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Náuseas y vómitos en el primer trimestre del embarazo

Por Geeta K. Swamy, MD, Duke University Medical Center

Hasta el 80% de las mujeres embarazadas sufren de náuseas y vómitos en algún grado. Son más frecuente y graves durante el primer trimestre. Aunque suelen asociarse a la mañana, pueden ocurrir en cualquier momento del día. Los síntomas oscilan entre leves e intensos.

La hiperemesis gravídica es una forma grave y persistente de vómitos del embarazo. Cuando se padece este trastorno, se vomita tanto que se adelgaza y aparece deshidratación. No se consumen suficientes alimentos para proporcionar energía al organismo. Por ello, este descompone las grasas, lo que resulta en una acumulación de productos de desecho (cetonas) llamada cetosis. La cetosis puede causar fatiga, mal aliento, mareos y otros síntomas. A menudo, cuando se padece hiperemesis gravídica, la deshidratación es tan grave que el equilibrio electrolítico, necesario para que el cuerpo funcione con normalidad, se encuentra alterado (ver Electrólitos).

Si se vomita de forma ocasional pero ganan peso y no se deshidratan, no se padece hiperemesis gravídica. Las náuseas matutinas y la hiperemesis gravídica suelen desaparecer durante el segundo trimestre.

Causas

Por lo general, las náuseas y los vómitos que tienen lugar durante el embarazo se deben al embarazo. Pero, en ocasiones, son consecuencia de un trastorno que no guarda ninguna relación con el embarazo.

Causas frecuentes

Las causas más frecuentes de las náuseas y los vómitos son:

  • Náuseas matutinas (la más frecuente)

  • Hiperemesis gravídica

  • Gastroenteritis (infección del tubo digestivo)

No se sabe con certeza por qué aparecen las náuseas matutinas y la hiperemesis gravídica durante el embarazo. Pero puede que se deba al aumento de la concentración de dos hormonas producido durante este periodo: la gonadotropina coriónica humana (hCG), que la placenta produce durante los primeros meses del embarazo, y los estrógenos, que contribuyen a mantener la gestación. La concentración de estrógenos es particularmente alta en presencia de hiperemesis gravídica. Además, hormonas como la progesterona (que se produce sin interrupción durante el embarazo) pueden ralentizar los movimientos peristálticos, lo que también puede contribuir a provocar las náuseas y los vómitos. Puede que también intervengan factores psicológicos.

Causas menos frecuentes

A veces las vitaminas prenatales con hierro provocan náuseas. En contadas ocasiones, se producen vómitos intensos y persistentes secundarios a una mola hidatiforme (crecimiento excesivo del tejido de la placenta).

Entre las posibles causas que no guardan relación con el embarazo se encuentran:

  • Trastornos del abdomen como la apendicitis, una obstrucción intestinal o la inflamación de la vesícula biliar (colecistitis)

  • Trastornos cerebrales como la migraña, una hemorragia cerebral o intracraneal y una mayor presión dentro del cerebro (presión intracraneal o endocraneal)

Pero estos trastornos suelen causar otros síntomas más destacados, como dolor abdominal o cefaleas.

Valoración

En primer lugar se intenta determinar si las náuseas y los vómitos son secundarios a algún trastorno grave. Solo se diagnostican náuseas matutinas o hiperemesis gravídica después de haber descartado otras causas.

Signos de alarma

En las mujeres embarazadas que sufren vómitos, los siguientes síntomas constituyen un motivo de preocupación:

  • Dolor abdominal

  • Signos de deshidratación, como menor volumen de orina, menos sudoración, sed excesiva, boca seca, palpitaciones y mareos al ponerse de pie

  • Fiebre

  • Vómitos sanguinolentos, negros (parecidos a los posos del café) o verdes

  • Ausencia de movimientos fetales cuando el feto tiene más de 24 semanas

  • Confusión, debilidad o entumecimiento de un lado del cuerpo, trastornos del habla o de la visión, o sopor, ya que estos síntomas indican hemorragia en el cerebro

Cuándo acudir al médico

En presencia de signos de alarma, se debe acudir a un médico de inmediato, al igual si se sufren vómitos especialmente intensos o que empeoran. Si no existe ningún signo de alarma, se debe informar al médico. Este ayudará a decidir si se debe acudir a la consulta y en qué momento, en función de la naturaleza y de la gravedad de los síntomas. Si las náuseas y los vómitos son de intensidad entre leve y moderada, no se ha adelgazado y se es capaz de beber algo, puede que no sea necesario acudir a un médico, a menos que los síntomas empeoren.

