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Introducción a las infecciones vaginales

Por David E. Soper, MD, J. Marion Sims Professor, Department of Obstetrics and Gynecology, Medical University of South Carolina

  • Las infecciones vaginales están causadas por microorganismos, pero pueden tomarse precauciones para reducir el riesgo de contraer dichas infecciones, como usar ropa interior absorbente y no demasiado ajustada.

  • Las infecciones suelen producir una secreción con prurito, enrojecimiento y a veces quemazón y dolor.

  • Para detectar los microorganismos que pueden causar estas infecciones, se examina una muestra de flujo vaginal o del cuello uterino.

  • El tratamiento depende de la causa, pero los baños de asiento y los antihistamínicos por vía oral pueden aliviar el prurito.

Las infecciones vaginales son uno de los motivos más frecuentes de visita a la consulta.

Las infecciones vaginales incluyen:

Por lo general, causan secreción vaginal, malestar y olor vaginal. Sin embargo, estos síntomas no indican necesariamente una infección; en su lugar, pueden ser el resultado de otros trastornos que afectan a la vagina. Por ejemplo, sustancias químicas u otros materiales (como productos de higiene o de baño, detergentes para la ropa, espumas y geles anticonceptivos o ropa interior sintética) pueden irritar la vagina y provocar una secreción y malestar. En estos casos, la inflamación resultante se denomina vaginitis no infecciosa.

Una secreción vaginal puede tener su causa en un trastorno que afecta a otros órganos reproductores, más que a la vagina. Por ejemplo, determinadas enfermedades de transmisión sexual (ETS), como la infección por clamidia o la gonorrea producen secreción vaginal. Las bacterias que provocan estas enfermedades se pueden propagar desde la vagina hacia el cuello uterino (la parte inferior y estrecha del útero que se abre hacia el interior de la vagina) y el útero, causando enfermedad inflamatoria pélvica. El herpes genital, que puede causar vesículas en la vulva (la zona alrededor de la abertura de la vagina), la vagina y el cuello uterino, también causa secreción vaginal.

Órganos genitales internos femeninos

Causas

Las infecciones vaginales pueden producirse por bacterias, levaduras y otros microorganismos.

Ciertos factores hacen más probable una infección:

  • Disminución de la acidez vaginal (aumento del pH): Cuando disminuye la acidez de la vagina desciende el número de bacterias protectoras que suelen vivir en ella y se incrementa el número de bacterias que pueden causar una infección (ver Vaginosis bacteriana (VB) : Causas).

  • Falta de higiene: la falta de limpieza de la zona genital aumenta el número de bacterias y las probabilidades de infecciones bacterianas.

  • Ropa interior ajustada y no absorbente: este tipo de ropa puede atrapar la humedad, lo que favorece el crecimiento de bacterias y levaduras.

  • Lesión en los tejidos: si existen lesiones en los tejidos de la pelvis, las defensas naturales del organismo se debilitan. La lesión puede deberse a tumores, intervenciones quirúrgicas, radioterapia o anomalías estructurales, como defectos congénitos o fístulas. Las fístulas son conexiones anómalas entre órganos, lo que puede, por ejemplo, permitir que el contenido del intestino (incluidas las bacterias) pase a la vagina.

  • Irritación: la irritación de los tejidos vaginales puede dar lugar a grietas o heridas que permiten el acceso de bacterias y levaduras al torrente sanguíneo.

Algunas causas específicas de infección son más frecuentes en ciertos grupos de edad.

Niñas

En las niñas, las infecciones vaginales se deben generalmente a bacterias que llegan desde el ano. Estas bacterias pueden trasladarse hasta la vagina cuando las niñas, en particular las de 2 a 6 años de edad, después de defecar se limpian la zona genital de atrás hacia delante, o no lo hacen correctamente. Tocarse la zona genital con los dedos, sobre todo si no se lavan las manos después de defecar, aumenta también las probabilidades de infección. El tocamiento de esta área se realiza, con frecuencia, como respuesta al prurito.

La introducción de un objeto (como un juguete o papel higiénico) en la vagina es otra causa frecuente de infecciones vaginales.

