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Pólipos cervicales

Por S. Gene McNeeley, MD, Clinical Professor;Chief of Gynecology, Center for Advanced Gynecology and Pelvic Health, Michigan State University, College of Osteopathic Medicine;Trinity Health

Los pólipos cervicales son neoplasias de aparición frecuente, con forma de dedo, que sobresalen a través del conducto del cuello uterino. Los pólipos son casi siempre benignos (no cancerosos).

Entre un 2 y un 5% de las mujeres tienen pólipos cervicales. Pueden estar causados por una inflamación crónica o una infección.

La mayoría de los pólipos cervicales no causan ningún síntoma. Algunos pólipos sangran entre los periodos menstruales o después del coito. Algunos se infectan, provocando una secreción purulenta en la vagina. Los pólipos suelen ser de color rosado rojizo y miden alrededor de 1 cm de diámetro.

Diagnóstico

  • Se realiza una exploración pélvica

El médico puede detectar los pólipos al realizar un examen pélvico (ver Exploración ginecológica).

Tratamiento

  • Extirpación de pólipos

Los pólipos que producen hemorragia o secreción se extirpan al realizar el examen pélvico en la consulta médica. No se precisa anestesia. En raras ocasiones se produce hemorragia después de su extirpación. Si esto ocurre, se aplica en la zona afectada una sustancia cáustica, como nitrato de plata, con una gasa para detener el hemorragia.

Si los síntomas (hemorragia y secreción) persisten tras extirpar los pólipos, se realiza una prueba de Papanicoláu o una variante (citología cervical) para descartar el cáncer de cuello uterino. Además, se toma una muestra de tejido del revestimiento uterino (endometrio) para examinarla al microscopio (biopsia endometrial) y descartar el cáncer de endometrio.