Actuación del médico

El médico pregunta sobre los síntomas y sobre el historial clínico del paciente. A continuación, realiza una exploración física. Los antecedentes clínicos y la exploración física a menudo sugieren la causa y las pruebas que pueden ser necesarias (ver Algunas causas y características de las náuseas y los vómitos en el primer trimestre del embarazo).

El médico pregunta acerca de los vómitos:

  • Cuándo empezaron

  • Cuánto tiempo duran

  • Cuántas veces ocurren al día

  • Qué los alivia o empeora

  • Qué aspecto tienen

  • Cuánta cantidad hay

Se pregunta a la mujer por otros síntomas, sobre todo dolor abdominal, diarrea y estreñimiento, y cómo estos síntomas le han afectado a ella y a su familia (si puede trabajar o cuidar de sus hijos). También se le pregunta por los vómitos en los embarazos anteriores, por posibles cirugías abdominales previas y por la ingesta de fármacos que puedan causar vómitos.

En la exploración física, primero se buscan signos de trastornos graves, como hipertensión o hipotensión arterial, fiebre, confusión y sopor. Se realiza una exploración pélvica para detectar posibles signos de mola hidatiforme y de otras anomalías.

Todo lo anterior posibilita que el médico determine si los vómitos se deben al embarazo o a otro trastorno diferente. Por ejemplo, es probable que los vómitos se deban al embarazo si:

  • Comenzaron durante el primer trimestre

  • Duran o se repiten varios días a la semana

  • No están acompañados de dolor abdominal

Es probable que se deban a otro trastorno si:

  • Comenzaron después del primer trimestre

  • Están acompañados de dolor abdominal, diarrea o ambos

Algunas causas y características de las náuseas y los vómitos en el primer trimestre del embarazo

Causa

Características comunes*

Pruebas

Relacionada con el embarazo (obstétrica)

Náuseas matutinas

Vómitos y náuseas leves que aparecen y desaparecen en distintos momentos del día, sobre todo durante el primer trimestre

Exploración por un médico

Hiperemesis gravídica

Náuseas y vómitos persistentes y frecuentes

Incapacidad de consumir suficientes líquidos, alimentos o ambos

Por lo general, signos de deshidratación, como menor volumen de orina, menos sudoración, boca seca, sed excesiva, palpitaciones y mareos al ponerse de pie

Adelgazamiento

Análisis de sangre para detectar posibles signos de deshidratación o desequilibrios químicos mediante la medición de la concentración de electrólitos, nitrógeno ureico en sangre (BUN, según sus siglas en inglés) y creatinina

Análisis de orina para medir las cetonas, que se producen cuando no se ha comido lo suficiente y el organismo debe descomponer las grasas para obtener energía

Si los vómitos persisten, posiblemente análisis de sangre para evaluar las pruebas funcionales hepáticas y una ecografía de la pelvis

Mola hidatiforme (crecimiento excesivo del tejido de la placenta)

Útero más grande de lo esperado

Ausencia de latidos del corazón o de movimientos fetales durante el segundo trimestre

En ocasiones, hipertensión arterial, hinchazón de los pies o de las manos, sangrado vaginal o paso de tejido que se asemeja a un racimo de uvas

Medición de la presión arterial

También puede realizarse un análisis de sangre para medir la gonadotropina coriónica humana (hCG, una hormona que la placenta produce durante los primeros meses del embarazo)

Ecografía de la pelvis

Biopsia, si no hay embarazo en el útero

No guarda relación con el embarazo

Gastroenteritis

Vómitos que comienzan de repente, a menudo acompañados de diarrea

En ocasiones, contacto reciente con personas o con animales infectados o ingesta reciente de agua contaminada o de alimentos contaminados y poco cocinados

Exploración por un médico

En ocasiones, análisis y cultivo de heces

Obstrucción intestinal

Síntomas que comienzan de repente, por lo general en mujeres que se han sometido a una cirugía abdominal con anterioridad

Dolor de tipo cólico y distensión abdominal

Radiografía y ecografía del abdomen

Posiblemente TC, si los resultados de la radiografía y de la ecografía no han sido claros

Infección urinaria o renal (pielonefritis)

Necesidad de orinar con frecuencia, necesidad imperiosa de orinar de inmediato (con urgencia) o dificultad para comenzar a orinar (disuria inicial)

Con infección renal, dolor en el costado y fiebre

Análisis y cultivo de orina

*Las características incluyen síntomas y los resultados del examen realizado por el médico. Las características que se mencionan son habituales, pero no siempre están presentes.

