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Parto prematuro

Por Julie S. Moldenhauer, MD, Associate Professor of Clinical Obstetrics and Gynecology in Surgery, The Garbose Family Special Delivery Unit;Attending Physician, The Center for Fetal Diagnosis and Treatment, Children's Hospital of Philadelphia;The University of Pennsylvania Perelman School of Medicine

Se denomina parto prematuro al que ocurre antes de las 37 semanas de gestación.

  • Los bebés nacidos prematuramente pueden sufrir graves problemas de salud.

  • Por lo general, el diagnóstico de parto pretérmino es evidente.

  • El descanso y a veces algunos medicamentos pueden ser útiles para retrasar el parto.

  • Pueden ser necesarios antibióticos o corticoesteroides.

Las causas del parto prematuro no están bien definidas. Sin embargo, existen situaciones que lo facilitan, tales como:

Un estilo de vida saludable durante el embarazo reduce el riesgo de parto prematuro, así como realizar visitas periódicas al médico o a la matrona, que pueden identificar pronto posibles problemas.

Los bebés nacidos prematuramente pueden sufrir problemas graves de salud (ver Prematuridad), como hemorragia cerebral. Cuando se produce una hemorragia cerebral, es posible que el cerebro no pueda desarrollarse normalmente, causando problemas como una parálisis cerebral. Por tanto, los médicos intentan evitar o detener el trabajo de parto antes de la semana 34 de embarazo. Es difícil detener un parto prematuro.

Diagnóstico

  • Evaluación médica

El diagnóstico de trabajo de parto pretérmino por lo general es evidente y se basa en las señales de que el parto está comenzando y en la duración del embarazo.

Se toman muestras de la vagina, el cuello del útero y el ano para su cultivo. Los análisis de estas muestras pueden indicar una infección específica como causa del parto prematuro.

Se puede analizar y cultivar una muestra de orina para descartar infecciones en los riñones y en la vejiga.

Tratamiento

  • A veces se deja proseguir el trabajo de parto

  • Si es necesario retrasar el trabajo de parto, se indica descanso, líquidos, medicamentos que ralenticen el parto, antibióticos y, a veces, corticoesteroides

Si se produce un sangrado vaginal o se han roto las membranas que envuelven al feto, lo mejor es dejar que continúe el parto.

Si no hay sangrado vaginal ni pérdidas de líquido amniótico (el líquido que rodea al feto en el útero), se aconseja a la mujer que repose y que limite sus actividades tanto como le sea posible, preferiblemente solo a las sedentarias. También se le administran líquidos y en ocasiones fármacos que pueden retrasar el parto. Estas medidas a menudo retrasan el parto, pero solo por corto tiempo.

Entre los fármacos que pueden retrasar el parto se encuentran:

  • Sulfato de magnesio: Este fármaco suele administrarse por vía intravenosa para detener el trabajo de parto pretérmino, en especial si la duración del embarazo es inferior a 32 semanas. El sulfato de magnesio también parece reducir sustancialmente el riesgo de hemorragia cerebral y de problemas asociados al desarrollo cerebral del recién nacido, como la parálisis cerebral. Sin embargo, si la dosis es demasiado alta, puede influir en la frecuencia cardíaca y respiratoria de la mujer.

  • Bloqueantes de los canales del calcio: estos fármacos se usan habitualmente para tratar la hipertensión arterial. En algunos casos producen dolores de cabeza e hipotensión en la mujer.

  • Inhibidores de las prostaglandinas: pueden reducir temporalmente la cantidad de líquido amniótico. No se usan después de las 32 semanas de gestación porque pueden provocar problemas cardíacos en el feto.

Los antibióticos se administran hasta que se obtienen los resultados de los cultivos; si estos son negativos, se suspenden.

Si el cuello uterino se dilata más de 5 cm, el parto suele continuar hasta que nace el bebé.

Si los médicos piensan que el parto prematuro es inevitable, puede administrarse a la mujer un corticoesteroide, como betametasona. El corticoesteroide ayuda a los pulmones y otros órganos del feto a madurar más rápidamente. También reduce el riesgo de que, después del nacimiento, el bebé tenga dificultad para respirar, lo que se conoce como síndrome de dificultad respiratoria neonatal (síndrome de distrés respiratorio del recién nacido) u otros problemas relacionados con el carácter prematuro.