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Violencia doméstica

Por Erin G. Clifton, PhD, Case Western Reserve University ; Norah C. Feeny, PhD, Professor, Department of Psychology, Case Western Reserve University

La violencia doméstica es el abuso físico, sexual y psicológico entre personas que conviven o mantienen una relación sentimental, por lo general ejercida por un hombre contra su pareja sexual (lo que se denomina violencia de pareja íntima).

  • La víctima suele ser una mujer pero puede ser un hombre.

  • Pueden producirse lesiones físicas, problemas psicológicos, aislamiento social, pérdida del trabajo, dificultades económicas e incluso la muerte.

  • Los médicos pueden sospechar violencia doméstica basándose en lesiones o síntomas inconsistentes o desconcertantes, o bien en el comportamiento de la víctima y/o de su pareja.

  • El aspecto más importante es mantener la seguridad, por ejemplo, contar con un plan de huida.

La violencia doméstica puede ocurrir entre padres e hijos, hijos y abuelos, entre hermanos, así como entre parejas. Se puede apreciar entre personas de cualquier cultura, ascendencia, ocupación, nivel económico, nivel educativo y edad.

Las mujeres son víctimas de la violencia doméstica con mayor frecuencia que los varones. Alrededor del 95% de las personas que buscan atención médica como resultado de la violencia doméstica son mujeres y un porcentaje no despreciable de las visitas femeninas a un servicio de urgencias para ser atendidas tras traumatismos son provocadas por violencia doméstica. En Estados Unidos alguno de los grupos siguientes ha informado de violencia doméstica en algún momento de su vida:

  • Alrededor del 36% de las mujeres

  • Alrededor del 29% de los hombres

  • Casi el 44% de las mujeres lesbianas

  • Casi el 61% de las mujeres bisexuales

  • Alrededor del 26% de los hombres homosexuales

  • Alrededor del 37% de los hombres bisexuales

Más de 1 de cada 3 mujeres y más de 1 de cada 4 hombres estadounidenses han sufrido violación, violencia física y/o acoso por parte de su pareja a lo largo de su vida. Las mujeres tienen más probabilidades de ser gravemente lesionadas o incluso asesinadas por su pareja masculina que por cualquier otro individuo. Se estima que cada año, en Estados Unidos, entre 3 y 4 millones de mujeres son gravemente golpeadas por su pareja.

¿Sabías que...?

  • La violencia doméstica le puede ocurrir a cualquiera.

  • En Estados Unidos, más de 1 de cada 3 mujeres y más de 1 de cada 4 hombres han sido objeto de malos tratos o acoso por parte de su pareja a lo largo de su vida.

  • El maltratador puede tratar de controlar a la víctima, limitando su acceso al dinero y a otras personas, incluso por teléfono o mediante correo electrónico.

Maltrato físico

El abuso físico es la forma más evidente de violencia doméstica. Este puede consistir en golpes, bofetadas, patadas, puñetazos, fracturas óseas, arrancamiento de cabello, empujones y torcedura de brazos. La víctima también puede ser privada de alimento o de sueño. Para amenazar a la víctima u ocasionarle heridas pueden emplearse armas, como una pistola o un cuchillo.

Agresión sexual

La agresión sexual también es muy frecuente: entre el 40 y el 45% de las mujeres atacadas físicamente por su pareja también son agredidas sexualmente por esta. La agresión sexual implica las amenazas o el uso de la fuerza con el fin de obtener un contacto sexual forzado, e incluye tocamientos no deseados, manoseos, besos y violación (ver Violación).

Maltrato psicológico

El maltrato o abuso psicológico es muy común y con frecuencia acompaña al maltrato físico o sexual. El abuso psicológico implica cualquier comportamiento no físico que rebaja o disminuye la autoestima de la víctima o permite al que ejerce la violencia controlar a la víctima. El maltrato psicológico puede consistir en:

  • Lenguaje ofensivo

  • Aislamiento social

  • Control económico

Por lo general, el agresor utiliza el lenguaje para rebajar, degradar, humillar, intimidar o amenazar a la víctima en privado o en público. También puede hacer que la víctima piense que sus percepciones de la realidad son erróneas y que está loca (abuso psicológico para intentar hacer enloquecer a la víctima), o que se sienta culpable o responsable, culpándola de su relación ofensiva. El agresor puede también humillar a la víctima acerca de su comportamiento sexual y/o su aspecto físico.