Los oxiuros (lombrices) también pueden causar infecciones vaginales.

¿Sabías que...?

  • Se puede contraer una infección vaginal cuando se trasladan las bacterias desde el ano hasta la vagina, al limpiarse de atrás hacia delante.

Mujeres en edad fértil

Los cambios hormonales que se producen poco antes y durante los periodos menstruales o durante el embarazo pueden reducir la acidez vaginal, al igual que las duchas vaginales frecuentes, el uso de espermicidas y el semen. La reducción de la acidez estimula el crecimiento de bacterias que causan infecciones.

Mantener los tampones puestos mucho tiempo puede provocar una infección, posiblemente porque estos proporcionan un ambiente cálido y húmedo donde pueden proliferar las bacterias y porque pueden irritar la vagina.

¿Sabías que...?

  • Las duchas vaginales a menudo eliminan las bacterias habituales y protectoras de la vagina, lo que aumenta el riesgo de infección.

Mujeres posmenopáusicas

Después de la menopausia, los niveles de estrógenos disminuyen. Como resultado, los tejidos de la vagina se adelgazan, se vuelven más secos y más frágiles. Pueden formarse grietas o heridas, lo que facilita el acceso de bacterias y levaduras. Además, disminuye la acidez vaginal, con lo que aumenta el riesgo de infección.

En caso de incontinencia urinaria o confinamiento en cama puede haber dificultades para mantener la zona genital limpia. La irritación por orina y material fecal puede dar lugar a una infección.

Algunas infecciones vaginales

Infección

Síntomas

Complicaciones

Tratamiento

Vaginosis bacteriana

Secreción turbia fina (no espesa), de color blanco o gris, con olor a pescado, que puede ser más fuerte después del coito o durante los periodos menstruales

Prurito e irritación

Enfermedad inflamatoria pélvica

Infección de las membranas que rodean al feto

Infecciones del útero después de un parto o de un aborto

Trabajo de parto y parto prematuros

Clindamicina

Metronidazol

Trichomonas vaginitis

Secreción de color amarillo verdoso, por lo general abundante, espumosa y con olor a pescado

Prurito y dolor

Dolor durante el coito o la micción

Enfermedad inflamatoria pélvica

Trabajo de parto y parto prematuros

Metronidazol

Tinidazol

Infección por levaduras (candidiasis)

Secreción espesa, blanca y grumosa (parecida al requesón)

Prurito y quemazón de moderados a intensos (aunque no siempre)

Enrojecimiento y tumefacción de la zona genital

Sin complicaciones serias

Butoconazol

Clotrimazol

Fluconazol

Miconazol

Terconazol

Tioconazol

Síntomas

Las infecciones vaginales generalmente causan secreción vaginal, que se diferencia del flujo normal porque se acompaña de prurito, enrojecimiento y a veces quemazón o dolor en la zona genital. La secreción puede oler a pescado. El aspecto y la cantidad de secreción tienden a variar según la causa. Sin embargo, diferentes trastornos a veces causan secreciones parecidas.

El prurito puede dificultar el sueño. Ciertas infecciones hacen que se sienta dolor durante el coito y que la micción sea dolorosa y más frecuente.

En escasas ocasiones pueden adherirse entre sí los pliegues de piel que rodean los orificios de la vagina y de la uretra.

Sin embargo, a veces los síntomas son leves o inexistentes.

Diagnóstico

  • Evaluación por un médico

  • Examen y análisis de una muestra de la secreción y/o líquido del cuello uterino

Ante la presencia de secreción vaginal con prurito u otros síntomas vaginales, como enrojecimiento, quemazón, molestias o dolor durante el coito, se debe acudir a la consulta.

Historial médico

Para determinar la causa, el médico pregunta por la secreción vaginal (si existe), por las posibles causas de los síntomas y por la higiene. El médico también puede preguntar a la mujer afectada lo siguiente:

  • ¿Ha utilizado lociones o cremas (incluyendo remedios caseros) para tratar de aliviar los síntomas?

  • ¿Cuándo comenzó la secreción?

