Extraviado
Ubicaciones

Busque información sobre temas médicos, síntomas, fármacos, procedimientos, noticias y mucho más, escrita en lenguaje cotidiano.

Continuidad de la atención sanitaria

Por Barbara Resnick, PhD, CRNP, Professor, OSAH, Sonya Ziporkin Gershowitz Chair in Gerontology, University of Maryland School of Nursing

Lo ideal es que exista una continuidad en la atención sanitaria, de manera que se proporcione atención médica a la persona de forma coordinada y sin interrupciones, a pesar de la participación de diferentes profesionales de distintos ámbitos de sanidad. Además, de este modo todas las personas involucradas en el cuidado de la salud, incluida la persona que recibe la atención, se comunican y trabajan entre sí para coordinar la atención sanitaria y establecer metas para el cuidado de la misma.

La continuidad en la atención sanitaria no es siempre fácil de lograr, especialmente en los lugares donde el sistema de atención sanitaria es complicado y está muy segmentado. Cuando la continuidad en la atención sanitaria falla, las personas no entienden correctamente sus alteraciones de salud, ni saben con cuál de los profesionales deben hablar cuando tienen problemas o preguntas.

Retos de la continuidad

La continuidad de la atención sanitaria es una preocupación que afecta particularmente a las personas de edad avanzada. Dichas personas suelen tener varios profesionales de la salud (cada uno especializado en un sistema orgánico o problema) y por lo tanto deben trasladarse de un centro de cuidados a otro (a este proceso se le llama transición de cuidados). Estas personas pueden recibir atención médica en distintos consultorios médicos privados, en un hospital, en un centro de rehabilitación y/o en uno de cuidados a largo plazo.

Múltiples profesionales

Tener varios profesionales puede afectar la continuidad de la atención sanitaria de una persona de edad avanzada. Por ejemplo, un profesional del cuidado de la salud puede no disponer de información actualizada y precisa acerca de los cuidados proporcionados o recomendados por otros. También puede desconocer los nombres del resto de sus colegas involucrados, o puede que no se le ocurra contactar con ellos. La información sobre los cuidados puede ser comunicada o entendida erróneamente, sobre todo cuando las personas de edad avanzada sufren trastornos que afectan el habla, la visión o la función mental (cognición), por lo que les resulta más difícil comunicarse eficazmente. Las personas de edad avanzada pueden mencionar un detalle importante a un médico y olvidarse de mencionarlo a los demás.

Para garantizar que la atención sea continuada (y óptima), todos los profesionales implicados deben disponer de información completa, actualizada y precisa sobre lo que otros facultativos han hecho, en particular sobre las pruebas realizadas y los medicamentos recetados. Cuando esta información no se encuentra o se comunica incorrectamente, pueden darse los siguientes casos:

  • Es posible que se repitan pruebas diagnósticas de forma innecesaria.

  • Pueden prescribirse medicamentos u otros tratamientos que sean inadecuados.

  • Puede que no se lleven a cabo medidas preventivas porque cada profesional asuma que las ha llevado a cabo otro médico.

Diferentes profesionales pueden tener opiniones distintas sobre el cuidado de la salud de una persona. Por ejemplo, puede haber desacuerdos entre el profesional de salud del hospital y el de atención primaria acerca de la conveniencia de una intervención quirúrgica o sobre si la persona debe ir a una residencia geriátrica después de ser dada de alta. La persona y sus familiares pueden sentirse abrumados y confundidos por las diferencias de opinión entre los diversos profesionales.

Cuando se consumen muchos fármacos con receta, como es frecuente en las personas de edad avanzada, los medicamentos pueden adquirirse en diferentes farmacias (por ejemplo, la más cercana al consultorio de cada especialista). Si se acude a distintas farmacias, es posible que cada uno de los farmacéuticos desconozca qué otros medicamentos se están tomando y, por lo tanto, no puedan controlar una posible reacción negativa debida a la interacción entre el medicamento recién prescrito y otro que ya se toma.

