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Infecciones uterinas posparto (después del parto, puerperales)

Por Julie S. Moldenhauer, MD, Associate Professor of Clinical Obstetrics and Gynecology in Surgery, The Garbose Family Special Delivery Unit;Attending Physician, The Center for Fetal Diagnosis and Treatment, Children's Hospital of Philadelphia;The University of Pennsylvania Perelman School of Medicine

  • Las bacterias pueden infectar el útero y sus alrededores poco después del parto.

  • Tales infecciones suelen causar dolor en la parte inferior del abdomen, fiebre y secreciones malolientes.

  • El diagnóstico generalmente se establece de acuerdo con los síntomas y los resultados de un examen físico.

  • Por lo general la infección se cura con antibióticos.

Las infecciones puerperales suelen comenzar en el útero. Después del parto, el útero se puede infectar si las membranas que contienen al feto (el saco amniótico) están infectadas (llamada corioamnionitis) y provocan fiebre durante el parto.

Las infecciones uterinas incluyen:

  • Infección de la mucosa uterina (endometritis)

  • Infección de músculo uterino (miometritis)

  • Infección de las áreas alrededor del útero (parametritis)

Causas

Las bacterias que normalmente viven en la vagina pueden causar una infección después del parto. Las enfermedades que hacen que una mujer tenga más probabilidades de desarrollar una infección incluyen las siguientes:

Las probabilidades de desarrollar una infección uterina dependen fundamentalmente del tipo de parto:

  • Partos vaginales normales: del 1 al 3%

  • Cesáreas que han sido programadas y se realizan antes del inicio de la dilatación: del 5 al 15%

  • Cesáreas que no se han programado y se realizan después del comienzo de la dilatación: del 15 al 20%

Síntomas

Los síntomas de las infecciones uterinas suelen consistir en dolor en la parte inferior del abdomen o la pelvis, fiebre (habitualmente de 1 a 3 días después del parto), palidez, escalofríos, sensación general de enfermedad o malestar y, a menudo, cefalea y pérdida del apetito. La frecuencia cardíaca es a menudo rápida. El útero se encuentra hinchado, doloroso a la palpación y de consistencia blanda. Por lo general aparecen secreciones vaginales malolientes en diversa cantidad. Pero a veces el único síntoma es una fiebre baja.

Cuando los tejidos que están alrededor del útero se infectan, se hinchan y producen un malestar considerable. La mujer suele experimentar dolor intenso y fiebre alta.

Aunque son poco frecuentes pueden aparecer algunas complicaciones graves, entre las que cabe citar las siguientes:

  • Inflamación de las membranas que recubren el abdomen (peritonitis)

  • Coágulos de sangre en las venas pélvicas (tromboflebitis pélvica)

  • Coágulos que viajan hasta el pulmón y obstruyen una de sus arterias (embolia pulmonar)

  • Concentraciones elevadas de sustancias tóxicas (toxinas) en sangre producidas por las bacterias que causan la infección, lo que lleva a una septicemia (infección generalizada) o choque séptico.

  • Una acumulación de pus (absceso) en la pelvis

Cuando sobreviene una septicemia o un choque séptico, la presión arterial desciende de manera notable y la frecuencia cardíaca se acelera mucho. En estas circunstancias se pueden provocar una lesión renal grave e incluso la muerte. Dichas complicaciones son infrecuentes, especialmente cuando la infección puerperal se diagnostica y se trata con prontitud.

Diagnóstico

  • Evaluación médica

Una infección uterina se puede diagnosticar basándose principalmente en los resultados de la exploración física. Algunas veces se diagnostica una infección cuando la mujer tiene fiebre y no se encuentra otra causa.

Por lo general, se toman muestras de orina y se envían para ser cultivadas y comprobar si hay bacterias.

Tratamiento

  • Antibióticos por vía intravenosa

Si el útero está infectado, la mujer suele recibir antibióticos (habitualmente clindamicina más gentamicina) por vía intravenosa hasta que permanezca sin fiebre durante al menos 48 horas. Después, la mayoría de las mujeres no precisan tomar antibióticos por vía oral.

Antes de un parto por cesárea, los médicos administran antibióticos a las mujeres antes del procedimiento quirúrgico. Este tratamiento puede ayudar a prevenir las infecciones del útero y las zonas circundantes.