Suele tratar de aislar parcial o completamente a la víctima, controlando su contacto con amigos, parientes u otras personas. Este control puede incluir la prohibición de un contacto directo, por escrito, telefónico o por correo electrónico con otras personas. El agresor puede justificar su comportamiento atribuyéndolo a los celos. El agresor puede aislar aún más a la víctima convenciéndola de que su familia y sus amigos no la ayudarán.

A menudo, para controlar a la víctima, limita su acceso al dinero. La víctima puede depender económicamente del agresor, ya sea en parte o totalmente. El agresor puede mantener el control evitando que la mujer consiga trabajo, ocultándole información acerca de sus finanzas y sustrayéndole su dinero.

Respuesta del agresor

Después de un episodio de abuso, el agresor puede pedir perdón y prometer que va a cambiar y a cesar en su comportamiento abusivo. Sin embargo, es habitual que el abuso continúe y que, a menudo, se intensifique.

Los arrebatos violentos del agresor tienden a ser episódicos e impredecibles. Por lo tanto, las víctimas pueden vivir con miedo casi constante al próximo estallido de violencia.

Abandonar una relación ofensiva

A menudo, las víctimas no abandonan la relación ofensiva. Las razones incluyen:

  • Sentirse dependiente del agresor por causas económicas

  • Sentirse sola, sin ayuda de nadie

  • Tener miedo de que planear o intentar abandonar la relación desencadene una violencia más intensa

  • Tener miedo de lo que pueda hacer el agresor si se abandona la relación (por ejemplo, acosar a la víctima o lastimar a los hijos, a otro miembro de la familia o a una mascota)

  • Creer que el abusador va a cambiar (por ejemplo, debido a las promesas de hacerlo) y seguir amándole

  • Creer que la ofensa puede ser normal (por ejemplo, a causa de la educación o la cultura)

Efectos

Las víctimas de violencia doméstica pueden sufrir lesiones físicas. Estas suelen consistir en magulladuras, ojos amoratados, cortes, arañazos, fracturas, pérdida de piezas dentales y quemaduras. Las lesiones pueden impedir que las víctimas acudan a su trabajo regularmente, lo que posiblemente les suponga la pérdida del mismo. Las lesiones, al igual que la situación de abuso, pueden avergonzar a las víctimas y, en consecuencia, llevarlas a un estado de aislamiento de su familia y amigos.

Las víctimas pueden desarrollar síntomas que no tienen una causa física evidente. Estos síntomas pueden consistir en dolor de cabeza (cefalea), dolor abdominal o pélvico y cansancio.

Muchas de las víctimas también contraen enfermedades de transmisión sexual y tienen problemas durante el embarazo.

Es posible que las víctimas tengan que mudarse con frecuencia para escapar de las agresiones de su pareja, lo que ocasiona una situación económica preocupante.

Algunas veces, el agresor llega incluso a asesinar a la víctima.

¿Sabías que...?

  • Las víctimas de violencia doméstica pueden desarrollar depresión, ansiedad o abuso de drogas o alcohol.

  • Tienen mayor peligro de sufrir lesiones graves cuando su pareja descubre que han decidido abandonarle.

Como resultado de la violencia doméstica, muchas víctimas sufren problemas psicológicos. Por ejemplo, en mujeres maltratadas,

Muchas mujeres sufren ambos trastornos, depresión y TEPT. Los hombres y mujeres maltratados también pueden desarrollar trastornos de la conducta alimentaria y abuso de sustancias.