Entornos múltiples

Pasar de un establecimiento de cuidados a otro (transición de cuidados), como por ejemplo pasar de un hospital a un centro de enfermería especializada, aumenta la probabilidad de que se produzcan errores en los cuidados. Si en el hospital se prescriben nuevos fármacos, estos pueden duplicar los efectos o interaccionar de forma negativa con los demás fármacos que la persona esté tomando. A veces, es posible que la persona se olvide de medicamentos prescritos con anterioridad y que debería seguir tomando. Aun cuando sea recomendable cambiar los fármacos, puede que estos cambios no sean comunicados a todos los profesionales de la salud involucrados, como por ejemplo al profesional de atención primaria.

Para evitar estos problemas, es conveniente que los centros sanitarios proporcionen una hoja de registro de los medicamentos cada vez que se produce un cambio de centro de atención y cuando se prescriban nuevos tratamientos o se modifiquen las indicaciones de tratamiento anteriores. El registro de fármacos facilita la conciliación de los tratamientos nuevos con los medicamentos que se están tomando o se han tomado anteriormente y evita que se dupliquen o se omitan tratamientos. Al cambiar de centros de atención, las personas de edad avanzada o sus cuidadores deben preguntar a los profesionales médicos si se ha tenido en cuenta la armonización de los medicamentos.

Si no están en un centro de atención, los ancianos y/o sus cuidadores deben hacer su propia armonización de los medicamentos. Es necesario elaborar una lista con los medicamentos actuales, así como una lista de los fármacos que previamente se han utilizado (y por qué se interrumpió su uso). Después de consultar con un nuevo médico o ser dado de alta o ser ingresado en un hospital u otro centro de atención, se debe comprobar si cualquiera de los fármacos recién prescritos están en estas listas. Si se detecta algo de lo siguiente, se debe hablar con el médico de inmediato:

  • Una receta duplicada de un medicamento que ya se está tomando

  • Una receta de un medicamento que previamente se había dejado de tomar

  • La ausencia de un fármaco que previamente se estaba tomando, pero que no está en la lista de los medicamentos actuales

Pedir una cita con el profesional de atención primaria poco después de salir del hospital o de otro centro de provisión de cuidados (como un centro de rehabilitación o un centro de enfermería especializado) siempre es una buena iniciativa. El profesional médico puede entonces revisar todos los medicamentos y las instrucciones recomendadas en el momento del alta.

Normas múltiples

El sistema sanitario tiene muchas normas respecto a la continuidad en la atención. Las normas pueden venir impuestas por el gobierno, las compañías de seguros o las organizaciones profesionales para el personal sanitario. Por ejemplo, algunas compañías de seguros limitan a qué hospital puede ir una persona. El profesional de atención primaria de esta persona, si no forma parte del personal de ese hospital, quizás no pueda proporcionarle atención allí. Además, muchos médicos de atención primaria ya no prestan atención en los hospitales o centros de rehabilitación. Como resultado, una persona en estas circunstancias puede ser tratado por nuevos médicos que no estén familiarizados con la historia clínica del paciente. Es importante para el paciente o el cuidador asegurarse de que se proporciona al nuevo médico toda la información pertinente.

Falta de acceso a los cuidados

La continuidad en la atención sanitaria puede verse interrumpida si no se tiene acceso a la asistencia sanitaria. Por ejemplo, algunas personas de edad avanzada pueden perder una cita de seguimiento por no disponer de medios de transporte para llegar hasta el consultorio del profesional de la salud. También es posible que no puedan acudir al profesional de la salud porque no dispongan de seguro médico y no puedan permitirse pagar la asistencia sanitaria.

Otros problemas

Los pacientes pueden olvidar o no ser conscientes de que tienen una cita con un profesional de la salud.

Estrategias para mejorar la continuidad

Mejorar la continuidad en la atención sanitaria requiere esfuerzos por parte del sistema sanitario, de las personas que reciben los cuidados y de sus familiares.

