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Menopausia

Por Margery Gass, MD, Clinical Professor (retired);Executive Director (retired), Case Western Reserve University School of Medicine;The North American Menopause Society

La menopausia es el cese permanente de la menstruación y, por lo tanto, de la fertilidad.

  • Desde varios años antes de la menopausia hasta justo después de esta, los niveles de estrógenos varían mucho, los periodos se vuelven irregulares y pueden aparecer ciertos síntomas (como sofocos).

  • Después de la menopausia, la densidad ósea disminuye.

  • Por lo general la menopausia es evidente, pero pueden realizarse análisis de sangre para confirmarla.

  • Ciertas medidas, entre ellas algunos medicamentos, pueden disminuir los síntomas.

Durante los años fértiles, los periodos menstruales por lo general ocurren en ciclos de aproximadamente un mes, con un óvulo liberado del ovario (ovulación) aproximadamente 2 semanas después del primer día del ciclo. Para que este ciclo se produzca con regularidad, los ovarios deben producir suficientes estrógenos y progesterona (ver Ciclo menstrual). La menopausia ocurre porque a medida que se envejece los ovarios agotan la reserva de óvulos y dejan de producir estrógenos y progesterona. Durante los años anteriores a la menopausia, la producción de estrógenos y progesterona comienza a disminuir y los periodos menstruales y la ovulación se producen con menos frecuencia. Finalmente, los periodos menstruales y la ovulación cesan de forma permanente y el embarazo ya no es posible. El último periodo solo puede identificarse posteriormente, después de no haber tenido la menstruación durante al menos 1 año (las mujeres que no desean quedarse embarazadas deben utilizar un método anticonceptivo hasta 1 año después de su último periodo menstrual).

La perimenopausia es el periodo de transición distintivo que se produce durante los años anteriores y el año posterior al último periodo menstrual. El número de años de perimenopausia que preceden al último periodo menstrual es muy variable. Durante la perimenopausia, los estrógenos y la progesterona fluctúan ampliamente. Se cree que estas fluctuaciones causan los síntomas menopáusicos experimentados por muchas a partir de los 40 años de edad.

La edad media de la menopausia en Estados Unidos es de 51 años, pero puede ocurrir normalmente con tan solo 40 años. La menopausia se considera prematura cuando se produce antes de los 40 años (ver Menopausia prematura). La menopausia prematura también se llama fallo ovárico prematuro o insuficiencia ovárica primaria.

¿Sabías que...?

  • Los síntomas de la menopausia pueden comenzar años antes de desaparecer la menstruación.

  • La edad media de la menopausia es de 51 años.

Síntomas

Perimenopausia

Durante la perimenopausia, los síntomas pueden ser inexistentes, leves, moderados o intensos. Pueden durar desde 6 meses hasta unos 10 años.

Los periodos menstruales irregulares suelen ser el primer síntoma de la perimenopausia. Por lo general, los periodos son más frecuentes y luego aparecen con menos frecuencia, pero cualquier patrón es posible. Los periodos pueden ser más cortos o más largos, más leves o más abundantes. Pueden desaparecer durante meses y después hacerse de nuevo regulares. En algunos casos, los periodos se producen regularmente hasta la menopausia.

Los sofocos afectan a entre el 75 y el 85% de las mujeres, y suelen comenzar antes de que desaparezcan los periodos. La mayoría de las mujeres tienen sofocos durante más de 1 año, y más de la mitad los tienen durante más de 4 años. La causa de los sofocos se desconoce, pero puede estar relacionada con las fluctuaciones en los niveles hormonales. También puede implicar un reajuste del termostato del cerebro (hipotálamo), que controla la temperatura del cuerpo; como resultado, se nota mucho calor con cualquier pequeño aumento de la temperatura. Los sofocos pueden desencadenarse con el consumo de cigarrillos, bebidas calientes, ciertos alimentos, alcohol y posiblemente la cafeína y por efecto de fluctuaciones rápidas de los niveles hormonales. Durante un sofoco, los vasos sanguíneos cercanos a la superficie de la piel se ensanchan (dilatan) y con ello aumenta el flujo sanguíneo, lo que hace que la piel, especialmente en la cabeza y en el cuello, se note enrojecida y caliente (sofoco). Las mujeres sienten calor, y la sudoración puede ser profusa. Los sofocos reciben su nombre debido a este efecto de calentamiento. Un sofoco dura de 30 segundos a 5 minutos y puede ir seguido de escalofríos. Los sofocos que se producen por la noche se denominan sudores nocturnos.