Las mujeres que son maltratadas más seriamente tienen más probabilidades de desarrollar problemas psicológicos. Aunque el abuso físico disminuya, el psicológico a menudo se mantiene latente, recordando a la mujer que en cualquier momento puede volver a ser maltratada físicamente. El abuso o maltrato psicológico puede ser tan destructivo como el abuso físico.

Diagnóstico

  • Evaluación por un médico

Los médicos pueden sospechar violencia doméstica basándose en lesiones o síntomas inconsistentes o desconcertantes, o bien en el comportamiento de la víctima y/o de su pareja. O una víctima puede denunciar la violencia.

Si los médicos sospechan violencia doméstica, pueden preguntar con tacto a la persona afectada sobre su relación de pareja. Muchos expertos recomiendan que los profesionales de la salud formulen preguntas sobre la violencia doméstica a todas las personas.

Si se sospecha violencia doméstica, los médicos tratan de determinar si la víctima puede regresar a salvo a casa antes de salir de la consulta. La seguridad está en peligro en las siguientes circunstancias:

  • La víctima ha amenazado con dejar la relación.

  • La violencia ha ido en aumento.

  • La pareja tiene acceso a las armas.

  • La pareja ha amenazado con matar o herir a la víctima.

Si se confirma la violencia doméstica, los médicos están obligados a documentar las pruebas, a menudo mediante fotografías de las lesiones. Esta documentación se puede utilizar para apoyar un caso legal contra el agresor.

Manejo

  • Elaborar un plan de seguridad

  • Buscar ayuda cuando sea necesario

Las víctimas deben recordar que la ofensa nunca está justificada y que siempre cuentan con apoyo, tanto si desean permanecer en la relación como si desean abandonarla.

En casos de violencia doméstica, la consideración más importante es la seguridad. Durante un incidente violento, las víctimas deben tratar de alejarse de las zonas en las que puedan ser atrapadas o en las que el agresor pueda conseguir armas, como la cocina. Si es posible, las víctimas deben llamar rápidamente a emergencias o a la policía y abandonar el domicilio. Las víctimas deben recibir tratamiento de las lesiones producidas y documentarlas con fotografías. Las víctimas deben enseñar a sus hijos a no interferir en una pelea y cuándo y cómo llamar para pedir ayuda.

Es extremadamente importante elaborar un plan de seguridad. Este plan debe incluir:

  • A dónde acudir en busca de ayuda (las víctimas deben tener varios posibles lugares a donde ir y una lista de personas a quienes llamar)

  • Cómo escapar (incluyendo a menudo que parezca que se realiza una tarea rutinaria que implica abandonar el hogar, como ir a hacer un recado o pasear al perro)

  • Cómo acceder al dinero (incluyendo esconder dinero en otro lugar y obtener una cuenta bancaria independiente y, si es posible, tarjetas de crédito)

Las víctimas también deben tener copias escondidas de los documentos oficiales (como certificado de nacimiento de los niños, tarjeta de la seguridad social, de seguros y los números de las cuentas bancarias). Debe tenerse una bolsa preparada con el equipaje mínimo y escondida para llevarla en caso de tener que dejar el domicilio rápidamente.

A veces, la única solución es abandonar permanentemente esa relación ofensiva, porque la violencia doméstica suele continuar, sobre todo si el varón es muy agresivo. También, aun cuando el maltrato físico disminuya, el psicológico puede persistir.

La decisión de abandonarlo todo no es ni sencilla ni fácil. Cuando la pareja agresora se percata de que la víctima ha decidido marcharse, aumenta el riesgo de que se produzcan lesiones más graves e incluso riesgo de muerte. En este momento, las víctimas deben tomar medidas adicionales (como obtener una orden judicial de protección o alejamiento) que la proteja a ella y a los niños. En la mayoría de países, existen ayudas especiales para mujeres maltratadas, ya sea en refugios y mediante grupos de apoyo, además de los tribunales y líneas telefónicas de diversos organismos. Las víctimas deben buscar este tipo de ayuda, incluso si el maltrato no es grave. Buscar este tipo de ayuda no necesariamente causa problemas en la pareja.

Recursos en este artículo