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Enfermedades del hígado y la vesícula biliar durante el embarazo

Por Lara A. Friel, MD, PhD, Associate Professor, Maternal-Fetal Medicine Division, Department of Obstetrics, Gynecology, and Reproductive Sciences, University of Texas Health Medical School at Houston, McGovern Medical School

Algunos trastornos del hígado se producen solo durante el embarazo. Otros (como cálculos biliares, cirrosis o hepatitis) pueden haber estado presentes antes del embarazo, o pueden coincidir con él.

Los problemas del hígado o de la vesícula biliar suelen producirse como consecuencia de cambios hormonales durante el embarazo. Algunos de estos cambios solo causan síntomas menores y transitorios.

Colestasis del embarazo

Los efectos hormonales normales del embarazo pueden enlentecer el movimiento de la bilis a través de las vías biliares. Este enlentecimiento se llama colestasis.

La colestasis del embarazo puede aumentar el riesgo de lo siguiente:

El síntoma más evidente es el prurito en todo el cuerpo (generalmente en los últimos meses de embarazo). No aparece sarpullido. La orina puede ser oscura y aparecer ictericia.

Si el prurito es intenso, puede prescribirse un medicamento llamado ácido ursodesoxicólico, que se toma por vía oral.

El trastorno suele desaparecer después del parto y repetirse en embarazos posteriores o con el uso de contraceptivos orales.

Hígado graso del embarazo

Esta enfermedad infrecuente puede producirse hacia el final del embarazo. Se desconoce su causa.

Los síntomas son náuseas, vómitos, molestias abdominales e ictericia. El trastorno puede empeorar rápidamente, y puede desarrollarse insuficiencia hepática. A veces puede dar lugar a preeclampsia (un tipo de hipertensión arterial que se desarrolla durante el embarazo)

Se diagnostica en función de los resultados de las pruebas de la función hepática y puede confirmarse mediante una biopsia del hígado. El médico puede recomendar la interrupción inmediata del embarazo.

El riesgo de muerte para la mujer embarazada y para el feto es elevado en los casos graves, pero los que sobreviven se recuperan por completo. Por lo general, el trastorno no reaparece en los embarazos siguientes.

Cálculos biliares

Los cálculos biliares parecen ser más frecuentes durante el embarazo. Las mujeres embarazadas que desarrollan cálculos biliares son controladas estrechamente.

Si un cálculo biliar bloquea la vesícula biliar o causa una infección, puede ser necesaria la cirugía, que suele ser segura para la mujer embarazada y para el feto.

Cirrosis

La cirrosis (cicatrización del hígado) aumenta el riesgo de aborto espontáneo o parto prematuro.

La cirrosis puede causar la aparición de venas varicosas (venas ensanchadas y contorneadas) alrededor del esófago (varices esofágicas). El embarazo aumenta ligeramente el riesgo de hemorragia copiosa de estas venas, sobre todo durante los últimos 3 meses de embarazo.

Hepatitis

La hepatitis vírica aguda puede aumentar el riesgo de parto prematuro, y también es la causa más común de ictericia durante el embarazo.

La hepatitis B puede ser transmitida al bebé inmediatamente después del parto o, menos a menudo, durante el embarazo. La mayoría de los bebés infectados no presentan síntomas, y tienen solo una disfunción hepática leve, pero son portadores de la infección y pueden transmitirla a los demás. Se realizan pruebas para detectar la hepatitis a todas las mujeres embarazadas, y si están infectadas se toman medidas para evitar que el bebé se infecte.

Las mujeres con hepatitis crónica, especialmente si tienen también cirrosis, pueden tener dificultades para quedarse embarazadas. Si lo logran, tienen más probabilidades de abortar o dar a luz de forma prematura. Si estas mujeres estaban tomando corticoesteroides antes del embarazo, pueden continuar tomando estos fármacos durante el mismo.