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Menopausia

Por Margery Gass, MD, Board of Trustees, International Menopause Society

La menopausia es el cese permanente de la menstruación y, por lo tanto, de la fertilidad.

  • Desde varios años antes de la menopausia hasta justo después de esta, los niveles de estrógenos varían mucho, los periodos se vuelven irregulares y pueden aparecer ciertos síntomas (como sofocos).

  • Después de la menopausia, la densidad ósea disminuye.

  • Por lo general la menopausia es evidente, pero pueden realizarse análisis de sangre para confirmarla.

  • Ciertas medidas, entre ellas algunos medicamentos, pueden disminuir los síntomas.

Durante los años fértiles, los periodos menstruales por lo general ocurren en ciclos de aproximadamente un mes, con un óvulo liberado del ovario (ovulación) aproximadamente 2 semanas después del primer día del ciclo. Para que este ciclo se produzca con regularidad, los ovarios deben producir suficiente cantidad de las hormonas estrógenos y progesterona (ver Ciclo menstrual).

La menopausia ocurre porque a medida que se envejece los ovarios agotan la reserva de óvulos y dejan de producir estrógenos y progesterona. Durante los años anteriores a la menopausia, la producción de estrógenos y progesterona comienza a disminuir y los periodos menstruales y la ovulación se producen con menos frecuencia. Finalmente, los periodos menstruales y la ovulación cesan de forma permanente y el embarazo ya no es posible de forma natural. El último periodo solo puede identificarse posteriormente, después de no haber tenido la menstruación durante al menos 1 año (las mujeres que no desean quedarse embarazadas deben utilizar un método anticonceptivo hasta 1 año después de su último periodo menstrual).

La perimenopausia es el periodo que comprende los años previos y el año posterior al último periodo menstrual. El número de años de perimenopausia que preceden al último periodo menstrual es muy variable. Durante la perimenopausia, los estrógenos y la progesterona fluctúan ampliamente. Se cree que estas fluctuaciones causan los síntomas menopáusicos experimentados por muchas a partir de los 40 años de edad.

La transición a la menopausia es la parte de la perimenopausia que conduce a las últimas menstruaciones. Se caracteriza por los cambios en el patrón de los períodos menstruales.

La edad media de la menopausia en Estados Unidos es de 52 años, pero puede ocurrir normalmente con tan solo 40 años. La menopausia puede comenzar antes de los 52 años en mujeres que:

  • Fuman

  • Viven a gran altitud

  • Están desnutridas

La menopausia se considera prematura cuando se produce antes de los 40 años de edad. La menopausia prematura también se llama fallo ovárico prematuro o insuficiencia ovárica primaria.

¿Sabías que...?

  • Los síntomas de la menopausia pueden comenzar años antes de desaparecer la menstruación.

  • La edad media de la menopausia es de unos 52 años, pero si se produce a cualquier edad entre los 40 y los 55+ se considera normal.

Síntomas de la menopausia

Síntomas de la perimenopausia

Durante la perimenopausia, los síntomas pueden ser inexistentes, leves, moderados o intensos. Pueden durar desde 6 meses hasta unos 10 años y en ocasiones más.

Los periodos menstruales irregulares suelen ser el primer síntoma de la perimenopausia. Por lo general, los periodos son más frecuentes y luego aparecen con menos frecuencia, pero cualquier patrón es posible. Los periodos pueden ser más cortos o más largos, más leves o más abundantes. Pueden desaparecer durante meses y después hacerse de nuevo regulares. En algunos casos, los periodos se producen regularmente hasta la menopausia.

Los sofocos afectan a entre el 75 y el 85% de las mujeres, y suelen comenzar antes de que desaparezcan los periodos. La mayoría de las mujeres tienen sofocos durante más de 1 año, y más de la mitad los tienen durante más de 4 años. Por lo general, los sofocos se suavizan y se producen con menos frecuencia a medida que pasa el tiempo.

Se desconoce la causa de los sofocos. Sin embargo, puede implicar un reajuste del termostato del cerebro (hipotálamo), que controla la temperatura del cuerpo; como resultado, se nota mucho calor con cualquier pequeño aumento de la temperatura. Los sofocos pueden estar relacionados con las fluctuaciones en los niveles hormonales. No existen pruebas de que los alimentos picantes o las bebidas alcohólicas desencadenen los sofocos.

