inhalados utilizados para tratar trastornos pulmonares (aclidinio, ipratropio y tiotropio)

*Los efectos anticolinérgicos incluyen confusión mental, visión borrosa, estreñimiento, sequedad de boca, mareo y pérdida del equilibrio, así como dificultad para comenzar a orinar.

inhibidores de COX-2 = coxibs; AINE = antiinflamatorios no esteroideos.

Las personas afectadas, los médicos y los farmacéuticos pueden tomar medidas para reducir la posibilidad de interacciones entre fármacos o entre un fármaco y una enfermedad. Dado que los medicamentos sin receta médica y las hierbas medicinales pueden interaccionar con otros fármacos, debe preguntarse al médico o farmacéutico acerca de si es posible combinar el uso de dichos fármacos con los fármacos con receta médica.

El hecho de no seguir las instrucciones del médico para la toma de un fármaco (lo que se denomina incumplimiento o falta de adherencia) puede suponer un riesgo (ver Adherencia al tratamiento farmacológico). La edad avanzada, por sí sola, no implica una menor disposición para tomar un fármaco de acuerdo con las indicaciones. Sin embargo, casi la mitad de las personas de edad avanzada no toman los fármacos de acuerdo con las indicaciones. No tomar un medicamento, o hacerlo en cantidades inferiores o superiores a lo recomendado, puede causar alteraciones. Tomar menos dosis de fármaco porque tiene efectos secundarios puede parecer razonable, pero debe consultarse con el médico antes de realizar cualquier modificación en la forma en que se toma un medicamento.

Acordarse de tomar la medicación de acuerdo con las indicaciones

Para beneficiarse de los efectos de la medicación, la persona en cuestión debe acordarse no solo de tomar sus fármacos, sino también de hacerlo en el momento adecuado y de la forma correcta. Cuando se toman muchos fármacos de manera simultánea, es más difícil recordar el horario de las tomas. Por ejemplo, a veces hay que tomar fármacos en momentos diferentes del día para evitar interacciones farmacológicas; es posible que algunos medicamentos deban ser ingeridos con las comidas, mientras que otros deben tomarse con el estómago vacío. Cuanto más complejo es el horario de las tomas, más probable es que la persona en cuestión se equivoque. Por ejemplo, los bisfosfonatos (como el alendronato o el risendronato), que se utilizan para incrementar la densidad ósea, deben tomarse con el estómago vacío y solo con agua (por lo menos un vaso entero). Si se toman junto a otros líquidos o comida, no se absorben bien y no actúan de forma eficaz.

Si una persona mayor tiene problemas de memoria, le resulta todavía más difícil seguir un horario complejo. Estas personas suelen necesitar ayuda, a menudo de los familiares. Se le puede pedir al personal médico que simplifique el horario de las tomas; en muchas ocasiones, es posible reorganizar las dosis para facilitar la toma de fármacos, o bien reducir el número total de dosis diarias. Además, con el tiempo, pueden que algunos fármacos ya no sean necesarios, pudiendo interrumpirse su consumo.

Los aspectos siguientes pueden ayudar a la persona a tomarse sus fármacos según las indicaciones:

  • Ayudas para la memoria

  • Contenedores de medicamentos

  • Aplicaciones para teléfonos inteligentes

Ayudas para la memoria

Ciertos recursos mnemotécnicos ayudan a las personas de edad avanzada a acordarse de tomar los medicamentos. Por ejemplo, la toma puede asociarse a una acción cotidiana específica, como una comida.

Contenedores de medicamentos

El farmacéutico puede proporcionar envases que facilitan la toma de los fármacos de acuerdo con las indicaciones. Las dosis diarias para 1 o 2 semanas pueden colocarse en un envase de plástico donde estén marcados los días o las horas y, así, las personas pueden mantener un control de las dosis tomadas fijándose en los espacios vacíos. Algunos medicamentos se distribuyen en sobres cuyo contenido se ajusta estrictamente a la cantidad prescrita o en envases con las distintas dosis encapsuladas, con lo que es posible orientarse sobre la dosis diaria comprobando el envase. Sin embargo, este tipo de envases pueden ser un poco más caros.

También existen envases más elaborados con un sistema informático de memoria; estos envases emiten un sonido o destellos, o hablan, en el momento en que debe tomarse la dosis.

Aplicaciones para teléfonos inteligentes

Las aplicaciones que ayudan a que el paciente controle sus medicamentos se pueden descargar en teléfonos inteligentes y tablets. Estas aplicaciones pueden ayudar a las personas de edad avanzada o a sus familiares a acordarse de tomar los medicamentos en el momento adecuado. Muchas de estas aplicaciones incluyen avisos de recuerdo, que se envían al dispositivo. Algunas de estas aplicaciones pueden no ser gratuitas.

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