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Secreción vaginal

Por David H. Barad, MD, MS, Director of Assisted Reproductive Technology, Center for Human Reproduction

La secreción vaginal puede ser normal o el resultado de una inflamación de la vagina (vaginitis), posiblemente ocasionada por una infección. La zona genital (vulva), el área alrededor de la abertura de la vagina, también puede inflamarse. Según la causa de la secreción, a menudo también hay otros síntomas, como prurito, ardor, irritación, enrojecimiento y algunas veces dolor durante la micción y el coito.

Secreción normal

La secreción vaginal puede tener su origen en cambios normales en los niveles de estrógenos. Cuando son elevados, los estrógenos estimulan el cuello del útero para que produzca secreciones (flujo), y una pequeña cantidad de este flujo puede secretarse por la vagina. Los niveles de estrógenos son altos:

  • Durante los ciclos menstruales unos días antes de que se libere el óvulo

  • En recién nacidos, durante 1 o 2 semanas después del nacimiento, porque han absorbido estrógenos de la madre antes de nacer

  • Unos meses antes de que se produzca la primera menstruación

  • Durante el embarazo

Por lo general, la secreción normal es inodora y suele ser de color blanco lechoso o fina y transparente. Durante los años de fertilidad, la cantidad y el aspecto varían durante el ciclo menstrual. Por ejemplo, en la mitad del ciclo, cuando se libera el óvulo (ovulación), el cuello del útero produce más mucosidad y la apariencia es más fina. El embarazo, la utilización de píldoras anticonceptivas (anticonceptivos orales) y la excitación sexual también afectan a la cantidad y el aspecto de la secreción. Tras la menopausia se reduce el nivel de estrógenos, y a menudo esto se refleja en una reducción en la cantidad de secreción normal.

Secreción anómala

Una secreción se considera anómala si:

  • Es más densa de lo habitual

  • Es más espesa de lo habitual

  • Tiene aspecto purulento

  • Es blanca y espesa (como el requesón)

  • Tiene color grisáceo, verdoso, amarillento o sanguinolento

  • Huele mal o a pescado

  • Va acompañada de prurito, ardor, erupción o dolor

Causas

Por lo general, la causa de la secreción vaginal anómala es una vaginitis, que muy a menudo aparece por la irritación con un producto químico o por una infección (ver Infecciones vaginales y enfermedad inflamatoria pélvica).

Causas frecuentes

Las probables causas de secreción vaginal dependen de la edad.

Durante la infancia, las causas más frecuentes son:

  • Infección bacteriana en el tracto digestivo

  • Productos químicos en los geles de baño o jabones

  • Objeto extraño (cuerpo), como un trozo de papel higiénico o a veces un juguete

Puede aparecer una infección en caso de poca higiene. Por ejemplo, las niñas pequeñas, en especial de los 2 a los 6 años de edad, pueden transferirse bacterias del tracto digestivo a la zona genital cuando se limpian de atrás adelante o no se lavan las manos después de la defecación.

Si la causa es un objeto extraño, la secreción puede contener pequeñas cantidades de sangre.

Por lo general, durante los años de fertilidad, la causa de la secreción suele ser una infección vaginal, de las cuales las más frecuentes son:

  • Vaginosis bacteriana

  • Candidiasis

  • Vaginitis por Trichomonas (tricomoniasis de la vagina), que habitualmente se transmite por contacto sexual

A veces otra infección, incluidas las enfermedades de transmisión sexual (como la gonorrea o una infección por clamidia) es la causa de la secreción.

Por lo general, las bacterias protectoras (lactobacilos) que normalmente viven en la vagina previenen las infecciones vaginales. Estas bacterias mantienen el grado de acidez normal en la vagina. Cuando disminuye la acidez de la vagina, desciende el número de bacterias protectoras y aumenta el de bacterias nocivas.

