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Pruebas para los trastornos ginecológicos

Por David H. Barad, MD, MS, Albert Einstein College of Medicine, Bronx;Center for Human Reproduction

A veces se recomiendan pruebas de cribado (Herramientas de prevención : Cribado), que se realizan para detectar trastornos en mujeres que no presentan síntomas. Las que sí presentan síntomas ginecológicos a veces deben someterse a procedimientos diagnósticos.

Pruebas de cribado

Dos importantes pruebas de cribado para mujeres son la citología cervical, como la prueba de Papanicoláu (Pap), para detectar el cáncer de cuello uterino (la parte inferior del útero), y la mamografía para detectar el cáncer de mama (ver Mamografía). Las mujeres con riesgo de enfermedades de transmisión sexual (ETS) deben someterse a pruebas de cribado para estas enfermedades. En las embarazadas se realizan otras pruebas de cribado (ver Atención médica durante el embarazo).

Cribado del cáncer del cuello uterino

La citología del cuello uterino (como la prueba de Papanicolau) consiste en tomar una muestra de células del cuello uterino y examinarlas al microscopio. Hay dos tipos de pruebas de citología cervical: la citología convencional y la citología de base líquida. Se recoge una muestra insertando un espéculo en la vagina para separar sus paredes y usando una espátula de plástico (similar a un depresor lingual) para extraer células de la superficie y la abertura del cuello uterino. A continuación se inserta un pequeño cepillo a través del cuello del útero (canal cervical) para obtener células de la pared del canal. Las muestras se envían a un laboratorio, donde se examinan con un microscopio para detectar células anómalas, lo que puede indicar cambios precancerosos o, con poca frecuencia, cáncer de cuello uterino. La prueba de Papanicolau suele producir picor o algo parecido a un calambre, pero no es dolorosa y solo requiere unos segundos.

Esta prueba identifica del 80 al 85% de los cánceres cervicales, incluso en estadios muy tempranos. También puede detectar cambios en las células del cuello uterino que pudieran acabar en cáncer (cambios precancerosos). Estos cambios, llamados neoplasia intraepitelial cervical (CIN, por sus siglas en inglés), pueden tratarse, lo cual contribuye a prevenir el cáncer.

La prueba de Papanicolau es más exacta si la mujer no tiene la menstruación y no se ha duchado ni usado cremas vaginales por lo menos 24 horas antes de la prueba. Actualmente los expertos recomiendan realizar la primera prueba de Papanicolau a los 21 años de edad. La frecuencia con que es necesaria la prueba depende fundamentalmente de la edad y de los resultados de anteriores pruebas de Papanicolau:

  • De los 21 a los 30 años: por lo general la prueba se realiza cada 3 años.

  • Después de los 30 años: la prueba se realiza cada 3 años si solo se ha realizado una prueba de Papanicolau o cada 5 años si se han realizado esta prueba y otra para el virus del papiloma humano (VPH). Sin embargo, en los casos de alto riesgo de cáncer cervical es recomendable hacerla con más frecuencia. Estos casos incluyen las mujeres portadoras del virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), las que tienen un sistema inmunitario debilitado (como resultado de fármacos o de un trastorno que deprima el sistema inmunitario) y las que hayan tenido resultados anómalos en la prueba de Papanicolau.

  • A partir de los 65 o 70 años: no es necesario hacer la prueba si los resultados han sido normales durante 3 años consecutivos y no ha habido resultados anómalos en los últimos 10 años. Las pruebas citológicas deben continuarse si se tiene una pareja sexual nueva o varias parejas sexuales.

En caso de extirpación completa del útero (histerectomía total) y de no haber tenido resultados anómalos en la prueba de Papanicolau, no es necesario realizarla.

Cribado de enfermedades de transmisión sexual

Las mujeres con riesgo de enfermedades de transmisión sexual deben someterse a cribado anualmente, aunque no presenten síntomas. Las mujeres de alto riesgo son:

  • Mujeres sexualmente activas de 25 años o menos.

  • Mujeres que comienzan a ser activas sexualmente.

  • Mujeres con varias parejas sexuales.

  • Mujeres cuya pareja tiene relaciones sexuales con otras parejas.

  • Mujeres que han padecido una enfermedad de transmisión sexual.

  • Mujeres que no utilizan anticonceptivos de barrera (como el condón) sistemáticamente y no mantienen una relación monógama recíproca, o no están seguras de si la relación es monógama recíproca.

  • Mujeres embarazadas.

  • Mujeres con secreción vaginal.

Para la mayoría de las enfermedades de transmisión sexual se utiliza un hisopo para obtener una pequeña cantidad de secreción del cuello uterino. La muestra se envía a un laboratorio para su análisis. Si una mujer cree tener una de estas enfermedades, puede solicitar el cribado. También pueden realizarse pruebas de infección por gonorrea y clamidia con una muestra de orina o una muestra del interior de la vagina obtenida con un hisopo.