Otros síntomas que pueden aparecer en la época de la menopausia son cambios de humor, depresión, irritabilidad, ansiedad, nerviosismo, trastornos del sueño (como insomnio), pérdida de concentración, dolor de cabeza y fatiga. Muchas mujeres experimentan estos síntomas durante la perimenopausia y asumen la menopausia como su causa. Sin embargo, no hay evidencia que establezca la relación entre la menopausia y estos síntomas. Los síntomas no están directamente relacionados con los descensos en los niveles de estrógenos que se producen con la menopausia, y muchos otros factores (como el envejecimiento en sí mismo u otra enfermedad) podrían explicar los síntomas.

Los sudores nocturnos pueden dificultar el sueño, lo que contribuye a la fatiga, la irritabilidad, la pérdida de concentración y los cambios de humor. En tales casos, estos síntomas pueden relacionarse indirectamente (a través de los sudores nocturnos) con la menopausia. Sin embargo, durante la menopausia los trastornos del sueño son habituales incluso en las mujeres que no tienen sofocos. El estrés de la mediana edad (producido por la lucha con los adolescentes, la preocupación por la edad, el cuidado de los padres ancianos y los cambios en la relación de pareja) pueden contribuir a los trastornos del sueño. Por lo tanto, no queda clara la relación entre fatiga, irritabilidad, pérdida de concentración y cambios de humor con la menopausia.

¿Sabías que...?

  • Muchos de los síntomas que parecen relacionarse con la menopausia, como cambios en el estado de ánimo, depresión, irritabilidad, ansiedad, nerviosismo, insomnio, pérdida de concentración, dolor de cabeza y fatiga, probablemente no tienen relación con ella.

Después de la menopausia

Muchos de los síntomas que aparecen durante la perimenopausia, aunque son molestos, se vuelven menos frecuentes y menos intensos después de la menopausia. Sin embargo, la disminución de los niveles de estrógenos causa cambios que pueden seguir afectando negativamente a la salud (por ejemplo, aumentando el riesgo de osteoporosis). Estos cambios pueden empeorar, a menos que se tomen medidas para su prevención.

  • Aparato reproductor: el revestimiento de la vagina se vuelve más fino, más seco y menos elástico (atrofia vaginal). Estos cambios pueden hacer que las relaciones sexuales sean dolorosas, y aumentar el riesgo de inflamación (vaginitis). Otros órganos genitales (labios menores, clítoris, útero y ovarios) disminuyen de tamaño. El deseo sexual (libido) también suele disminuir con la edad. La mayoría de las mujeres pueden seguir teniendo orgasmos, pero algunas requieren más tiempo para alcanzarlo.

  • Aparato urinario: el revestimiento de la uretra se adelgaza y la uretra se hace más corta. Debido a estos cambios, los microorganismos pueden entrar en el cuerpo más fácilmente, y algunas mujeres contraen infecciones del tracto urinario con mayor facilidad. Una mujer con una infección del sistema urinario puede sentir sensación de ardor al orinar. La incontinencia urinaria (fuga involuntaria de orina) se hace más frecuente e intensa con la edad. Sin embargo, la forma en que la menopausia contribuye a la incontinencia no está clara. Muchos otros factores, tales como los efectos del parto y el uso de terapia hormonal, contribuyen a la incontinencia.

  • Piel: A medida que disminuyen los estrógenos también disminuye la cantidad de colágeno (una proteína que confiere resistencia a la piel) y de elastina (una proteína que hace que la piel sea elástica). Así, la piel puede volverse más delgada, más seca, menos elástica y más vulnerable a las lesiones.

  • Hueso: La disminución de los estrógenos a menudo provoca una disminución en la densidad ósea, y a veces osteoporosis (ver Osteoporosis), porque los estrógenos ayudan a mantener los huesos. Al tornarse los huesos menos densos y más débiles, aumenta la probabilidad de fracturas. Durante los primeros 2 años posteriores a la menopausia, la densidad ósea disminuye alrededor de un 3 a un 5% cada año. Tras este tiempo, se reduce alrededor de un 1 a 2% cada año.

