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Placenta acreta (placenta adherida)

Por Julie S. Moldenhauer, MD, Associate Professor of Clinical Obstetrics and Gynecology in Surgery, The Garbose Family Special Delivery Unit;Attending Physician, The Center for Fetal Diagnosis and Treatment, Children's Hospital of Philadelphia;The University of Pennsylvania Perelman School of Medicine

La placenta acreta es la placenta adherida al útero de manera anormalmente firme.

  • El hecho de haber tenido tanto un parto por cesárea como placenta previa en un embarazo anterior aumenta en gran medida el riesgo de sufrir placenta acreta (placenta adherida).

  • Si la mujer presenta factores de riesgo de placenta adherida, se le realiza una ecografía periódicamente durante el embarazo para comprobar la existencia de esta complicación.

  • Unas semanas antes de la fecha prevista del parto, los médicos suelen provocarlo y seguidamente extirpan el útero, a menos que la mujer presente objeciones.

Cuando la placenta está muy adherida pueden quedar fragmentos en el útero después del parto. En estos casos, la expulsión de la placenta se retrasa y aumenta el riesgo de hemorragia y de infección del útero. La hemorragia puede poner en peligro la vida de la mujer.

La placenta acreta (adherida) es cada vez más frecuente:

  • 1950-1960: alrededor de 1 de cada 30.000 embarazos

  • 1970-1980: aproximadamente 1 de cada 4000

  • 1980-1990: aproximadamente 1 de cada 2500

  • 2000-2010: aproximadamente 1 de cada 250 a 500

Este aumento coincide con el aumento de los partos por cesárea.

Factores de riesgo

Este trastorno se presenta con mayor probabilidad en mujeres con una de las características siguientes:

  • Que han tenido un parto por cesárea

  • Su placenta cubre el cuello uterino (denominada placenta previa)

  • Mayores de 35 años

  • Que han tenido muchos embarazos

  • Que tienen miomas bajo el revestimiento del útero (endometrio)

  • Que se han sometido a una operación en el útero, como la eliminación de miomas

  • Mujeres que sufren algún trastorno del revestimiento uterino, como el síndrome de Asherman (cicatrización del revestimiento uterino debida a una infección o a cirugía)

El hecho de haber tenido tanto un parto por cesárea como placenta previa en un embarazo anterior aumenta en gran medida el riesgo de sufrir placenta acreta (adherida) en los embarazos posteriores. Cuantas más cesáreas se haya realizado a una mujer, mayor es el riesgo que esta corre.

Diagnóstico

  • Ecografía

  • Algunas veces resonancia magnética nuclear (RMN).

Si una mujer reúne circunstancias que aumentan el riesgo de placenta acreta, los médicos suelen realizar una ecografía antes del parto para comprobar si la placenta está adherida. Las ecografías se realizan con un dispositivo portátil que se coloca en el abdomen o en la vagina de la mujer, y se realizan periódicamente, a partir de las 20 a 24 semanas de embarazo. Si el resultado de la ecografía no es claro, puede realizarse una RMN.

Durante el parto, se sospecha el trastorno si se presenta alguna de las características siguientes:

  • La placenta no se ha expulsado dentro de los 30 minutos posteriores a la expulsión del bebé.

  • Los médicos no pueden separar manualmente la placenta del útero.

  • El intento de extraer la placenta da lugar a un sangrado abundante.

Tratamiento

  • Histerectomía por cesárea

Si los médicos detectan que la placenta está adherida antes del parto, normalmente se realiza una cesárea seguida de la extirpación del útero (histerectomía poscesárea). En este procedimiento el bebé nace por cesárea y a continuación se extirpa el útero junto con la placenta. Este procedimiento se suele practicar a las 34 semanas de embarazo aproximadamente. De esta manera se intenta evitar la hemorragia potencialmente mortal que puede ocurrir cuando la placenta se queda adherida después del parto. No obstante, el procedimiento puede causar problemas, como un sangrado abundante. También pueden desarrollarse coágulos de sangre si la cirugía tiene una elevada duración y/o requiere un largo período de reposo en cama después. Los coágulos se pueden desplazar por el torrente sanguíneo y bloquear una arteria pulmonar. Una histerectomía poscesárea debe hacerse en un hospital que esté equipado para atender este tipo de complicaciones.

Si la mujer se plantea tener más hijos en el futuro, los médicos tratan de preservar el útero utilizando diversas técnicas. Sin embargo, estas técnicas no se pueden utilizar si el sangrado es muy abundante o es probable que lo sea (debido a la ubicación de la placenta).