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Enfermedad y muerte en los lactantes

Por Steven D. Blatt, MD, Professor of Pediatrics, Director, Division of Pediatrics;Director, ENHANCE Services for Children in Foster Care, State University of New York, Upstate Medical University;State University of New York, Upstate Medical University

Las necesidades médicas de los recién nacidos prematuros y los lactantes enfermos requieren a menudo separarlos temporalmente de los padres. Aunque estos pueden tener al bebé en sus brazos en algunos momentos, los cuidados médicos suelen reducir de manera drástica la oportunidad de interaccionar con el bebé. Además, los padres suelen estar emocionalmente angustiados por el estado del bebé. Es fácil que los padres se sientan impotentes en un momento en el que son más necesarios. La separación del bebé y la angustia de los padres refuerzan sentimientos de incompetencia o de culpa, sobre todo en bebés gravemente enfermos y hospitalizados durante mucho tiempo.

Enfermedad en los lactantes

Los padres necesitan ver al bebé, sostenerlo en brazos e interaccionar con él tan pronto y tan a menudo como sea posible. Incluso en casos de lactantes gravemente enfermos, los padres a menudo ayudan a alimentarlos, bañarlos y cambiarlos. Se recomienda el contacto piel con piel entre los padres y los bebés, ya que los lactantes con esta experiencia muestran un aumento de peso más rápido que aquellos que no la tienen. La lactancia es posible incluso si el bebé debe ser alimentado inicialmente con una sonda. En muchas salas de atención neonatal se ayuda a los familiares para que almacenen la leche materna para sus niños. Muchos hospitales animan a los padres a permanecer junto a la cama de su bebé durante todo el día e incluso a participar en reuniones hospitalarias orientadas a la familia en las que puedan interactuar con los médicos, las enfermeras y otro personal, y discutir los planes de tratamiento.

Si el bebé tiene una anomalía congénita, los padres experimentan sentimientos de culpa, tristeza, ira o incluso horror. Muchos se sienten aún más culpables por tener esos sentimientos. El contemplar y tocar al niño ayuda a los padres a mirar más allá del defecto congénito y ver al bebé en todo su valor como persona. Disponer de información sobre la afección, los tratamientos posibles y el pronóstico del bebé ayuda, desde el punto de vista psicológico, a los padres a ajustarse y a planificar un mejor cuidado médico. Las sesiones de asesoramiento pueden ayudar a algunos padres.

Muerte en lactantes

La muerte de un bebé es siempre emocionalmente traumática para los padres. Sin embargo, si el recién nacido muere antes de haber sido visto o tocado por los padres, estos sienten que nunca han tenido un bebé. Aunque produce dolor, sostener y contemplar al bebé muerto sirve para que los padres expresen su aflicción e inicien el cierre del proceso de duelo. Los padres de un niño nacido muerto a veces encuentran consuelo vistiendo al bebé muerto con ropas de bebé y tomando fotografías. Esta práctica humaniza al bebé y refuerza la idea de que fue una parte real de la familia.

¿Sabías que...?

  • Ver y tocar a un bebé que ha muerto ayuda a los padres a empezar el duelo.

El vacío, la pérdida de esperanzas y sueños y el miedo desbordan a los padres, que pueden deprimirse. Los padres tienden a sentirse culpables, y se reprochan a sí mismos aun cuando no son responsables de la muerte. El duelo y el sentimiento de culpa que siguen alteran a veces la relación entre ellos. El proceso del duelo también hace que los padres no sean capaces de atender las necesidades de otros miembros de la familia, incluyendo otros hijos.

Muchas familias cuyos bebés están gravemente enfermos o han muerto encuentran ayuda en los consejos de psicólogos o personal religioso. También son beneficiosos los grupos de apoyo para los padres y las familias.

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