  • ¿La secreción produce prurito, quemazón, dolor, o una herida en la zona genital?

  • ¿Cuándo aparecen los síntomas en relación con el periodo menstrual?

  • ¿La secreción es intermitente o constante?

  • ¿Ha tenido alguna secreción anómala antes? En tal caso, ¿cómo respondió al tratamiento?

  • ¿Qué tipo de control de natalidad ha usado en el pasado y está usando en este momento?

  • ¿Siente dolor durante el coito?

  • ¿Ha tenido infecciones vaginales antes?

  • ¿Tiene síntomas su pareja sexual?

También se pregunta acerca de la posibilidad de enfermedades de transmisión sexual (ETS). Por ejemplo, el médico puede preguntar a la mujer si es sexualmente activa y, en caso afirmativo, si tiene más de una pareja. Esta información ayuda a determinar si otras personas requieren tratamiento.

Exploración física y pruebas

Se realiza una exploración ginecológica. Al explorar la vagina, se toma una muestra de la secreción, si existe, con un hisopo de algodón. La muestra se examina con un microscopio. Con esta información puede determinarse si la causa es una vaginosis bacteriana, una vaginitis por Trichomonas o una infección por levaduras. Por lo general, también se utiliza un hisopo para tomar una muestra de líquido del cuello uterino. La muestra se examina para detectar enfermedades de transmisión sexual.

Para determinar si existe otra infección en la pelvis, se exploran el útero y los ovarios insertando los dedos índice y medio (corazón) de una mano enguantada en la vagina y presionando la parte externa del abdomen inferior con la otra. Si esta maniobra causa mucho dolor o la mujer tiene fiebre, puede que exista otra infección.

Evaluación en niños

Si las niñas presentan vaginitis por Trichomonas, el médico valora la posibilidad de que la causa sea el abuso sexual.

Prevención

La prevención incluye los siguientes elementos:

  • Mantener la zona genital limpia y seca para prevenir infecciones (se recomienda lavar la zona genital a diario con un jabón suave, no perfumado [como el de glicerina], y enjuagarla y secarla minuciosamente).

  • Limpiarse de delante hacia atrás después de orinar o de defecar para evitar que las bacterias procedentes del ano sean transportadas hacia la vagina.

  • Enseñar a las niñas una buena higiene

  • El uso de ropa interior holgada y absorbente, de algodón o revestida de algodón, para permitir que el aire circule y contribuir a mantener seca la zona genital.

  • Practicar el sexo seguro y limitar el número de parejas sexuales

No se aconsejan las duchas vaginales frecuentes ni medicadas. Las duchas vaginales pueden eliminar las bacterias habituales y protectoras de la vagina y reducir la acidez vaginal, lo que aumenta la probabilidad de aparición de infecciones, incluida la enfermedad inflamatoria pélvica.

Tratamiento

  • Una buena higiene

  • El uso de agua o hielo para aliviar los síntomas

  • Si es necesario, se administran medicamentos para aliviar el prurito

Las medidas empleadas para la prevención, como mantener la zona genital limpia y seca, también ayudan a tratar las infecciones. Deben evitarse los jabones fuertes o perfumados, así como los productos tópicos innecesarios (como los aerosoles higiénicos femeninos).

En algunas ocasiones, colocar hielo sobre la zona genital, aplicar compresas frías o tomar un baño de asiento fresco (con o sin bicarbonato de sodio o sales de Epsom) suele reducir el dolor y el prurito. El baño de asiento se toma en posición sentada con el agua cubriendo solo la zona de los genitales y el recto. Enjuagar la zona genital con agua tibia a chorro con una botella también puede proporcionar alivio.

Si estas medidas no alivian los síntomas, es necesario usar medicamentos. Para el prurito puede aplicarse una crema de corticoesteroides (como hidrocortisona) en la vulva, pero no dentro de la vagina. Los antihistamínicos administrados por vía oral también alivian el prurito, y como además causan somnolencia, pueden ser eficaces si los síntomas dificultan el sueño.

El tratamiento específico depende de la causa.

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