Los siguientes factores hacen más probable la proliferación de bacterias nocivas (y por lo tanto aumentan el riesgo de infecciones vaginales):

  • Uso de antibióticos (porque reducen el número de bacterias protectoras)

  • Sangre menstrual o semen en la vagina (porque reducen la acidez de la vagina)

  • Mala higiene

  • Duchas vaginales frecuentes (porque reducen la acidez de la vagina)

  • Embarazo

  • Diabetes mellitus

Tras la menopausia, muchas mujeres tienen secreciones anómalas. Se producen porque la disminución de los niveles de estrógenos provoca que la vagina se vuelva más delgada y se seque. El adelgazamiento y la sequedad de moderados a intensos se denomina vaginitis atrófica. Una vagina delgada y seca es más probable que se irrite e inflame, lo que conllevará la aparición de secreciones.

Causas menos frecuentes

Durante la infancia, la causa puede ser el abuso sexual. Este abuso puede producir lesiones o una enfermedad de transmisión sexual.

Durante los años de fertilidad, a veces la causa es un objeto extraño (como un tampón olvidado). Sin embargo, en este grupo de edad es muy raro que se produzca secreción solo por una inflamación (sin infección).

En las mujeres mayores, la orina o las heces pueden irritar la zona alrededor de los genitales y el ano, lo que resulta en secreción vaginal. Esta irritación puede aparecer en caso de incontinencia (evacuación involuntaria de heces u orina) o de confinamiento en cama.

A cualquier edad, diversos productos que entran en contacto con el área genital pueden irritar y, a veces, causar secreción. Entre ellos se incluyen aerosoles higiénicos, perfumes, compresas, jabones para la ropa, lejía, suavizantes y a veces espermicidas, cremas o lubricantes vaginales, anillos vaginales anticonceptivos, diafragmas y, en las mujeres alérgicas al látex, condones de este material. En raras ocasiones hay aberturas anómalas (fístulas) entre el tracto intestinal y el tracto genital, lo que resulta en una secreción por la vagina que a veces contiene heces. Las fístulas pueden aparecer por lesiones en la vagina durante el parto (especialmente en los países en desarrollo), enfermedad de Crohn, radioterapia dirigida a la pelvis (la parte más baja del tronco), lesión durante una cirugía pélvica o tumores en la pelvis. La radioterapia, la cirugía pélvica y los tumores pueden causar secreción vaginal tanto si causan fístulas como si no.

Valoración

A menudo se identifica la causa de una secreción anormal basándose en sus características (por ejemplo, aspecto y olor), la edad de la mujer, otros síntomas y pruebas sencillas que proporcionan resultados rápidos.

Signos de alarma

En las mujeres con una secreción anómala, determinadas características son motivo de preocupación:

  • En las niñas, fiebre o secreción amarilla o verdosa con olor a pescado (ya que pueden tener una enfermedad de transmisión sexual como consecuencia de abusos sexuales)

  • Dolor pélvico o abdominal intenso, o dolor que dura más de 2 horas

  • Drenaje de pus, fiebre y otros signos de infección en los órganos reproductores

  • Heces en la secreción vaginal

  • Una secreción con sangre después de la menopausia

Cuándo acudir al médico

Las mujeres y las niñas con signos de alarma deben acudir a la consulta ese mismo día. Sin embargo, si el único signo de alarma es la presencia de heces o sangre en la secreción, probablemente no pasará nada por programar la visita en unos días.

Las mujeres sin signos de alarma deben acudir a la consulta en unos días.

Si las mujeres reconocen los síntomas de una infección por levaduras (candidiasis, ver Infección vaginal por levaduras (candidiasis)), están seguras de que sufren una infección por levaduras y no tienen otros síntomas, probablemente no tendrán que acudir a la consulta cada vez que presenten secreción. Por lo general, la secreción causada por una infección por levaduras es característica: espesa, blanca y a menudo con grumos, parecida al requesón. Sin embargo, a veces las infecciones por levaduras causan principalmente prurito, ardor y solo una cantidad pequeña de secreción.

Actuación del médico

Primero formula preguntas acerca de los síntomas y del historial médico, y a continuación realiza una exploración física. Los antecedentes clínicos y la exploración física a menudo indican la causa del dolor y las pruebas que pueden ser necesarias (ver Algunas causas y características de la secreción vaginal).