Durante un sofoco, los vasos sanguíneos cercanos a la superficie de la piel se ensanchan (dilatan) y con ello aumenta el flujo sanguíneo, lo que hace que la piel, especialmente en la cabeza y en el cuello, se note enrojecida y caliente (sofoco). Las mujeres sienten calor, y la sudoración puede ser profusa. Los sofocos reciben su nombre debido a que la cara se puede enrojecer.

Un sofoco dura de 30 segundos a 5 minutos y puede ir seguido de escalofríos. Los sofocos que se producen por la noche se denominan sudores nocturnos.

Otros síntomas que pueden aparecer en la época de la menopausia son cambios de humor, depresión, irritabilidad, ansiedad, nerviosismo, trastornos del sueño (como insomnio), pérdida de concentración, dolor de cabeza y fatiga. Muchas mujeres experimentan estos síntomas durante la perimenopausia y asumen la menopausia como su causa. Sin embargo, no existen pruebas claras que corroboren una relación entre la menopausia y estos síntomas. Los síntomas no están directamente relacionados con los descensos en los niveles de estrógenos que se producen con la menopausia, y muchos otros factores (como el envejecimiento en sí mismo u otra enfermedad) podrían explicar los síntomas.

Los sudores nocturnos pueden dificultar el sueño, lo que contribuye a la fatiga, la irritabilidad, la pérdida de concentración y los cambios de humor. En tales casos, estos síntomas pueden relacionarse indirectamente (a través de los sudores nocturnos) con la menopausia. Sin embargo, durante la menopausia los trastornos del sueño son habituales incluso en las mujeres que no tienen sofocos. El estrés de la mediana edad (producido por la lucha con los adolescentes, la preocupación por la edad, el cuidado de los padres ancianos y los cambios en la relación de pareja) pueden contribuir a los trastornos del sueño. Por lo tanto, no queda clara la relación entre fatiga, irritabilidad, pérdida de concentración y cambios de humor con la menopausia.

¿Sabías que...?

  • El síndrome genitourinario de la menopausia es un nuevo término utilizado para referirse a los síntomas que afectan a la vagina y a las vías urinarias y que tienen su origen en la menopausia, como la sequedad vaginal, el dolor durante las relaciones sexuales y la urgencia urinaria.

Síntomas después de la menopausia

Muchos de los síntomas que aparecen durante la perimenopausia, aunque son molestos, se vuelven menos frecuentes y menos intensos después de la menopausia. Sin embargo, la disminución de los niveles de estrógenos provoca cambios que pueden seguir afectando negativamente a la salud (por ejemplo, aumentando el riesgo de osteoporosis). Estos cambios pueden empeorar, a menos que se tomen medidas para su prevención. Se pueden ver afectados los siguientes:

  • El aparato reproductor: el revestimiento de la vagina se vuelve más fino, más seco y menos elástico (una condición denominada atrofia vaginal o, a veces, denominada inapropiadamente vaginitis atrófica). Estos cambios pueden hacer que las relaciones sexuales sean dolorosas. Otros órganos sexuales (labios menores, clítoris, útero y ovarios) disminuyen de tamaño. El deseo sexual (libido) también suele disminuir con la edad. La mayoría de las mujeres pueden seguir teniendo orgasmos, pero algunas requieren más tiempo para alcanzarlo.

  • El aparato urinario: el revestimiento de la uretra se adelgaza y la uretra se hace más corta. Debido a estos cambios, los microorganismos pueden entrar en el cuerpo más fácilmente, y algunas mujeres contraen infecciones del tracto urinario con mayor facilidad. Una mujer con una infección del sistema urinario puede sentir sensación de ardor al orinar. Después de la menopausia, la necesidad de orinar de pronto puede llegar a ser urgente (llamada urgencia urinaria), dando lugar en ocasiones a una incontinencia urinaria, es decir, una fuga involuntaria de orina. La incontinencia urinaria se hace más frecuente e intensa con la edad. Sin embargo, la forma en que la menopausia contribuye a la incontinencia no está clara. Muchos otros factores, como los efectos del parto, la obesidad y el uso de terapia hormonal, contribuyen a la incontinencia.

  • La piel: la disminución de los estrógenos, así como el propio envejecimiento, provocan un descenso en la cantidad de colágeno (una proteína que confiere resistencia a la piel) y de elastina (una proteína que hace que la piel sea elástica). Así, la piel puede volverse más delgada, más seca, menos elástica y más vulnerable a las lesiones.

