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Diabetes durante el embarazo

Por Lara A. Friel, MD, PhD, Associate Professor, Maternal-Fetal Medicine Division, Department of Obstetrics, Gynecology, and Reproductive Sciences, University of Texas Health Medical School at Houston, McGovern Medical School

En mujeres que han sufrido de diabetes antes de quedar embarazadas, los riesgos de tener complicaciones en el embarazo dependen de la duración de la diabetes y de si existen algunas complicaciones, tales como hipertensión arterial o lesiones renales. El embarazo tiende a empeorar la diabetes (tipo 1 y 2), pero no desencadena ni agrava las complicaciones de la diabetes (como las lesiones oculares o neurales).

Diabetes gestacional

Al menos el 5% de las mujeres embarazadas sufren diabetes durante el embarazo. Este trastorno se denomina diabetes gestacional, La diabetes gestacional es más frecuente en las circunstancias siguientes:

  • Mujeres obesas

  • Mujeres con antecedentes familiares de diabetes

  • Ciertos grupos étnicos, especialmente algunas poblaciones nativas americanas, de las islas del Pacífico y mujeres de ascendencia mejicana, india o asiática

Si no se diagnostica o se trata, la diabetes gestacional puede aumentar el riesgo de que surjan problemas de salud en las mujer gestante y en el feto, así como el riesgo de muerte para este.

La mayoría de las mujeres con diabetes gestacional la desarrollan porque no producen suficiente insulina. La insulina ayuda a controlar el nivel de azúcar (glucosa) en sangre. Durante el embarazo se necesita más insulina porque la placenta produce una hormona que hace que el cuerpo sea menos sensible a la insulina (un trastorno denominado resistencia a la insulina). Este efecto es particularmente notable al final de la gestación, cuando la placenta se está agrandando. Como resultado, el nivel de azúcar en sangre tiende a aumentar. Por consiguiente, aún se necesita más insulina.

A algunas mujeres que han tenido diabetes antes del embarazo no se les diagnostica hasta que han iniciado su periodo de gestación.

La mayoría de los expertos recomiendan ahora que los médicos realicen análisis de rutina para detectar la diabetes gestacional. Para comprobar si una mujer sufre diabetes, algunos médicos extraen primero sangre a la mujer después de una noche en ayunas para hacer un análisis y medir el nivel de azúcar en sangre (glucosa). Pero la mejor manera de confirmar el diagnóstico de diabetes es una prueba que se realiza en dos etapas y que comienza haciendo que la mujer beba un líquido que contiene glucosa. Al cabo de una hora de haber ingerido el líquido, el médico extrae muestras de sangre y las analiza para comprobar si el nivel de azúcar en sangre aumenta de forma anómala. Si es anormalmente elevado, la mujer debe tomar un líquido que contiene mayor cantidad de glucosa. Al cabo de tres horas se vuelve a medir el nivel de azúcar en sangre. Si el nivel continúa siendo anormalmente elevado, se diagnostica diabetes. Esta prueba se denomina prueba de tolerancia oral a la glucosa.

Riesgos

Si la diabetes está mal controlada desde el principio del embarazo aumenta el riesgo de un aborto espontáneo temprano y de defectos congénitos importantes. Los bebés nacidos de mujeres con diabetes suelen ser más grandes que los nacidos de mujeres sin diabetes. Si la diabetes está mal controlada, los bebés pueden ser particularmente grandes. Un feto grande tiene menor probabilidad de pasar fácilmente a través de la vagina y, por lo tanto, su probabilidad de sufrir lesiones durante el parto vaginal es mayor. En consecuencia, puede ser necesario un parto por cesárea. Asimismo, los pulmones del feto suelen madurar más lentamente.

El riesgo de preeclampsia (un tipo de hipertensión arterial que aparece durante el embarazo) también es mayor en mujeres con diabetes, al igual que el riesgo de muerte fetal.

Los recién nacidos de mujeres con diabetes tienen mayor riesgo de que sus niveles en sangre de azúcar y calcio sean bajos, y altos los de bilirrubina (hiperbilirrubinemia).

Tratamiento

  • Monitorización de la mujer y del feto

  • Dieta, ejercicio y algunas veces medicamentos para el control del nivel de azúcar en sangre

  • Un kit de glucagón (que se utilizará si los niveles de azúcar en sangre disminuyen demasiado)

  • A veces un medicamento para provocar el parto

Para reducir el riesgo de problemas, los médicos pueden hacer participar a un equipo de diabetes (que incluye personal de enfermería, un nutricionista y trabajadores sociales) y un pediatra.