El sistema de atención médica

Las instituciones de atención médica dirigida y algunos programas del gobierno para la asistencia sanitaria coordinan toda la atención médica, y así contribuyen a la continuidad de los cuidados. Además, el sistema de atención médica ha desarrollado varias estrategias para mejorar dicha continuidad, por ejemplo:

  • Cuidados interdisciplinarios

  • Responsables de la atención geriátrica (también llamados gerentes de prestaciones médicas en algunos países)

  • Historia clínica digital

Cuidados interdisciplinarios

Los cuidados interdisciplinarios representan una forma coordinada de asistencia proporcionada por varios tipos de profesionales como médicos, enfermeras, farmacéuticos, dietistas, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales y asistentes sociales. Estos profesionales hacen un esfuerzo consciente y organizado para comunicarse, colaborar y ponerse de acuerdo sobre el tipo de cuidado que se debe proporcionar. Los cuidados interdisciplinarios garantizan que las personas puedan desplazarse fácilmente y con seguridad de un establecimiento de atención a otro, y pasar de un profesional de la salud a otro. También están dirigidos a garantizar que cada problema sea tratado por el profesional más cualificado y que no se dupliquen los cuidados. Los cuidados interdisciplinarios no están disponibles en todas partes.

La interdisciplinariedad es importante cuando el tratamiento es complejo o cuando implica desplazarse de un centro asistencial a otro. Quienes tienen más probabilidades de beneficiarse de ella son las personas muy frágiles, las que sufren diversos trastornos, las que necesitan consultar a muchos profesionales de la salud y las que padecen efectos secundarios de los fármacos.

Los profesionales que asisten a una persona en particular componen el equipo interdisciplinario. Uno de estos profesionales, que puede ser el profesional de atención primaria, un trabajador social o un gestor de atención sanitaria, coordina los cuidados.

A veces los profesionales de la salud de un equipo interdisciplinario no trabajan juntos de manera regular (un equipo ad hoc). Solo se conjuntan para satisfacer las necesidades de una persona en particular. En otras situaciones, existe un equipo establecido con los miembros que habitualmente trabajan juntos y que cuidan a muchas personas. Algunas residencias, hospitales y establecimientos de cuidados paliativos tienen equipos establecidos.

Los miembros del equipo discuten los planes de tratamiento y se informan entre sí sobre las variaciones del estado de salud de la persona, los cambios en el tratamiento y los resultados de las exploraciones y de los análisis. Se aseguran de que la documentación médica esté al día y que le acompañe en todo el sistema de atención médica. Tales esfuerzos contribuyen a hacer más fáciles y menos traumáticos los cambios de centros de asistencia o de profesionales de la salud. Además, es menos probable que las pruebas se repitan innecesariamente y que se cometan errores u omisiones en el tratamiento.

El equipo interdisciplinario también incluye a la propia persona de edad avanzada, así como a los familiares y otros cuidadores. Para que los cuidados interdisciplinarios sean eficaces, estas personas deben participar activamente en la asistencia y deben comunicarse con el equipo de profesionales de la salud.

Responsables de la atención geriátrica

Son los especialistas que garantizan que una persona de edad avanzada reciba toda la ayuda y los cuidados necesarios. En su mayoría son asistentes sociales o enfermeras, y pueden formar parte de un equipo interdisciplinario. Los responsables de los cuidados geriátricos organizan los servicios necesarios y los supervisan. Por ejemplo, pueden coordinar las visitas domiciliarias de una enfermera o el trabajo de un asistente a domicilio para ayudar con la limpieza de la casa y la preparación de las comidas; también pueden localizar una farmacia que dispense los fármacos u organizar el transporte hasta y desde el consultorio médico. Sin embargo, es poco frecuente que los centros sanitarios dispongan de este tipo de profesionales.

Historia clínica electrónica (HCE)

Estos registros contienen información sobre la salud del paciente en formato digital. Su propósito es permitir que todos los profesionales de la salud que prestan atención a un paciente tengan acceso a información precisa, actualizada, legible y completa acerca del paciente siempre que lo necesiten.

La HCE normalmente contiene datos demográficos y personales (como la edad y el peso), el historial médico (incluyendo los signos vitales, los fármacos que está tomando, las alergias y el estado de vacunación), los resultados de las pruebas (de laboratorio y de diagnóstico por la imagen), e información sobre la facturación.

La HCE puede mejorar la atención de las formas siguientes:

  • Haciendo que la comunicación entre los diferentes profesionales que atienden al paciente sea más fácil y rápida

  • Disminuyendo los errores y omisiones ocasionados por la falta de información

  • Reduciendo el número de pruebas duplicadas

  • Reduciendo las demoras en el tratamiento

  • Permitiendo a la persona en cuestión el acceso a su propio historial médico y participar más plenamente en el cuidado de su propia salud.