  • El hueso: la disminución de los estrógenos a menudo provoca una disminución en la densidad ósea, y a veces osteoporosis, porque los estrógenos ayudan a mantener los huesos. Al tornarse los huesos menos densos y más débiles, aumenta la probabilidad de fracturas. Durante los primeros 2 años posteriores a la menopausia, la densidad ósea disminuye rápidamente. Tras este tiempo, se reduce alrededor de un 1 a 2% cada año.

  • Los niveles de grasa (lípidos): después de la menopausia aumentan los niveles de lipoproteínas de baja densidad (LDL, el colesterol malo), y los de las lipoproteínas de alta densidad (HDL, el colesterol bueno) se mantienen aproximadamente iguales que antes de la menopausia. Estos cambios en los niveles de LDL pueden explicar en parte por qué la ateroesclerosis, y por lo tanto, las arteriopatías coronarias, son más frecuentes entre las mujeres después de la menopausia. Sin embargo, no está claro si estos cambios son resultado del envejecimiento o de la disminución de los niveles de estrógenos tras la menopausia. Hasta el momento de la menopausia, los niveles altos de estrógenos pueden proteger contra las arteriopatías coronarias.

El síndrome genitourinario de la menopausia es un nuevo término, más preciso, utilizado para referirse a los síntomas que afectan a la vagina y a las vías urinarias y que tienen su origen en la menopausia, como la sequedad vaginal, el dolor durante las relaciones sexuales y la urgencia urinaria.

Diagnóstico de la menopausia

  • Evaluación médica

  • Con muy poca frecuencia, análisis de sangre para determinar los niveles hormonales

La menopausia es evidente en aproximadamente tres cuartas partes de las mujeres. Por lo tanto, no suele ser necesario realizar pruebas de laboratorio.

Si la menopausia comienza varios años antes de los 50 años de edad, o si los síntomas no están claros, pueden hacerse pruebas para detectar los trastornos que estén interrumpiendo la menstruación. En raras ocasiones, si hay que confirmar la menopausia o la perimenopausia, se realizan análisis de sangre para determinar los niveles de estrógenos y de hormona foliculoestimulante (que estimula a los ovarios para producir estrógenos y progesterona).

Antes de iniciar cualquier tratamiento, los médicos hacen lo siguiente:

  • Preguntan a la mujer acerca de su historial médico y familiar

  • Realizan una exploración física que incluye exploración de las mamas y de la pelvis y miden la presión arterial.

El historial médico y familiar de la mujer ayuda al médico a determinar el riesgo de desarrollar ciertos trastornos después de la menopausia.

La mamografía, si no se ha hecho recientemente, también se hace. Se puede indicar un análisis de sangre y una densitometría ósea, en particular si hay factores de riesgo de osteoporosis. La densidad ósea se mide en todas las mujeres de 65 años.

Tratamiento de la menopausia

  • Medidas generales

  • Ciertos fármacos

  • Medicina alternativa y complementaria

  • Terapia hormonal

Entender lo que ocurre durante la perimenopausia puede ayudar a hacer frente a los síntomas. Por eso conviene hablar con otras mujeres que hayan pasado por la menopausia, o con un profesional.

El tratamiento de la menopausia se centra en aliviar los síntomas, como los sofocos y la sequedad vaginal. Las medidas generales pueden ayudar, pero cuando se necesita otro tratamiento, el más eficaz es:

Medidas generales

Para aliviar los sofocos se puede tener en cuenta:

  • Usar varias capas de ropa que puedan quitarse cuando se sienta calor y ponerse cuando se sienta frío ayuda a sobrellevar los sofocos.

  • Utilizar ropa que transpire (como ropa interior y para dormir de algodón) o que repela la humedad (como determinados tipos de ropa interior y ropa de deporte), aumenta la comodidad.

  • También puede ser beneficioso evitar ambientes cálidos y luces intensas.

  • La hipnosis practicada por un profesional de la salud puede ayudar a algunas mujeres.

Aunque el ejercicio regular y/o las técnicas de relajación pueden ser beneficiosas en general, no se cree que alivien los sofocos.

