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Depresión puerperal

Por Julie S. Moldenhauer, MD, Associate Professor of Clinical Obstetrics and Gynecology in Surgery, The Garbose Family Special Delivery Unit;Attending Physician, The Center for Fetal Diagnosis and Treatment, Children's Hospital of Philadelphia;The University of Pennsylvania Perelman School of Medicine

La depresión puerperal (depresión posparto) consiste en un sentimiento de extrema tristeza y ciertas alteraciones psicológicas durante las primeras semanas o meses después del parto.

  • Las mujeres que han sufrido depresión anteriormente son más propensas a desarrollar una depresión puerperal.

  • Estas mujeres se sienten muy tristes, lloran, se vuelven irritables y malhumoradas y pueden perder interés por las actividades diarias y por el bebé.

  • Una combinación de asesoramiento psicológico y antidepresivos pueden resultar beneficiosos.

El sentimiento de tristeza o melancolía durante los 3 días posteriores al nacimiento del bebé es frecuente después del parto. Las nuevas madres no deben preocuparse mucho por estos sentimientos ya que habitualmente desaparece a las 2 semanas.

La depresión puerperal es un cambio más grave del estado de ánimo. Puede durar semanas o meses e interfiere con las actividades cotidianas. Alrededor de un 10 a un 15% de las mujeres se ven afectadas. También puede aparecer una forma aún más grave, aunque muy poco frecuente, denominada psicosis posparto (psicosis puerperal).

Causas

Las causas de la tristeza o depresión posparto no están muy claras, pero los siguientes factores pueden aumentar el riesgo de padecerla:

  • Una depresión anterior al embarazo o durante el mismo

  • Una depresión posparto en un embarazo anterior

  • Episodios previos de tristeza o depresión durante ciertos momentos del mes (relacionados con el ciclo menstrual) o durante el tratamiento con anticonceptivos orales

  • Familiares cercanos con depresión (antecedentes familiares)

  • Disminución repentina de los niveles de hormonas (como estrógenos, progesterona y hormonas tiroideas) que ocurre tras el parto

  • Una fuente de estrés como problemas de pareja, tener la pareja en paro, dificultades financieras o no tener pareja)

  • Falta de apoyo de la pareja o de los familiares

  • Problemas relacionados con el embarazo (como parto prematuro o un bebé con defectos congénitos)

  • La inseguridad en relación con el embarazo actual (por ejemplo, si no fue planeado o se consideró abortar)

Si las mujeres han tenido depresión antes de quedar embarazadas deben informar a su médico o matrona. Esta depresión a menudo se convierte en depresión posparto. La depresión durante el embarazo es frecuente y supone un importante factor de riesgo para la depresión posparto.

Síntomas

Los síntomas de la depresión puerperal pueden incluir:

  • Extremada tristeza

  • Llanto frecuente

  • Cambios de humor

  • Irritabilidad

Los siguientes síntomas son menos frecuentes:

  • Cansancio extremo

  • Trastornos del sueño (demasiado o demasiado poco)

  • Pérdida de interés en el sexo y otras actividades

  • Ansiedad o ataques de pánico

  • Pérdida o exceso de apetito

  • Dificultad para realizar las actividades diarias

  • Falta de interés o preocupaciones irracionales sobre el bebé

  • Sentimientos de inadaptación o desesperanza

  • Culpabilidad por tener estos sentimientos

Estas mujeres pueden tener dificultad para desarrollar un vínculo emocional con su bebé. Como resultado, el niño puede tener problemas emocionales, sociales y cognitivos más adelante.

En la psicosis posparto, la depresión puede estar asociada con pensamientos suicidas o violentos, alucinaciones o comportamiento extraño. La psicosis posparto incluye a veces un deseo de hacer daño al bebé.

Los padres también pueden deprimirse y el estrés conyugal puede aumentar.

Sin tratamiento, la depresión posparto puede durar meses o años. Aproximadamente una de cada tres o cuatro mujeres que han tenido depresión posparto vuelven a tenerla.

Diagnóstico

  • Evaluación médica

El diagnóstico precoz y el tratamiento son importantes para la mujer y su bebé. Las mujeres deben consultar a su médico si continúan sintiéndose tristes y tienen dificultades para hacer sus actividades habituales durante más de 2 semanas después del parto o si tienen pensamientos de hacerse daño a sí mismas o al bebé. Si los miembros de la familia y amigos notan síntomas de esta tendencia, deben hablar con la mujer y animarla a que hable con el médico.

Puede que el médico le pida a la mujer que rellene un cuestionario diseñado para detectar una depresión. También puede que realicen análisis de sangre para determinar si un trastorno, como por ejemplo un trastorno tiroideo, está detrás de los síntomas.

Tratamiento

  • Psicoterapia

  • Antidepresivos

Si la mujer está triste, el apoyo de sus familiares y amigos suele ser todo lo que necesita, pero si se diagnostica una depresión, también necesitará ayuda profesional. Habitualmente se recomienda una combinación de psicoterapia y antidepresivos (ver Fármacos utilizados para tratar la depresión).

Las mujeres que tienen psicosis posparto pueden necesitar hospitalización, preferiblemente en una unidad de vigilancia que les permita mantener al bebé con ellas. También puede que necesiten medicamentos antipsicóticos (ver Fármacos antipsicóticos), así como antidepresivos.

Las mujeres que están amamantando deben consultar a su médico antes de tomar cualquiera de estos fármacos para determinar si pueden seguir con la lactancia materna (ver Uso de medicamentos durante la lactancia). Muchos de estos medicamentos (como la sertralina y paroxetina) permiten que las mujeres sigan dando de mamar a sus bebés.

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