Se formulan preguntas sobre la secreción:

  • Aspecto y olor

  • Momento de aparición en relación con el periodo menstrual y las relaciones sexuales

  • Simultaneidad con otros síntomas (como prurito o dolor)

Los médicos también preguntan acerca de otros síntomas, como dolor abdominal o pélvico, dolor al orinar o durante el coito, prurito, fiebre y escalofríos.

Se incluyen otras preguntas acerca del uso de aerosoles higiénicos o de otros productos que puedan irritar el área genital, y sobre la existencia de trastornos que pueden aumentar el riesgo de tener secreción vaginal.

La exploración física se centra en la exploración pélvica (ver Exploración ginecológica).

Algunas causas y características de la secreción vaginal

Causa

Características comunes*

Pruebas

Durante la infancia

Objeto extraño (a menudo papel higiénico) en la vagina

Por lo general secreción con mal olor y a menudo con pequeñas cantidades de sangre

Exploración médica, a veces tras sedar o administrar anestesia general a la niña

Infecciones producidas por:

  • Levaduras (candidiasis)

  • Oxiuros (lombrices)

  • Estreptococos

  • Estafilococos

Prurito, enrojecimiento e hinchazón

A menudo dolor durante la micción

Con infección por oxiuros, prurito que empeora por la noche

Con infección por estreptococos o estafilococos, enrojecimiento e hinchazón en el área genital

Examen al microscopio y análisis de una muestra de la secreción para detectar microorganismos causantes de infecciones vaginales

Exploración de los genitales y del ano para detectar oxiuros

Abuso sexual

Dolor en el área genital

A veces secreción con olor fétido o sangre

Síntomas a menudo poco definidos (como fatiga o dolor abdominal) o cambios en el comportamiento (como aparición de rabietas o introversión)

Examen al microscopio y análisis de una muestra de la secreción

Análisis para detectar enfermedades de transmisión sexual (ETS) mediante una muestra de secreciones tomada del cuello uterino

Durante los años de fertilidad

Vaginosis bacteriana

Secreción fina, blanca o gris claro, con olor a pescado

Prurito e irritación

Examen al microscopio y análisis de una muestra de la secreción

Infecciones por levaduras

Irritación, prurito, enrojecimiento e hinchazón en el área genital

Secreción espesa, blanca y con grumos que parece requesón

A veces empeoramiento de los síntomas después de las relaciones sexuales y antes de los periodos menstruales

A veces uso reciente de antibióticos o antecedentes de diabetes

Examen al microscopio y análisis de una muestra de la secreción

Tricomoniasis (infección por protozoos)

Por lo general secreción vaginal abundante, de color amarillo verdoso y con olor a pescado

Prurito, enrojecimiento, hinchazón y dolor en el área genital

A veces dolor durante el coito y la micción

Examen al microscopio y análisis de una muestra de la secreción

Enfermedad inflamatoria pélvica

Dolor pélvico constante y cada vez más intenso, que se nota en uno o ambos lados

Secreción que a veces tiene un olor fétido y, a medida que progresa, presenta un aspecto purulento y de color amarillo verdoso

Sangrado vaginal anómalo

A veces dolor durante el coito o la micción, fiebre o escalofríos, náuseas o vómitos

Análisis para detectar enfermedades de transmisión sexual (ETS) mediante una muestra de secreciones tomada del cuello uterino

A veces ecografía de la pelvis

Objeto extraño (a menudo un tampón olvidado) en la vagina

Secreción a menudo abundante con un olor sumamente fétido

A menudo, enrojecimiento en el área genital, dolor al orinar y en ocasiones dolor durante el coito

Exploración por un médico

Después de la menopausia

Adelgazamiento del revestimiento de la vagina (vaginitis atrófica)

Secreción escasa

Dolor durante las relaciones sexuales

Exploración por un médico

Examen al microscopio y análisis de una muestra de la secreción

Irritación causada por la orina o las heces

Enrojecimiento general del área alrededor de los genitales y el ano

Circunstancias que aumentan el riesgo de esta irritación, como incontinencia o confinamiento en cama

Exploración por un médico

Cáncer de vagina, de cuello uterino o del revestimiento del útero (endometrio)