El riesgo de complicaciones durante el embarazo puede reducirse controlando el nivel de azúcar en sangre. El nivel debe mantenerse lo más cercano posible a la normalidad durante el embarazo.

Los médicos aconsejan a las mujeres que tienen diabetes y que están planeando quedarse embarazadas que empiecen inmediatamente a tomar medidas para controlar su nivel de azúcar en sangre si no lo han hecho ya (ver Diabetes mellitus (DM) : Tratamiento de la diabetes). Estas medidas incluyen seguir una dieta adecuada, hacer ejercicio y, si es necesario, tomar insulina. Los alimentos ricos en azúcar se eliminan de la dieta, y las mujeres deben comer lo justo para no ganar peso en exceso durante el embarazo.

A la mayoría de las mujeres con diabetes se les pide que midan sus niveles de azúcar en sangre varias veces al día en casa. A las mujeres que tienen diabetes gestacional, normalmente se les enseña a medir este nivel con un dispositivo casero de control de azúcar en sangre. Si los niveles de azúcar en sangre son elevados, las mujeres pueden precisar un hipoglucemiante oral o insulina.

A veces el tratamiento provoca la disminución excesiva de los niveles de azúcar en sangre (hipoglucemia). La hipoglucemia, si es grave, causa confusión y pérdida del conocimiento, y puede aparecer sin ningún tipo de síntoma previo. Si una mujer es propensa a tener episodios de hipoglucemia (por ejemplo, si ha tenido diabetes de tipo 1 durante mucho tiempo) se le da un kit de glucagón y se le enseña a usarlo. El glucagón, cuando se inyecta, incrementa el nivel de azúcar en sangre. También se enseña a usarlo a un miembro de la familia. Entonces, si se presentan síntomas de hipoglucemia grave, la mujer o el miembro de la familia pueden inyectar glucagón.

Controlar la diabetes es especialmente importante al final del embarazo, porque es cuando el nivel de azúcar en sangre tiende a aumentar. Normalmente se necesita una dosis más alta de insulina.

Se suele pedir a las mujeres que cuenten el número de veces que sienten el movimiento del feto. Si todo va bien, deben sentir al menos 10 movimientos (como dar pataditas y otros movimientos) en 2 horas. Por lo general, el feto se mueve 10 veces en menos tiempo. Las mujeres deben informar inmediatamente al médico si estos movimientos disminuyen de repente.

Los médicos vigilan el feto mediante pruebas, como el control de la frecuencia cardíaca fetal, cardiotocografía en reposo o perfiles biofísicos (mediante ecografía). La monitorización suele comenzar a las 32 semanas de gestación, o antes si aparecen complicaciones, por ejemplo, si el feto no está creciendo lo que se esperaba o si la mujer experimenta hipertensión.

Si se da alguna de las siguientes circunstancias, el médico puede extraer y analizar una muestra del líquido que rodea al feto (líquido amniótico):

  • La mujer ha tenido problemas gestacionales en embarazos anteriores.

  • La fecha del parto es incierta.

  • El azúcar en sangre no está bien controlado.

Este procedimiento, denominado amniocentesis, ayuda al médico a determinar si los pulmones del feto están lo suficientemente maduros como para respirar aire y así poder determinar cuándo el niño puede nacer de forma segura.

Si no ha tenido lugar el parto a las 39 semanas, los médicos pueden inducirlo con fármacos (llamado inducción del parto). Por lo general, el parto vaginal es posible. Durante el parto, muchas mujeres con diabetes deben recibir una infusión continua de insulina a través de un catéter insertado en una vena.

A los recién nacidos de mujeres con diabetes, el personal del hospital puede medirles los niveles de azúcar, calcio y bilirrubina en sangre, porque a menudo tienen niveles anómalos. A los recién nacidos también se les observan los síntomas de estas anomalías.

Para las mujeres con diabetes, la necesidad de insulina disminuye drásticamente tras el parto. Sin embargo, esta necesidad vuelve a lo que era antes del embarazo en aproximadamente 1 semana.

Después del parto, la diabetes gestacional suele desaparecer. Sin embargo, con la edad, muchas mujeres afectadas de diabetes gestacional suelen desarrollar diabetes de tipo 2.