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Muerte fetal

Por Antonette T. Dulay, MD, Attending Physician, Maternal-Fetal Medicine Section, Department of Obstetrics and Gynecology;Senior Physician, Main Line Health System;Axia Women’s Health

La muerte fetal es la muerte de un feto después de las 20 semanas de gestación.

La muerte fetal más frecuente se produce cuando la placenta se separa del útero demasiado pronto (desprendimiento de placenta, ver Desprendimiento de placenta). Hay otros problemas con la placenta que también pueden causar la muerte del feto: infecciones, trastornos que reducen el flujo de sangre (y en consecuencia de oxígeno y nutrientes) hacia el feto y hemorragias.

El feto puede morir cuando la mujer sufre ciertas enfermedades, tales como:

  • Diabetes mal controlada

  • Preeclampsia (un tipo de hipertensión arterial que se desarrolla durante el embarazo)

  • Infección de las membranas que rodean al feto (infección intraamniótica)

  • Consumo de sustancias como cocaína, alcohol o tabaco

  • Lesiones

  • Trastornos de la coagulación

  • Trastorno de la tiroides

Algunas veces el feto muere cuando tiene un problema, como una anomalía cromosómica o genética, un defecto congénito o una infección.

Si un feto muere cuando el embarazo está avanzado, o al principio pero permanece en el útero durante semanas, puede aparecer un trastorno de la coagulación que puede causar una hemorragia grave (llamado coagulación intravascular diseminada).

Diagnóstico

Los médicos pueden sospechar que el feto está muerto si deja de moverse, aunque los movimientos fetales a menudo disminuyen a medida que el feto crece y tiene menos espacio para hacerlo. Para evaluar el feto se hacen pruebas como una cardiotocografía en reposo, una ecografía o una monitorización electrónica fetal (ver Monitorización del feto)

Para intentar identificar la causa, los médicos realizan análisis genéticos y sanguíneos (como pruebas de detección de infecciones, diabetes, trastornos de la glándula tiroidea y trastornos de la coagulación). Los médicos también recomiendan examinar el feto para buscar posibles causas como infecciones y anomalías cromosómicas, y también se estudian la placenta y el útero. A menudo, la causa no puede determinarse.

Tratamiento

Si el feto muerto no es expulsado, se puede administrar a la mujer una prostaglandina (un fármaco similar a las hormonas que estimula las contracciones del útero), como el misoprostol, para provocar la apertura (dilatación) del cuello uterino. Entonces se suele administrar la oxitocina, un medicamento que estimula el parto. Si algún tejido del feto o de la placenta permanece en el útero, se debe hacer un legrado por aspiración para retirarlo (ver Aborto). Como alternativa para extraer el feto muerto se puede llevar a cabo un procedimiento de dilatación y evacuación (D & E), aunque antes del mismo, los médicos pueden usar sustancias naturales que absorben los líquidos (tales como tallos de algas marinas) o un medicamento (como misoprostol) para ayudar a abrir el cuello del útero.

Si aparece coagulación intravascular diseminada, la mujere recibe las transfusiones de sangre que se requieran.

Los cambios en las mujeres tras una muerte fetal son similares a los que se producen tras un aborto espontáneo. Habitualmente las mujeres sienten dolor por la pérdida y necesitan apoyo emocional y a veces terapia. La posibilidad de que un futuro embarazo termine en muerte fetal depende de la causa.