Se considera la detección del VPH a partir de los 30 años de edad si aparecen anomalías en la prueba de Papanicoláu que puedan resultar de la infección por VPH, o si los resultados no son concluyentes. El VPH puede causar verrugas genitales o cáncer cervical. Para esta prueba se emplea una muestra de secreción vaginal obtenida con un hisopo. Los resultados normales de una prueba de VPH indican que el cáncer cervical y las lesiones precancerosas son muy poco probables. En las mujeres con alto riesgo de infección por VPH puede hacerse la prueba al mismo tiempo que la citología. Si los resultados de la prueba de Papanicolau y la prueba del VPH son normales en una mujer mayor de 30 años, no es preciso repetir ambas pruebas al menos en 3 años.

Procedimientos diagnósticos

A veces es necesario realizar procedimientos diagnósticos más complejos.

Biopsia

Una biopsia consiste en extraer una muestra de tejido para su examen al microscopio. Se pueden tomar biopsias de vulva, vagina, cuello uterino y revestimiento del útero.

Cuello uterino y vagina

Se realiza una biopsia de cuello uterino cuando existe una lesión de la cual se sospecha que pueda dar lugar a un cáncer (lesión precancerosa) o que sea ya un cáncer, generalmente debido a un resultado anómalo de la prueba de Papanicolau. La biopsia del cuello uterino o de la vagina suele realizarse generalmente durante una colposcopia, pues puede identificarse la zona más sospechosa y tomar muestras de tejido de ese lugar. Por lo general, la biopsia de cuello uterino o de vagina no requiere anestesia, aunque este procedimiento suele producir una sensación similar a un pinchazo o un calambre. Tomar un antiinflamatorio no esteroideo (AINE), como ibuprofeno, 20 minutos antes del procedimiento, puede aliviar las molestias.

Vulva

La biopsia de vulva (área circundante a la abertura de la vagina) suele realizarse en la consulta del médico y requiere anestesia local.

Útero

Para hacer una biopsia del revestimiento interno del útero (biopsia endometrial) se utiliza un espéculo, con el fin de separar las paredes de la vagina, y se introduce un pequeño tubo metálico o de plástico por el cuello uterino, con el cual se aspira tejido del revestimiento uterino. Este procedimiento suele hacerse para determinar la causa de un sangrado vaginal anómalo. También utilizan este procedimiento los especialistas en esterilidad para determinar si la ovulación se produce normalmente o si el útero está preparado para la implantación de los embriones. La biopsia endometrial puede realizarse en la consulta médica, y por lo general no necesita anestesia. Normalmente se nota una sensación similar a un cólico menstrual intenso. Tomar un AINE, como ibuprofeno, 20 minutos antes del procedimiento, alivia las molestias.

Colposcopia

Si los resultados de una prueba de Papanicoláu (Pap) son anómalos, suele realizarse una colposcopia. Para la colposcopia se utiliza un espéculo que separe las paredes de la vagina y una lupa binocular de aumento (similar a la de los microscopios) para inspeccionar el cuello uterino con el fin de detectar signos de cáncer. A menudo se toma una muestra de tejido (biopsia) para examinarla al microscopio. La colposcopia sola (sin biopsia) es indolora y por lo tanto no requiere anestesia. El procedimiento de la biopsia se describe como una sensación de calambre y no requiere anestesia. Suele durar de 10 a 15 minutos.

Legrado endocervical

El legrado endocervical consiste en insertar un instrumento pequeño y afilado con forma de pala (cureta o legra) en el conducto a través del cuello del útero (canal cervical) con el fin de obtener una muestra de tejido. La cureta se usa para raspar una pequeña cantidad de tejido de la parte superior del interior del canal cervical. Al mismo tiempo suele hacerse una biopsia del cuello uterino (extraer un pequeño trozo de tejido de la superficie del cuello uterino). Un patólogo examina con el microscopio las muestras de tejido.

El legrado endocervical se realiza cuando se sospecha cáncer de endometrio o de cuello uterino, o si debe descartarse esta posibilidad. Por lo general, se realiza durante la colposcopia y no requiere anestesia.

Dilatación y legrado

D y C

Después de colocar el espéculo en su lugar, se utilizan unas varillas de metal (no mostradas) para abrir el cuello uterino de manera que pueda insertarse la cureta en el útero. Este instrumento se utiliza para extraer tejido del revestimiento del útero.

En la dilatación y legrado (D y L) se utiliza un espéculo para separar las paredes de la vagina. A continuación se usan unas varillas de metal para aumentar la abertura (dilatar) del cuello uterino y poder insertar un instrumento pequeño y afilado con forma de pala (cureta o legra) para extraer tejido del revestimiento del útero.

Este procedimiento se utiliza para tratar a las mujeres que han sufrido un aborto espontáneo incompleto. El procedimiento de dilatación y legrado se utiliza en ocasiones para identificar anomalías en el tejido que recubre el útero si los resultados de la biopsia no son concluyentes, pero ya no es muy utilizado para este propósito porque las biopsias suelen proporcionar la misma información y pueden practicarse en la consulta médica. La dilatación y legrado suele hacerse en el hospital. Puede utilizarse sedación consciente (se respira de manera autónoma y se responde a instrucciones, pero no se siente dolor) o anestesia general. Sin embargo, la mayoría de las mujeres no tienen que pernoctar en el hospital.