Secreción acuosa o sanguinolenta

A menudo no aparecen síntomas hasta que el cáncer está muy avanzado

Dolor que aparece gradualmente y a veces se vuelve crónico

A veces pérdida de peso

Prueba de Papanicoláu (Pap)

Biopsia

Pruebas de diagnóstico por la imagen, como ecografía, y en algunas ocasiones RMN o TC

A cualquier edad

Irritación química (por ejemplo, debida a jabones, geles de baño, aerosoles higiénicos o cremas y ungüentos vaginales)

Enrojecimiento, prurito, hinchazón y dolor en el área genital

Exploración por un médico

Abertura anormal (fístula) entre el intestino y el tracto genital, como resultado de:

  • Lesión durante el parto

  • Cirugía

  • Enfermedad inflamatoria intestinal

  • Cáncer del tracto digestivo o de los órganos reproductores

Secreción con mal olor

Presencia de heces en la vagina o en la secreción vaginal

Exploración por un médico

Inflamación por:

  • Radioterapia

  • Cirugía pélvica

  • Determinados antineoplásicos (quimioterápicos)

Tratamiento reciente de un trastorno que afecta a la pelvis

Secreción purulenta

Dolor durante la micción y el coito

A veces irritación, prurito, enrojecimiento, ardor y ligero sangrado

Exploración por un médico

Por lo general examen al microscopio y análisis de una muestra de la secreción

*Las características incluyen síntomas y los resultados del examen realizado por el médico. Las características que se mencionan son habituales, pero no siempre están presentes.

TC = tomografía computarizada; RMN = resonancia magnética nuclear.

Pruebas complementarias

Las pruebas simples que pueden realizarse en la sala de exploración o cerca de ella proporcionan resultados rápidos, que a menudo permiten identificar la causa. Se realizan pruebas adicionales para confirmar o, si es necesario, identificar la causa.

A menos que la causa sea evidente (como un objeto extraño o una reacción alérgica), con una torunda de algodón se obtiene una muestra de la secreción de la vagina o el cuello uterino (ver Pruebas de cribado : Cribado de enfermedades de transmisión sexual) La muestra se examina al microscopio en busca de infecciones por levaduras, vaginosis bacteriana o vaginitis por Trichomonas (ver Introducción a las infecciones vaginales). Por lo general, también se envía una muestra al laboratorio para detectar infecciones por gonorrea y clamidia (que son de transmisión sexual).

Tratamiento

Si es posible se corrige o trata el trastorno subyacente. Por ejemplo, una vaginosis bacteriana se trata con antibióticos.

Algunas medidas generales ayudan a aliviar los síntomas, aunque no eliminan la infección.

Medidas generales

El área genital debe mantenerse lo más limpia posible. Se recomienda lavarse a diario sin jabón, o en caso de que el jabón sea necesario, con un jabón suave no alergénico (como el jabón de glicerina), y enjuagar y secar la zona genital minuciosamente. Cambiarse de ropa interior y darse un baño o una ducha una vez al día contribuye a aliviar los síntomas.

Colocar hielo sobre la zona genital o tomar un baño de asiento tibio (con o sin bicarbonato de sodio) suele reducir el dolor y el prurito. El baño de asiento se toma en posición sentada con el agua cubriendo solo la zona de los genitales y el recto. Los baños de asiento se pueden tomar en la bañera llena con un poco de agua o en una palangana grande. Enjuagar la zona genital con agua tibia a chorro con una botella también puede proporcionar alivio.

La mejora de la higiene es especialmente útil si la causa es por incontinencia o por confinamiento en cama. Las chicas jóvenes tienen que aprender buenos hábitos de higiene, como limpiarse de delante atrás, lavarse las manos después de defecar y orinar, y evitar tocarse la zona genital.

Si la causa de la irritación es un producto (crema, polvos, jabón o una marca de preservativos), debe evitarse su uso. Las duchas vaginales y los aerosoles higiénicos femeninos no son aconsejables. Estos productos no eliminan la secreción y pueden empeorar el problema. Las duchas vaginales pueden aumentar el riesgo de enfermedad inflamatoria pélvica (ver Enfermedad inflamatoria pélvica (EIP)).