No obstante, existen muchos sistemas de registro de HCE distintos. Los médicos y los hospitales a menudo no pueden leer los registros creados por médicos y hospitales que utilizan un sistema de información diferente. Además, la información en la HCE sólo es tan precisa como lo son los datos que han sido introducidos previamente por los médicos. Cuando sea posible, las personas deben verificar la información contenida en su HCE.

Personas que son objeto de atención

Para ayudar a mejorar la continuidad de su cuidado, las personas de edad avanzada o sus cuidadores pueden desempeñar un papel más activo. Por ejemplo, pueden aprender más sobre lo que puede interferir con la continuidad, cómo funciona el sistema sanitario y qué herramientas (por ejemplo, los responsables de la atención geriátrica o trabajadores sociales) están disponibles para mejorar la continuidad de la atención sanitaria. Estar familiarizado con sus trastornos y los detalles de su plan de seguro de salud también pueden ayudar.

La participación activa se inicia con la comunicación; dando y recibiendo información. Cuando las personas de edad avanzada requieren cuidados especiales o tienen alguna duda deben comunicarlo, ellas o sus familiares, a los profesionales de la salud. Por ejemplo, algunas personas de edad avanzada necesitan ayuda para entender qué fármacos están cubiertos por su plan de prescripción de medicamentos de Medicare (en Estados Unidos).

Las personas que reciben los cuidados o sus familiares deben desempeñar un papel proactivo en la atención recibida. Por ejemplo, las personas de edad avanzada o sus cuidadores deben establecer una relación permanente con al menos un profesional sanitario, por lo general el profesional de atención primaria, para reducir al mínimo los problemas generados por el hecho de ser atendidos por varios médicos. Las personas de edad avanzada deben asegurarse de que el profesional de cabecera conozca los cambios en su enfermedad y en sus medicamentos, sobre todo cuando un especialista ha hecho un diagnóstico nuevo o ha modificado un régimen de tratamiento. Es posible que tengan que pedir a un profesional sanitario que llame a otro y hable con él para asegurarse de que la información se comunica de forma clara y de que el tratamiento es el adecuado.

Participar activamente significa preguntar sobre un trastorno, un tratamiento u otros aspectos de los cuidados. También consiste en aprender cómo prevenir los trastornos y tomar las medidas apropiadas para lograrlo.

Para las personas afectadas por un trastorno, la participación activa suele implicar llevar un estilo de vida saludable. Por ejemplo, las personas con hipertensión arterial pueden seguir una dieta cardiosaludable y realizar ejercicio físico de forma regular. Las personas afectadas también pueden controlar su estado de salud. Por ejemplo, una persona con hipertensión puede medir regularmente su presión arterial, y una persona diabética puede medir su nivel de azúcar en sangre.

Guardar una copia de la documentación médica contribuye a participar en sus propios cuidados médicos. A menudo pueden conseguir una copia del informe de su profesional de atención primaria. Guardar una copia del informe médico es eficaz como referencia informativa sobre los trastornos, los fármacos utilizados, las pruebas y los tratamientos realizados, además de los pagos efectuados. Esta información también es útil cuando es necesario explicar un problema a un profesional de la salud. Se han diseñado ficheros, carpetas, programas informáticos y programas de internet con esa finalidad. Cuando se requiere más de un profesional de la salud, las personas pueden mantener sus propios registros de la atención recibida, incluyendo el tipo y la fecha de los exámenes médicos y procedimientos, y una lista de sus diagnósticos. Como mínimo, las personas deben llevar un registro de todos los medicamentos (de prescripción y de venta libre) que están tomando, además de las dosis y la razón por la que los toman. Deben llevar este registro con ellos cada vez que visiten a un médico.

Cuando una persona va al hospital o visita a un nuevo profesional de la salud, debe asegurarse de que se haya recibido la documentación médica.

Es importante, además, adquirir todos los fármacos (de prescripción y de venta libre) en una misma farmacia, o de un solo proveedor de correo, y conocer al farmacéutico. Las personas de edad avanzada pueden pedir información a su farmacéutico acerca de los fármacos que están tomando, y pedirle envases fáciles de abrir y etiquetas fáciles de leer.