El control de la vejiga puede mejorarse mediante los ejercicios de Kegel. Estos ejercicios consisten en contraer los músculos pélvicos como si se quisiera detener el flujo de orina. Las mujeres pueden aprender a utilizar la biorretroalimentación para controlar sus músculos pélvicos. La biorretroalimentación (bioautorregulación) es un método que consiste en someter a un control consciente procesos biológicos que transcurren habitualmente de manera inconsciente. Implica el uso de dispositivos electrónicos para medir la información sobre estos procesos y devolverla a la mente consciente.

En caso de dolor vaginal durante el coito por sequedad en la zona, se recomienda utilizar una crema lubricante. En algunas mujeres es beneficioso aplicar de manera habitual una crema hidratante vaginal. Mantener una vida sexual activa también ayuda a estimular el flujo de sangre hacia la vagina y los tejidos circundantes, y a mantenerlos elásticos.

Fármacos o sustancias

Algunos de los síntomas asociados a la menopausia pueden aliviarse con varios tipos de fármacos.

La gabapentina, un anticonvulsivo, disminuye la frecuencia de los sofocos.

Los antidepresivos, como la fluoxetina, la paroxetina, la sertralina y la venlafaxina, también son útiles para los sofocos, pero menos eficaces que el tratamiento hormonal. Los antidepresivos también contribuyen a aliviar la depresión, la ansiedad y la irritabilidad.

A veces se recomienda un somnífero para aliviar el insomnio.

Algunos fármacos utilizados para tratar los síntomas y los efectos de la menopausia

Fármaco

Ventajas

Desventajas

Hormonas femeninas

*Terapia con estrógenos, con o sin un progestágeno

Alivia los sofocos, los sudores nocturnos, la sequedad vaginal y el dolor durante el coito

Contribuye a prevenir la osteoporosis

Terapia combinada:

  • Aumenta el riesgo de trombosis en las piernas y los pulmones, de cálculos biliares y de incontinencia urinaria

  • Aumenta el riesgo de cáncer de mama tras 3-5 años de uso

  • Puede aumentar el riesgo de arteriopatía coronaria en las mujeres mayores

Estrógenos solos:

  • Aumenta el riesgo de trombosis en las piernas y los pulmones, de cálculos biliares y de incontinencia urinaria

  • Aumenta el riesgo de cáncer de endometrio

  • Aumenta el riesgo de cáncer de mama, pero probablemente no por muchos años

Un progestágeno, como el acetato de medroxiprogesterona o progesterona micronizada (una progesterona natural, mejor que sintética)

Reduce el riesgo de cáncer de endometrio, que se asocia con la toma de estrógenos solos

En dosis altas alivia los sofocos

No alivia la sequedad vaginal

Puede reducir los niveles de colesterol HDL (colesterol bueno)

Puede aumentar el riesgo de trombosis en las piernas y en los pulmones.

Tiene menos efectos claros sobre el riesgo de otros trastornos

Progesterona micronizada: puede tener un efecto menos negativo sobre los niveles de colesterol HDL, pero puede incrementar el riesgo de trombosis en las piernas y en los pulmones

Moduladores selectivos de los receptores de estrógenos (MSRE)

Ospemifeno

Alivia el dolor durante el coito

Puede empeorar los sofocos temporalmente

Antidepresivos

Inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), como la fluoxetina, la sertralina y la paroxetina de liberación prolongada

Inhibidores de la recaptación de serotonina y noradrenalina (como la venlafaxina)

Alivian la depresión, la ansiedad, la irritabilidad y el insomnio

Pueden aliviar los sofocos

Según el fármaco, los efectos secundarios pueden ser disfunción sexual, náuseas, diarrea, pérdida de peso (en un tiempo breve), aumento de peso (a largo plazo), somnolencia (sedación), sequedad de boca, confusión y aumento o descenso de la presión arterial

Anticonvulsivos (solo uno)

Gabapentina

Puede reducir la frecuencia de los sofocos

Puede ocasionar efectos secundarios, como somnolencia, mareo, erupción cutánea e hinchazón en las piernas

*Es difícil determinar si el riesgo de ciertos trastornos aumenta por los estrógenos solos o por los estrógenos más un progestágeno (terapia combinada).

HDL = Lipoproteína de alta densidad.