Fármacos

Si los síntomas son moderados o graves, o si no responden a las medidas generales, se administran medicamentos. Por ejemplo, puede aplicarse una crema de corticoesteroides (como hidrocortisona), o a veces administrar antihistamínicos por vía oral, para aliviar el prurito. La mayoría de los antihistamínicos, además, causan somnolencia y pueden ser útiles si los síntomas dificultan el sueño.

Aspectos esenciales para las mujeres mayores

Después de la menopausia, los niveles de estrógenos disminuyen notablemente. Como resultado, por lo general, la cantidad de secreción normal disminuye considerablemente. Sin embargo, debido a que el revestimiento de la vagina se adelgaza y esta se vuelve más seca (vaginitis atrófica), es más probable que la vagina se irrite, lo que a menudo resulta en una secreción anómala. Esta secreción puede ser acuosa y fina, o espesa y amarillenta.

El adelgazamiento también hace que sea más probable que aparezcan determinadas infecciones vaginales. Los tejidos vaginales delgados y secos se lesionan con más facilidad, lo que permite a las bacterias de la piel, normalmente inofensivas, penetrar en los tejidos bajo la piel y causar infecciones. Estas infecciones no suelen ser graves, pero pueden causar molestias.

Las mujeres mayores son más propensas a recibir tratamientos que pueden reducir los niveles de estrógenos, y eso aumenta la probabilidad de irritación vaginal. Estos tratamientos incluyen la extirpación de ambos ovarios, la radioterapia dirigida a la pelvis y determinados quimioterápicos.

Los problemas que hacen difícil una buena higiene, como la incontinencia o el confinamiento en cama, son más habituales en las mujeres mayores. La falta de higiene puede provocar una inflamación crónica en el área genital debido a la irritación por la orina o las heces.

Las infecciones vaginales, como la vaginosis bacteriana, las infecciones por levaduras y la vaginitis por Trichomonas, son habituales después de la menopausia, pero ocurren en mujeres con factores de riesgo para estas infecciones. Los factores de riesgo para las infecciones por levaduras son la diabetes y la incontinencia. Los factores de riesgo para la vaginosis bacteriana y la vaginitis por Trichomonas incluyen tener parejas sexuales nuevas o varias parejas.

Si las mujeres mayores son sexualmente activas, deben utilizar condones para reducir el riesgo de enfermedades de transmisión sexual (ETS). Sin embargo, como los condones pueden irritar los tejidos de la vagina, sobre todo en las mujeres mayores, es esencial el uso de lubricantes. Con condones de látex solo deben usarse lubricantes a base de agua. Los lubricantes a base de petróleo (como la vaselina) pueden debilitar el látex y causar la rotura del condón.

Las mujeres mayores deben acudir al médico de inmediato si tienen secreción, en especial si contiene sangre o es de color marrón o rosa (lo que posiblemente indica que hay una pequeña cantidad de sangre). Una secreción que aparece después de la menopausia puede ser una señal de alarma de un trastorno precanceroso (como el engrosamiento del revestimiento del útero) o de cáncer, y no debe ignorarse.

Los antihistamínicos pueden aliviar el prurito. La mayoría (incluyendo la difenhidramina, la hidroxizina y la ciproheptadina) causan somnolencia, lo que aumenta el riesgo de caídas en las personas mayores. Por lo tanto, si las mujeres mayores necesitan tomar un antihistamínico durante el día, deben tomar uno que ofrezca menos posibilidades de causar somnolencia, como la loratadina, la cetirizina o la fexofenadina.

Conceptos clave

  • La secreción vaginal puede acompañarse de prurito, enrojecimiento, ardor y dolor.

  • Las causas probables dependen de la edad.

  • Por lo general, para detectar los microorganismos que pueden causar estas infecciones se examina una muestra de la secreción.

  • El tratamiento depende de la causa, pero aplicar frío o un baño de asiento tibio puede aliviar los síntomas.

  • Cualquier secreción que se produce después de la menopausia requiere una pronta evaluación por el médico.

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