Histerosalpingografía

Para realizar una histerosalpingografía se toman radiografías después de inyectar a través del cuello uterino un contraste radiopaco (visible en las radiografías) con el fin de delinear el interior del útero y de las trompas de Falopio.

Este procedimiento suele emplearse para determinar la causa de una esterilidad o para confirmar que un procedimiento de esterilización para ocluir las trompas ha sido satisfactorio. Se realiza en un lugar acondicionado para la realización de radiografías, como un hospital o la sala de radiología de un consultorio. La histerosalpingografía generalmente causa algunas molestias, como sensación de calambre. Tomar un AINE, como ibuprofeno, 20 minutos antes del procedimiento, puede aliviar las molestias.

Histeroscopia

Para visualizar el interior del útero puede insertarse un tubo fino de visualización (histeroscopio) en el útero a través de la vagina y del cuello uterino. El tubo tiene un diámetro de 0,5 cm y contiene unos cables que transmiten la luz. A través del tubo se introducen instrumentos de biopsia, electrocauterio (calor) o cirugía. Por lo general puede verse el lugar de un sangrado anómalo u otras anomalías, y tomar una biopsia de estas zonas, que luego se cauterizan mediante calor o se extirpan. Este procedimiento puede hacerse en la consulta, o en un hospital con anestesia general a la vez que la dilatación y legrado.

Laparoscopia

Se utiliza un tubo de visualización, denominado laparoscopio, para examinar directamente el útero, las trompas de Falopio o los ovarios. El laparoscopio está unido a un cable fino que contiene fibras flexibles de plástico o de vidrio que transmiten la luz. Se introduce en la cavidad abdominal a través de una pequeña incisión realizada justo debajo del ombligo. También se inserta por la vagina una sonda en el útero, que permite manipular los órganos para una mejor visualización. A través del laparoscopio se introduce dióxido de carbono para distender el abdomen, de manera que los órganos abdominales y pélvicos puedan verse claramente.

La laparoscopia suele utilizarse para determinar la causa del dolor pélvico, de la infertilidad y de otros trastornos ginecológicos. A través del laparoscopio pueden introducirse instrumentos para realizar algunos procedimientos quirúrgicos, tales como biopsias, intervenciones de esterilización o extirpación de un embarazo ectópico en una trompa de Falopio. Si los procedimientos quirúrgicos, como la extirpación de un quiste ovárico o del útero (histerectomía) lo precisan, puede ser necesario realizar otras incisiones adicionales.

La laparoscopia se realiza en un hospital y requiere anestesia, casi siempre general. Habitualmente no es necesario pernoctar en el hospital. Esta técnica puede causar dolor abdominal, pero las actividades normales pueden reanudarse generalmente en 3 a 5 días, dependiendo del alcance del procedimiento realizado a través del laparoscopio.

Procedimiento de escisión mediante asa eléctrica

En la escisión mediante asa eléctrica se utiliza un asa de alambre fino por la cual pasa una corriente eléctrica para extirpar una porción de tejido. Normalmente esta porción de tejido es mayor que la que se obtiene con una biopsia de cuello uterino.

Este procedimiento se realiza tras obtener un resultado anómalo de la prueba de Papanicolau con el fin de evaluar la anomalía de una manera más precisa o de eliminar el tejido anómalo. La escisión mediante asa eléctrica requiere anestesia (a menudo local), dura unos 5 a 10 minutos y puede realizarse en la consulta. Después puede sentirse un malestar leve a moderado y tener una pequeña cantidad de sangrado. Tomar un AINE, como ibuprofeno, 20 minutos antes del procedimiento, alivia las molestias.

Sonohisterografía

Para realizar una sonohisterografía se inyecta líquido en el útero a través de una sonda fina (catéter) que se introduce por la vagina y después en el cuello uterino. A continuación, se lleva a cabo esta técnica. El líquido llena y separa (distiende) el útero de tal modo que las anomalías dentro de este, como pólipos o miomas, pueden detectarse con más facilidad. Este procedimiento se realiza en la consulta y puede requerir anestesia local. Tomar un AINE, como ibuprofeno, 20 minutos antes del procedimiento, puede aliviar las molestias.

Ecografía

La ecografía utiliza ondas de ultrasonido, producidas en una frecuencia demasiado alta para ser oídas. Los ultrasonidos son emitidas por un dispositivo manual que se coloca sobre el abdomen o en el interior de la vagina. Las ondas se reflejan en las estructuras internas, y el patrón de esta reflexión se observa en un monitor.

La ecografía puede detectar un embarazo ectópico, tumores, quistes y otras anormalidades en los órganos reproductores internos (ovarios, trompas de Falopio, útero y vagina). Suele hacerse durante el embarazo para determinar el estado y el tamaño del feto, para monitorizar al feto o para guiar la posición de los instrumentos durante una amniocentesis o una biopsia de vellosidades coriónicas (ver Procedimientos : Ecografía). La ecografía es indolora y no tiene riesgos conocidos.

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