Medicina complementaria y alternativa

Algunas mujeres toman hierbas medicinales y otros suplementos para aliviar los sofocos, la irritabilidad, los cambios de humor y la pérdida de memoria. Como ejemplos pueden citarse el cohosh negro, el dong quai, la prímula, el ginseng y la hierba de San Juan. Sin embargo, estos remedios no están regulados como los medicamentos. Es decir, sus fabricantes no están obligados a demostrar que son seguros o efectivos, y cuáles son sus ingredientes y la cantidad de cada uno de ellos no han sido estandarizados (ver Introducción a las hierbas medicinales y a los productos nutritivos medicinales (nutracéuticos) : Seguridad y efectividad). Además, estos tratamientos no parecen tener eficacia.

La deshidroepiandrosterona (DHEA) es un esteroide que se produce en las glándulas suprarrenales y que se convierte en hormonas sexuales (estrógenos y andrógenos). Está disponible en forma de complemento dietético que se produce a partir de sustancias del ñame silvestre. La DHEA parece aliviar la sequedad vaginal y otros síntomas de la atrofia vaginal.

Los estudios con proteína de soja han obtenido resultados mixtos. Un producto de soja, denominado S-equol, puede ayudar a aliviar los sofocos en algunos casos.

Algunos complementos (por ejemplo, la kava) pueden ser nocivos. Por otra parte, este tipo de suplementos puede interaccionar con otros fármacos y empeorar otras enfermedades.

Los problemas relacionados con el tratamiento hormonal convencional han llevado al interés por el uso de las hormonas derivadas de plantas como el ñame y la soja. Estas hormonas tienen prácticamente la misma estructura molecular que las que produce el organismo y, por lo tanto, se denominan hormonas bioidénticas. Muchas de las hormonas utilizadas en el tratamiento hormonal convencional se denominan hormonas bioidénticas derivadas de las plantas. Las hormonas utilizadas en la terapia hormonal convencional se presentan con muchas dosis y han sido probadas y aprobadas. El uso de estas hormonas se vigila de cerca.

Sin embargo, a veces algunos farmacéuticos preparan fórmulas magistrales con hormonas bioidénticas de manera personalizada según la prescripción de un profesional de la salud. Se conocen como hormonas bioidénticas compuestas. Su producción no está regulada y, por lo tanto, es posible encontrar muchas dosis, combinaciones y formas, y la pureza, la consistencia y la potencia de los productos varían. A menudo las hormonas bioidénticas compuestas se comercializan como sustitutos del tratamiento hormonal estándar, y a veces como un tratamiento mejor y más seguro que el tratamiento hormonal estándar. Sin embargo, no hay pruebas de que los productos compuestos sean más seguros, más eficaces o incluso tan efectivos como el tratamiento hormonal estándar. A veces no se informa de que los productos de hormonas bioidénticas compuestas presentan los mismos riesgos que las hormonas convencionales.

Se aconseja a las mujeres que estén considerando tomar dichos suplementos que consulten antes con su médico.

La terapia hormonal para la menopausia

La terapia hormonal puede aliviar los síntomas de la menopausia entre moderados e intensos, como los sofocos, los sudores nocturnos y la sequedad vaginal. Sin embargo, la terapia hormonal puede aumentar el riesgo de desarrollar ciertos trastornos graves. Seguir una terapia hormonal es una decisión que debe ser consensuada entre la mujer y el médico en función de la situación individual. En muchos casos, los riesgos son mayores que los beneficios, por lo que esta terapia no se recomienda. Sin embargo, en algunas mujeres, dependiendo de su estado de salud y sus factores de riesgo, los beneficios pueden superar a los riesgos. Cuando se sigue una terapia hormonal, el médico prescribe la dosis más baja de hormonas que controle los síntomas y durante el menor tiempo necesario posible.

La terapia hormonal puede incluir

  • Estrógenos

  • Un progestágeno (como la progesterona o el acetato de medroxiprogesterona)

  • Ambas

Todas las hormonas que se usan en la terapia hormonal se fabrican en laboratorios, y pueden ser o no idénticas a las que crea el organismo, pero el modo de actuación es muy similar. Los progestágenos se asemejan a la progesterona, que es una hormona femenina producida por el organismo.

Los estrógenos y los progestágenos se comercializan en diferentes presentaciones. El estradiol y los estrógenos conjugados (una mezcla de estrógenos) son presentaciones de estrógeno utilizadas habitualmente.