  • Grasa (lípidos): después de la menopausia aumentan los niveles de lípidos, en particular las lipoproteínas de baja densidad (LDL, el colesterol malo), y disminuyen los de las lipoproteínas de alta densidad (HDL, el colesterol bueno). Estos cambios en los niveles de lípidos pueden explicar en parte por qué la ateroesclerosis, y por lo tanto las arteriopatías coronarias, son más frecuentes después de la menopausia. Sin embargo, no está claro si estos cambios son resultado del envejecimiento o de la disminución de los niveles de estrógenos tras la menopausia. Hasta el momento de la menopausia, los niveles altos de estrógenos pueden proteger contra las arteriopatías coronarias.

Diagnóstico

La menopausia es evidente en aproximadamente tres cuartas partes de las mujeres. Por lo tanto, no suele ser necesario realizar pruebas de laboratorio. Si la menopausia comienza varios años antes de los 50 años de edad, o si los síntomas no están claros, pueden hacerse pruebas para detectar los trastornos que estén interrumpiendo la menstruación. En raras ocasiones, si hay que confirmar la menopausia o la perimenopausia, se realizan análisis de sangre para determinar los niveles de estrógenos y de hormona foliculoestimulante (que estimula a los ovarios para producir estrógenos y progesterona).

Antes de iniciar un tratamiento, el médico pregunta por los antecedentes médicos personales y familiares, y realiza una exploración física que incluye exploraciones de las mamas y ginecológica, y determinación de la presión arterial. También se realiza una mamografía. Pueden hacerse análisis de sangre y una densitometría ósea, en particular si hay factores de riesgo de osteoporosis (ver Osteoporosis). La información obtenida de estas pruebas ayuda a determinar el riesgo de desarrollar ciertos trastornos relacionados con la menopausia.

Tratamiento

Entender lo que ocurre durante la perimenopausia puede ayudar a hacer frente a los síntomas. Por eso conviene hablar con otras mujeres que hayan pasado por la menopausia, o con un profesional.

Medidas generales

Tomar nota de los alimentos y bebidas (como café, té y comidas picantes) que parecen desencadenar los sofocos y no consumirlos puede contribuir a prevenir este síntoma. No fumar y evitar el estrés también puede prevenir los sofocos y mejorar el sueño.

Usar varias capas de ropa que puedan quitarse cuando se sienta calor y ponerse cuando se sienta frío ayuda a sobrellevar los sofocos. Utilizar ropa que transpire (como ropa interior y para dormir de algodón) o que repela la humedad (como determinados tipos de ropa interior y ropa de deporte), aumenta la comodidad. También es beneficioso evitar ambientes calientes y luces intensas.

Practicar ejercicio con regularidad (especialmente ejercicio aeróbico) contribuye a mejorar el sueño y a veces ayuda a prevenir o aliviar los sofocos. Las técnicas de relajación, la meditación, los masajes y el yoga a veces contribuyen a prevenir o disminuir los sofocos y a aliviar la depresión, la irritabilidad y la fatiga. Una técnica llamada respiración de ritmo, un tipo de ejercicio de respiración lenta y profunda, también puede ser beneficiosa para prevenir o aliviar sofocos. Los ejercicios con carga de peso (como caminar, correr y levantar pesas), y el aporte de calcio y vitamina D, retrasan la pérdida de densidad ósea. El ejercicio habitual, en especial cuando se combina con una dieta baja en calorías, en grasas y en colesterol, contribuye a evitar otros problemas que son más frecuentes tras la menopausia. Es beneficioso perder peso, disminuir los niveles de colesterol y reducir el riesgo de ateroesclerosis, incluida la arteriopatía coronaria.

En algunos casos puede utilizarse la hipnosis para aliviar los sofocos.

