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Tumoraciones benignas de ovario

Por S. Gene McNeeley, MD, Clinical Professor;Chief of Gynecology, Center for Advanced Gynecology and Pelvic Health, Michigan State University, College of Osteopathic Medicine;Trinity Health

Las tumoraciones benignas de ovario son los quistes (mayoritariamente quistes funcionales) y los tumores.

  • La mayoría de los quistes y tumores benignos no producen ningún síntoma, aunque algunos se asocian a dolor o sensación de pesadez en la pelvis.

  • El médico puede detectar una tumoración en un examen pélvico, usando luego la ecografía para confirmar el diagnóstico.

  • Algunos quistes desaparecen por sí solos.

  • Los quistes o tumores pueden extirparse a través de una o varias incisiones pequeñas, o bien una incisión grande, en el abdomen, y a veces el ovario afectado también debe ser extirpado.

Los quistes ováricos son cavidades llenas de líquido que se forman en el interior o sobre la superficie de un ovario. Estos quistes son relativamente frecuentes. La mayoría no son cancerosos (son benignos) y desaparecen espontáneamente. Los quistes malignos son más frecuentes en mujeres mayores de 40 años.

Quistes funcionales

Los quistes funcionales se forman a partir de las cavidades llenas de líquido (folículos) de los ovarios; cada folículo contiene un óvulo. Por lo general, durante cada ciclo menstrual un folículo libera un óvulo, y el folículo desaparece después de la liberación del óvulo. Sin embargo, si no se libera un óvulo, el folículo puede continuar aumentando de tamaño, formando un quiste grande.

Alrededor de un tercio de las mujeres que menstrúan tienen quistes. Los quistes funcionales rara vez se desarrollan tras la menopausia.

Existen dos tipos de quistes funcionales:

  • Quistes foliculares: estos quistes se forman cuando el óvulo se está desarrollando en el folículo.

  • Quistes del cuerpo lúteo: estos quistes se desarrollan a partir de la estructura que se forma tras romperse el folículo y liberar su óvulo. Esta estructura se denomina cuerpo lúteo. Los quistes del cuerpo lúteo pueden sangrar, haciendo que el ovario se abulte o se rompa. Si se rompe el quiste, el fluido escapa hacia los espacios en el interior del abdomen (cavidad abdominal), pudiendo producir un dolor intenso.

La mayoría de los quistes funcionales miden alrededor de 1,5 cm de diámetro. Pocos llegan a alcanzar o superar los 5 cm. Los quistes funcionales habitualmente desaparecen por sí solos después de unos días o semanas.

Tumores benignos

Los tumores de ovario no cancerosos (benignos) por lo general crecen con lentitud y rara vez se vuelven malignos. Entre los más frecuentes se encuentran los siguientes:

  • Teratoma benigno quístico (quiste dermoide): este tipo de tumor suele desarrollarse a partir de las tres capas de tejido del embrión (denominadas capas de células germinales). Todos los órganos se forman a partir de estos tejidos. Por tanto, los teratomas pueden contener tejidos de otras estructuras, como tejido nervioso, glandular y tejidos de la piel.

  • Fibromas: estos tumores son masas sólidas compuestas por tejido conjuntivo (los tejidos que mantienen las estructuras unidas). Los fibromas son de crecimiento lento y miden unos 7 cm de diámetro. Suelen aparecer en un solo lado.

  • Cistoadenomas: estos quistes llenos de líquido se desarrollan en la superficie del ovario y contienen parte del tejido de las glándulas ováricas.

Síntomas

La mayoría de los quistes funcionales y tumores benignos no producen ningún síntoma. A veces la mujer presenta periodos irregulares o manchado intermenstrual. En ocasiones, el área pélvica duele o se produce dolor durante el coito.

Si los quistes del cuerpo lúteo sangran, pueden causar dolor o sensibilidad en la zona pélvica.

Si aparece un dolor intenso, en especial si la mujer tiene fiebre, náuseas y vómitos, pueden haberse infectado los espacios en el interior del abdomen (cavidad abdominal) y los tejidos que recubren dicha cavidad (un trastorno llamado peritonitis).

Ocasionalmente puede aparecer un dolor intenso y súbito debido a que un gran quiste o una masa provoca que el ovario se torsione (trastorno conocido como torsión de anejo, ver Torsión anexial).

La acumulación de líquido en el abdomen (ascitis, ver Ascitis) puede aparecer con fibromas y con cáncer de ovario. La ascitis puede producir sensación de presión o pesadez en el abdomen.

Diagnóstico

  • Exploración pélvica

  • Ecografía

  • A veces, otras pruebas de diagnóstico por la imagen

El médico suele detectar los quistes o tumores en un examen pélvico rutinario (ver Exploración ginecológica), aunque a veces puede sospechar su existencia a partir de los síntomas.

Se realiza una prueba de embarazo para descartar la gestación, incluyendo embarazos situados fuera del útero (embarazos ectópicos).

La ecografía utiliza un dispositivo insertado en la vagina (ecografía transvaginal) para confirmar el diagnóstico.

Si el diagnóstico sigue siendo poco claro, se puede hacer una resonancia magnética nuclear (RMN) o una tomografía computarizada (TC). Si estas pruebas sugieren que la tumoración puede ser maligna, el médico la extirpa y la examina al microscopio. También puede realizarse un análisis de sangre para detectar sustancias llamadas marcadores tumorales, que pueden aparecer en sangre o aumentar cuando algunos tipos de cáncer están presentes.

Tratamiento

  • A veces, intervención quirúrgica.

Si los quistes ováricos miden unos 5 cm de diámetro, por lo general desaparecen sin tratamiento. Se realiza periódicamente una ecografía para revisarlo.

Si hay que extirpar un quiste o tumor, se hace con laparoscopia o laparotomía si es posible. La laparoscopia precisa una o varias pequeñas incisiones en el abdomen. Se realizan en un hospital y normalmente requieren anestesia general. Sin embargo, no es preciso que la mujer pase la noche en el hospital. La laparotomía es similar, pero requiere una incisión más grande y pasar la noche en el hospital. El procedimiento que se use depende del tamaño de la tumoración y de si están afectados otros órganos.

Si es técnicamente viable, la eliminación del quiste (cistectomía) puede ser necesaria en los casos siguientes:

  • La mayoría de los quistes que miden más de 10 cm y persisten durante más de 3 ciclos menstruales

  • Teratomas quísticos, por lo general los menores de 10 cm

  • Quistes del cuerpo lúteo si provocan sangrado y la mujer no está embarazada

  • Fibromas y tumores sólidos de ovario

La extirpación del ovario afectado (ooforectomía) se hace necesaria en los siguientes casos:

  • Fibromas u otros tumores sólidos si el tumor no se puede extirpar

  • Quistes ováricos que no pueden extirparse mediante quistectomía

  • Teratomas quísticos que no pueden ser eliminados mediante cistectomía (generalmente los que miden más de 4 pulgadas [10 cm])

  • Quistes que no se pueden separar quirúrgicamente del ovario

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