Las mujeres que conservan el útero generalmente reciben estrógenos con un progestágeno (terapia hormonal combinada), porque tomar estrógenos solos aumenta el riesgo de cáncer del revestimiento uterino (cáncer de endometrio). El progestágeno contribuye a proteger contra este cáncer. Las mujeres que ya no tienen útero pueden tomar estrógenos solos. Los beneficios y los riesgos dependen de si las hormonas se toman solas o combinadas.

Estrógenos con o sin progestágenos: riesgos y beneficios

Los estrógenos tienen varios beneficios:

  • Sofocos y otros síntomas: los estrógenos son el tratamiento más eficaz para los sofocos.

  • Sequedad y adelgazamiento de los tejidos vaginales y de las vías urinarias: los estrógenos pueden evitar la sequedad y el adelgazamiento de estos tejidos. Por consiguiente, también pueden reducir el dolor en las relaciones sexuales. Si el único problema es la sequedad y el adelgazamiento de estos tejidos, se recomienda una presentación de estrógeno que se introduce en la vagina. Estas presentaciones incluyen comprimidos de estrógeno a dosis bajas, anillos de estrógeno a dosis bajas y una crema de estrógeno a dosis baja.

  • Necesidad urgente de orinar e infecciones urinarias recurrentes: presentaciones de estrógeno que se introducen en la vagina (cremas, comprimidos o anillos) ayudan a aliviar estos problemas.

  • Osteoporosis: los estrógenos, con o sin un progestágeno, contribuyen a prevenir o retrasar el avance de la osteoporosis. Sin embargo, para la mayoría de las mujeres ya no se recomienda tomar terapia hormonal con el único fin de prevenir la osteoporosis, porque pueden tomar un bisfosfonato u otro fármaco en su lugar. Los bisfosfonatos aumentan la masa ósea reduciendo la cantidad de hueso que se destruye en la remodelación ósea. El organismo descompone y remodela los huesos continuamente para ayudarlos a adaptarse a las cambiantes demandas puestas en ellos. A medida que la persona envejece se descompone más hueso del que se remodela.

El estrógeno tomado sin un progestágeno aumenta el riesgo de cáncer de endometrio en las mujeres que conservan el útero. El riesgo aumenta con las dosis altas de estrógenos y con el uso prolongado. Tomar un progestágeno junto con los estrógenos elimina casi por completo el riesgo de cáncer de endometrio y reduce el riesgo por debajo del que tienen las mujeres que no toman terapia hormonal.

Los estrógenos, con o sin un progestágeno, aumentan el riesgo de:

  • Cáncer de mama: el riesgo de cáncer de mama comienza a aumentar tras tomar estrógenos con un progestágeno durante un periodo de entre 3 y 5 años. Pero si se toman estrógenos solos al inicio de la menopausia, el riesgo puede no aumentar hasta pasados 10 años o incluso 15.

  • Accidente cerebrovascular (ictus)

  • Trombosis en las piernas y los pulmones.

  • Cálculos biliares

  • Incontinencia urinaria: la administración de estrógenos aumenta el riesgo de aparición de incontinencia y empeora la ya existente.

En determinados trastornos es difícil determinar si el riesgo aumenta por los estrógenos solos o por los estrógenos más un progestágeno (terapia combinada).

Aunque la terapia hormonal aumenta el riesgo de todos los trastornos anteriores, el riesgo se mantiene bajo en las mujeres sanas que siguen una terapia hormonal durante un corto periodo de tiempo durante o poco después de la perimenopausia. El riesgo de la mayoría de estos trastornos aumenta con la edad, en especial a los 10 años o más de la menopausia, con independencia de si se ha recibido terapia hormonal o no. En las mujeres de edad avanzada, la administración de estrógenos en combinación con un progestágeno también aumentan el riesgo de arteriopatía coronaria.

Se cree que la mayoría de los riesgos de la terapia hormonal son menores si se utilizan dosis bajas de estrógenos. Los estrógenos en presentaciones para vía vaginal (como cremas de estrógenos o comprimidos o anillos con estrógenos) a menudo contienen dosis más bajas que los comprimidos orales.

En general, las mujeres con cáncer de mama, arteriopatía coronaria o trombosis en las piernas, que han tenido un accidente cerebrovascular o presentan factores de riesgo para estos trastornos, no deben seguir una terapia con estrógenos.