En caso de dolor vaginal durante el coito por sequedad en la zona, se recomienda utilizar una crema lubricante. En algunas mujeres es beneficioso aplicar de manera habitual una crema hidratante vaginal. Mantener una vida sexual activa también ayuda a estimular el flujo de sangre hacia la vagina y los tejidos circundantes, y a mantenerlos elásticos. Los ejercicios de Kegel pueden ser útiles para el control de la vejiga (ver Ejercicios). Estos ejercicios consisten en contraer los músculos pélvicos como si se quisiera detener el flujo de orina.

Terapia hormonal

La terapia hormonal puede aliviar los síntomas moderados a intensos, como los sofocos, los sudores nocturnos y la sequedad vaginal. Sin embargo, la terapia hormonal puede aumentar el riesgo de desarrollar ciertos trastornos graves. Seguir una terapia hormonal es una decisión difícil que debe ser consensuada entre la mujer y el médico en función de la situación individual. En muchos casos, los riesgos son mayores que los beneficios, por lo que esta terapia no se recomienda. Sin embargo, en algunas mujeres, dependiendo de su estado de salud y sus factores de riesgo, los beneficios pueden superar a los riesgos.

La terapia hormonal puede incluir estrógenos, progestágenos (como acetato de medroxiprogesterona) o ambos. Muchas de las hormonas que se usan en la terapia hormonal son sintéticas, fabricadas en laboratorios, y pueden ser o no idénticas a las que crea el organismo, pero el modo de actuación es muy similar. El estradiol es la formulación de estrógenos que se usa habitualmente. Los progestágenos se asemejan a la progesterona, que es una hormona femenina producida por el organismo.

Las mujeres que conservan el útero generalmente reciben estrógenos con un progestágeno (terapia hormonal combinada), porque tomar estrógenos solos aumenta el riesgo de cáncer del revestimiento uterino (cáncer de endometrio). El progestágeno contribuye a proteger contra este cáncer. Las mujeres que ya no tienen útero pueden tomar estrógenos solos. Los beneficios y los riesgos dependen de si las hormonas se toman solas o combinadas.

Los estrógenos tienen varios beneficios:

  • Sofocos y otros síntomas: los estrógenos son el tratamiento más eficaz para los sofocos.

  • Sequedad y adelgazamiento de los tejidos vaginales y del tracto urinario: los estrógenos también pueden evitar la sequedad y el adelgazamiento de estos tejidos. Por consiguiente, también pueden reducir el dolor en las relaciones sexuales. Si el único problema es la sequedad y el adelgazamiento de estos tejidos, se recomienda la terapia tópica con estrógenos (como comprimidos de estrógenos o crema de estrógenos colocados directamente en la vagina).

  • Osteoporosis: los estrógenos, con o sin un progestágeno, contribuyen a prevenir o retrasar el avance de la osteoporosis. Sin embargo, para la mayoría de las mujeres ya no se recomienda tomar terapia hormonal con el único fin de prevenir la osteoporosis, porque pueden tomar un bisfosfonato u otro fármaco en su lugar (ver Fármacos). Los bisfosfonatos aumentan la masa ósea reduciendo la cantidad de hueso que se destruye en la remodelación ósea (la cantidad destruida aumenta con el envejecimiento).

Los estrógenos, con o sin un progestágeno, aumentan el riesgo de:

  • Cáncer de endometrio: si las mujeres que tienen útero toman estrógenos sin progestágeno, su riesgo de sufrir cáncer de endometrio aumenta. El riesgo aumenta con las dosis altas de estrógenos y con el uso prolongado. Tomar un progestágeno junto con los estrógenos elimina casi por completo el riesgo de cáncer de endometrio y reduce el riesgo por debajo del que tienen las mujeres que no toman terapia hormonal. Las mujeres a las que se ha extirpado el útero no tienen riesgo de desarrollar este tipo de cáncer y, por consiguiente, no necesitan tomar un progestágeno. Por lo general, los estrógenos, con o sin progestágenos, no se prescriben a las mujeres que han tenido un cáncer avanzado de endometrio o sangrado vaginal (que puede ser un síntoma de cáncer de endometrio), a menos que se haya descartado este cáncer. Se puede prescribir un progestágeno sin estrógenos a algunas mujeres afectadas por cáncer de endometrio o cáncer de mama.

