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Anemia durante el embarazo

Por Lara A. Friel, MD, PhD, Associate Professor, Maternal-Fetal Medicine Division, Department of Obstetrics, Gynecology, and Reproductive Sciences, University of Texas Health Medical School at Houston, McGovern Medical School

La anemia aparece hasta en un tercio de las mujeres durante el tercer trimestre; las causas más frecuentes son las siguientes:

  • Déficit de hierro

  • Deficiencia de ácido fólico

Si la mujer tiene anemia hereditaria (como la anemia drepanocítica, la enfermedad de la hemoglobina S-C y algunas talasemias), el riesgo de problemas se incrementa durante el embarazo. Si la mujer presenta mayor riesgo de sufrir estos trastornos a causa de su ascendencia, origen étnico o antecedentes familiares, se le hacen análisis de sangre de rutina antes del parto para detectarlos. Puede hacerse una biopsia de vellosidades coriónicas o bien una amniocentesis para detectar dichos trastornos en el feto.

Cuando aparece una anemia, la sangre no puede transportar tanto oxígeno como en condiciones normales. Al principio, la anemia no causa síntomas o solo síntomas vagos, como fatiga, debilidad y mareos. Las mujeres afectadas presentan palidez. Si la anemia es grave, el pulso puede ser rápido y débil, pueden sufrirse desmayos y la presión arterial puede ser baja. Si la anemia persiste, las consecuencias pueden ser las siguientes:

  • El feto puede no recibir suficiente oxígeno, necesario para un crecimiento y desarrollo normal, especialmente del cerebro.

  • Las mujeres embarazadas pueden llegar a estar muy cansadas y tener dificultad para respirar.

  • El riesgo de parto prematuro aumenta.

El sangrado que normalmente acompaña al parto puede agravar de forma peligrosa la anemia en estas mujeres. También es más probable que sufran infecciones después del parto.

La anemia suele detectarse cuando los médicos realizan un hemograma completo de rutina en la primera exploración después de la confirmación del embarazo.

Anemia por carencia de hierro o de ácido fólico

Durante el embarazo, la causa de la anemia es la carencia de hierro en aproximadamente el 95% de los casos.

Las mujeres suelen perder hierro cada mes durante la menstruación en una cantidad equiparable a la cantidad de hierro que consumen al mes, por lo que no pueden almacenar mucho hierro. Para la fabricación de glóbulos rojos del feto, las mujeres embarazadas necesitan el doble de hierro de lo habitual. Como resultado, suele aparecer una carencia de hierro y la consiguiente anemia.

La anemia durante el embarazo también puede deberse a una carencia de ácido fólico. Si el nivel de ácido fólico es insuficiente, aumenta el riesgo de tener un bebé con un defecto congénito del cerebro o de la médula espinal (malformación del tubo neural), como la espina bífida.

Por lo general la anemia puede prevenirse o tratarse tomando suplementos de hierro y ácido fólico durante el embarazo. Si una mujer embarazada presenta una carencia de hierro, se suele dar al recién nacido una aporte complementario de hierro.

Anemia drepanocítica

Además de producir síntomas de anemia, la anemia drepanocítica (anemia de células falciformes) aumenta el riesgo de lo siguiente durante el embarazo:

  • Infecciones: las más frecuentes son neumonía, infecciones del sistema urinario e infecciones del útero.

  • Hipertensión: alrededor de un tercio de las mujeres embarazadas que tienen anemia drepanocítica desarrollan presión arterial alta durante el embarazo.

  • Insuficiencia cardíaca

  • Obstrucción de las arterias en los pulmones por coágulos de sangre (embolia pulmonar): este problema puede ser potencialmente mortal.

  • Problemas en el feto: el feto puede crecer despacio, o no crecer lo esperado; corre el riesgo de nacer prematuramente o incluso morir.

Durante el embarazo o en cualquier otro momento puede sobrevenir un ataque repentino de dolor, llamado crisis drepanocítica. Cuanto más grave sea la anemia drepanocítica antes del embarazo, mayor es el riesgo de alteraciones en la salud de la mujer embarazada y en el feto, y mayor riesgo de muerte para el feto durante el embarazo. La anemia drepanocítica casi siempre empeora a medida que progresa el embarazo.

Si reciben transfusiones sanguíneas periódicas, las mujeres con anemia drepanocítica tienen menor probabilidad de sufrir crisis drepanocítica, pero se vuelven más propensas a rechazar la sangre transfundida. Este proceso, llamado aloinmunización, puede ser potencialmente mortal. Además, las transfusiones a las mujeres embarazadas no reducen los riesgos para el feto, por lo que se utilizan únicamente si la anemia produce síntomas, insuficiencia cardíaca o una infección bacteriana grave o si durante el parto surgen problemas graves, como sangrado o infección de la sangre (septicemia).

Si se produce una crisis drepanocítica, las mujeres son tratadas como si no estuvieran embarazadas: ingresan en el hospital y se les suministran líquidos por vía intravenosa, oxígeno y fármacos para aliviar el dolor. Si la anemia es grave, se les hace una transfusión de sangre.