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Mola hidatiforme

(Enfermedad trofoblástica gestacional; embarazo molar)

Por Pedro T. Ramirez, MD, The University of Texas MD Anderson Cancer Center ; David M. Gershenson, MD, The University of Texas MD Anderson Cancer Center

Se desarrolla una mola hidatiforme cuando se produce el crecimiento de un óvulo fecundado anormal o por el crecimiento descontrolado del tejido de la placenta.

  • Aparentemente la mujer está embarazada, pero el útero crece más rápidamente que en un embarazo normal.

  • La mayoría de las mujeres presentan náuseas y vómitos intensos, hemorragia vaginal y una tensión arterial muy alta.

  • Se realiza una ecografía, un análisis de sangre para medir la gonadotropina coriónica humana (que se produce en las fases iniciales del embarazo) y una biopsia.

  • La mola se extirpa mediante dilatación y curetaje (legrado) y aspiración.

  • Si la enfermedad persiste, es necesario el tratamiento con quimioterapia.

En la mayor parte de los casos, la mola hidatiforme se desarrolla a partir de un óvulo anormal fecundado que se convierte en una mola en lugar de desarrollar un feto (un trastorno denominado embarazo molar). Sin embargo, la mola hidatiforme puede desarrollarse a partir de las células que permanecen en el útero después de un aborto espontáneo o de un parto a término. Rara vez se desarrolla una mola hidatiforme cuando existe un feto vivo. En estos casos, el feto normalmente muere, y a menudo se produce un aborto espontáneo.

Las molas hidatiformes son más frecuentes en mujeres menores de 17 años o mayores de 35. En Estados Unidos se presentan en aproximadamente 1 de cada 2000 embarazos. Por razones desconocidas, las molas son casi 10 veces más frecuentes en países asiáticos.

Alrededor del 80% de las molas hidatiformes no son malignas. Sin embargo, de un 15 a un 20% invaden el tejido circundante y suelen persistir. La mayoría de estas son molas invasivas (lo que se denomina corioadenoma destruens). Entre un 2 y un 3% se transforman en malignas y se diseminan por el organismo. En estos casos se denominan coriocarcinomas. Los coriocarcinomas pueden extenderse rápidamente por los vasos linfáticos o por el torrente sanguíneo.

Las molas hidatiformes, las molas invasivas y los coriocarcinomas constituyen lo que se denomina enfermedad trofoblástica gestacional.

¿Sabías que...?

  • Si un óvulo es fecundado de forma defectuosa, el tejido placentario puede crecer demasiado, causando síntomas similares a los del embarazo, salvo que el abdomen aumenta de tamaño con mayor rapidez.

Síntomas

La mujer con una mola hidatiforme experimenta la sensación de estar embarazada. Pero, como la mola hidatiforme crece mucho más rápidamente que un feto, el abdomen aumenta de tamaño también más rápidamente de lo que sucede en un embarazo normal. Las náuseas y los vómitos intensos son síntomas frecuentes, y en ocasiones puede aparecer una hemorragia vaginal. Cuando alguna zona de la mola degenera, pequeñas cantidades de tejido, que asemejan un racimo de uvas, se eliminan a través de la vagina. Estos síntomas indican la necesidad de una rápida evaluación por parte de un médico.

La mola hidatiforme puede causar graves complicaciones, como infección del útero, infección sanguínea diseminada (septicemia) y una tensión arterial peligrosamente baja (choque o shock) o una subida importante de la tensión arterial con aumento de proteínas en la orina (preeclampsia o eclampsia, ver Preeclampsia y eclampsia).

Si se desarrolla un coriocarcinoma, la mujer puede presentar otros síntomas causados por su diseminación (metástasis) a otras partes del cuerpo.

Diagnóstico

El médico a menudo puede diagnosticar una mola hidatiforme poco después de la concepción. La prueba de embarazo es positiva, pero no existen movimientos fetales y no se detecta el latido cardíaco fetal, y además el tamaño del útero es mucho mayor de lo esperado.

Se puede realizar una ecografía para comprobar que se trata de una mola hidatiforme y no de un feto o un saco amniótico (que contiene el feto y el líquido circundante). También se pueden realizar análisis de sangre para medir la concentración de gonadotropina coriónica humana (una hormona producida normalmente al comienzo del embarazo). Si existe una mola hidatiforme, el valor es habitualmente muy alto porque la mola produce una gran cantidad de esta hormona. Se extrae una muestra de tejido al realizar un legrado y se examina al microscopio (biopsia) para confirmar el diagnóstico.

Pronóstico

Con tratamiento, muchas mujeres se curan. La probabilidad de que esto ocurra depende de si la mola se ha diseminado y de otros factores:

  • Si la mola no se ha diseminado: prácticamente el 100%

  • Si la mola se ha diseminado pero se considera de bajo riesgo: 90 a 95%

  • Si el coriocarcinoma se ha extendido ampliamente y se considera de alto riesgo: 60 a 80%

La mayoría de las mujeres que han tenido una mola hidatiforme pueden tener hijos después y no tienen mayor riesgo de abortos espontáneos, complicaciones durante el embarazo o de hijos con malformaciones congénitas.

Aproximadamente el 1% de las mujeres que han sufrido una mola hidatiforme tienen una segunda. Por consiguiente, se les debe practicar una ecografía al inicio de los siguientes embarazos.

Tratamiento

Las molas hidatiformes se extirpan en su totalidad, generalmente mediante dilatación y curetaje (legrado) con aspiración (ver Procedimientos diagnósticos : Dilatación y legrado). Solo en raras ocasiones es necesaria la extirpación quirúrgica del útero (histerectomía).

Se toma una radiografía de tórax para ver si la mola se ha diseminado a los pulmones (es decir, se ha trasformado en un coriocarcinoma). La radiografía se puede realizar antes o después de extirpar la mola.

Tras la cirugía, se mide en sangre la concentración de gonadotropina coriónica humana para determinar si se ha extirpado por completo. Si la extirpación es completa, el nivel de esta hormona regresa a la normalidad, por lo general, en unas 10 semanas, y se mantiene en esos valores. No es necesario más tratamiento. Si no regresa a la normalidad, la enfermedad se considera persistente. Entonces se realiza una tomografía computarizada (TC) del cerebro, tórax, abdomen y pelvis para determinar si se ha desarrollado y diseminado un coriocarcinoma.

Si la mola persiste o se ha diseminado, pero se considera de bajo riesgo, es necesaria la quimioterapia. La quimioterapia puede consistir en solo un fármaco (metotrexato o dactinomicina), estos dos fármacos juntos, u otra combinación de quimioterápicos (como etopósido, metotrexato, actinomicina-D, ciclofosfamida y vincristina). Si la mola se ha diseminado ampliamente y se considera de alto riesgo, se utilizan varios fármacos quimioterápicos.

A la mujer a la que se ha extirpado una mola hidatiforme se le aconseja no quedarse embarazada durante 6 meses a 1 año. Con frecuencia se recomiendan anticonceptivos orales, pero pueden utilizarse otros métodos anticonceptivos eficaces.

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