  • Cáncer de mama: el riesgo de cáncer de mama comienza a aumentar tras tomar estrógenos con un progestágeno durante un periodo de entre 3 y 5 años. Pero si se toman estrógenos solos el riesgo no aumenta hasta pasados 10 o incluso 15 años.

  • Accidente cerebrovascular.

  • Trombosis en las piernas y los pulmones.

  • Cálculos biliares.

  • Incontinencia urinaria: la administración de estrógenos aumenta el riesgo de aparición de incontinencia y empeora la ya existente.

En determinados trastornos es difícil determinar si el riesgo aumenta por los estrógenos solos o por los estrógenos más un progestágeno (terapia combinada).

Aunque la terapia hormonal aumenta el riesgo de todos los trastornos anteriores, el riesgo se mantiene bajo en las mujeres sanas que siguen una terapia hormonal durante un corto periodo de tiempo durante o poco después de la perimenopausia. El riesgo de la mayoría de estos trastornos aumenta con la edad, en especial a los 10 años o más de la menopausia, con independencia de si se ha recibido terapia hormonal o no. En las mujeres de edad avanzada, la administración de estrógenos en combinación con un progestágeno también aumentan el riesgo de arteriopatía coronaria.

Es probable que la mayoría de los riesgos de la terapia hormonal sean menores si se utilizan dosis bajas de estrógenos. Los estrógenos en presentaciones para vía vaginal (como cremas de estrógenos o comprimidos o anillos con estrógenos) a menudo contienen dosis más bajas que los comprimidos orales.

La terapia hormonal combinada reduce el riesgo de:

  • Osteoporosis

  • Cáncer colorrectal

Los progestágenos tienen algunos beneficios:

  • Cáncer de endometrio: tomar un progestágeno con estrógenos elimina casi por completo el riesgo de cáncer de endometrio en las mujeres que conservan el útero.

  • Sofocos: a veces los progestágenos contribuyen a aliviar los sofocos.

Los progestágenos pueden aumentar el riesgo de:

  • Ateroesclerosis y, por tanto, arteriopatía coronaria: los progestágenos pueden incrementar este riesgo porque aumentan el colesterol LDL (el malo) y disminuyen el colesterol HDL (el bueno). Sin embargo, la progesterona micronizada parece tener menos efectos secundarios que otros progestágenos y puede que no afecte negativamente a los niveles de colesterol.

  • Trombos en las piernas

No está claro el efecto de un progestágeno solo sobre el riesgo de otros trastornos.

Los estrógenos y los progestágenos, especialmente en dosis altas, pueden tener efectos secundarios como náuseas, mamas sensibles al tacto, cefalea, retención de líquidos y cambios de humor.

Los estrógenos y los progestágenos pueden tomarse de varias maneras:

  • Comprimidos de administración oral (estrógenos, progestágeno o ambos)

  • Parches cutáneos de estrógeno (estrógenos transdérmicos)

  • Parches de estrógenos y progestágenos combinados

  • Lociones, aerosoles o geles de estrógenos aplicados externamente en la piel

  • Cremas, comprimidos o anillos de estrógenos introducidos en la vagina

En comprimidos por vía oral existen presentaciones de dos comprimidos o de uno solo que combina estrógenos y progestágeno. Generalmente, los estrógenos y el progestágeno se toman diariamente. Este esquema suele causar un sangrado vaginal irregular durante el primer año o más de tratamiento. Alternativamente, los estrógenos pueden tomarse a diario y administrar un progestágeno entre 12 y 14 días cada mes. Con este esquema, la mayoría de las mujeres tienen un sangrado vaginal mensual.

Los estrógenos pueden utilizarse internamente, introducidos en la vagina. Las presentaciones vaginales incluyen crema para introducir con un aplicador de plástico, comprimidos y un anillo con estrógenos (similar a un diafragma). Existen muchos productos diferentes, con diversas dosis y que contienen distintos tipos de estrógenos. Las cremas y los anillos pueden contener una dosis alta o baja de estrógenos.

