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Rotura prematura de membranas

Por Julie S. Moldenhauer, MD, Associate Professor of Clinical Obstetrics and Gynecology in Surgery, The Garbose Family Special Delivery Unit;Attending Physician, The Center for Fetal Diagnosis and Treatment, Children's Hospital of Philadelphia;The University of Pennsylvania Perelman School of Medicine

La rotura de membranas (rotura de la bolsa, rotura del saco amniótico o amniorrexis) se manifiesta como la pérdida del líquido amniótico que rodea al feto antes de que comience el parto.

  • A menudo el parto se desencadena poco después de la rotura de membranas.

  • Si el parto no comienza de 6 a 12 horas después, aumenta el riesgo de infección en la mujer y en el feto.

  • Por este motivo se suele ingresar a la mujer, se le administran antibióticos y se establece un riguroso seguimiento.

  • Si los pulmones del feto están maduros, el parto suele comenzarse de manera artificial (parto inducido).

Por lo general las membranas del saco que contiene el líquido amniótico se rompen durante el trabajo de parto, pero en un 10% de los embarazos normales se rompen antes. Las membranas pueden romperse cerca de la fecha prevista para el parto (37 semanas o más, lo que se considera un parto a término) o más pronto (antes de las 37 semanas, lo que se considera una rotura prematura pretérmino de membranas). Una rotura prematura aumenta la probabilidad de que el parto también se desencadene antes (parto prematuro o pretérmino). Independientemente de cuándo ocurra la rotura prematura, el riesgo de infección del útero y en el feto es mayor. También es más probable que el feto se encuentre en una posición anómala y que la placenta se desprenda antes de tiempo (abruptio placentae, desprendimiento de placenta).

Si la rotura de membranas se produce cerca de la fecha probable de parto, las contracciones suelen comenzar en el plazo de 12 a 48 horas, pero pueden tardar 4 días o más en aparecer si la rotura se produce antes de las 34 semanas de gestación. La rotura de las membranas se denomina comúnmente «rotura de aguas». En este caso, el líquido que se encuentra dentro de las membranas (líquido amniótico) sale por la vagina. La cantidad de líquido expulsado varía desde un goteo hasta un chorro. Tan pronto como las membranas se rompen, la mujer debe ponerse en contacto con su médico o su matrona.

Utilizando un espéculo, el médico o la matrona exploran la vagina para confirmar que las membranas se han roto y valorar la apertura (dilatación) del cuello del útero (la parte inferior del utero).

Si el parto no comienza entre 6 y 12 horas después, el riesgo de infección del útero y el feto aumenta. Por esta razón, el médico o la matrona suelen inducir el parto de forma artificial, dependiendo de si el feto está lo suficientemente maduro para ello. Si el embarazo ya ha llegado a la semana 34, se supone que el feto es lo bastante maduro; si es de menos de 34 semanas, se realiza una prueba para determinar si los pulmones del feto han madurado lo suficiente. La prueba consiste en tomar y analizar una muestra de líquido amniótico, por lo general desde la vagina. Si los pulmones están maduros, se induce el parto para dar a luz el bebé; en caso contrario, el médico no suele inducir el parto.

Si se retrasa el parto

Si los pulmones del feto no están lo suficientemente desarrollados, se retrasa el parto. Puede que se hospitalice a la mujer para poder realizar una estricta monitorización. Se le toman la temperatura y el pulso al menos tres veces al día. Un aumento de la temperatura o del pulso puede ser un signo temprano de infección. Si aparece una infección, se induce el parto de inmediato para que nazca el bebé.

Cuando se confirma la rotura de membranas, se inicia la administración de antibióticos. Por lo general los antibióticos se administran por vía intravenosa (como eritromicina, ampicilina y amoxicilina), y luego por vía oral durante varios días. Esto permite prolongar el embarazo y reducir el riesgo de infecciones en el recién nacido.

Si la rotura de membranas se produce antes de las 32 semanas, se administran a la madre corticoesteroides para acelerar la maduración pulmonar del feto.