La terapia hormonal combinada reduce el riesgo de:

  • Osteoporosis

  • Cáncer colorrectal

Progestágenos: beneficios y riesgos

Los progestágenos tienen algunos beneficios:

  • Cáncer de endometrio: tomar un progestágeno con estrógenos elimina casi por completo el riesgo de cáncer de endometrio en las mujeres que conservan el útero.

  • Sofocos: los progestágenos a dosis altas alivian los sofocos.

Los progestágenos pueden aumentar el riesgo de:

  • Una disminución de los niveles de colesterol HDL (colesterol bueno): los progestágenos pueden tener este efecto. Sin embargo, la progesterona micronizada (una progesterona natural en lugar de sintética) parece tener un efecto menos negativo sobre los niveles de HDL que otros progestágenos.

  • Trombosis en las piernas y en los pulmones.

No está claro el efecto de los progestágenos solos sobre otros trastornos.

Efectos secundarios

Los efectos secundarios de los estrógenos y los progestágenos, especialmente en dosis altas, pueden consistir en náuseas, mamas sensibles al tacto, cefalea, retención de líquidos y cambios de humor.

Presentaciones de la terapia hormonal

Los estrógenos y/o los progestágenos pueden administrarse de varias maneras:

  • Comprimidos de estrógenos o progestágenos administrados por vía oral (presentación oral)

  • Cremas, comprimidos o anillos de estrógenos introducidos en la vagina (presentación vaginal)

  • Lociones, aerosoles o geles de estrógenos aplicados externamente en la piel (presentación tópica)

  • Parches cutáneos de estrógenos o combinaciones de estrógenos-progestágenos (forma transdérmica)

En comprimidos por vía oral existen presentaciones de dos comprimidos o de uno solo que combina estrógenos y un progestágeno. Generalmente, los estrógenos y el progestágeno se toman diariamente. Esta pauta de administración puede causar un sangrado vaginal irregular durante el primer año o más de tratamiento. (Sin embargo, si el sangrado continúa durante más de un año, se debe acudir al médico.) Alternativamente, los estrógenos pueden tomarse a diario y administrar un progestágeno entre 12 y 14 días cada mes. Con esta pauta, la mayoría de las mujeres tienen un sangrado vaginal mensual los días posteriores a haber tomado el progestágeno.

Los estrógenos en presentaciones para vía vaginal se introducen en la vagina. Estas presentaciones son:

  • Una crema que se introduce con un aplicador de plástico

  • Un comprimido que se introduce con un aplicador de plástico

  • Un anillo que contiene estrógeno (similar a un diafragma)

Existen muchos productos diferentes, con diversas dosis y que contienen distintos tipos de estrógenos. Las cremas y los anillos pueden contener una dosis alta o baja de estrógenos. Si se administra una dosis alta de estrógenos en presentaciones vaginales, también se administra un progestágeno para reducir el riesgo de cáncer de endometrio. Por lo general, una dosis baja es suficiente para los síntomas vaginales.

La administración de estrógenos por vía vaginal puede ser más efectiva que la administración de estrógenos por vía oral para los síntomas que afectan a la vagina (como sequedad o adelgazamiento de los tejidos) Este tratamiento contribuye a evitar que el coito sea doloroso.

El estrógeno se puede aplicar a la piel en forma de loción, aerosol o gel.

También se puede aplicar a la piel en forma de parche de estrógeno o de estrógeno más un progestágeno.

Moduladores selectivos de los receptores de estrógenos (MSRE)

Los MSRE (como el raloxifeno y el tamoxifeno) funcionan como los estrógenos en algunos aspectos, pero invierten los efectos de los estrógenos en otros aspectos. El raloxifeno se usa para tratar la osteoporosis y prevenir el cáncer de mama. El tamoxifeno se usa para tratar el cáncer de mama. Un MSRE relativamente nuevo, el ospemifeno, se puede utilizar para aliviar la sequedad vaginal.

Cuando se toman MSRE se pueden experimentar sofocos de forma temporal.

El bazedoxifeno es un MSRE que se administra con estrógeno en un comprimido de combinación. Puede aliviar los sofocos y los síntomas de atrofia vaginal. Como el estrógeno, este medicamento aumenta el riesgo de trombosis en las piernas y en los pulmones, pero puede reducir el riesgo de cáncer de endometrio y afectar menos a las mamas.

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