Usar estrógenos por vía vaginal es más efectivo que tomarlos por vía oral para prevenir o aliviar la sequedad y el adelgazamiento de la vagina. Este tratamiento contribuye a evitar que el coito sea doloroso. Parte de los estrógenos se absorbe a través de la vagina hacia el torrente sanguíneo. En teoría, los estrógenos absorbidos a través de la vagina pueden aumentar el riesgo de cáncer de endometrio. No obstante, la cantidad de estrógenos absorbidos por el torrente sanguíneo desde la vagina depende del tipo y de la dosis de estrógenos utilizados. Si se utiliza una dosis alta, se absorben muchos más estrógenos que si se utiliza una dosis baja. Por lo tanto, si las mujeres que conservan el útero utilizan una dosis alta de estrógenos, también deben tomar un progestágeno (para reducir el riesgo de cáncer de endometrio). Pero la mayoría solo necesitan una dosis baja para prevenir o aliviar la sequedad y el adelgazamiento de los tejidos vaginales. En estos casos, habitualmente no es necesario tomar un progestágeno.

Los estrógenos también pueden aplicarse en la piel.

En general, las mujeres con cáncer de mama, arteriopatía coronaria o trombos de sangre en las piernas, que han tenido un accidente cerebrovascular o presentan factores de riesgo para estos trastornos, no deben seguir un tratamiento con estrógenos.

Se prescribe la dosis más baja de hormonas que controle los síntomas.

Moduladores selectivos de los receptores de estrógenos (MSRE)

Los MSRE (como el raloxifeno y el tamoxifeno) funcionan como los estrógenos en algunos aspectos, pero invierten sus efectos en otros. Por lo general no se utilizan para aliviar los síntomas de la menopausia. Sin embargo, puede usarse un MSRE, el ospemifeno, para aliviar la sequedad vaginal si no se pueden tomar estrógenos, si no se puede introducir un medicamento en la vagina (por ejemplo, en casos de artritis grave) o si se prefiere no tener que introducir nada en la vagina. Los sofocos empeoran cuando se toman MSRE, aunque por lo general es un efecto leve y temporal.

Otros fármacos

Algunos de los síntomas asociados con la menopausia también se alivian con otros tipos de fármacos. La gabapentina, un anticonvulsivo, disminuye la frecuencia de los sofocos. Los antidepresivos, como la fluoxetina, la paroxetina, la sertralina y la venlafaxina, también son útiles para los sofocos, pero menos eficaces que el tratamiento hormonal. Los antidepresivos también contribuyen a aliviar la depresión, la ansiedad y la irritabilidad (ver Tratamiento farmacológico). A veces se recomienda un somnífero para aliviar el insomnio (ver Insomnio y somnolencia diurna excesiva : Tratamiento).

Para disminuir los niveles de colesterol, y por ende el riesgo de ateroesclerosis y de arteriopatía coronaria, se toman fármacos que reducen los niveles de lípidos (ver Hipolipemiantes). Las mujeres con factores de riesgo de osteoporosis pueden tomar bisfosfonatos u otros fármacos para reducir el riesgo (ver Fármacos). Los bisfosfonatos aumentan la densidad ósea y pueden disminuir el riesgo de sufrir fracturas.

Algunos fármacos utilizados para tratar los síntomas y los efectos de la menopausia

Fármaco

Ventajas

Desventajas

Hormonas femeninas

*Terapia con estrógenos, con o sin un progestágeno

Alivia los sofocos, los sudores nocturnos, la sequedad vaginal y el dolor durante el coito

Contribuye a prevenir la osteoporosis

Terapia combinada:

  • Aumenta el riesgo de trombosis en las piernas y los pulmones, de cálculos biliares y de incontinencia urinaria

  • Aumenta el riesgo de cáncer de mama tras 3-5 años de uso

  • Puede aumentar el riesgo de arteriopatía coronaria en las mujeres mayores

Estrógenos solos:

  • Aumenta el riesgo de cáncer de endometrio

  • Aumenta el riesgo de cáncer de mama, pero probablemente no por muchos años

Un progestágeno, como el acetato de medroxiprogesterona o progesterona micronizada

Reduce el riesgo de cáncer de endometrio, que se asocia con la toma de estrógenos solos

En dosis altas ayuda a aliviar los sofocos

No alivia la sequedad vaginal

Puede tener efectos negativos sobre los niveles de colesterol

Tiene menos efectos claros sobre el riesgo de otros trastornos

Progesterona micronizada: puede no tener efectos negativos sobre los niveles de colesterol, pero puede incrementar el riesgo de trombos en las piernas