TC = tomografía computarizada.

Pruebas complementarias

A menudo se utiliza un dispositivo manual de ecografía Doppler, que se coloca sobre el abdomen de la mujer, para comprobar que el corazón del feto sigue latiendo. Si no se oye ningún latido en torno a las 11 semanas de embarazo, es posible que se trate de una mola hidatiforme. Si se vomita con frecuencia o existe deshidratación o si puede que se trate de una mola hidatiforme, se suelen realizar más pruebas. Las pruebas que se llevan a cabo dependen de la causa que se sospecha:

  • Hiperemesis gravídica: análisis de orina para medir la concentración de cetonas y, posiblemente, análisis de sangre para medir la concentración de electrólitos y de otras sustancias

  • Mola hidatiforme: ecografía de la pelvis

  • Trastorno que no guarda relación con el embarazo: pruebas específicas del trastorno

Tratamiento

Si los vómitos son secundarios a un trastorno determinado, se administra el tratamiento que corresponda. Pero si se deben al embarazo, realizar algunos cambios en la alimentación o en los hábitos alimenticios puede aliviarlos:

  • Beber o comer pequeñas cantidades con más frecuencia (5 o 6 comidas pequeñas al día)

  • Comer antes de tener hambre

  • Comer solo alimentos suaves, como plátanos, arroz, compota de manzana y pan tostado

  • Tener siempre galletas saladas junto a la cama y comer una o dos antes de levantarse

  • Tomar bebidas carbonatadas (sodas)

Si los vómitos derivan en deshidratación, se administrarán líquidos por vía intravenosa. Pero si persisten, se procederá a la hospitalización. Se administrarán por vía intravenosa junto con azúcar (glucosa), electrólitos y, en ocasiones, vitaminas. Cuando los vómitos hayan remitido, el líquido se administrará por vía oral. Si tolera los líquidos, puede comenzar a comer porciones pequeñas y frecuentes de alimentos suaves. El tamaño de las porciones se aumenta según se tolere más alimento.

Si es necesario, se administran medicamentos para aliviar las náuseas (antieméticos). El médico elige los medicamentos más seguros para los primeros meses del embarazo. En primer lugar, se receta vitamina B6. Si es ineficaz, también se administra otro medicamento, como doxilamina, metoclopramida, ondansetrón o prometazina.

El jengibre, la acupuntura, las bandas para la cinetosis (mareo cinético) y la hipnosis pueden ayudar, al igual que sustituir las vitaminas prenatales por las vitaminas masticables con ácido fólico para niños.

En escasas ocasiones, se sigue adelgazando y los síntomas persisten a pesar del tratamiento. En este caso, se alimenta a la mujer con un tubo que atraviesa la nariz y la garganta hasta llegar al intestino delgado. Se continúa alimentando por sonda todo el tiempo que sea necesario.

Conceptos clave

  • Por lo general, las náuseas y los vómitos durante el embarazo no provocan adelgazamiento ni otros problemas, y se resuelven antes del segundo trimestre o durante este.

  • La hiperemesis gravídica, una forma grave y persistente de vómitos debidos al embarazo, es menos frecuente, aunque puede causar deshidratación y adelgazamiento.

  • Las náuseas y los vómitos pueden ser secundarios a trastornos no relacionados con el embarazo, como la gastroenteritis, una infección urinaria, o, en escasas ocasiones, una obstrucción intestinal.

  • Cambiar la alimentación ayuda a aliviar las náuseas y los vómitos poco intensos, debidos al embarazo.

  • Si se observa dehidratación en presencia de hiperemesis gravídica, puede ser necesario administrar líquido por vía intravenosa.

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