Moduladores selectivos de los receptores de estrógenos (MSRE)

Ospemifeno

Alivia la sequedad vaginal y el dolor durante el coito

Se utiliza cuando no se pueden tomar estrógenos, cuando no se puede usar un medicamento por vía vaginal (por ejemplo, en casos de artritis grave) o cuando se prefiere no utilizar estos fármacos

Puede empeorar los sofocos temporalmente

Antidepresivos

Inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), como la fluoxetina, la sertralina y la paroxetina de liberación prolongada

Inhibidores de la recaptación de serotonina y noradrenalina (como la venlafaxina)

Alivian la depresión, la ansiedad, la irritabilidad y el insomnio

Pueden aliviar los sofocos

Según el fármaco, los efectos secundarios pueden ser disfunción sexual, náuseas, diarrea, pérdida de peso (en un tiempo breve), aumento de peso (a largo plazo), somnolencia (sedación), sequedad de boca, confusión y aumento o descenso de la presión arterial

Anticonvulsivos (solo uno)

Gabapentina

Puede reducir la frecuencia de los sofocos

Puede ocasionar efectos secundarios, como somnolencia, mareo, erupción cutánea e hinchazón en las piernas

*Es difícil determinar si el riesgo de ciertos trastornos aumenta por los estrógenos solos o por los estrógenos más un progestágeno (terapia combinada).

HDL = colesterol de alta densidad.

Medicina complementaria y alternativa

Algunas mujeres toman hierbas medicinales y otros suplementos para aliviar los sofocos, la irritabilidad, los cambios de humor y la pérdida de memoria. Como ejemplos pueden citarse el cohosh negro, la DHEA (deshidroepiandrosterona), el dong quai, la prímula, el ginseng y la hierba de San Juan. Sin embargo, estos remedios no están regulados como los medicamentos. Es decir, sus fabricantes no están obligados a demostrar que son seguros o efectivos, y cuáles son sus ingredientes y la cantidad de cada uno de ellos no han sido estandarizados (ver Introducción a las hierbas medicinales y a los productos nutritivos medicinales (nutracéuticos) : Seguridad y efectividad). Además, estos tratamientos no parecen tener eficacia.

Los estudios con proteína de soja han obtenido resultados mixtos. Un producto de soja, denominado S-equol, puede ayudar a aliviar los sofocos en algunos casos.

Algunos suplementos (por ejemplo, la kava) pueden ser nocivos. Por otra parte, este tipo de suplementos puede interaccionar con otros fármacos y empeorar otras enfermedades.

Los problemas de uso del tratamiento hormonal estándar han llevado a la promoción de las hormonas derivadas de plantas como el ñame y la soja. Estas hormonas tienen la misma estructura molecular que las que produce el cuerpo y, por lo tanto, se denominan hormonas bioidénticas. Muchas de las hormonas utilizadas en el tratamiento hormonal estándar son también hormonas bioidénticas derivadas de las plantas. Estas hormonas estándar vienen en dosis estandarizadas y han sido probadas y aprobadas, y se ha regulado su método de fabricación (igual que con todos los fármacos). Sin embargo, a veces algunos farmacéuticos preparan fórmulas magistrales con hormonas bioidénticas de manera personalizada según la prescripción de un profesional de la salud. Se conocen como hormonas bioidénticas compuestas. Su producción no está regulada y, por lo tanto, es posible encontrar muchas dosis, combinaciones y formas, y la pureza, la consistencia y la potencia de los productos varían. A menudo las hormonas bioidénticas compuestas se comercializan como sustitutos del tratamiento hormonal estándar, y a veces como un tratamiento mejor y más seguro que el tratamiento hormonal estándar. Sin embargo, no hay pruebas de que los productos compuestos sean más seguros, más eficaces o incluso tan efectivos como el tratamiento hormonal estándar. Además, a veces no se informa de que los productos de hormonas bioidénticas compuestas tienen los mismos riesgos que las hormonas convencionales.

Se aconseja a las mujeres que estén considerando tomar dichos suplementos que consulten antes con su médico.

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